<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871</id><updated>2012-01-27T09:46:19.467-08:00</updated><title type='text'>EVANGELIOS APÓCRIFOS</title><subtitle type='html'>Para saber más de toda la verdad</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Sapiens Sapiens</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh4.googleusercontent.com/-pHIuF9n9SDw/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAX_8/h4Q16CoY7U8/s512-c/photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>50</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-1505915836469108823</id><published>2006-05-18T12:24:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T09:42:19.867-07:00</updated><title type='text'>Introducción</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;&lt;br /&gt;En los comienzos del cristianismo, no existió pro­piamente una literatura evangélica (o, si se prefiere la palabra, jesunista), y sí sólo relaciones orales, confu­sas, vagas y contradictorias. Mas luego vinieron escri­tos en que se afirmaban opiniones de partidos teológicos, cada uno de los cuales procuraba escudar su doctrina en la autoridad del llamado Cristo, y perjudicar al rival, arreglando esa autoridad a su modo. Las cualidades que la conciencia cristiana daba a aquella figura, se sentían mejor que se definían, y más fácilmente se notaba su necesidad, cuando faltaban, que se describían sus con­tornos, sin caer en la vulgaridad. Naturalmente, si bus­camos el protoplasma evangélico, no en el texto de los Evangelios actuales, sino en los elementos más antiguos que ese mismo texto nos descubre, aunque sin dar sello a cada Evangelio, todo lo que hallamos, y no sólo par­tes, corresponde a una tradición genuinamente judaica. Pero ¿cuál fue esta tradición? ¿Dónde buscar el escrito que fielmente la interprete?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera de los Evangelios mismos, nada de cuanto se llama Evangelio se parece a un relato biográfico. El único libro del Nuevo Testamento que se podría atri­buir a uno de los supuestos doce apóstoles, el Apoca­lipsis, parece natural que fuese el que se extendiese más en recordar los hechos y los dichos de Jesús, cuya fe­cha era aun tan reciente. Todo menos eso. El Apocalip­sis no habla para nada de la ascensión, ni de la resu­rrección, y no nos conduce más allá de la noción de que Jesús, cuya descendencia davídica afirma el autor, fue muerto, y luego llamado a una vida inmortal (1, 5; TI, 8, etc.). A la crucifixión hace una vaga referencia (1, 7), de sabor pronunciadamente mesiánico. La entrada gue­rrera (Apocalipsis, XIX, 11, 16) del Cristo apocalíptico, juzgando y peleando sobre un caballo blanco, contrasta notablemente con su entrada pacífica en Jerusalén so­bre un asno, tal como la describen los evangelistas ca­nónicos. El primer evangelista, con ser el más penetra­do de judaísmo conservador, apenas puede llamarse un judaizante comparado con el autor del Apocalipsis (XI, 2) conserva el templo, no destruye más que la mitad de la población, y convierte a la mayoría de los habitantes. El Cristo-Pascua se ha convertido en la víctima pascual, o en el "cordero inmolado", cuya sangre purifica de sus pecados a los que creen en él. Loisy encuentra en el Apocalipsis la idea que a fines del siglo 1 formaban los cristianos del Cristo en su gloria (idea que parece el re­trato de un dios solar, ajustándonos a las mismas ex­presiones del escritor), y la manera como su carrera te­rrestre era simbólicamente interpretada por medio de las antiguas profecías y de otras imágenes cuya proce­dencia primaria debe ser buscada fuera de la tradición religiosa de Israel. Notables son, en efecto, las formas míticas solares que se hallan en el Apocalipsis, y com­plementarias de otras cuya persistencia en el mundo cris­tiano consigna Guichot. Para este mitólogo, "la natura­leza del Apocalipsis explícanos su importancia en los estudios de teología comparada. No fue admitido el Apocalipsis por los obispos de los primeros tiempos como libro canónico. Pero, en el siglo IV, los Padres lo declararon tal, y los fieles lo leyeron como revelación profética hecha por Jesucristo a San Juan, a fines del siglo I, en la isla de Patmos, lugar de destierro del após­tol, con objeto de que la escribiera para las siete igle­sias principales del Asia Menor, que se pretendía él mismo había fundado. Ha habido muchos comentado­res y varias interpretaciones del Apocalipsis, dividido en 22 capítulos. Unos lo entendieron como poema her­mético, otros como poema literario, los más como pro­ducción emblemática de profecías reveladas, cumpli­das unas y que se cumplirían otras, en cuyas interpreta­ciones, sentido, doctrina, enigma y explicación, se han combatido apasionadamente católicos y protestantes, pero conviniendo en que cada palabra es un arcano y cada forma un símbolo profundo, de donde las dificul­tades para entenderlo. El Apocalipsis es un libro muy interesante, de materia muy antigua, de mítica religiosa predominantemente simbólica, antievemerista y para­bólica, de estilo ardiente y apologético, como de cre­yente que combate por su fe y por su inspiración, y pro­ducto de dos elementos fundidos: el tradicional, mítico, objetivo, que es clara expresión de sus orígenes, y el subjetivo, de la fantasía creadora de su autor sobre los elementos míticos, que es lo que obscurece el sim­bolismo, y dificulta la explicación, por cuya mezcla es extravagante en mitología, y cae en la monstruosidad, mientras que en tropología interesa, y tienen valor. Cuanto a las formas míticas solares que he indicado, se refieren a la aparición de Jesús a San Juan. Jesús se apa­reció en medio de los siete candeleros de oro, con la cabeza blanca como la nieve, sus ojos como llamas de fuego, su rostro como el sol en su fuerza, sus pies como latón fino en horno encendido, de su boca salía una es­pada aguda de dos filos, y a su derecha había siete es­trellas. También la descripción del trono de Dios en el cielo (IV, 2, 8; V, 1, 6, 8, 11, 13) pertenece a aquellas formas. Dice que en el trono estaba sentado uno seme­jante a una piedra de jaspe y de sardónica. Alrededor del trono, lucía un iris de color de esmeralda, y de él salían voces, relámpagos y truenos. Veinticuatro ancia­nos sentados, vestidos de blanco y con coronas de oro, y cuatro animales, león, becerro, águila y uno con cara humana, glorificaban incesantemente a dios. Ante el tro­no brillaban siete lámparas ardiendo y un mar transpa­rente como cristal. El que estaba sentado en el trono portaba en la diestra un libro con siete sellos, que nadie podía abrir más que un cordero, que tenía siete cuernos y siete ojos. Abierto el libro, los ancianos y los anima­les, con arpas y con perfumes, y millares de ángeles, cantaron la gloria del cordero, y adoraron al que estaba sentado en el trono".&lt;br /&gt;Encontrar el primer cristiano, es empresa mucho más fácil que encontrar el primer evangelista. En esta mate­ria, conviene llamar la atención sobre un asunto de la mayor importancia para los investigadores, a saber: que los Evangelios conocidos no son originales, sino sim­ples excerpta, hechos para el uso privado e interno de fecha incierta, por lo cual es preciso mucha cautela para no incurrir en errores cronológicos, al manejar estos do­cumentos. ¿Quién, en cambio, no está autorizado para calificar de cristianos, en toda la extensión de la pala­bra, a Hillel, a San Juan Bautista o a cualquier figura sectaria de los esenios, de los terapeutas, de los naza­renos, o de otra escuela judaica anterior a la fecha ca­nónica de Jesús? Filón es todavía algo más que un cristiano en este sentido, pues es casi un evangelista calificado, y Focio opina que de él procede el lenguaje histórico de la Escritura. No está exento Filón de frases de sabor evangélico, ni falta en su sistema la fundamental concepción del reino de los cielos, que, desde Jesús o antes de Jesús, presidía la moral trascendente de los judíos helenistas y de los terapeutas. Los mismos exé­getas católicos reconocen que, para comprender la uti­lidad de Filón como guía de interpretación, basta ob­servar que, de igual modo que Josefa, era contemporá­neo de los apóstoles, y que los dos escribieron en grie­go. Filón era un verdadero helenista y gran partidario de la interpretación alegórica, y su modo de escribir se asemeja mucho al de San Pablo, por lo cual sirve tanto su lectura en la explicación de las palabras del Nuevo Testamento. Blavatsky observa que, cuando las concep­ciones del segundo gnosticismo, que convertían el Cristo en el Logos, empezaron a ganar terreno, los cristianos primitivos se separaron de los nazarenos, los cuales acu­saban a aquellos de pervertir la doctrina de Juan el Bautista, y de desnaturalizar su rito simbólico. Directamen­te, a medida que el Evangelio se esparcía más allá de las fronteras de Palestina, y el nombre de su protago­nista adquiría santidad y veneración en las ciudades orientales, se convertía en una especie de personifica­ción metafísica, al paso que la buena nueva perdía su aspecto puramente social, y tomaba un carácter ética­mente teosófico. El único documento medio original que nos queda de este ciclo, son los AOyta de San Mateo y los npaxoeyta de San Marcos, especialmente los pri­meros, que quizá constituyeron la trama del Evangelio de los Hebreos o Nazarenos. Si San Jerónimo confesa­ba ser para él " un trabajo difícil de ejecutar", la inter­pretación del significado de los largos discursos conte­nidos en el Evangelio de San Mateo, ello se debe a que, en este Evangelio y bajo la forma de las sentencias de Jesús, mencionadas por Papias, se encerraba la real y legítima doctrina secreta, tal como en manos de los nazarenos se conservaba. Aquellos Aoyta o discursos secretos, reveladores de algunos ritos y símbolos im­portantes. Si de otro modo hubiera sido, ¿con qué idea hubiera el autor de aquel Evangelio tomado tantas pre­cauciones para mantener sus revelaciones secretas?&lt;br /&gt;En previsión de que algún lector o algún crítico me reproche el no haber traducido más literalmente de lo que lo hago los escritos que componen esta colección. ¿Podría atreverme a tal, sin desnaturalizarlos por com­pleto? ¿Iba a permitirme una licencia que no se permi­tieron exégetas y traductores de la talla de Orígenes, San Jerónimo, Arias Montano, Juan de Valdés, Cipriano de Valera, Scio, rosenmüller, Estcott, etc? A la cortesía de los que consulten mi versión dejo que la juzguen como mejor les pareciere. Más no olviden que, en los Evangelios apócrifos, como en los canónicos y como en todos los libros de la Biblia, las incorrecciones de la forma se corresponden con las contradicciones del fondo, con los rasgos enojosos y pueriles, con los detalles vulgares, exagerados e insignificantes. Borrar lo prime ro, no sería más lícito, hermenéuticamente hablando, que suprimir lo segundo. Y, en lo primero, hay que resignarse a soportar con paciencia la lectura de escritos llenos de modismos extravagantes, construcciones libres, significados contrahechos, sentidos voluntarios, expresiones caprichosas, tropel de dichos amanerados, figuras sin arte, palabras inútiles, voces confusísimas, lenguaje, en fin, propio de gente que, echada la capa al mar de la propaganda religiosa y de la edificación de los prosélitos, vase de rienda tras la musaraña de cuentos idealmente piadosos, pero carentes de toda humana realidad y de toda histórica verosimilitud. Hace cerca de dos siglos que el docto Fréret (1688 a 1449), uno de los más eminentes filólogos y orientalistas de su época, y el que mejor supo aplicar la filosofía a la erudicción, según frase de Turgot en su Etymologie, escribió, al margen de sus numerosos trabajos de crítica histórica, uno de crítica religiosa, que por cierto no figura en la edición de sus Euvres completes: el Examen critique des apologistes de la religion chré&lt;br /&gt;tienne. Y, en el capítulo XII, al hablar de los motivos para creer en los milagros y en cada uno de los que se refieren en los Evangelios canónicos, pierde largamente Fréret que cada cual se asegure por demostración de la autoridad de tales libros, y también de que las pruebas de que son auténticos exceden en firmeza a cuanto han dicho las demás sectas cristianas en favor de sus Evangelios respectivos, para Hamados inspirados. Conforme a tari sano criterio, Fréret examina los' Evangelios, oponiendo a la autenticidad de los reputados verdaderos los muchos reputados falsos que corrían desde un principio. "Es (decía) un hecho cierto, reconocido por todos los sabios, confesado por los defensores del cristianismo, que, desde los primeros tiempos de ]a Iglesia, y aun desde los de ]a fecha misma de los libros de] Nuevo Testamento, se publicaron una multitud de escritos falsamente atribuidos, ya a Jesús, ya a ]a Virgen, ya a los apóstoles, ya a los discípulos. Fabricio, que recogió cuantos pudo reunir, cuenta hasta cincuenta con e] solo título de Evangelios, y un número mucho mayor bajo diferentes títulos. Cada uno de estos escritos tenía en aquel tiempo sus partidarios. De aquí resulta con evidencia que, entre los cristianos de aquel tiempo, unos eran trapaceros e impostores, y otros, hombres sencillos y crédulos. Si con tanta facilidad se logró engañar a estos primeros fieles, y si tan factible era inducirles a ilusión con libros supuestos, ¿en qué vienen a para todos los sofismas con que se pretende demostrar la imposibilidad de una suposición con respecto a los Evangelios canónicos'? En medio de tamaño caos de libros publicados a un mismo tiempo, y todos recibidos entonces con respecto, ¿cómo podremos ahora distinguir los que eran auténticos y los que no lo eran'? Pero lo que hace aun más imposible esta distinción, es que vemos citados con veneración por los primeros Padres de la Iglesia los Evangelios apócrifos. Las Constitutiones Apostolicae, San Clemente Romano, Santiago, San Bernabé y aun San Pablo, citan palabras de Jesucristo tomadas de esos Evangelios. Hay más, y es que no vemos que los apologistas de la secta que quedó dominante, hayan conocido los cuatro Evangelios que se han conservado como canónicos y auténticos. Hasta San Justino, no se haHan en sus escritos más que citas de Evangelios apócrifos. Desde San Justino hasta Clemente Alejandrlno, los Padres se sirven de ]a autoridad, ya de los Evangelios supuestos, ya de los que ahora pasan por canónicos. Finalmente, desde Clemente Alejandrino, estos últimos triunfan, y eclipsan totalmente a los demás. Es verdad que, en los primeros Padres, se ven algunos pasajes semejantes a las palabras de los actuales Evangelios. Pero ¿de dónde consta que están tomados de ellos? San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan, no están nombrados, ni en San Clemente Romano, ni en San Ignacio, ni en otro alguno de los escritores de los primeros tiempos. Las sentencias de Jesucristo, que estos Padres repiten, podían haberlas aprendido de viva voz por el canal de la tradición, sin haberlas tomado de libro alguno. O, si se quiere que hayan sido tomadas de algún Evangelio esas palabras, no hay una razón que nos obligue a creer que se tomaron más bien de los cuatro que nos quedan, que de los muchos otros que se han suprimido. Los Evangelios que se han reconocido como apócrifos, se publicaron a] mismo tiempo que los que pasan por canónicos, y de ]a misma manera y con igual respeto se recibieron, y con idéntica confianza, y aun con preferencia, se citaron. Luego no hay un motivo para creer en la autenticidad de los unos que no milite, a lo menos con igual fuerza, en favor de la autenticidad de los otros. Y, puesto que éstos han sido, evidente­mente y por confesión de todos, unos escritos supues­tos, nos hallamos autorizados para creer que aquellos han podido serio asimismo".&lt;br /&gt;Es indiscutible lo que Fréret asienta. Hacia el final del siglo n, la literatura evangélica o jesunista parece agotada. Pero el canon documental del cristianismo, si bien tiene en su pro la autoridad de los tres grandes doc­tores de la época. Clemente Alejandrino, San Ireneo y Tertuliano, dista mucho de haberse establecido definitivamente. Al lado de los escritos canónicos, circulaba un número considerable de Evangelios, los de los He­breos, de los Egipcios, de San Pedro, de San Bartolomé, de Santo Tomás, de San Matías, de los Doce Apósto­les, etcétera,. Evangelios que no eran de uso exclusivo de las sectas llamadas heréticas, y de los cuales se ser­vían los doctores ortodoxos más de una vez. Pero, des­de comienzos del siglo ID hasta la celebración del Con­cilio de Nicea, el año 325, las autoridades eclesiásticas se inclinaron a la admisión exclusiva de los cuatro Evan­gelios simétricos, sobre los que, aun los Padres de la Iglesia de más sentido crítico, pensaban lo siguiente: 1) que el Evangelio de San Mateo era una colección de sentencias, discursos y parábolas de Jesús, hecha por su autor en lengua aramea, y anterior al relato de San Marcos, y que el Cristo mismo eligió a aquel apóstol para que fuese testigo de los hechos, y para que diese de ellos un testimonio público, poniéndolo por escrito; 2) que San Marcos, discípulo e intérprete de San Pedro, a quien acompañó a Roma el año 44 de Jesucristo, re­dactó, en forma de Evangelio, un resumen de la predicación de su maestro, a instancias de los fieles que a éste habían oído, y que el apóstol lo aprobó, y mandó que se leyese en las iglesias como escritura auténtica; 3) que San Lucas, discípulo e intérprete de San Pablo, hizo lo mismo con la predicación del gran evangelizador de los gentiles, y que su obra lleva todos los caracteres de la certidumbre; 4) que San Juan escribió sobre Jesús pasado ya de los noventa años, con objeto de confundir a los herejes gnósticos, y que su Evangelio, como el de San Mateo, es el de un testigo de mayor excepción. En suma: de los cuatro evangelistas, se suponía que dos de ellos, San Marcos y San Lucas, escribieron de oídas lo que les contaron San Pedro y San Pablo, respectivamen­te, y, de los otros dos, se suponía que referían los he­chos como testigos. Ambas suposiciones atravesaron el tiempo y el espacio, tanto en el catolicismo como en el protestantismo, llegando hasta últimos del siglo XVIII, en que algunos sabios de la última religión empezaron a dudar de que tales suposiciones fueran verosímiles. La primera duda recayó sobre que fuera escrito por or­den de Cristo el Evangelio de San Mateo. Recordóse que, según San Epitanio y San Juan Crisóstomo (que, por lo demás, vinieron al mundo algunos siglos más tar­de), San Mateo escribió su Evangelio, no por orden del Cristo, sino "a ruegos de los judíos convertidos, y como seis años después de la muerte del Señor". No se vió inconveniente en que hubiese escrito su libro en arameo, pero se descubrió que de él circularon varias traduccio­nes griegas, algunas muy antiguas, con numerosas fal­tas, bastante esenciales algunas de ellas, sin que se lo­grase averiguar quién hizo la primera traducción grie­ga, ni quién sacó del griego la versión latina. Surgieron nuevas dudas, y se juzgó aventurado creer que posea­mos realmente la colección de sentencias, discursos y parábolas de Jesús escrita por el apóstol San Mateo. Muy particularmente empero, fue Lessing quien, con su nueva hipótesis sobre los evangelistas considerados como sim­ples historiadores humanos, estatuyó: 1) que Papias se había equivocado al atribuir a San Mateo un Evangelio hebraico, que cada cual habría traducido desvió el nom­bre de San Mateo del primer redactor griego, y no de la tradición; 3) que San Mateo había dado simplemente un extracto del Evangelio de los Nazarenos; 4) que este último y más antiguo Evangelio apócrifo, denominado también de los Hebreos (dos nombres que sin cesar se vienen a la pluma de los Padres más antiguos para de­signar un solo y mismo escrito), se llamó así, por los lectores a que estaba destinado; 5) que se llamó asimismo Evangelio de los Doce Apóstoles, por las auto­ridades primeras, cuyos relatos reproduce; 6) que erró­neamente se atribuyó a San Mateo ese Evangelio, sali­do de las tradiciones de las iglesias cristianas de Galilea, arreglado en adelante muchas veces, y acomodado a los progresos que iba haciendo el dogma. A van7.ando por este camino, la investigación llegó a que nuestro primer Evangelio ha sido, en efecto, formado por un inge­nioso redactor, que añadió a un plan nuevo, y según un interés apologético preciso, el resumen de San Marcos y los primitivos logia de San Mateo, no sin agregar cier­to número de tradiciones orales, que, precisamente por ello, a los ojos del crítico disfrutan de menor crédito. El Evangelio mismo no anuncia en parte alguna ser obra de San Mateo. Aunque éste figure en el catálogo de los apóstoles, lo cita sólo una vez, dando el nombre de Mateo (IX, 9) al sujeto sentado en la casa en que se cobraban los impuestos, al que los otros dos Sinópticos llaman Levi, y del cual se hizo seguir Jesús, y esto es todo, pues San Mateo no desempeña un papel privile­giado. Como diría más tarde Strauss, nuestro primer Evangelio es más petrista que el de San Marcos, el su­puesto discípulo e intérprete de San Pedro. Más que nin­gún otro Evangelio, y desde el principio hasta el fin, el de San Mateo reserva a San Pedro el papel de príncipe de los apóstoles, pero, según cierto rumor recogido por muchos Padres de la Iglesia, San Mateo pasaba por ser uno de los dos que habían anunciado el Evangelio a los judíos, y, en su calidad de antiguo publicano, parecía más apto que nadie para servirse de la pluma, lo cual era bastante para unir su nombre a un Evangelio del que no había escrito una línea. Investigaciones poste­riores a Lessing, llevadas acabo por Schulz (1832), Sche­nekenburger (1834) y otros, acabaron de desvirtuar la autenticidad del Evangelio de San Mateo, y de negarle su autoridad de obra apostólica. Y con gran profundi­dad y discreción observó Schulz que no puede ser un hombre apostólico quien se cuida de hacer figurar la remisión de los pecados en las palabras con que Jesús instituye la Cena. Para Schleiermacher, es un argumen­to poderoso contra San Mateo el hecho de que, a partir del capítulo IX, en que refiere su vocación, el apóstol tan sugestivamente reclutado en el telonio de las con­tribuciones no cambia de tono en lo que escribe. No obstante empezar a compartir los trabajos y la fortuna del maestro, no es su narración más animada, más nu­trida, más rica en circunstancias. Se prolonga sin dife­rencia sensible con la anterior, por un método igual­mente sumario y con indicaciones tan vagas de lugar y de tiempo como antes. Su procedimiento no es el de un testigo ocular, sino el de un autor que saca de la tradi­ción datos más o menos borrosos y en cierta manera desmonetizados por la usura del tiempo. Este racioci­nio del ilustre pensador alemán tiene mucha fuerza a nuestro propósito. ¿Cómo, además, explicar, de modo medianamente satisfactorio que el evangelista ponga en boca de Jesús largos discursos, haciéndole decir de una vez lo que, por su incongruencia, ofrece evidente señal de corresponder, en caso de historicidad, a ocasiones distintas? Tal se nota en el Sermón de la Montaña del capítulo VII, en las instrucciones a los apóstoles del X, en el gran discurso contra los fariseos del xxm, y en las siete parábolas del XIll. Igual anomalía ofrece la duplicación de personajes y de acontecimientos: dos ciegos, dos leprosos, dos poseídos, dos comidas mila­grosas. Añádase todavía la ignorancia de diversos acon­tecimientos de que un apóstol debía estar informado, si se concede crédito a los otros tres evangelistas: la elec­ción de los setenta discípulos, la ascensión visible, los viajes de Jerusalén por las fiestas (San Mateo no con­signa más que uno, San Juan tres), y la resurrección de Lázaro. Claro es que, así apreciados los hechos, se ve, con perfecta luz y con convicción indiscutible, cuán in­motivada y deleznable es la exagerada autoridad que de antiguo ha venido concediéndose al primero de los Sinópticos. .&lt;br /&gt;Es imposible determinar qué autenticidad poseen los Evangelios oficialmente consagrados por la Iglesia, por más que los seguidores del canon ortodoxo les atribu­yan autoridad absoluta sobre los apócrifos o desecha­ dos, los cuales estiman muy posteriores y de ningún precio, por los lances mitológicos que contienen. Pero ¿en qué fundaban su preferencia los Padres? ¿Por qué redujeron a cuatro los Evangelios admisibles? Oigamos a San Ireneo: "El Evangelio es la columna de la Iglesia, la Iglesia está extendida por todo el mundo, el mundo tiene cuatro regiones, y conviene, por tanto, que haya también cuatro Evangelios... El Evangelio es el soplo o viento divino de la vida para los hombres, y, pues que hay cuatro vientos cardinales, de ahí la necesidad de cuatro Evangelios... El Yerba creador del universo rei­na y brilla sobre los querubines, los querubines tienen cuatro formas, y he aquí por qué el Yerba nos ha obsequiado con cuatro Evangelios". El lector discreto observará que estas extrañas demostraciones no se pa­recen a las de Euclides. Absurda y levantada contra toda razón de crítica sensata es la singular argumentación de San Ireneo, que no hace más que dar consagración sub­jetiva a un hecho consumado en su tiempo, pero cuyos motivos no eran, ciertamente, aceptables. Porque, al tra­zar su supuesta biografía de Jesús, los evangelistas ca­nónicos, ni más ni menos que los apócrifos, colabo­raron con la tradición, y engrandecieron los hechos, consignando las preocupaciones tea lógicas del tiempo en que escribían más bien que las de aquel que en sus novelas apocalípticas relataban. Además, los que pre­tenden probar la autenticidad de los cuatro Evangelios canónicos, por el hecho de haberlos recibido universal­ mente la Iglesia desde los primeros siglos, ignoran u olvidan que ese hecho no es exacto. Por los escritos de muchos Padres de la Iglesia, vemos que algunos de aquellos Evangelios (como otros varios libros del Nuevo Testamento canónico) estuvieron largo tiempo sin ser recibidos, Y sin ser tenidos por de los autores con cuyo nombre corrían en el seno de ciertas sectas cristianas.&lt;br /&gt;Únicamente después de muchos años vinieron a reco­nocerse por canónicos los Evangelios cuya autoridad no había sido hasta de entonces reconocida, ¿Y podrá fundarse en esto alguna certeza? Ya Holbach, en el pró­logo a su Histoire critique de Jésus Christ, recordaba que fue el Concilio de Nicea, el año 325 (refrendado, en este punto, por el Concilio de Laodicea, el año 363), el que hizo la separación de Evangelios canónicos Y Evangelios apócrifos, Y el que, entre una cincuentena que a la sazón existían, escogió solamente cuatro, dese­chando los demás. Un milagro, según cuenta el autor anónimo de la obra intitulada Libelus Synodicus, deci­dió de la elección. Empero, prescindiendo de que se trata de un autor desconocido, visionario e ignorante, Y de una obra nena de fábulas, errores, anacronismos Y ba­gatelas, desestimada de todos los críticos, Y de la cual nadie ha hecho jamás ningún uso, como nota Harduino, al final del tomo V de su Collectio Conciliorum: pres­cindiendo, repito, de este origen sospechoso del mila­gro, hay que apuntar también sus diversas Y extrañas versiones, a cual más absurda. Según una versión en fuerza de las oraciones de los obispos, los Evangelios inspirados fueron por sí mismos a colocarse sobre un altar. Conforme a otra versión (más grosera y tan im­prudente, que llevó a los racionalistas a asegurar que el altar se hallaba dispuesto artificiosamente y con deli­berado propósito), sc pusieron todos los Evangelios, canónicos y apócrifos, sobre el altar, y los apócrifos cayeron bajo él. Una tercera versión da la variante de que sólo se pusieron sobre el altar los cuatro Evange­lios verdaderos, y que los obispos, en sentida y fervien­te plegaria, pidieron a Dios que, si en alguno de ellos hubiese una sola palabra que no fuese cierta, cayera aquel Evangelio al suelo, lo que no se verificó. ¡Mila­gro por cierto bien fácil de conseguir, y cuya candidez raya en lo bufo! Pero más inocente es todavía su cuarta versión, la cual, cambiando el aparato de las anteriores, afirma que el mismo Espíritu Santo entró en el Conci­lio en figura de paloma, que ésta pasó a través del cris­tal de una ventana sin romperlo, que voló por el recinto con las alas abiertas e inmóviles, que se posó sobre el hombro derecho de cada obispo en particular, y que empezó a decir, al oído de todos, cuáles eran los Evan­gelios inspirados. En verdad que, aliado de semejantes desatinos, las citadas fantasías de San Ireneo merecen disculpa casi respetuosa, pues representan, a lo me­nos, cierto esfuerzo acomodaticio para dar validez teó­rica a la reducción a cuatro del número de los Evange­lios verdaderos.&lt;br /&gt;Ni vale porfiar que los Evangelios apócrifos, en vez de fijar la tradición oral, como los canónicos, dándole el sello de imperecedero, la desfiguraron con multitud de adiciones y de ficciones ridículas. Algunos Evange­lios apócrifos abundan en enseñanzas más humanas que las de los Sinópticos, y en milagros verdaderamente bellos y muy superiores a los referidos en San Marcos. En uno de los Evangelios apócrifos de la Infancia, da Jesús una hermosa y práctica lección a su maestro. Qui­so el futuro Cristo ir a la escuela, y fue conducido a ella. "Cuando el maestro vio a Jesús, escribió un alfa­beto, y le mandó que pronunciara Aleph. No bien Jesús lo hubo hecho, le mandó que pronunciara Beth. Mas Jesús le dijo: Infórmame primero de lo que significa Aleph, y entonces pronunciaré Beth". Verdad es que algunos redactores estropean tan discreto episodio, ha­ciendo que Jesús explique a continuación a su precep­tor el sentido místico del alfabeto, y que, con sus pre­guntas, confunda a sus instructores todos, mucho antes de cumplir los diez años. Comoquiera, en estas fábulas de inspiró, sin duda, San Lucas (IT, 42, 50) para su rela­to de la conversación del niño Jesús con los doctores del templo. Pero el tercer evangelista es más moderado (da doce años a Jesús), y su relato en nada excede de lo que el historiador judío Josefo cuenta de sí mismo, y del efecto que produjo, desde la edad de catorce años, con sus conocimientos y con su madurez de juicio.&lt;br /&gt;Es de una gracia verdaderamente infantil la leyenda de Jesús y de los leones. Por el camino de Jericó al Jordán, cerca del río, había una caverna habitada por una leona y sus cachorros. El terror se había apoderado de la vecindad, y nadie se atrevía a pasar por allí. El niño Jesús, a fin de tranquilizar a los habitantes, fue a la caverna, y penetró en ella. Los cachorros se pusieron a brincar, y a lamerle sus manos divinas. Viejos leones llegaron, mirando al pequeño con ternura. En la ciudad prodújose gran emoción. ¿Qué le habrá pasado al niño Jesús? Lo habrán devorado los leones. Todo el mundo se decía esto, pero nadie se movía, pues el miedo se había apoderado de todos. Y he aquí que el niño reapa­rece, seguido de un cortejo de leones, jóvenes y viejos, pero todos dóciles y acariciadores. Jesús anuncia al pue­blo que las grandes fieras son más inteligentes que los hombres, porque saben reconocer a la Divinidad. Des­pués, el niño se dirige a los leones, y les exhorta a no comerse a los hombres, que también se volverán sabios. Dicho lo cual, Jesús vuelve al lado de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya se indicó más arriba el límite que alcanza esta superioridad de los Evangelios apócrifos, y cómo no llegará nunca a destruir lo que, en definitiva, impor­ta: el carácter mítico de Jesús, cuya figura, en ellos pre­cisa y principalmente, es la de un traumaturgo encombrant en francés, yen español insoportable. El lado prác­tico de la actividad de Jesús, consistente en el cumpli­miento de los milagros, los Evangelios apócrifos colócanlo en su primera niñez y en su primera juven­tud. El Evangelio de Santo Tomás, en los capítulos II, III y V, abre, en el quinto año de la vida de Jesús, el relato de sus milagros, y el Evangelio árabe de la Infan­cia, en los capítulos X, XXXVI Y XL VI, llena el viaje a Egipto de una multitud de milagros, que la madre de Jesús opera con ayuda de los pañales de su hijo, o del agua que servía para lavarle. Los milagros que, según estos Evangelios apócrifos, hace Jesús, niño y adoles­cente, son análogos a los del Nuevo Testamento (cura­ciones de enfermos y resurrecciones de muertos), pero los otros son de un tipo diametralmente opuesto a los de los Evangelios canónicos, conviene a saber: casti­gos espantosos que paralizan los miembros, y que has­ta destruyen la vida de todo el que se muestre contrario al niño Jesús, o fantasías extravagantes, tales como la vida dada a gorriones formados con barro, y el hablar en la cuna, declarándose hijo de Dios. El Codex de Thilo, en su tomo 1, abunda en esta erudición bíblica, propia de la literatura apócrifa, y nos trae la conclusión de que no hubo tal niño Jesús hacedor de milagros, y que todo se debió a la necesidad de llenar las lagunas de la leyenda, otorgando al protagonista evangélico, desde su puericia, la preeminencia y la dignidad mesiánicas. Ninguno de esos milagros es verdaderamente histórico, y los evangelistas apócrifos los tomaron de la literatura popular pagana, como los evangelistas canónicos saca­ron el Nuevo Testamento del Antiguo. Y es, en verdad, casi portentoso que tales cosas hayan sido escritas. Pero "nada hay, ni en leyenda, ni en poesía, que las supere. De aquella brumosa edad han llegado a nosotros como dones incomparables de belleza. Sea o no verdad que ello sucediera, los retratos de María, de José y de Jesús, en el establo de Bethlehem, representan lo más grande y lo más sublime que el hombre haya jamás pintado. La historia de los reyes magos, que siguen a la estrella, y que ofrecen sus presentes al niño, es poesía de la más tierna y de la más exaltada. si nos la robaran, perdería­mos lo mejor que poseemos en el orden espiritual, y nos la están robando los que quieren que creamos que todo aquello es históricamente verdad. ¿Acaso importa? Es una gema de belleza, y las almas de los hombres necesitan el purificador y fortificante poder de la belle­za, de la imaginación y del ensueño, para no marchitar­se y morir sobre los desnudos hechos de la historia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los sabios sensatos y circunspectos, no se abri­ga ya hoy duda alguna de que los Evangelios no son escritos apostólicos, ni históricos, y que sus narracio­nes pertenecen al mundo de la fábula. Porque, ni los apóstoles escribieron una sola palabra, ni hay libro que tenga traza de ser suyo. Los escritores anónimos de los Evangelios, a los cuales la tradición su uso apóstoles, lo eran, sin duda, en el sentido de propagandistas de la nueva fe, mas no en el de discípulos directos e inme­diatos del Cristo. Lo que de ellos nos ha quedado, lo debemos a la tradición contenida en libros compilados mucho tiempo después de la fecha canónica de Jesús. Tales libros eran tan numerosos como diversos en sus tendencias, y las muchas sectas que componían el cris­tianismo primitivo los confeccionaban sin apoyarse en testimonios de' testigos oculares, en datos de primera mano, en hechos ciertos y fidedignos. Su valor históri­co es, por ende, nulo, y su gran cantidad a una sus no­torias diferencias narrativas y convierte la literatura evangélica en un verdadero caos. Pretender poner or­den en este caos, paréceme como empeñarse en meter en el puño un arrebatado río con toda la furia de su co­rriente. De forma que de los Evangelios, canónicos o apócrifos, no puede colegirse con certeza, ni cuándo Jesús predicó, ni cuál fue el tema de sus sermones, ni qué portentos hizo, especialmente que los textos, en medio de muchas y hermosas anécdotas y parábolas, andan llenos de sucesos inverosímiles, ridículos y ab­surdos. Su primitivo objeto parece haber sido servir de escritos exhortatorios a los cristianos de las diferentes sectas dominantes, y ahí radica su mayor interés. Pero carecen de autenticidad, y no se puede formar de ellos cabal concepto, pro hallarse la ficción y la leyenda mez­cladas en la narración. Por eso, los evangelistas no lo­graron presentar de Jesús una imagen consistente, ho­mogénea y claramente cincelada. Y, si advertimos que todo su trabajo estribaba en la tradición, la cual había corrido mucho tiempo expuesta a grandes averías, y que demasiadas manos se dedicaron a esa labor en distintas épocas, ¿quién será tan crédulo que conceda gran auto­ridad a semejantes escritores respecto de las cosas evan­gélicas, autoridad inferior a la de Plinio o Tito Livio respecto de los primeros reyes romanos? Si la crítica llenó de dudas la historia romana primitiva, y la relegó a la categoría de las fábulas poéticas, hasta suponerla sacada sencillamente de ejercicios de retórica, ¿qué mucho que haya hecho lo mismo con la historia cristia­na primitiva, que aun ofrece menos garantías de verosi­militud? Así como los supuestos reinados de los prime­ros tiempos de Roma se dedujeron de los poemas na­cionales, y así como, en los monasterios de la Edad Media, se daba a los estudiantes, como ejercicio, la com­posición de vidas elogiosas de los santos, tomadas pos­teriormente por historias verdaderas, del mismo modo el Nuevo Testamento se calcó sobre los mitos del Anti­guo, y la mayor parte de los relatos evangélicos (y, en general, neotestamentarios) debieron su origen a la cos­tumbre, vigente en las diversas sectas cristianas, de ha­cer panegíricos escritos de los héroes consagrados por la tradición oral, y de conservar las composiciones que se juzgaban mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrando ahora de lleno en la determinación posi­ble de la cronología respectiva de los Evangelios canó­nicos, surge, cOmo cuestión obligada, la de saber a cuál de los dos más antiguos Sinóptic:os corresponde la prio­ridad. La ortodoxia, basándose en que San Mateo era quien sabía mejor las cosas, por haberlas visto, o por testimonios muy recientes, consideró su Evangelio como escrito el primero de todos. Modernamente, por el con­trario, muchos de los mejores exégetas se han opuesto a esa pretensión, no viendo más que dos fuentes pro­piamente dichas de los Evangelios, San Marcos y la tra­dición oral, y dando la preferencia a ese Evangelio como dato más antiguo de la historia del Cristo. Aun los que rechazan esa hipótesis, y, avanzando más, hablan de una fuente escrita (diferente de nuestro San Marcos presen­te o de su autógrafo), como fundamento de la materia común a los tres Sinópticos, reconocen, sin embargo, que la forma más sencilla de tal materia se conserva todavía en el San Marcos canónico. Por mi parte, admi­tiría también algo semejante, si la hipótesis a que aludo no tropezase con graves dificultades críticas. Es incier­ta, sin duda, la fecha de su redacción, y tampoco sería justo alterar el orden del canon en sentido contrario al que campea en las dos opiniones mencionadas, sólo porque, a primera vista, el Evangelio de San Marcos casi nada ofrezca de original, y porque, en sus diez y seis capítulos, casi todo concuerde con los relatado por los otros dos Sinópticos, especialmente por San Mateo.&lt;br /&gt;Empero, deducir de ahí (como ya San Agustín en parte lo intentó, en su tratado De consensu evaliRelistarum) que San Marcos es un documento posterior y una espe­cie de resumen de San Mateo y de San Lucas (del pri­mero más sumen de San Mateo y de San Lucas (del primero más que del último), me parece que es ir dema­siado lejos. Pesadas las cosas con la debida imparciali­dad, no puede cuestionarse que los Evangelios actua­les (dejando a un lado sus primitivas redacciones, que ya no existen) aparecen como simples misceláneas, en que los documentos originales se amalgamaron sin nin­gún esfuerzo de composición, y sin que, de parte de los autores respectivos, se manifestase y se descubriese nin­gún punto de vista personal. Ni es menos indiscutible que las numerosas semejanzas entre San Mateo y San Lucas no impiden que sus Evangelios sean, en definiti­va, independientes en partes muy esenciales de sus na­rraciones, ni que cada cual tenga partes que le pertene­cen exclusivamente, ni que la ordenación no sea igual en las mismas partes comunes, precisamente por repre­sentar el último, respecto del primero, un estado de com­binación voluntaria y de redacción reflexiva, en que se adivina el esfuerzo hecho para combinar diferentes ver­siones anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y para cuando guardas la sobriedad?, se me dirá ¿O es tu crítica una simple y sistemática demolición, que a ningún resultado positivo llega? La contestación no es difícil. Yo busco, ante todo, épocas, no hombre:.. y sacrifico el autosoterismo de las obras al carácter co­lectivo de las creaciones del espíritu humano, carácter que nos permite apreciar mejor su origen social. Y, al obrar así, creo hallarrne con los secuaces de los más orientados métodos. La crítica platónica se ha ennoble­cido desde que se ha dejado de considerar las cartas atri­buidas al discípulo de Sócrates como auténticas, y se ha visto en ellas expresiones exactas de las opiniones políticas que circulaban entonces por el an1biente grie­go. De igual modo, el interés de la crítica del cristianis­mo primitivo reside menos en que sean o no apócrifas las epístolas del apóstol de las gentes, que en que sean indudablemente de aquellos tiempos, y en que estén escritas por personas bien informadas. Considerado de esta suerte, creo yo que el cristianismo primitivo nada pierde de su majestad. Pero si alguna duda pudiera quedar, y si algún remordimiento crítico pudiera asaltarme en el sostenimien­to franco y tenaz de mi hipótesis, una y otro se desvanecería ante la consideración de haber salida do desva­necerían ante la consideración de haber salido de talle­res también gnósticos los demás Evangelios apócrifos de que conservan memoria los anales patrísticos. Por­ que hasta aquí me he ocupado de los Evangelios apó­crifos, que, íntegros o en fragmentos, han llegado hasta nosotros. Pero mi exposición crítica quedaría incom­pleta, si no hablase de aquellos otros Evangelios apó­crifos, cuya existencia nos consta por las noticias que de ellos dieron los Padres de la Iglesia, y cuyos origi­nales, perdidos por completo, o destruidos por el cato­licismo triunfante, no han advenido a poder nuestro.&lt;br /&gt;Tales son el Evangelio de los Hebreos, el Evangelio de los Nazarenos, el Evangelio de los Doce Apóstoles, el Evangelio Viviente (relacionado en parte con el de los Egipcios), el Evangelio de la Perfección (citado por San Epifanio como uno de los Evangelios gnósticos más condenables), el Evangelio de Apeles (derivado del de su maestro Marción), el Evangelio de Basilides, el Evan­gelio de Hesiquio, el Evangelio de Luciano, el Evange­lio de los Encratitas (asimilable al de Taciano), el Evan­gelio de San Tadeo, el Evangelio de San Matías (co­múnmente llamado tradición de Matías), el Evangelio de San Andrés, el Evangelio de Carpócrates, el Evan­gelio de Corinto, el Evangelio de los Arnmonitas, el Evangelio de los Simonianos (o partidarios de Simón de Gitton, el Mago) y el Evangelio de Santiago el Ma­yor. Pues bien: todos estos Evangelios son gnósticos, sin excluir el de los Hebreos (el que más difusión e importancia obtuvo desde un principio), puesto que, amén de estar inspirado en gran parte en el gnóstico Codex Nazaraeus, es el Evangelio que consigna la fábula de que el Jordán se llenó de fuego en el bautismo de Jesús, fábula muy acreditada en toda la tradición popular de los primeros siglos, y que resulta inexplicable de todo punto, si no se le da una interpretación gnóstica. Y el mismo Evangelio revela su gnosticismo en la escena de la transfiguración, en la que, conforme con la concep­ción de varias sectas gnósticas, hace del Espíritu la madre de Jesús.&lt;br /&gt;El decreto del Pseudo-Gelasio introdujo, en su lista sesenta apócrifos neotestamentarios, muchos de ellos evangélicos. Hoffman cuenta veintisiete, entre los últimos, todos heréticos y gnósticos, y otros críticos hablan de cuarenta y cuatro y hasta de cincuenta y seis.&lt;br /&gt;No hay que exagerar, sin embargo, su número, que no debió ser tan considerable como algunos presumen. Es indudable que a un mismo Evangelio se le daban dis­tintos nombres (sólo el Mateo canónico ha tenido diez), y que se creyó, en lo sucesivo, que eran otros tantos Evangelios diferentes. Los encratitas tuvieron por jefe a Taciano, de modo que los Evangelios de los unos y del otro constituyen un mismo libro. Los Evangelios de Hesiquio y de Luciano no son más que la revisión de los canónicos, hechos por ambos escritores sobre los manuscritos griegos, y los de Marción y de Apeles se aproximan a la redacción primitiva de San Lucas, por­que les faltan algunos pasajes de su texto actual. El Evangelio de Basilides es también un comentario de los canónicos, interpretados gnósticamente. Ya vimos que el Evangelio de San Felipe, el. más notable de los de origen gnóstico, y lleno de un panteísmo pronunciado, confúndenlo e identifícanlo muchos con el de Valentino. También vimos que, en algunos manuscritos, ciertos traductores. o copistas del Evangelio de Nicodemo qui­sieron hacerla pasar por Evangelio de los Nazarenos. El escritor musulmán Amed Aben Esdris atribuía a San Pedro el Evangelio árabe de la Infancia. Teodoreto men­ciona el Evangelio de San Pedro, pero solamente para atribuirlo a los nazarenos. Calmet, en la disertación so­bre los Evangelios apócrifos que precede al tomo VII de su Commentaire sur la Bible, suponía que el Evan­gelio de San Pedro, el de los Doce Apóstoles, el de los Nazarenos y el de los Hebreos, eran aparentemente los mismos bajo diversos títulos. Por lo menos, parece se­guro que el Evangelio de los Doce Apóstoles (como el de los Sesenta Discípulos), que ya Orígenes señalaba como herético, debía ser el mismo de los Hebreos, como sugirió San Jerónimo. Algunos le consideran igualo equivalente a las Memorabilia Apostolmum, obra muy estimada por los maniqueos occidentales y utilizada por Prisciliano, según nos dice Orosio. Otros, empero, lo colocan entre el Evangelio de los Egipcios, y los de Ba­silides, San Matías y Santo Tomás. Ni falta quien asi­mile el Evangelio de los Doce Apóstoles al que San Epifanio encontró entre los ebionitas, y del que reunió algunos fragmentos, traducidos por Preuschen. Lagarde publicó un texto sirio de las Didascalia Apostolo11lm, y las Reliquiae juris ecclesiastici antiquisimae contienen un Testamentum Domini Nostri Jesu Christi, en que se atribuyen al Salvador palabras pronunciadas ante los apóstoles, después de resucitar de entre los muertos, y otra obra de este género llegó hasta nosotros bajo el nombre de San Clemente Romano. Pero el tal documen­to no posee mayor autenticidad que los escritos del Cris­to a Pedro sobre los milagros, o que el himno atribuido a Jesús por los priscilianistas, y del que San Agustúl transcribe algunas estrofas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como documentos evangélicos fragmentarios, últi­mamente encontrados por la arqueología, recordaré dos: el del Fayum y el de Oxirinco. En un lote de papiros hallados en el Fayum y adquiridos, en 1882, por el archiduque Renner, descubrió y descifró Bickell, en 1885, un breve fragmento de texto evangélico, corres­pondiente, por su contenido, a unos pasajes de San Mateo (XX, 30, 34) Y de San Marcos (XIV, 26, 30). En él, el diálogo entre Jesús y Pedro es más vivo, más ani­mado y más original, al parecer, que en los textos canó­nicos. Muy cortos se han quedado ciertos críticos, al mirarle como una cita libre de un Evangelio canónico (San Marcos quizá), inserta en una homilía patrística. Favorece esta conjetura el ser su estilo diferente del de los Sinópticos, y el revelar mayor conocimiento del grie­go clásico. No obstante, parece más verosímil que se trate de un resto de algún Evangelio perdido, probable­mente del de los egipcios o del de los Hebreos. Cuanto a los fragmentos de Oxirinco, son en número de siete, y fueron descubiertos en Behuesa. Aparecen escritos en las caras de una hoja de papiro, que debió pertenecer a un libro, y traen siete logia o sentencias, a cada una de las cuales precede esta fórmula: "Dice Jesús", Algunas (la primera, la quinta y la sexta) corresponden-a pasajes de los textos canónicos (San Mateo, V, 14; Vil, 5; San Lucas, IV, 24; VI, 42), pero otras no guardan con ellos relación alguna. La más curiosa es la cuarta de esas sentencias: "Donde haya dos o tres, que estén reunidos, allí estará Dios. Donde haya uno solo, allí estaré yo. Levanta la piedra, y me hallarás. Corta la madera, y en ella me encontrarás". Mientras que unos críticos creen ver, en estos fragmentos, el origen de los Sinópticos, otros los juzgan residuos de un Evangelio perdido, el de los Egipcios acaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1904, Grefelly Hunt, los descubridores del pa­piro, publicaron una nueva serie de sentencias de Jesús y un fragmento de otro Evangelio. y a la serie de sen­tencias precede un prólogo, que aquellos investigado­ res traducen así: "He aquí las sentencias (¿admirables?) que Jesús, el Señor viviente, pronunció ante (¿Cephas?) y Tomás, diciéndoles: Quien oiga estos discursos, no gustará la muerte". Siguen cinco sentencias, las cuatro primeras de las cuales van precedidas de la fórmula: "Dice Jesús", y la última empieza con una pregunta de los discípulos al Señor. La primera sentencia recuerda una cita del Evangelio de los Hebreos, hecha por Cle­mente Alejandrino, Y las cuatro siguientes resultan de imposible identificación con ningún Evangelio, canó­nico o apócrifo. El fragmento de Evangelio perdido, editado a la vez que esoS logia, contiene la conclusión de un discurso de Jesús, análoga en una parte al Ser­món de la Montaña, Y las primeras líneas, aunque abre viadas son semejantes a los textos canónicos (San Mateo, V, 25, 28; San Lucas, XII, 27; XXI, 23). El fi­nal del fragmento reza así: "Y los discípulos le pregun­taron: ¿Cuándo te manifestarás a nosotros, y cuándo te veremos? Y él contestó: Cuando estéis desnudos, y, sin embargo, no sintáis vergüenza", respuesta que recuer­da una frase del Evangelio de los Egipcios, reproduci­da por Clemente Alejandrino. Pero la forma del logiol y las alusiones directas al Sepher Bereschith (ID, 7) in­dican una fecha muy anterior a la del texto actual del Evangelio de los Egipcios.&lt;br /&gt;De 1905 a 1906, Grenfell y Hunt hallaron, también en Oxirinco, un fragmento de cuarenta y cinco líneas, que contiene una discusión de Jesús con los fariseos sobre las purificaciones legales. Aunque las expresio­nes de Jesús recuerdan a San Mateo (XV, 1,20; XXID, 16,25) Y a San Marcos (VII, 1,23), los giros y las ideas son muy diferentes. ¿Formaban esas expresiones parte del Evangelio hebreo, como estiman, algunos críticos? Lo ignoramos, por falta de prueba.&amp;lt;; suficientes. Esto no obstante, al ver la concordancia y la divergencia, según los casos, creo que los fragmentos del Fayum y de Oxirinco nos conducen a una época en que la canoni­cidad aún no existía, y en que la Iglesia no había abier­to entre ella y la apocrificidad un hiato profundo, en cuya sima yacen sepultadas en eterno olvido riquezas evangélicas de inestimable valor. Semejante proceder nacía de la superficialidad de los Padres de la Iglesia, que, no penetrando la sustancia de las razones críticas, se pagaban de motivos de edificación piadosa. En vez de encauzar el razonable discurso, asentando las zanjas de sólida exégesis, como debieran por su autoridad, los Padres usaron de tanta ligereza en sus juicios y en sus decisiones, que, llevados de su afán de religiosidad y de ortodoxia, dejaron por resolver cuestiones hermenéu­ticas de importancia suma, y dieron ocasión al extravío de los entendimientos y al dogmatismo en la fijación del canon neotestamentario que hicieron prevalecer, extravío y dogmalismo que reinaron después en la Igle­sia con estrago irreparable. Pero la erudición moderna, con sus investigaciones analíticas, ha vuelto por los fue­ros de la verdad histórica. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-1505915836469108823?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/1505915836469108823/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=1505915836469108823' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/1505915836469108823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/1505915836469108823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2008/03/introduccin.html' title='Introducción'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-3526197179953490051</id><published>2006-05-17T12:30:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T09:41:50.390-07:00</updated><title type='text'>JESUCRISTO, EL LÍDER DE LOS HOMBRES - (Tal Como Se Describe En El Manuscrito Del Monasterio de Himis)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los judíos, descendientes de Israel, cometieron pecados tan horribles que la tierra tembló y los dioses del cielo lloraron, por que torturaron infinitamente y mataron a Issa, el gran alma en donde descansa el alma divina. Para hacer el bien a todos y eliminar los pensamientos pecaminosos de sus mentes, el alma divina descendió sobre ÉL. Y para ofrecer paz, felicidad y amor de dios a los pecadores y recordarles la gracia infinita de dios, descendió. Así lo describen los comerciantes que llegaron a este país desde la tierra de Israel.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo II &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las tribus de Israel vivían en una tierra muy fértil que producía dos cultivos al año. Tenían varios rebaños de ovejas y cabras. Por su acto pecaminoso, incurrieron en la cólera de Dios.&lt;br /&gt;Por esta razón, Dios conquistó todas sus propiedades y los puso bajo la esclavitud del faraón, el poderoso gobernante de Egipto. Pero el faraón infringió una inhumana opresión sobre los descendientes de Israel. Les puso cadenas, les produjo heridas en los cuerpos, les privó de su modo de vida y les comprometió con duros trabajos, para que se mantuvieran siempre temerosos y no se consideraran hombres libres. Los hijos de Israel, expuestos así a una extrema dureza, rezaron al padre del universo, el salvador de sus antepasados, y le suplicaron piedad y ayuda.&lt;br /&gt;En ese tiempo, un rico faraón, conocido por sus conquistas, se convirtió en el gobernante de Egipto; sus palacios eran levantados por sus esclavos. El faraón tenía dos hijos. El más joven de ellos se llamaba MOSA. Estaba versado en las ciencias y en las artes, y era querido por todos por su buen carácter y su compasión por los sufrimientos.&lt;br /&gt;Vio que los descendientes de Israel sufrían una dureza extrema pero no habían perdido la fé en el Padre del Universo ni veneraban a los numerosos pequeños dioses de los egipcios. Mosa creía en un sólo dios. Los sacerdotes, maestros de los israelitas, suplicaron a Mosa, diciéndoles que si él pedía a su padre, el faraón, que le ayudara a sus compañeros, eso traería el bien para todos.&lt;br /&gt;Cuando Mosa trasladó esta súplica a su padre, éste se enfadó mucho y empezó a oprimir más a sus súbditos. Pero al poco tiempo, Egipto fue visitado por una gran plaga que comenzó a matar a jóvenes y viejos, a ricos y pobres. El faraón pensó que los dioses estaban enfadados y que le estaban castigando. En ese tiempo, Mosa le dijo a su padre que el Padre del Universo estaba castigando a los egipcios como un acto de gracia hacia los pobres súbditos oprimidos.&lt;br /&gt;A su debido tiempo, por la gracia del Padre del universo, los hijos de Israel comenzaron a encontrar prosperidad y libertad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El Dios supremo, Padre del Universo, por su gran compasión hacia los pecadores, deseó aparecer en la tierra en forma humana. Esa encarnación se presentó con un alma separada de ese alma suprema que no tiene principio ni fin y está por encima de todas las consecuencias. Descendió para mostrar cómo un alma puede unirse con Dios y realizar su bendición eterna.&lt;br /&gt;Y asumió una forma humana para demostrar en su propia vida de qué modo un mortal puede conseguir la rectitud y separar el ama del cuerpo mortal para ganar la inmortalidad y dirigirse a ese cielo del Padre del universo en donde hay bendición eterna.&lt;br /&gt;Apareció como un niño inmaculado en la tierra de Israel. El niño se convirtió en el portavoz del Padre del Universo para explicar la naturaleza transitoria del cuerpo y la gloria del Alma.&lt;br /&gt;Los padres de ese niño eran pobres, pero muy devotos y de alta cuna. No prestaban atención a las posesiones terrenas para proclamar el nombre y la gloria de Dios y la creencia en que el Señor del universo sólo les hacía sufrir para ponerles a prueba.&lt;br /&gt;El Señor del Universo bendijo a ese hijo primogénito para recompensar su paciencia y le envió para salvar a los pecadores y curar a los afligidos. ese niño divino fue llamado Issa. Durante su infancia exhortó a la gente a ser devota y respetuosa con el Único Señor del Universo y a los pecadores a abstenerse de los actos pecaminosos y arrepentirse.&lt;br /&gt;Gentes de todas partes venían a escuchar la sabiduría que salía por la boca de ese niño y los hijos de Israel proclamaron unánimemente que el Alma Suprema, infinita y piadosa, que no conoce, que no conoce principio ni fin, existía en ese niño.&lt;br /&gt;Con el curso del tiempo, Issa cumplió su decimotercer año. Los israelitas, según su costumbre nacional, se casan a esa edad. Sus padres solían vivir como personas ordinarias. Esa humilde casa suya fue lugar de llegada de los ricos y los aristócratas. Todo el mundo estaba ansioso de tener a Issa como yerno. Issa no quería casarse. ya había alcanzado fama por su exposición de la naturaleza de Dios. Ante las proposiciones de matrimonio, decidió abandonar en secreto la casa de su padre.&lt;br /&gt;En ese tiempo era muy fuerte en su mente el deseo de alcanzar la perfección mediante el servicio devoto a Dios y el de estudiar religión con los que habían alcanzado la iluminación. Abandonó Jerusalén, se unió a un grupo de comerciantes, y partió hacia la tierra de Sind (el valle inferior del Indo, al sur de Pakistán) donde solían comprar mercancías para exportar a otros países.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;ÉL, a la edad de 14 años, cruzó el norte del Sind y entró en la tierra sagrada de los Arios. Mientras viajaba solo por la tierra de los cinco rios (el Punjab), sus rasgos mayésticos, su rostro lleno de paz y la amplia frente impulsaron a los jainitas devotos a reconocerle como aquél que ha recibido la piedad del Señor.&lt;br /&gt;Le pidieron que se quedara en sus templos. Pero no aceptó esa invitación por que en aquel tiempo no quería las atenciones de otros. Siguiendo su camino llegó al hogar de Jagannath, el país de la representación mortal de Vyasa-Krishna (representación mortal, describe la acción de un dios que representa un papel, es decir, adopta una forma mortal que empieza con el nacimiento y termina con la muerte, con un fin específico, como en las encarnaciones de krishna), y se hizo discípulo de los brahmanes. Se hizo querer por todos y allí empezó a leer, a aprender y a exponer los vedas.&lt;br /&gt;Tras vivir allí durante seis años, con los monjes budistas, aprendió el pali y empezó a estudiar las escrituras budistas. Desde allí recorrió el Nepal y el Himalaya, y se dirigió después hacia el oeste. Llegó gradualmente a Persia, en donde se seguían las doctrinas de Zaratrusta (En aquel tiempo, Jesús estuvo al lado de una laguna cercana a Kabul para lavarse las manos y los pies y descansó allí algún tiempo. esa laguna todavía existe y se le cpnoce con el nombre de "laguna de Issa". Para celebrar el acontecimiento, todos los años se celebra una feria en ese lugar. En un libro arábigo se menciona el nombre de Tarig-A-Ajham).&lt;br /&gt;Pronto su fama se extendió por todas partes. Así regresó a su patria a la edad de 29 años y empezó a extender la palabra de paz entre sus compatriotas oprimidos.&lt;br /&gt;(El reverendo lama dijo... que tres o cuatro años después, él (Jesús) abandonó su cuerpo, que el manuscrito original había sido escrito en palo a partir de las descripciones de todos los tibetanos que le habían conocido en aquel tiempo, así como las descripciones de los comerciantes que presenciaron con sus propios ojos su crucifixión por el rey de su país. Añadió que no cabía duda de que si todas las opiniones corrientes en diversos lugares con respecto a la estancia de cristo en la India se recogían y publicaban en un libro, éste sería un valioso documento). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-3526197179953490051?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/3526197179953490051/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=3526197179953490051' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/3526197179953490051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/3526197179953490051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2007/08/jesucristo-el-lder-de-los-hombres-tal.html' title='JESUCRISTO, EL LÍDER DE LOS HOMBRES - (Tal Como Se Describe En El Manuscrito Del Monasterio de Himis)'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-5959245672294856901</id><published>2006-05-16T12:27:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T09:41:25.961-07:00</updated><title type='text'>La Vida del Santo ISA, el mejor de los hijos del hombre</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo I&lt;/strong&gt;La tierra ha temblado y los cielos llorado por un gran crimen que se ha cometido en la tierra de Israel. Pues han torturado y condenado a muerte al grande y justo Issa, en quien habita el alma del universo. El cual fue encarnado como un simple mortal para hacer el bien a los hombres y exterminar sus malos pensamientos. Y para devolver al hombre degradado por sus pecados una vida de paz, amor y felicidad, y recordarle al Creador único e invisible, cuya piedad es infinita y no tiene límites. Escucha lo que los mercaderes de Israel nos relatan sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El pueblo de Israel, que habita una tierra fértil que da dos cultivos al año y posee grandes rebaños, causó con sus pecados la cólera de Dios. Quien les inflingió un castigo terrible, separándolos de su tierra, su ganado y sus posesiones. Israel se vio reducida a la esclavitud por los poderosos y ricos faraones que reinaban entonces en Egipto.&lt;br /&gt;Estos trataron a los israelitas peor que a animales, encomendándoles las tareas difíciles y cargándoles de cadenas. Cubrieron sus cuerpos de moretones y heridas, sin darles alimento ni permitirles habitar bajo techo, para mantenerles en estado de continuo terror y privarles de toda semejanza humana. Y en su gran calamidad, el pueblo de Israel recordó a su protector celeste y, dirigiéndose a él, imploró su gracia y su piedad.&lt;br /&gt;Reinaba entonces en Egipto, un faraón ilustre que se hizo famoso por sus numerosas victorias, las riquezas que había amontonado y sus vastos palacios que habían erigido sus esclavos para él con sus propias manos. Este faraón tuvo dos hijos, el más joven de los cuales se llamaba MOSSA. Los israelitas instruidos le enseñaron diversas ciencias.&lt;br /&gt;Llamaron a Mossa en Egipto por su bondad y la compasión que mostraba por todos los que sufrían. Viendo que los israelitas, a pesar de los sufrimientos intolerables que soportaban, no abandonaban a su dios para venerar a aquellos hechos por la mano del hombre, que eran los dioses de la nación egipcia, Mossa creyó en su Dios invisible, quien no permitía que les abandonaran las fuerzas.&lt;br /&gt;Y los preceptores israelitas excitaron el ardor de Mossa y recurrieron a él, rogándole para que intercediera ante su padre, el Faraón, en favor de sus correligionarios. Por eso el Príncipe Mossa fue ante su padre, suplicándole que mejorara el destino de esos desgraciados. Pero el Faraón se enfadó con él y sólo aumentaron los tormentos sufridos por sus esclavos. (Nótese que aquí hay un error, pues, en realidad, el Faraón (padre) ya había fallecido, y es su hijo quien toma el poder. Con él habla Moisés. Moisés es nombrado como su hijo, el segundo, cuando no lo fue realmente, sino rescatado del las aguas del Nilo).&lt;br /&gt;Sucedió que poco tiempo después, un gran mal visitó Egipto. La pestilencia llegó a diezmar a los jóvenes y a los ancianos, a los débiles y a los fuertes; y el faraón creyó en el resentimiento de sus dioses contra él. Pero el Príncipe Mossa le dijo a su padre que era el Dios de los esclavos quien estaba intercediendo en favor de esos desgraciados, castigando a los egipcios.&lt;br /&gt;El Faraón dio entonces a Mossa, su hijo, la orden de llevarse a todos los esclavos de raza judía, conducirlos fuera de la ciudad y fundar a gran distancia de la capital otra ciudad en donde habitara con ellos. Mossa hizo entonces saber a los esclavos hebreos que él les había liberado en el nombre de su Dios, el Dios de Israel, y se fue con ello de la ciudad y de la tierra de Egipto.&lt;br /&gt;Les condujo a la tierra que habían perdido por sus numerosos pecados, les dio leyes y se unió a ellos para rezar siempre al Creador Invisible cuya bondad es infinita. A la muerte del Príncipe Mossa, los israelitas observaron con piedad sus leyes, por lo que Dios les recompensó por los males que les había expuesto en Egipto. Su reino se hizo el más poderoso de todos los de al tierra, sus reyes se hicieron famosos por sus tesoros y una larga paz reinó entre el pueblo de Israel.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo III&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La gloria de las riquezas de Israel se extendió por toda la tierra y las naciones vecinas les envidiaron. Pero el Supremo mismo conducía los ejércitos victoriosos de los Hebreos y los paganos no se atrevían a atacarles.&lt;br /&gt;Desgraciadamente, como el hombre no siempre es fiel consigo mismo, la fidelidad de los israelitas para con un dios no duró mucho. Empezaron a olvidar a todos los favores que se habían amontonado sobre ellos, sólo raramente invocaban su nombre y buscaron la protección de magos y brujos.&lt;br /&gt;Los reyes y capitanes sustituyeron por sus leyes a las que Mossa había escrito para ellos. El templo de Dios y la práctica de la veneración fueron abandonados. El pueblo se entregó al placer y perdió su pureza original.&lt;br /&gt;Varios siglos habían pasado desde que se fueron de Egipto cuando Dios decidió volver a castigarles. Extranjeros empezaron a invadir la tierra de Israel, devastando el país, arruinando los pueblos y levando en cautividad a sus habitantes. Y llegaron allí los paganos del país de ROMELES, del otro lado del mar. Sometieron a los hebreos y establecieron entre ellos jefes militares que les gobernaban por delegación del César.&lt;br /&gt;Destruyeron los templos, obligaron a los habitantes a dejar de venerar al Dios Invisible y a sacrificar víctimas a las deidades paganas. Hicieron guerreros de los que habían sido nobles, las mujeres fueron separadas de sus esposos y las clases inferiores, reducidas a la esclavitud, fueron enviadas por miles mas allá de los mares. En cuanto a los niños, fueron pasados por l espada. pronto, en toda la tierra de Israel, sólo se oían gemidos y lamentaciones. En esta situación extrema, el pueblo recordó a su gran Dios. Imploraron su gracia y pidieron que les perdonara, y Nuestro Padre, en su piedad inagotable, escuchó sus ruegos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En ese tiempo llegó el momento en el que el Juez todo misericordioso eligió encarnarse en el ser humano. Y el Espíritu eterno, habitando en un estado de inacción completa y de suprema beatitud, despertó y se separó del Ser Eterno por un período indefinido, para mostrar, bajo la apariencia de la humanidad, los medios de auto identificación con la divinidad y de alcanzar la felicidad eterna.&lt;br /&gt;Y para demostrar con el tiempo cómo el hombre puede alcanzar la pureza moral y, separando su alma de su envoltura mortal, el grado de perfección necesario para entrar en el Reino de los Cielos, que es inmutable y donde la felicidad reina eternamente. Poco después, un niño maravilloso nacía en la tierra de Israel, hablando el propio Dios por la boca de ese niño sobre la fragilidad del cuerpo y la grandeza del alma.&lt;br /&gt;Los padres del niño recién nacido eran pobres, pertenecían por nacimiento a una familia de notable piedad, que olvidando su antigua grandeza sobre la tierra, alababa el nombre del Creador y le agradecían los males con que quería probarles. Para compensarles por no apartarse del camino de la verdad, Dios bendijo al primer hijo de esa familia. Lo tomó como su elegido y lo envió para ayudar a los que habían caído en el Mal y a curar a los que sufrían.&lt;br /&gt;El niño divino, a quien dieron el nombre de ISSA, empezó desde sus más tiernos años a hablar del Dios único e indivisible, exhortando a las almas de los que se habían perdido, al arrepentimiento y la purificación de los pecados de los que eran culpables.&lt;br /&gt;De todas partes llegaron gentes para oírle y se maravillaban de los discursos procedentes de su boca infantil. Todos los israelitas estaban de acuerdo al decir que el Espíritu Eterno habitaba en ese niño.&lt;br /&gt;Cuando Issa alcanzó la edad de trece años, la época en la que un israelita puede tomar esposa, la casa en donde sus padres se ganaban la vida con un oficio modesto empezó a ser lugar de reunión de ricos y nobles, deseosos de tener como yerno al joven Issa, famoso ya por sus discursos edificantes en el nombre del Poderoso.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando Issa abandonó la casa de sus padres en secreto, se fue de Jerusalén y partió con los mercaderes hacia Sind, con el objetivo de estudiar las leyes de los grandes Budas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo V&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En el curso de su decimocuarto año, el joven Issa, bendecido por Dios, llegó a este lado del Sind y se estableció entre los arios en la tierra amada por Dios. La fama extendió la reputación de este niño maravilloso por todo el Norte del Sind y, cuando cruzó el país de los cinco ríos y el Rajputana, los devotos del dios Jaine le rogaron para que se quedara entre ellos.&lt;br /&gt;Pero abandonó a los veneradores erróneos de Jaine y fue a Juggernaut, en el país de Orissa, donde reposan los restos mortales de Vyasa-krishna, y donde los sacerdotes blancos de Brahma le dieron una alegre bienvenida. Ellos le enseñaron a leer y a entender los Vedas, a curar por medio de la oración, a enseñar, a explicar las Sagradas Escrituras a la gente, y a sacar los espíritus malignos de los cuerpos de los hombres, restaurándoles su cordura.&lt;br /&gt;Pasó seis años en Juggernaut, en Rajagriha, en Benarés, y en otras ciudades santas. Todo el mundo le amaba, pues Issa vivía en paz con los vaisyas y los sudras, a quienes instruía en las Sagradas Escrituras.&lt;br /&gt;Pero los brahmanes y los kshatriyas le dijeron que estaba prohibido por el Gran Brahma acercarse a aquellos a quien él había creado de su costado y de sus pies; que los vaisyas sólo estaban autorizados a escuchar la lectura de los vedas en los días festivos; que los sudras tenían prohibido no sólo asistir a la lectura de los vedas, sino también contemplarlos, pues su condición era la de servir a perpetuidad como esclavos de los brahmanes, los kshatriyas e incluso los vaisyas.&lt;br /&gt;"Sólo la muerte les puede liberar de su esclavitud", dice el Para-Brahma. Déjales entonces y ven a venerar con nosotros a los dioses que se pondrán en contra tuya si les desobedeces. Pero Issa no escuchó su discurso y se dirigió a los sudras, predicando contra los Brahmanes y los kshatriyas.&lt;br /&gt;Condenó el acto de un hombre que se abrogara el poder de privar a sus semejantes de sus derechos de humanidad, diciendo: "pues Dios, el padre, no hace diferencias entre sus hijos; para él todos son igualmente queridos".&lt;br /&gt;Issa negaba el origen divino de los vedas &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 85%;"&gt;y los puranas. Y les enseñaba a sus seguidores: "Pues ya ha sido dada una ley al hombre que lo guíen en sus acciones: Teme a tu dios, arrodíllate sólo ante él y sólo a él llévale las ofrendas de tus ganancias".&lt;br /&gt;Issa negaba el Trimurti (Trinidad) y la encarnación del Parabrahma en Vishnu, Shiva y otros dioses, pues decía: "El Juez Eterno, el Espíritu Eterno, comprende la única e indivisible alma del Universo, que ella sola, crea, contiene y vivifica todo.&lt;br /&gt;"Él solo ha querido y creado, él sólo ha existido desde toda la eternidad, y su existencia no tendrá fin. Él no tiene igual ni en los cielos ni en la tierra. El Gran Creador no ha compartido su poder con ningún ser vivo, menos aún con objetos inanimados, tal como os han enseñado, pues sólo él posee omnipotencia. Él lo quiso y el mundo apareció. En un pensamiento divino, en un pensamiento divino reunió las aguas, separándolas de la parte seca del globo. Él es el principio de la existencia misteriosa del hombre, en quien ha alentado una parte de su ser. Él ha subordinado al hombre la tierra, las aguas, los animales y todo lo que ha creado y lo que él mismo conserva en un orden inmutable, fijando para cada cosa duración. La cólera de Dios pronto se soltará contra el hombre; pues este ha olvidado a su Creador, ha llenado sus templos con abominaciones y venera a una multitud de criaturas que Dios ha hecho subordinadas a él. Pues para honrar a las piedras y metales, sacrifica seres humanos en los que habita una parte del Espíritu del Supremo. Pues humilla a los que trabajan con el sudor de su frente para adquirir el favor de un ocioso sentado en una mesa suntuosa. Los que privan a sus hermanos de la divina felicidad serán también ellos privados. Los brahmanes y kshatriyas se convertirán en sudras y con los sudras habitará el Eterno para siempre. Porque en el día del Juicio Final los sudras y los vaisyas serán perdonados por su ignorancia, mientras Dios, por el contrario, castigará con su cólera a los que se han arrogado sus derechos".&lt;br /&gt;Los sudras y los vaisyas se llenaron de gran admiración y preguntaron a Issa que cómo podían rezar para no perder su felicidad eterna.&lt;br /&gt;"No veneréis a los ídolos pues ellos no os escuchan. No escuchéis los Vedas, pues su verdad es falsa. No os pongáis nunca en primer lugar y no humilléis nunca a vuestro prójimo. Ayudad al pobre, apoyad al débil, no hagáis mal a nadie, y no deseéis lo que no tenéis y veis que pertenece a otro".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los sacerdotes blancos y los guerreros, al conocer los discursos de Issa dirigidos a los sudras, decidieron su muerte y enviaron con esa intención a sus criados para que buscaran al joven profeta. Pero Issa, advertido del peligro por los sudras, abandonó la región de Juggernaut por la noche, llegó a la montaña y se estableció en el país de Gautamides, el lugar de nacimiento del Gran Buda Sakyamuni, en medio de un pueblo que veneraba al único y sublime Brahma.&lt;br /&gt;Tras haberse perfeccionado en la lengua pali, el justo Issa se aplicó al estudio de las Escrituras Sagradas de los sutras. Seis años después, Issa, a quien había elegido el Buda para extender su santa Palabra, se había convertido en un perfecto intérprete de las escrituras Sagradas.&lt;br /&gt;Abandonó entonces Nepal y las montañas del Himalaya, descendió al valle del Rajputana y fue hacia el Oeste, predicando a diversos pueblos la perfección suprema del hombre, que es: "Haz bien a tu prójimo, pues ese es el medio seguro para fundirse rápidamente con el espíritu Eterno. El que haya recuperado su pureza original morirá habiendo obtenido el perdón de sus pecados y tendrá el derecho a contemplar la majestad de Dios."&lt;br /&gt;Al cruzar territorios paganos, el divino Issa enseñaba que la veneración de dioses visibles era contraria a la ley de la naturaleza, pues "al hombre no se le ha permitido ver la imagen de Dios, y sin embargo, él ha hecho una serie de deidades a semejanza del Eterno. Además, es incompatible con la conciencia humana sacar menos materia de la grandeza de la pureza divina que de los animales y objetos ejecutados por la mano del hombre en piedra o metal. El Legislador Eterno es uno, no hay otro dios salvo él. Él no ha compartido el mundo con nadie, ni ha informado a nadie de sus intenciones. Así como un padre actuaría con sus hijos, así Dios juzgará a los hombres tras su muerte, según sus leyes piadosas. Nuca humillaría a su hijo transmigrando su alma, como en un purgatorio, al cuerpo de un animal. La Ley Celestial -decía el creador por la boca de Issa- se opone a la inmolación de sacrificios humanos ante una imagen o un animal; pues ha consagrado al hombre todos los animales y todo lo que contiene la tierra. Todas las cosas han sido sacrificadas al hombre, quien está directa e íntimamente relacionado conmigo, su padre; por tanto el que me haya robado a mi hijo será severamente juzgado y castigado por la Ley Divina. El hombre no ed nada ante el Juez Eterno, como el animal no es nada ante el hombre. Por lo tanto os digo, dejad vuestros ídolos y no realicéis ritos que os separan de vuestro padre, asociándoos con los sacerdotes de quienes los cielos se han apartado. Pues son ellos los que se han alejado del Dios verdadero y cuyas supersticiones y crueldades conducen a la perversión de vuestra alma y la pérdida de todo sentido moral."&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las palabras de Issa se extendieron entre los paganos en los países que atravesó y los habitantes renunciaron a sus ídolos. Viendo lo que los sacerdotes imponían sobre Él que glorificaba el nombre del Dios verdadero, razonó en presencia de las gentes los reproches que hacía contra ellos y demostró que sus ídolos no eran nada.&lt;br /&gt;Issa les respondió: "Si vuestros ídolos y vuestros animales son poderosos y poseen realmente una fuerza sobrenatural, dejad que me golpeen y me hagan caer sobre la tierra". Los sacerdotes contestaron: "Haz, entonces, un milagro y que tu dios confunda a nuestros dioses, si es que ellos le inspiran desprecio".&lt;br /&gt;Pero Issa respondió entonces: "Los milagros de nuestro dios han actuado desde el primer día que fue creado el Universo; sucede todos los días en todos los momentos. Quien no los vea está privado de uno de los mayores dones de la vida. y no es contra trozo de piedra, metal o madera, inanimados, que la cólera de Dios caerá, sino que caerá sobre los hombres que, si desean su salvación, deben destruir todos los ídolos que hayan hecho. Hasta una piedra y un grano de arena, que nada son a la vista del hombre, esperan pacientemente el momento en que ÉL haga uso de ello. Así el hombre debe esperar el gran favor que Dios le concederá en su Juicio Final Así que afligíos enemigos de los hombres, si no es un favor lo que esperáis, sino mas bien la cólera de la divinidad, afligíos los que esperad milagros para presenciar su poder. Pues no es a ídolos a los que aniquilará en su cólera, sino a aquellos que los han levantado. Sus corazones se consumirán en el fuego eterno y sus cuerpos lacerados irán a saciar el hambre de las bestias salvajes. Dios separará al impuro de sus rebaños, pero atraerá de nuevo hacia ÉL a aquellos que se han perdido por no haber reconocido la parte de espiritualidad que tiene en ellos".&lt;br /&gt;Viendo la falta de poder de sus sacerdotes, los paganos tuvieron todavía mayor fe en lo que decía Issa, y temiendo la cólera de la divinidad, rompieron en pedazos sus ídolos. Los sacerdotes huyeron para escapar a la venganza de las gentes. Issa enseñó también a los paganos a no esforzarse para ver el Espíritu Eterno con sus ojos, sino para sentirlo en sus corazones y hacerse digno de sus favores por la pureza del alma.&lt;br /&gt;Les dijo: "absteneos no sólo de realizar sacrificios humanos, sino también de no inmolar a ninguna criatura que tenga vida, pues todas las cosas que existen han sido creadas para beneficio del hombre. No robéis los bienes de vuestro prójimo, pues le privaríais de lo que ha ganado con el sudor de su frente. No engañéis y no seréis engañados. esforzaos por justificaros ante el Juicio Final, pues entonces será demasiado tarde. No os abandonéis al libertinaje, pues eso violaría las leyes de Dios. Alcanzaréis la felicidad suprema no sólo purificándoos a vosotros, sino también guiando a otros por el camino que les permita obtener la perfección original.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VIII &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Las profecías de Issa resonaron en los países vecinos, y cuando entró en Persia, los sacerdotes se alarmaron y prohibieron a los habitantes escucharles. Y cuando vieron a todos los pueblos recibirle con alegría y escuchar devotamente sus sermones, dieron órdenes para arrestarle y llevarle ante el Sumo Sacerdote, donde sufrió el siguiente interrogatorio:&lt;br /&gt;"De qué nuevo dios hablas? ¿No sabes, desgraciado, que el santo Zoroastro es el único justo admitido al privilegio de comunión con el Ser Supremo? ¿Quién ordenó a los ángeles poner en escritura la palabra de Dios para el uso de su pueblo, las leyes que le fueron dadas a Zoroastro en el Paraíso? ¿Quién eres tú que te atreves aquí a blasfemar de nuestro dios y a sembrar la duda en el corazón de los creyentes?"&lt;br /&gt;Entonces Issa les dijo: "No es de un nuevo dios de quien hablo sino de nuestro Padre celestial, quien ha existido siempre y seguirá existiendo al final de todas las cosas. Es de ÉL de quien hablo a las gentes, que como niños inocentes no son capaces todavía de entender a Dios con la fuerza simple de su inteligencia, ni de penetrar en su divina y espiritual sublimidad. Pero así como un recién nacido descubre en la oscuridad el pecho de su madre, así vuestras gentes, que han sido conducidas al error por vuestra equivocada doctrina y vuestras ceremonias religiosas, han reconocido por instinto a su padre en el Padre de quien yo soy el profeta. El Señor Eterno ha dicho a vuestras gentes, por medio de mi boca: "no veneréis el sol, pues es sólo una parte del mundo que yo he creado para el hombre". El Sol se eleva para calentaros durante el trabajo; se pone para permitiros el reposo que yo mismo he designado. Es a mí a quien debéis todo lo que poseéis, todo lo que encontráis en vosotros, por encima de vosotros y por debajo de vosotros".&lt;br /&gt;Dijeron entonces los sacerdotes: "¿Pero cómo puede vivir un pueblo con las normas de justicia si no tiene preceptores?" Respondióles entonces Issa: "Cuando el pueblo no tenía sacerdotes, la ley natural les gobernaba y conservaba el candor de sus almas. Sus almas estaban con Dios, y para comulgar con el Padre no recurrían a un ídolo o animal, ni al fuego, como se practica aquí. Afirmáis que uno debe venerar al Sol, el espíritu del Bien y del Mal. Pues bien, yo os digo que vuestra doctrina es falsa, que el Sol no actúa espontáneamente sino de acuerdo con la voluntad del Creador Invisible que lo hizo. Y Él ha sido el que querido que sea la estrella que ilumine el día, que caliente durante el trabajo y cuando el hombre siembra. El Espíritu Eterno es el alma de todo lo que está animado. Cometéis un gran pecado al dividirlo en un espíritu del Mal y un espíritu del Bien, pues no hay Dios fuera del Bien. Bien, como un padre de familia, sólo hace bien para sus hijos, olvidando todas sus faltas si estos se arrepienten. El espíritu del Mal habita en la tierra en los corazones de aquellos hombres que separan a los hijos de Dios del camino recto. Por tanto os digo: tened cuidado del día del Juicio, pues Dios infringirá un castigo terrible a aquellos que hayan conducido a sus hijos fuera del camino correcto y les hayan llenado de supersticiones y prejuicios, aquellos que hayan cegado a los que ven, contagiado a los sanos, y enseñado a venerar las cosas que Dios ha subordinado al hombre para su bien y su ayuda en el trabajo. Vuestra doctrina es, por tanto, el fruto de vuestros errores; pues deseando acercaros a la verdad de Dios, habéis creado falsos dioses".&lt;br /&gt;Tras escucharle, los magos decidieron no hacerle daño. Pero por la noche, cuando toda la ciudad dormía, le condujeron fuera de las murallas y le abandonaron en el camino con la esperanza de que fuera pronto víctima de los animales salvajes. Pero, protegido por el Señor, nuestro Dios, el Santo Issa siguió su viaje sin molestias.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IX&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Issa, a quien el Creador había elegido para recordar a la humanidad depravada el verdadero Dios, había llegado a 29 años, cuando decidió regresar a la tierra de Israel. Desde que se había ido, los paganos habían infringido sufrimientos aún más atroces a los israelitas, que eran víctimas del desaliento más profundo.&lt;br /&gt;Entre ellos, muchos habían empezado ya a abandonar las leyes de Dios. y las de Mossa con la esperanza de apaciguar a sus salvajes conquistadores. Frente a todo ese mal, Issa exhortó a sus compatriotas a no desesperar, por que el día de la redención de los pecados estaba cercano, y le confirmó en la creencia que tenían en el dios de sus padres.&lt;br /&gt;"Hijos, no abandonéis a la desesperanza", decía el Padre Celestial por boca de Issa, "pues he oído vuestra voz y vuestros gritos han llegado hasta mí. No lloréis amados míos, pues vuestra pena ha conmovido el corazón de vuestro padre y ÉL os ha perdonado, incluso ha perdonado a vuestros antepasados. No dejéis que vuestras familias se hundan en el libertinaje y no perdáis la nobleza de vuestros sentimientos y no veneréis a ídolos que permanecerán mudos ante vuestras voces. Llenad mi templo con vuestra esperanza y paciencia y no abjuréis de la religión de vuestros padres; pues sólo yo les he guiado y les he llenado de beneficios. Levantad a los que han caído, dad de comer al hambriento y ayudar al enfermo, para ser totalmente puros y justos en el día del Juicio Final que preparo para vosotros".&lt;br /&gt;Los israelitas iban en multitud a oír la palabra de Issa, preguntándole dónde debían alabar al Padre Celestial, ya que el enemigo había derribado sus templos y derramado sus vasos sagrados. Issa les respondió que Dios no veía los templos erigidos por las manos del los hombres, y que el corazón humano era el verdadero templo de Dios."Entrad en vuestro templo, en vuestro corazón. Iluminadlo con buenos pensamientos y la paciencia y confianza inamovible que debéis tener en vuestro Padre. Y vuestros recipientes sagrados son las manos y los ojos. Ved y haced lo que es agradable para Dios, pues al hacer el bien a vuestro vecino realizáis un rito que embellece el templo en el que habita aquel que os dio la vida. Pues Dios os ha creado a su semejanza: inocentes, con almas puras y corazones llenos de bondad, destinados no a la concepción de planes malignos, sino a ser santuarios del amor y la justicia. Por tanto os digo, no ensombrezcáis vuestros corazones, pues el, Ser Supremo habita allí eternamente. Si deseáis realizar obras marcadas por el amor o la piedad, hacedlas con el corazón abierto y no dejéis que vuestros actos sean gobernados por cálculos o esperanzas de ganancia. Pues esas acciones no ayudarán a vuestra salvación y caerías en ese estado de degradación moral en el que el robo, la mentira y el asesinato pasan por actos temerosos".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capitulo X&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El santo Issa fue de una cuidad a otra, fortaleciendo con la palabra de Dios el valor de los israelitas, quienes estaban preparados a sucumbir ante el peso de su desesperanza, y miles de hombres le seguían para escucharle predicar. Pero los jefes de las ciudades tuvieron miedo de él, le hicieron saber al Gobernador Principal que habitaba en Jerusalén que un hombre llamado Issa había llegado al país; que estaba animando con sus discursos al pueblo en contra de las autoridades; que la gente le escuchaba con asiduidad, despreciaba las obras del Estado y afirmaba que no pasaría mucho tiempo antes de que se libraran de sus gobernantes intrusos.&lt;br /&gt;Entonces, Pilatos, el gobernador de Jerusalén, ordenó que arrestaran a la persona del predicador Issa, que le llevaran a la ciudad y le condujeran ante los jueces. Pero para no excitar la cólera del populacho, Pilatos encargó a los sacerdotes y ancianos hebreos instruidos que le juzgaran en el templo. Entre tanto Issa, siguiendo sus prédicas, llegó a Jerusalén; y al conocer su llegada, todos los habitantes, sabedores de su fama, salieron a saludarle.&lt;br /&gt;Le saludaron con respeto y le abrieron las puertas de su templo para oír de su boca lo que había dicho en otras ciudades de Israel. E Issa les dijo: "La raza humana perece por su falta de fe, pues la oscuridad y la tempestad han desbandado a los rebaños de la humanidad y han perdido sus pastores. Pero la tempestad no durará siempre, y la oscuridad no siempre tapará la luz. El Cielo volverá a ser más sereno, la luz celestial se extenderá sobre la tierra y los rebaños perdidos se reunirán alrededor de su pastor. No os esforcéis para encontrar caminos rectos en la oscuridad, para no caer en un foso: lo que debéis es reunir las fuerzas restantes y ayudaros unos a otros, poned vuestra confianza en Dios y esperad hasta que aparezca la luz. El que sostenga a su prójimo a sí mismo se sostiene; quien protege a su familia, protege al pueblo y al estado. Pues está cerca el día en que seréis librados de la oscuridad; os reuniréis de nuevo con una familia; y vuestro enemigo, que ignora lo que es el favor de Dios, temblará de miedo".&lt;br /&gt;Los Sacerdotes y ancianos que lo escuchaban, llenos de admiración por su discurso, le preguntaron si era cierto que había tratado de poner al pueblo en contra de las autoridades del país, tal como se lo había dicho el Gobernador Pilatos.&lt;br /&gt;"¿Se puede incitar a la insurrección a hombres perdidos, a quienes la oscuridad ha ocultado la puerta y el camino?" contestó Issa. "Sólo he advertido a los desafortunados, como hago aquí en este templo, que no deben avanzar sobre el camino oscuro, pues un abismo se abre bajo sus pies. El poder terrenal no es de larga duración y está sometido a muchos cambios. ¿De qué sirve que el hombre se revuelva contra él, puesto que un poder sucede siempre al otro? Y así sucederá hasta la extinción de la humanidad. ¿No veis que los poderosos y los ricos siembran entre los hijos de Israel un espíritu de rebelión contra el poder eterno de los cielos?"&lt;br /&gt;Los ancianos preguntaron entonces: "¿Quién eres tú y de qué país vienes? No hemos oído hablar de tí antes y no sabemos ni siquiera tu nombre". Issa contestó: "Yo soy un israelita. Desde el día de mi nacimiento vi los muros de Jerusalén y oí el llanto de mis hermanos reducidos a la esclavitud y las lamentaciones de mis hermanas llevadas por los paganos. Y mi alma se llenó de tristeza al ver que mis hermanos habían olvidado al auténtico Dios. De niño, abandoné la casa de mi padre y fui a habitar entre otros pueblos. Pero oyendo que mis hermanos sufrían todavía torturas mayores, he vuelto al país donde habitaron mis padres para recordar a mis hermanos la fe de sus antepasados que nos enseña paciencia en la tierra para obtener felicidad perfecta y sublime en el cielo".&lt;br /&gt;Y los ancianos instruidos le hicieron esta pregunta: "Se dice que niegas las leyes de Mossa y que enseñas al pueblo a abandonar el templo de Dios". E Issa respondió: "No se puede demoler lo que nos ha dado nuestro Padre Celestial, ni lo que ha sido destruido por los pecadores; yo he liberado de toda mancha la purificación del corazón pues ese es el templo mauténtico de Dios. En cuanto a las leyes de Mossa, me he esforzado por establecerlas en los corazones de los hombres. Y os digo que no entendéis su verdadero significado, pues no es la venganza sino piedad lo que enseña. Sólo el sentido de esas leyes se ha pervertido".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tras haber oído a Issa, los sacerdotes y los ancianos decidieron no juzgarle, pues no hacía daño a nadie. Presentándose ante Pilatos, designado Gobernador de Jerusalén por el Rey pagano del país Romeles, se dirigieron a él de este modo: "Hemos visto al hombre a quien tú acusas de iniciar a nuestro pueblo a la rebelión; hemos oído su discurso y sabemos que es nuestro compatriota. Pero los jefes de las ciudades te han hecho falsos informes, pues es un hombre justo que enseña al pueblo la palabra de Dios. Tras haberle interrogado le despedimos y pudo irse en paz".&lt;br /&gt;Entonces el Gobernador se enfureció y envió junto a Issa a sus criados disfrazados, para que pudieran vigilar todas sus acciones e informar a las autoridades de la menos palabra que éste dirigiera al pueblo. Entre tanto, el santo Issa siguió visitando las ciudades vecinas, predicando los caminos auténticos del Creador, exhortando a los hebreos a tener paciencia y prometiéndoles una rápida liberación.&lt;br /&gt;Durante todo ese tiempo, muchas personas lo siguieron donde quiera que fuese, varias de ellas no dejándole nunca, sino convirtiéndose en sus servidores. E Issa fijo: "No creáis en milagros hechos por la mano del hombre, pues sólo aquel que domina sobre la naturaleza es capaz de hacer lo que es sobrenatural, mientras el hombre no tiene poder para detener la cólera de los vientos o extender la lluvia. Sin embargo hay un milagro que el hombre puede realizar. Es cuando, lleno de creencia sincera, decide desenraizar de su corazón todos los malos pensamientos, y cuando alcanza su fin, termina en los caminos de la iniquidad. Y todas las cosas que se hacen sin Dios no son más que errores, seducciones y encantamientos, que sólo demuestran hasta qué punto el alma que practica este arte está llena de desvergüenza, falsedad e impureza. No pongáis vuestra fe en los oráculos; sólo Dios conoce el futuro: el que recurre a adivinadores profana el templo que tiene en su corazón y da una prueba de desconfianza hacia su creador. la fe en los adivinadores y sus oráculos destruye la simplicidad innata del hombre y su pureza infantil. un poder infernal toma posesión de él, obligándole a cometer todo tipo de crímenes y a venerar a ídolos. Mientras el Señor, nuestro Dios, que no tiene igual, es uno, todopoderoso, omnisciente y omnipresente. ÉL es el que posee toda la sabiduría y toda la luz. Es a ÉL a quien tenéis que dirigiros para consolaros en vuestras penas, para ser ayudados en vuestros trabajos y curados en vuestra enfermedad. Quien recurra a ÉL, no será negado. El secreto de la naturaleza está en las manos de Dios. Pues el mundo, antes de que apareciera, existía en la profundidad del pensamiento divino; se hizo material y visible por la voluntad del Supremo. Cuando os dirigís a ÉL os volvéis de nuevo como los niños; pues no conocéis ni el pasado, ni el presente ni el futuro, y Dios es el maestro de todos los tiempos".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;"Maestro justo", le dijo uno de los espías del Gobernador de Jerusalén, "dinos si hemos de cumplir la voluntad de nuestro César o esperar nuestra pronta liberación". Pero Issa, reconociéndoles como la gente designada para seguirle, contestó: "No he dicho que vayáis a ser liberados del César. es el alma sumergida en el error la que será liberada. Así como no puede haber familia sin una cabeza, no puede haber orden en un pueblo sin un César, a él se le debe obediencia implícita, y sólo él responderá de sus actos ante el Tribunal Supremo."&lt;br /&gt;"Posee César un derecho divino?", le preguntaron de nuevo los espías. "¿Y es el mejor de los mortales?" E Issa contestó: "No debe haber mejores entre los hombres, pero están también los que sufren, a quienes deben cuidar los que fueron elegidos y encargados de esa misión, utilizando los medios conferidos por la Ley sagrada de Nuestro Padre Celestial. la Piedad y la Justicia son los atributos superiores de César; su nombre será ilustre si se adhiere a ellas. Pero el que actúa de otro modo, quien se excede de límite de poder que tiene sobre sus subordinados, llegando a poner sus vidas en peligro, ofende al Gran Juez y pierde su dignidad ante la vista de los hombres".&lt;br /&gt;En ese momento, una anciana que se había aproximado al grupo para oír mejor a Issa, fue apartada por uno de los espías, colocándose delante de ella. Entonces Issa dijo: "Un hijo no debe apartar a su madre, ocupando su lugar. Quien no respeta a su madre, el ser más sagrado después de su Dios, es indigno del nombre de hijo. Escuchad entonces lo que os digo: respetad a la mujer, pues ella es la madre del universo y toda la verdad de la creación divina está con ella. Ella es la base de todo lo que es bueno y hermoso, como también el germen de la vida y la muerte. De ella depende la existencia entera del hombre, pues ella es su apoyo natural y moral. Ella os parió en medio del sufrimiento. Con el sudor de su frente os crió, y hasta su muerte vosotros le causáis las más graves ansiedades. Bendecidla y veneradla, pues es vuestro amigo, vuestro único apoyo en la tierra. Respetadla, sostenedla. Actuando así os ganaréis su amor y su corazón. encontraréis favor a la vista de Dios y muchos pecados os serán perdonados. Del mismo modo amad a vuestras esposas y respetadlas, pues ellas serán madres mañana y cada una posteriormente la antepasada de una raza. Sed lenientes con la mujer. Su amor ennoblece al hombre, suaviza su corazón endurecido, domestica al bruto que hay en él y hace de él un cordero. la esposa y la madre son los tesoros inapreciables que os ha dado Dios. Son los más bellos ornamentos de la existencia, y de ellos nacerán todos los habitantes del mundo. Así como el dios de los ejércitos separó antiguamente la luz de la oscuridad y la tierra de las aguas, la mujer posee la facultad divina de separar en un hombre las buenas intenciones de los malos pensamientos. Por tanto os digo, después de Dios vuestros mejores pensamientos deben pertenecer a las mujeres y a las esposas, siendo la mujer para vosotros el templo donde obtendréis la felicidad más perfecta. Imbuiros en este templo con fuerza moral. Aquí olvidaréis vuestras penas y vuestros fracasos y recuperaréis la energía necesaria para poder ayudar a vuestro prójimo. No la expongáis a la humillación. Actuando así os humillaréis a vosotros mismos y perderéis el sentimiento del amor, sin el cual nada existe aquí abajo. proteged a vuestra esposa para que ella pueda protegeros a vosotros y a vuestra familia. Todo lo que hagáis por vuestra esposa, vuestra madre, por una viuda o por cualquier mujer en tribulación, lo haréis por vuestro Dios".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XIII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El Santo Issa enseñó así al pueblo de Israel durante tres años, en todas las ciudades, en todos los pueblos, en los lados de los caminos y en las llanuras; y todo lo que él había predicho terminó pasando. Durante todo ese tiempo, los criados de Pilatos disfrazados le vigilaron de cerca sin oír nada semejante a los informes hechos contra Issa en años anteriores por los jefes de las ciudades.&lt;br /&gt;Pero el Gobernador Pilatos, alarmándose por la gran popularidad del santo Issa, quien según sus adversarios trataba de mover al pueblo para proclamarse rey, ordenó a uno de sus espías que le acusara. Entonces mandaron soldados para arrestarle, y le encarcelaron en una celda subterránea en donde le torturaron de diversos modos con la esperanza de obligarle a hacer una confesión que permitiera condenarle a muerte.&lt;br /&gt;El santo, pensando sólo en la beatitud perfecta de sus hermanos, soportó los sufrimientos en el nombre de su Creador. Los criados de Pilatos siguieron torturándole y lo redujeron a un estado de debilidad extrema; pero Dios estaba con ÉL y no le permitió morir. Conociendo los sufrimientos y las torturas que estaba soportando su santo, los Sumos Sacerdotes y los ancianos sabios fueron a pedir al Gobernador que dejara en libertad a Issa en honor de una fiesta próxima.&lt;br /&gt;Pero el gobernador se negó de redondo a hacerlo. Entonces le rogaron que permitiera a Issa presentarse ante el tribunal de los Ancianos para que fuera condenado o libertado antes de la fiesta, y a eso consintió Pilatos.&lt;br /&gt;Al día siguiente, el Gobernador reunió a los principales capitanes, sacerdotes, ancianos y abogados para que pudieran juzgar a Issa. Le llevaron allí desde su prisión y le sentaron ante el Gobernador entre dos ladrones que iban a ser juzgados al mismo tiempo que ÉL, para demostrar a las masas que no sería el único condenado.&lt;br /&gt;Y Pilatos, dirigiéndose a Issa, le dijo: "¡Oh, hombre! ¿Es cierto que incitas al pueblo en contra de las autoridades, en la intención de convertirte en Rey de Israel?" E Issa contestó: "Nadie se convierte en Rey por su propia voluntad, y han mentido los que te hayan dicho que yo incito al pueblo a la rebelión. Nunca he hablado de otro que del rey del Cielo, y a él enseño al pueblo a venerar. Pues los hijos de Israel han perdido su pureza virginal; y si no recurren la verdadero Dios, serán sacrificados y su templo caerá en ruinas. Como el poder temporal mantiene el orden en un país, les enseño a no olvidarlo. Les digo: "Vivid conforme a vuestra posición y vuestra fortuna, para no perturbar el orden público". y les he exhortado también a recordar que el desorden reina en sus corazones y en sus mentes. Por eso el Rey del Cielo les ha castigado y suprimido sus reyes nacionales. Sin embargo les he dicho: "Si os resignáis a vuestro destino, como recompensa el Reino os será reservado".&lt;br /&gt;En ese momento los testigos se adelantaron, y uno de ellos dijo lo siguiente: "Tú has dicho al pueblo que el poder temporal no es nada frente al rey que pronto gobernará a los israelitas del yugo pagano". E Issa contestó: "Bendito seas por haber dicho la verdad. El Rey del Cielo es mayor y más poderoso que la ley terrena y su Reino sobrepasa todos los reinos de la Tierra. Y no está lejano el tiempo en que, conforme a la voluntad divina, el pueblo de Israel se purificará de sus pecados; pues se ha dicho que un precursor vendrá para proclamar la liberación del pueblo reuniéndolos en un sólo grupo".&lt;br /&gt;Y el Gobernador, dirigiéndose a los jueces, dijo: "¿habéis oído? El israelita Issa confiesa el crimen del que es acusado. juzgadlo entonces de acuerdo con vuestras leyes y pronunciad contra él la pena capital". Y los sacerdotes contestaron: "No podemos condenarle. Tú mismo has oído que sus alusiones están hechas con respecto al rey del Cielo y que no ha predicado nada a los hijos de Israel que pueda constituir una ofensa contra la ley".&lt;br /&gt;El Gobernador Pilatos envió entonces a por el testigo que, a instigación suya, había traicionado a Issa. El hombre se adelantó y se dirigió a Issa así: "No te presentaste como rey de Israel cuando dijiste que aquél que reina en los cielos te ha enviado para preparar a su pueblo?"&lt;br /&gt;E Issa, tras bendecirle, dijo: "¡Serás perdonado por que lo que dices no proviene de tí!", entonces añadió dirigiéndose al Gobernador: "¿Por qué humillas tu dignidad y por qué enseñas a tus inferiores a vivir en falsedad, puesto que tienes poder para condenar al inocente?"&lt;br /&gt;Ante estas palabras el Gobernador se volvió muy colérico, ordenando que se condenara a muerte a Issa y se libertara a los dos ladrones. Los jueces, tras consultar entre ellos, dijeron a Pilatos: "No queremos sobre nuestras cabezas el peso de condenar a un inocente y liberar a unos ladrones. eso iría en contra de la ley. haz lo que quieras".&lt;br /&gt;Tras decir eso, los sacerdotes y los ancianos se fueron y se lavaron las manos en un recipiente sagrado, diciendo: "Somos inocentes de la muerte de este hombre justo".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XIV&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por orden del Gobernador, los soldados tomaron entonces a Issa y a los dos ladrones, a quienes habían llevado al lugar de la ejecución, donde les clavaron a cruces levantadas sobre el suelo. Durante todo el día los cuerpos de Issa y los dos ladrones permanecieron suspendidos, lo que era terrible contemplar, bajo la guardia de los soldados. las gentes estaban alrededor, los parientes de los que sufrían rezaban y lloraban.&lt;br /&gt;Con la puesta del sol los sufrimientos de Issa terminaron. Perdió la conciencia, y el alma de este hombre justo abandonó su cuerpo para ser absorbida por la divinidad. Así terminó la existencia terrenal del reflejo del espíritu Eterno bajo la forma de un hombre que había salvado a pecadores endurecidos y soportado muchos sufrimientos.&lt;br /&gt;Entre tanto, Pilatos, temeroso de su acción de el cuerpo del santo a sus padres, quienes lo enterraron cerca del lugar de su ejecución. Las masas fueron a rezar sobre su tumba y el aire estaba lleno de gemidos y lamentaciones.&lt;br /&gt;Tres días después, el Gobernador envió a sus soldados a que se llevaran el cuerpo de Issa para enterrarlo en otro lugar, temiendo que de otro modo se produjera una insurrección popular.&lt;br /&gt;Al día siguiente, las masas encontraron la tumba abierta y vacía. Enseguida se extendió el rumor de que el Juez Supremo había enviado a sus ángeles para que se llevaran los restos mortuorios del santo en el que habitaba en la tierra una parte del Espíritu Divino.&lt;br /&gt;Cuando este rumor llegó a conocimiento de Pilatos, se encolerizó y condenó, bajo pena de esclavitud y muerte, a cualquiera que pronunciara el nombre de Issa o rezara al Señor por ÉL. Pero la gente siguió llorando y glorificando en voz alta a su maestro; por eso muchos fueron llevados en cautividad, sometidos a tortura y condenados a muerte.&lt;br /&gt;Los discípulos del santo Issa abandonaron la tierra de Israel y se esparcieron entre los paganos, predicando que debían renunciar a sus errores, hablándoles de la salvación de sus almas y de la felicidad perfecta que espera a la humanidad en el mundo inmaterial de luz en donde, en reposo y en toda su pureza, el Gran Creador habita en perfecta majestad.&lt;br /&gt;Los paganos, sus reyes y sus guerreros escucharon a los predicadores, abandonaron sus antiguas creencias y olvidaron a sus sacerdotes y a sus ídolos para celebrar la alabanza del Creador del Universo que todo lo sabe, el Rey de Reyes, cuyo corazón está lleno de infinita piedad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-5959245672294856901?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/5959245672294856901/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=5959245672294856901' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/5959245672294856901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/5959245672294856901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2007/08/la-vida-del-santo-isa-el-mejor-de-los.html' title='La Vida del Santo ISA, el mejor de los hijos del hombre'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-2646842500525832561</id><published>2006-05-15T15:55:00.000-07:00</published><updated>2010-11-03T09:40:44.140-07:00</updated><title type='text'>El Evangelio de Valentino</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; font-size: 85%;"&gt;(Pistis Sophia)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús asciende a los cielos y desciende de ellos para adoctrinar a sus discípulos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;I 1. Cuando resucitó de entre los muertos, Jesús pasó once años hablando con sus discípulos. 2. Y les enseñaba hasta los lugares, no solamente de los primeros preceptos, y hasta los lugares del primer misterio, del que está en el interior de los velos, en el interior del primer precepto, que es él mismo el veinticuatro misterio, sino que también las cosas que se hallan más allá, en el segundo lugar del segundo misterio, que está antes que todos los misterios. 3. Y Jesús dijo a sus discípulos: He venido de ese primer misterio, que es el mismo que el último misterio, que es el veinticuatro. 4. Mas los discípulos no comprendían estas cosas, porque ninguno de ellos había penetrado aquel misterio, que, sin embargo, consideraban como la cumbre del universo y como la cabeza de todo lo que existe. Y pensaban que era el fin de todos los fines, porque Jesús les había dicho, con relación a ese misterio, que rodea el primer precepto, y los cinco moldes, y la gran luz, y los cinco asistentes, e igualmente todo el tesoro de la luz. 5. Y Jesús no había anunciado todavía a sus discípulos toda la emanación de todas las regiones del gran invisible, y de los tres triples poderes, y de los veinticuatro invisibles, y de sus regiones, y de sus eones, y de sus rangos, todo según la manera como emanan aquellos que son los mismos que los próbolos del gran invisible, y no les había explicado sus nacimientos, y sus creaciones, y su vivificación, y sus archones, y sus ángeles, y sus arcángeles, y sus decanos, y sus satélites, y todas las moradas de sus esferas. 6. Jesús no había hablado a sus discípulos de toda la emanación de los próbolos del tesoro de la luz, ni tampoco de sus salvadores, según el orden de cada uno de ellos y el modo de su existencia. Ne les había hablado del lugar de los tres amén que están esparcidos en el espacio. 7. Y nos les había dicho de qué lugar brotan los cinco árboles, ni los siete amén, que son los mismos que las siete voces, ni cuál es su región según el modo de la emanación. 8. Y Jesús no había dicho a sus discípulos cuáles son las regiones de los cinco asistentes, ni dónde están, ni les había hablado de los cinco círculos, ni del primer precepto, ni en qué sitio están. 9. Y solamente, hablando con sus discípulos, había revelado la existencia de esos seres, pero no les había explicado su emanación y el rango de su región, y ellos ignoraban que había otras regiones dentro de ese misterio. l0. Y no había dicho en qué lugar había salido hasta que había entrado en ese misterio en el momento en que fue emanado, sino que sólo les había dicho: Yo he salido de este misterio. 11. Y por eso pensaban ellos respecto a ese misterio que era el fin de todos los fines y la cima del universo. Y Jesús dijo a sus discípulos: Ese misterio envuelve todas las cosas que os he dicho desde el día que he venido hasta el de hoy. 12. Y por eso los discípulos no pensaban que cupiese alguna otra cosa en el interior de ese misterio. 13. Y ocurrió que estando los discípulos en el Monte Olivete dijeron estas palabras, con gran alegría: Nosotros somos más felices que ningún hombre, puesto que el Salvador nos lo ha revelado todo, y habemos toda elevación y toda perfección. 14. Y, mientras hablaban así, Jesús estaba sentado un poco aparte. Y ocurrió que el día quince de la luna del mes de têbêth,día en que había plenilunio, el sol, alzándose en su carrera ordinaria, emitió una luz incomparable. 15. Porque procedía de la luz de las luces, y vino sobre Jesús, y lo rodeó completamente. Y estaba algo alejado de sus discípulos y brillaba de un modo sin igual. 16. Y los discípulos no veían a Jesús, porque los cegaba la luz que lo envolvía. 17. Y sólo veían los haces de luz. Y éstos no eran iguales entre sí, y la luz no era igual, y se dirigía en varios sentidos, de abajo arriba, y el resplandor de esta luz alcanzaba de la tierra a los cielos. Y los discípulos, viendo aquella luz, sintieron gran turbación y gran espanto. 18. Y ocurrió que un gran resplandor luminoso llegó sobre Jesús y lo envolvió lentamente. Y Jesús se elevó en el espacio, y los discípulos lo miraron hasta que subió al cielo, y todos quedaron silenciosos. 19. Y esto pasó al decimoquinto día del mes de têbêth. 20. Y cuando Jesús hubo ascendido al cielo, después de la hora de tercia, todas las fuerzas de los cielos se turbaron y se agitaron entre sí, y todos los eones y todas las regiones, y sus órdenes, y la tierra entera, y sus habitantes fueron estremecidos. 21. Y los discípulos y todos los hombres se amohinaron, y pensaron que era posible que el mundo fuese a ser destruido. 22. Y todas las fuerzas del cielo no cejaban en su agitación y se agitaron entre sí desde la hora de tercia de aquel día hasta la de nona del siguiente. Y los ángeles y arcángeles, y todas las potencias de las regiones superiores entonaban himnos, y todos oían sus cánticos, que duraron hasta la hora nona del otro día. 23. Mas los discípulos estaban reunidos y llenos de terror. Y se espantaban de lo que sucedía, y lloraban, diciendo: ¿Qué ocurrirá? ¿Destruirá el Salvador todas las regiones? 24. Y hablando así vertían lágrimas, y a la hora de nona del día siguiente, los cielos se abrieron y vieron descender a Jesús en medio de un inmenso esplendor. 25. Y este esplendor no era igual, sino que se dividía de muchos modos, y unos brillaban más que otros. Y había tres especies que brillaban de diferente forma, y la segunda estaba sobre la primera, y la tercera era superior a las demás. Y la primera era análoga a la que envolvió a Jesús cuando ascendió al cielo. 26. Y cuando los discípulos vieron tal, quedaron llenos de espanto. Y Jesús, misericordioso y dulce, les habló y dijo: Tranquilizaos y no temáis nada. 27. Y oyendo los discípulos estas palabras, dijeron: Señor, si tú quitas de ti esa luz deslumbrante, podremos seguir aquí. De otro modo, nuestros ojos cegarán y por esa luz nosotros y el mundo entero estamos turbados. 28. Y Jesús hizo desaparecer aquella luz, y los discípulos, tranquilizados, fueron hacia él, y prosternándose unánimemente, lo adoraron, diciendo: Maestro, ¿adónde has ido? ¿A qué te han llamado? ¿Y de dónde proceden todas estas perturbaciones? 29. Y Jesús, todo misericordia, les dijo: Regocijaos, porque, a partir de este momento, yo os hablaré con toda claridad, desde el principio de la verdad hasta su fin, y sin parábola. 30. No os ocultaré nada respecto a las cosas que pertenecen a las regiones superiores, y a las regiones de la verdad. Porque me lo ha autorizado el Inefable, por el primer misterio de los misterios, para que yo os hable desde el principio hasta la consumación, y desde las cosas interiores a las exteriores, y viceversa. Escuchad y os diré todas estas cosas. 31. Ocurrió que, estando yo sentado algo lejos de vosotros en el Monte Olivete, meditaba sobre la misión para la que he sido enviado, que está cumplida, y sobre el último misterio, que es el mismo que el veinticuatro misterio, desde las cosas interiores hasta las exteriores, y en que todavía no me había sido enviado un vestimento. Y estas cosas son en el segundo puesto del primer misterio. 32. Y sucedió que, cuando yo comprendía que el fin del misterio para el que he venido estaba cumplido ya, y que el misterio no me había aún enviado mi veste, reflexionando sobre esto, en el Huerto de los Olivos, cerca de vosotros, el sol se levantó a los lugares en que lo ha colocado el primer misterio que lo ha creado, y, según la orden del primer misterio, mi veste de luz me fue enviada, la cual me había sido dada desde el principio, y yo me puse en el último misterio, que es el veinticuatro misterio, a contar desde los que están en el segundo lugar del primer misterio. 33. Y esta veste yo la he puesto en el último misterio, hasta cumplir el tiempo en que debía empezar a predicar a la humanidad y a revelar todas las cosas desde el principio de la verdad hasta su fin, hablando desde lo interior de lo interior hasta lo exterior de lo exterior. 34. Regocijaos, pues, y sentid gozo, puesto que os ha sido otorgado que os hable desde el principio hasta el fin de la verdad. Y os he elegido desde el principio por el primer misterio. 35. Regocijaos, porque, al descender en el mundo, conduzco desde el comienzo doce fuerzas, que he tomado de los doce salvadores del tesoro de la luz, según el mandato del primer misterio. Y las he arrojado en el seno de vuestras madres y con las que hoy están en nuestro cuerpo. 36. Y estas fuerzas me han sido otorgadas por encima de todo el mundo, porque vosotros debéis salvar al mundo entero, y para ello es preciso que podáis sufrir las amenazas de los señores del mundo, y los peligros del mundo, y sus penas, y sus persecuciones. 37. Os he dicho que la fuerza que está depositada en vosotros la he extraído de los doce salvadores que están en el tesoro de la luz. Y por eso os he dicho desde el principio que vosotros no sois de este mundo, ni yo tampoco lo soy. 38. Y los hombres que son del mundo han tomado las almas de los archones de los eones. Pero la fuerza que está en vosotros viene de mí y pertenece a las regiones superiores. Yo he conducido a los doce salvadores del tesoro de la luz, de los que he tomado una parte de mi fuerza. 39. Y cuando he venido al mundo, he venido entre los angeles de las esferas, semejante a Gabriel, el ángel de los eones, y los archones de los eones no me han conocido, sino que creían que era el ángel Gabriel. 40. Y ocurrió que cuando estuve entre los jefes de los eones, miré desde arriba el mundo de los hombres, según el mandato del primer misterio, y hallé a Isabel, madre de Juan el Bautista, antes que lo hubiese concebido. 41. Y puse en ella la fuerza que había recibido del pequeño Iâo, el bueno, que está en el centro, para que pudiese predicar, antes que yo, y preparar mis caminos, y para que bautizase con el agua de remisión de los pecados. 42. Y en el sitio de un archon destinado a recibirlos, encontré el alma del profeta Elías en la esfera de los eones, y recibí su alma, y la llevé a la Virgen, hija de la luz, y ella la dio a sus herederos, que la llevaron al seno de Isabel. 43. La fuerza de Iâo, aquel que está en el medio, y el alma de Elías, el profeta, han sido unidas en el cuerpo de Juan el Bautista. 44. Y porque dudasteis cuando yo os dije que Juan había declarado ser el Cristo él, vosotros contestasteis que estaba en la Escritura que, si el Cristo venía, Elías vendría con él, y le prepararía los caminos. 45. Mas, al hablarme así, yo os contesté: Elías ha venido, y lo ha preparado todo, como está escrito. 46. Y como vi que no comprendíais que el alma de Elías estaba en Juan el Bautista, os hablé en parábola.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús promete a sus discípulos instruirlos en todos los misterios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;II 1. Y Jesús siguió hablando, y dijo: Y según el mandato del primer misterio, miré desde arriba el mundo de los hombres y hallé a María, que es llamada mi madre carnal, y le hablé en figura de Gabriel. 2. Y cuando ella se elevó hacia mí, yo puse en ella la primera fuerza, que he recibido de Barbelón, es decir, el cuerpo que viene de las regiones superiores. 3. Y en el sitio del alma puse en ella la fuerza que he recibido del gran Sabach, el bueno, que está en el hemisferio de la derecha. Y las doce fuerzas de los doce salvadores del tesoro de la luz que yo he recibido de los doce diáconos que están en el centro, y la llevé a la esfera de los archones. 4. Y los decanos de los archones y sus satélites creyeron que eran las almas de los archones, y las llevaron a los satélites, y yo las puse en el cuerpo de vuestras madres. 5. Y cuando se cumplió el tiempo, os parieron, y en vosotros no había nada del alma de los archones. 6. Y cuando Jesús hubo dicho todas estas cosas a sus discípulos en el Monte Olivete, continuó instruyéndolos. 7. Y dijo: Regocijaos y que la alegría descienda sobre vuestra alegría. 8. Porque los tiempos se han cumplido, y yo me vestiré con el ropaje que me ha sido preparado desde el principio, y que he puesto en el último misterio hasta el tiempo de su perfección. 9. Mas su tiempo no se había cumplido, y ya no podía hablaros de la verdad desde su principio hasta su fin, como ha de ser para que el mundo sea salvado por vosotros. 10. Regocijaos, pues, oh dichosos entre todos los hombres, porque habéis de salvar al mundo. 11. Y cuando Jesús hubo concluido de hablar así, dijo: He aquí que recibo mi vestidura, y que toda ciencia me es dada por el primer misterio. 12. Esperad un poco, y yo os revelaré todo misterio y toda pleroma, y nada os ocultaré a partir de hoy. 13. Mas en la perfección, yo os instruiré de toda perfección y de todos los misterios que son en sí mismos el fin de todos los fines y la gnosis de todas las gnosis, que hay en mi vestidura. 14. Y os explicaré todos los misterios, desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores. 15. Escuchad, pues, y oíd todas las cosas que me han sucedido. 16. Y ocurrió que cuando el sol se levantó en Oriente, descendió una gran potencia de la luz, y en la que venía mi investidura, que yo he puesto en el veinticuatro misterio, según os he explicado. 17. Y encontré el misterio de mi investidura, escrito en las cinco palabras que pertenecen a las regiones superiores, y que son: Zama, zama, òza ráchama òzai. 18. Y su explicación es ésta: El misterio que está fuera del mundo y que es causa de que el mundo haya sido hecho es toda la agresión y toda la elevación, proyecta todas las emanaciones y está en todas ellas. 19. Y he venido a nos, para que nos nos asociemos contigo, nos enteros estamos contigo. Y nos somos uno e idéntico, y tú eres uno e idéntico. 20. Y éste es el primer misterio hecho desde el principio, y que es inefable ante la emanación. Y todos nosotros somos su nombre. 21. Y nosotros, pues, vivimos enteramente para ti, en el último límite, que es lo mismo que el último misterio desde lo interior. 22. Y te hemos enviado tu investidura, que es tuya desde que en el principio la situaste hasta el último límite, y hasta que su tiempo se cumplió, según disposición del primer misterio. 23. Y habiéndose cumplido el tiempo, te la daré. 24. Ven a nos, para que seamos en ti, para que te revistamos del primer misterio y de toda su gloria, según mandato del que nos ha dado el primer misterio. 25. Porque tú eres nuestro predecesor y has sido hecho antes que nosotros. 26. Reviste tu investidura y ven a nos, que necesitamos de ti. 27. Para que revistamos con ella hasta que el tiempo marcado por el Inefable se haya cumplido. 28. Y el tiempo se ha cumplido ya. Ven, pues, a nos para que te revistamos hasta que cumplas todo el ministerio de la perfección del primer misterio determinado por el Inefable. 29. Ven a nos y deja el mundo. Y recibirás toda tu gloria, que es la gloria del primer misterio. 30. Y, cuando reconocí el misterio de esas palabras en la investidura que Él me había enviado, me revestí de ella, y me convertí en una luz inmensa, y volé a las regiones superiores, y llegué a las puertas del firmamento transformado en claridad incomparable.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cristo explica a sus discípulos su viaje a través de las distintas esferas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;III 1. Y todas las puertas del firmamento se abrieron ante mí. 2. Y subí a la primera esfera, y brillé con una luz inmensísima, cincuenta y nueve veces mayor que aquella con que destellé en el firmamento. 3. Y cuando llegué a las puertas de la primera esfera, todas se abrieron a la vez por sí solas. 4. Y cuando entré en el círculo de las esferas emanando una luz infinita, todos los archones fueron en turbación viendo el esplendor que me pertenecía. 5. Y mirando mi ropaje, vieron el misterio de su nombre, y su turbación aumentó. 6. Y tuvieron gran espanto y dijeron: ¿Qué cambio nos ha producido el señor del firmamento? 7. Y todas sus filas y sus lazos se rompieron. 8. Y cada uno se detuvo en su fila, y me adoraron a mí y a mi investidura, y cantaron himnos del interior de los interiores, con gran temor y desconcierto. 9. Y fui a las puertas de la segunda esfera, que es el Heimarméné y sus puertas se abrieron por sí mismas. 10. Y entré en el ámbito de Heimarméné, rodeado de una luz formidable, y no había ningún género de luz que no fuese en mí. 11. Y la luz era cuarenta y nueve veces más grande allí que en la primera esfera. 12. Y todos los archones de la segunda esfera cayeron, en su turbación, unos sobre otros, llenos de espanto ante la luz que me pertenecía. 13. Y viendo en mi vestidura el misterio de su nombre, quedaron desconcertados, y se preguntaban: ¿Cómo es que el Señor nos ha cambiado, sin saberlo nosotros? 14. Y los lazos de sus lazos, y de sus filas, y de sus cimientos, fueron rotos. 15. Y cada uno se detuvo en su puesto y, prosternándose ante mí y ante mi veste, me adoraron. 16. Y cantaron un himno desde el interior de los interiores, y estaban llenos de temor y de turbación. 17. Y, dejando aquel lugar, subiendo hacia los grandes archones de los eones, llegué a sus velos y a sus puertas, entre una claridad inmensa, y no había especie de luz que no fuese en mí. 18. Y cuando llegué a los doce eones, sus puertas se conmovieron, y sus velos se plegaron por sí mismos, y sus puertas se abrieron a la vez. 19. Y entré entre los eones destellando un resplandor inmenso, en que ningún género de luz faltaba, y este resplandor era cuarenta y nueve veces más grande que en el Heimarméné. 20. Y sus ángeles, y sus eones, y sus arcángeles, y sus archones, y sus dioses, y sus señores, y sus fuerzas, y sus luminarias, y sus antepasados, y sus triples poderes, vieron que yo era luz infinita, al que ninguna especie de luz es ajena. 21. Y se desconcertaron, y un gran pavor los dominó cuando vieron la luz deslumbrante que había en mi. 22. Y su pavor y turbación llegaron hasta las regiones del Gran Maestro de los cielos, y de los tres grandes triples poderes. 23. Y por su gran espanto, el Gran Maestro y los tres grandes triples poderes, corrían de un lado para otro, y no pudieron cerrar sus regiones, a causa del gran temor que experimentaban. 24. Y reunieron todos sus eones, y todas sus esferas, y todos sus súbditos, espantados por el gran resplandor que veían en mí. 25. Porque el mundo no hubiera podido soportar la luz que había en mí entre los eones, y se hubiera disuelto. 26. Y yo brillaba allí con una luz ocho mil setecientas veces mayor que la que fue conmigo cuando yo estaba en el mundo con vosotros. 27. Y cuantos había en el círculo de los doce eones se aturdieron, viendo la luz que me envolvía, y corrían de un lado para otro. Y todas sus regiones, y sus cielos, y sus mundos, se conmovieron, porque no conocían el misterio que se había cumplido. 28. Y Adamas, el gran tirano, y todos los tiranos que están en los eones comenzaron a combatir contra la luz. 29. Y no pudieron ver lo que combatían, porque no veían nada más que una luz muy brillante. 30. Y cuando combatían contra la luz, sucumbieron todos y, cayendo sin fuerza, quedaron sin aliento, como los habitantes de la tierra al morir. 31. Y yo les arrebaté la tercera parte de su fuerza, para que no pudieran persistir en sus malos actos, ni los hombres de la tierra los invocasen en sus misterios revelados por los ángeles pecadores, y que constituyen la magia. 32. Y así, si los hombres los invocasen con fines perversos, no podran ejecutar malas acciones. 33. Y troqué los Heimarménés y las esferas que son sus soberanas. Y las volví durante seis meses a la izquierda y seis meses a la derecha, ejerciendo sus influencias, según el mandato del primer precepto y según el mandato del primer misterio. 34. Y Iâo, el guardián de la luz, las había colocado mirando siempre a la izquierda, y ejerciendo así sus influjos y sus funciones. 35. Y he aquí que cuando yo llegaba a sus regiones, fueron rebeldes y se mostraron hostiles a la luz. 36. Y por eso les quité la tercera parte de su fuerza, para que no pudiesen ejercer sus prácticas malévolas. 37. Y cambié los Heimarménés y las esferas, poniéndolas a la derecha seis meses para ejercer sus influjos, y seis meses a la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Diálogo de Jesús con la Virgen María&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;IV 1. Y cuando el Salvador hubo hablado así, dijo: Aquel que tenga oídos para oír oiga. 2. Y cuando María oyó las frases del Salvador, miró al espacio durante una hora. 3. Y dijo: Señor, permíteme hablar con sinceridad. 4. Y Jesús misericordioso contestó a María: Eres dichosa, María, y yo te instruiré de todos los misterios concernientes a las regiones superiores. 5. Habla con sinceridad, tú, cuyo corazón está más enderezado que el de todos tus hermanos hacia el reino de los cielos. 6. Y María dijo al Salvador: Señor, tú has dicho: Oiga quien tenga oídos para oír, para que entendamos las palabras que nos has dicho. 7. Escúchame, Señor: Tú has dicho: Arrebaté la tercera parte de todos los archones de los eones, y cambié los Heimarniénés, y las esferas que son sus soberanas, para que, si la raza de los hombres que están en el mundo las Invocase en los misterios que los ángeles pecadores les han enseñado para ejercer malos actos en los misterios de su magia, no pudiesen desde entonces ejercerlos. 8. Puesto que tú les has arrebatado su fuerza, aquellos que muestran a los hombres las cosas que están en el porvenir no tendrán, desde ahora, la facultad de adivinar lo venidero, porque tú has cambiado sus esferas y las has hecho ejercer su influjo seis meses a la derecha y seis a la izquierda. 9. De tus palabras, Señor, ha hablado la fuerza que residía en Isaías el profeta, y que dijo en parábolas, al hablar de Egipto: ¿Dónde están, oh Egipto, tus adivinos y tus intérpretes y tus evocadores? La fuerza que había en Isaías, el profeta, ha profetizado, antes que tú vinieses, que tú quitarías su fuerza a los archones de los eones, y que cambiarías sus Heimarménés y todas sus esferas. 10. Y cuando el profeta dijo: No sabéis lo que hará el Señor, significaba que ninguno de los archones sabía lo que tú efectuarías ahora, y lo que dijo Isaías de Egipto debe entenderse también de la materia sin eficacia. 11. E Isaías hablaba de la fuerza que hay hoy en tu cuerpo material, y que tú has tomado de Sabaoth, el bueno, que está en el hemisferio de la derecha. 12. Y por eso, Señor Jesús, nos has dicho: Quien tenga oídos oiga, porque tú sabes si el corazón de cada uno aspira ardientemente hacia el reino de los cielos. 13. Y cuando María dejó de hablar, dijo el Salvador: María, dichosa tú eres entre todas las mujeres de la tierra, porque tú serás el pleroma de todos los pleromas y el fin de todos los fines. 14. Y oyendo hablar así María a Jesús, sintió júbilo extremo, y se arrodilló y adoró sus pies. 15. Y dijo: Señor, óyeme, y permite que te interrogue respecto a las palabras que has dicho acerca de las regiones en que has estado. 16. Y Jesús contestó a María, y dijo: Habla con franqueza y no temas, que yo te revelaré cuanto me preguntes. 17. Y ella dijo: Señor, los hombres que saben los misterios de la magia de los archones de los eones y la magia de los archones de la Heimarméné y la de los de la esfera, según los ángeles malos les han enseñado, y los invocan en sus misterios, que son su magia, para impedir las buenas acciones, ¿podrán ahora cumplir sus designios o no? 18. Y Jesús, contestando a María, dijo: No los cumplirán como los cumplían desde el principio, cuando yo les quité la tercera parte de su fuerza. Pero lo harán quienes conocen los misterios de la magia del tercer eon. 19. Y cuando Jesús dijo estas palabras, Maria se levantó y dijo: Señor, los adivinos, y los astrólogos, ¿mostrarán desde ahora a los hombres las cosas futuras? 20. Y Jesús contestó a María: Silos astrólogos observan las Heimarménés y las esferas cuando estén vueltas a la izquierda, según su primera emanación, sus palabras se cumplirán y dirán lo que ha de ocurrir. 21. Pero si se observan las Heimarménés y las esferas cuando estén vueltas a la derecha, no dirán nada verdadero. 22. Porque sus influencias estarán trocadas, así como sus cuatro ángulos, y sus tres ángulos, y sus ocho figuras. 23. Porque desde el principio sus cuatro ángulos, y sus tres ángulos y sus ocho figuras estaban vueltos hacia la izquierda Pero yo los cambiaré, haciendo que se vuelvan seis meses a la izquierda y seis a la derecha. 24. Y el que haya encontrado su orden desde que yo los cambié, disponiendo que seis meses miren a la izquierda y seis a la derecha; quien los haya observado de esta manera, sabrá exactamente sus influjos y anunciará cuantas cosas harán. 25. E igual será para los adivinos, si invocan el nombre de los archones cuando sus influencias, vueltas hacia la izquierda, se les manifiesten. 26. Y asimismo con todas las cosas sobre las que interroguen a los decanos. 27. Mas si los adivinos invocan sus nombres cuando tienen la faz hacia la derecha, no comprenderán nada, pues no estarán en la prístina posición en que Iâo los ha colocado, y tendrán un gran desconcierto al no conocer sus tres ángulos, ni sus cuatro ángulos, ni sus ocho figuras.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Diálogo de Jesús con Felipe&lt;/strong&gt;V 1. Y mientras Jesús pronunciaba estas palabras, Felipe estaba sentado, escribiendo todo lo que Jesús decía. 2. Y al concluir, se adelantó y, prosternándose, adoró los pies de Jesús, diciendo: Señor y Salvador mío, permíteme hablar, para que te interrogue sobre lo que nos has dicho acerca de las regiones en que has estado en virtud de tu misión. 3. Y el Salvador, misericordioso, contestó a Felipe, y dijo: Tienes permiso. Di lo que quieras. 4. Y Felipe replicó a Jesús: Señor, tú has cambiado el modo de ser de los archones, y los eones, y de sus Heimarménés, y esferas, y de todas sus regiones, y los has desconcertado en su camino y extraviado en su ruta. ¿Has hecho esto para la salvación del mundo, o no? 5. Y Jesús contestó a Felipe y a sus discípulos: Yo he cambiado su ruta por salvar todas las almas. 6. Porque en verdad os lo digo: De no haberlos desviado, ellos hubieran perdido muchas almas. 7. Y hubiera pasado mucho tiempo antes de que los archones de los eones, y los archones de Heimarméné, y de la esfera, y todas sus regiones, y sus cielos, y sus eones, hubieren sido destruidos. 8. Y las almas hubieran pasado mucho tiempo fuera de ese lugar, y el número de las almas de justos que fueran puestas por el misterio en posesión de las regiones superiores y en tesoro de la luz hubieran dejado de llenarse. 9. Y por eso he desviado su camino, para que fuesen perturbados, y perdiesen la fuerza que forma la materia de su mundo, para que los que han de salvarse sean prontamente purificados y llevados a las regiones superiores, y para que los que no deban salvarse sean destruidos. 10. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, María, la dichosa y de buen lenguaje, se adelantó, y se prosternó a los pies de Jesús, diciendo: Señor, perdóname si te hablo, y no te enojes contra mí por lo mucho que te interrogo. 11. Y el Salvador, en su misericordia, dijo a María: Di lo que quieras y te contestaré con claridad. 12. Y María respondió a Jesús: Señor, ¿cómo se detendrán las almas fuera de ese lugar y cómo serán rápidamente purificadas? 13. Y el Salvador contestó a María: María, tú buscas la verdad en todas tus preguntas, que son razonadas, y llevas la luz a todo con tu celo. 14. Desde ahora no os ocultaré nada, mas os revelaré todo con esmero y con claridad. Escúchame, María, y vosotros, discípulos, recoged mi palabra.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús explica a sus discípulos su combate con los seres de las esferas superiores&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;VI 1. Antes que yo divulgase mi misión a los archones de los eones, y a los archones de la Heimarméné, y de las esferas, estaban todos ellos ligados a sus cadenas, y a sus esferas, y a sus sellos, según el orden en que Iáo, el guardián de la luz, los situó desde el comienzo. 2. Y cada uno estaba en su puesto y hacía su camino según la forma que le trató Iâo, el guardián de la luz. 3. Y cuando llegó el tiempo de Melquisedec, el gran heredero de la luz, llegó al medio de todos los archones y todos los eones, y les quitó la luz pura a todos los eones y archones de la Heimarméné y de las esferas. 4. Porque les quitó lo que los había turbado. Y excitó la vigilancia que hay sobre ellos, y les quitó la fuerza que había en ellos, y las lágrimas de sus ojos, y el sudor de sus cuerpos. 5. Y Melquirededo, el heredero de la luz, purificó estas fuerzas, para llevar su luz al tesoro de la luz. 6. Y los satélites de los archones recogieron toda su materia, y los satélites de los archones de las Heimarménés, y los satélites de todas las esferas que están debajo de los archones la recibieron para hacer las almas de los hombres, y de los rebaños, y de los reptiles, y de las bestias, y de los pájaros, y enviarla al mundo de los hombres. 7. Y las potencias del sol y las potencias de la luna, cuando miraron al cielo y vieron los sitios de los caminos de los eones y de las Heimarménés y de las esferas, vieron que la luz les había sido quitada. 8. Y tomando la luz pura y los residuos de la materia, la acarrearon a la esfera que hay debajo de los eones, para hacer las almas de los hombres, y para hacer los reptiles, y las bestias de carga, y los animales, y los pájaros, siguiendo el círculo de los archones de esta esfera, y siguiendo las figuras de su conversión, para echarlas en el mundo de los hombres, y convertirlas en almas de este lugar, según el modo que os he dicho. 9. Y esto hacían con perseverancia, antes que su fuerza no fuese disminuida ni debilitada, y quedaran débiles e impotentes. 10. Y cuando quedaron impotentes y su fuerza hubo cesado, y quedaron debilitados en su fuerza, y la luz que había en su región cesó, y su reino fue disuelto, he aquí que una vez que hubieron conocido por un tiempo estas cosas, Melquisedec, el heredero de la luz, vino de nuevo para entrar en medio de todos los archones de los eones y de todos los archones de la Heimarméné y de las esferas, y los conturbó, y los oprimió para arrancarles su fuerza, y el aliento de su boca y el sudor de sus cuerpos. 11. Y Melquisedec, el heredero de la luz, los purificó de un modo que efectuó con perseverancia, y llevó su luz al tesoro de la luz. 12. Y cuando yo vine para ascender al ministerio a que he sido llamado por· orden del primer misterio, subía en medio de los doce archones de los eones, revestido de mi investidura. 13. Y yo resplandecía con una luz inmensa, y no había especie de luz que no estuviera en mí. 14. Y cuando todos los tiranos, el gran Adamas y los tiranos de los doce eones, se esforzaron en combatir con la luz de mi investidura, querían tener su posesión para permanecer en sus reinos. 15. Y lo hacían ignorando a quién combatían. Y cuando combatían con la luz, yo, siguiendo la orden del primer misterio, troqué sus caminos y las armas de sus eones, y las sendas de sus Heimarménés, y las vías de su esfera. 16. Y las puse seis meses mirando los tres ángulos de la izquierda, y los cuatro ángulos y las cosas que están en su región, y sus ocho figuras, según la forma en que estaban desde el comienzo. Y cambié su conversión y su dirección. 17. Mas cuando les quité la tercera parte de sus fuerzas cambié las esferas, a fin de que mirasen un tiempo a la derecha y otro a la izquierda. 18. Y cambié su curso, y toda su vía, y aceleré la vía de su curso, para que fuesen purificados rápidamente, y abrevié su círculo e hice ligera su vía. 19. Y se apresuraron mucho, y fueron excitados en su vía, y no pudieron, desde entonces, devorar la materia de su pura luz. 20. Y abrevié su tiempo y su duración, para que el número de las almas justas que recibiesen los misterios y entrasen en el tesoro de la luz se cumpliese pronto. 21. Si yo no hubiese abreviado su tiempo, ni cambiado su curso, ellos no habrían dejado a ningún alma venir al mundo, por la materia de su residuo, que hubiesen devorado. 22. Y una multitud de almas se habrían perdido. Y por eso yo he dicho: He abreviado el tiempo pensando en mis elegidos. 23. De otro modo, ningún alma hubiera podido salvarse. Y he abreviado los tiempos por las almas justas que han de recibir los misterios, y que son las almas de los elegidos. 24. Y si no hubiese abreviado su tiempo, ningún alma material habría podido salvarse. 25. Sino que habrían sido consumidas en el fuego que está en la causa de los archones. 26. Y estas son las cosas sobre las cuales me has preguntado.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús relata su encuentro con la Sabiduría fiel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;VII 1. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos, todos se prosternaron a la vez, y lo adoraron, diciendo: Nosotros, tus discípulos, hemos sido elevados sobre todos los hombres, por la grandeza de las cosas que nos estás diciendo. 2. Y Jesús siguió hablando, y dijo a sus discípulos: Oíd lo que me ocurrió con los archones de los doce eones, y con todos sus archones, y sus maestros, y sus dignidades, y sus ángeles, y sus arcángeles. 3. Cuando vieron la brillante vestidura que había sobre mí, y cada uno vio el misterio de su nombre en la vestidura brillante de que yo iba cubierto, todos se prosternaron unánimemente, adorando mi brillante investidura, y diciendo: El Señor del universo nos ha cambiado. 4. Y cantaron a coro un cántico desde el interior de los interiores, y todas sus triples potencias, y sus antepasados, y sus ángeles, y sus fuerzas engendradas de sí mismos, y sus virtudes, y sus dioses, y todos sus magnates. 5. Y vieron a los guardianes de sus regiones, al perder parte de su fuerza, caer en una gran debilidad, y tuvieron gran miedo ellos mismos. 6. Y descubriendo el misterio de su nombre en mi envoltura, se apresuraron a venir a adorarlo, y no pudieron por la suma luz que había conmigo. 7. Y alejándose un poco, lo adoraron. Y adoraron la luz de mí investidura, y todos cantaban un himno del interior de los interiores. 8. Y sucedió que cuando los guardianes que hay al lado de los archones vieron todas estas cosas, cayeron en el abatimiento y se desplomaron fuera de sus regiones. 9. Y quedaron como los habitantes del mundo cuando son heridos de muerte, y no alentaban, y estaban del mismo modo que cuando yo les arrebaté su fuerza. 10. Y he aquí que cuando yo me alejaba de estos eones, cada uno de los que están en los doce eones fueron restituidos a sus sitios, y cometieron acciones malas, según el modo en que yo los había dispuesto. 11. Porque pasan seis meses vueltos hacia la izquierda, cometiendo hechos generosos en sus tres ángulos, y en sus cuatro ángulos, y en los que están en su región. 12. Y otros seis meses mirando a la derecha, y hacia sus tres ángulos, y hacia sus cuatro ángulos, y hacia los que pertenecen a su región. 13. Y éste es el modo como irán aquellos que están en el Heimarméné y en las esferas. 14. Y ocurrió que subí muy luego a las regiones superiores, hacia los velos de la trecena región de los eones. 15. Y cuando llegué ante sus velos, éstos se abrieron delante de mí. 16. Y entré a la trecena región de los eones, y encontré sola a la Sabiduría fiel, sin que ninguno de los eones estuviese cerca de ella. 17. Y estaba bajo la decimotercera región de los eones, y sentados, y lloraba porque no la habían conducido a la decimotercera región, que es su lugar en las regiones superiores. 18. Y se afligía por los sufrimientos que le había causado el orgullo de uno de los tres triples poderes. Y cuando yo os hable de la emanación, os diré el misterio de su creación. 19. Y cuando me vio la Sabiduría fiel, y contemplé la luz que me rodeaba, y en la que no faltaba ninguna especie de luz, sufrió una gran turbación. 20. Y mirando la luz de mi vestidura, vio el misterio de mi nombre trazado sobre mi vestidura, y todo el esplendor de su misterio como lo había sido desde el principio en las regiones superiores y en la trece región de los eones. 21. Y dirigió un himno a la luz que había en las regiones superiores, que ella vio en los velos del tesoro de la luz. 22. Y cuando Jesús hubo dicho estas cosas a sus discípulos, María se adelanté, y dijo: Señor, yo te he oído decir que la divina Sabiduría estaba también en los veinticuatro próbolos, pero no estaba en su región, porque tú has dicho: Yo la encontré debajo de la decimotercera región de los eones. 23. Y Jesús, contestando, dijo a sus discípulos: La fiel Sabiduría estaba en la trecena región de los eones, donde están todas sus hermanas invisibles, que son, ellas mismas, los veinticuatro próbolos del gran invisible. 24. Y ocurrió que por orden del primer misterio, la Sabiduría divina miró a lo alto y vio las alas del tesoro de la luz. 25. Y deseé ir a aquella región, pero no pudo llegar. Y dejó de efectuar el misterio de la trecena región de los eones, y dirigió un himno a la luz de las regiones inferiores, que está en la luz de las alas del tesoro de la luz. 26. Y cuando ella elevaba su himno a las regiones superiores, todos los archones que están en las doce regiones de los eones sintieron odio hacia ella, porque ellos estaban en las regiones inferiores, y ella se detuvo en sus misterios y quiso elevarse por encima de ellos. 27. Y por esto se irritaron contra ellas y la odiaron. 28. Y el gran triple poder orgulloso, que es la tercera de las triples potencias y que reside en la trecena región de los eones, aquel que fue insumiso, no dando toda la pureza de la fuerza que había en él, y no mostrando la luz pura en el tiempo en que los archones dieron su pureza, quiso ser soberano en toda la trecena región de los eones y en las que están debajo. 29. Y aconteció que todos los archones de las doce regiones de los eones se enfurecieron contra la Sabiduría fiel, que estaba sobre ellos. 30. Y sintieron hacia ella odio sumo, y el gran triple poder orgulloso de que os he hablado siguió a los archones de las doce regiones de los eones, y se irritó contra la Sabiduría fiel. 31. Y la odió extremadamente, porque quería ir a la luz que está sobre él, y proyectó fuera de sí una gran fuerza con rostro de león, hecha de la materia de que es él. 32. Y proyectó muchas otras emanaciones materiales, y las proyectó a las regiones inferiores, en medio del caos, para que tendiesen lazos a la Sabiduría fiel y le quitasen la fuerza que hay en ella. 33. Porque quería ir a la región superior que hay sobre ellos, y porque dejó de cumplir sus misterios. 34. Y ella continuó llorando, buscando la luz que había visto. 35. Y los archones que permanecían en el misterio de que ellos se ocupan, tuvieron odio contra ella, y todos los guardianes que vigilan las puertas de los eones tuvieron también odio contra ella.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Asechanzas que tiende el gran triple poder a la Sabiduría fiel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;VIII 1. Y ocurrió, según disposición del primer orden, que el gran triple poder orgulloso, que es uno de los tres poderes, condujo a la Sabiduría a la decimotercera región de los eones. 2. Y era para que contemplase los lugares del infierno y viese en aquellos lugares su potencia de luz con rostro de león. 3. Y quería que fuese allí, para que le quitasen la luz que había en ella. 4. Y la Sabiduría miró desde arriba, y vio la fuerza de aquella luz en la región de los infiernos, y no supo que pertenecía al triple poder orgulloso. 5. Sino que pensó que provenía de la luz que ella había visto desde el principio en la región superior, y que venía de las alas del tesoro de la luz. 6. Y pensó dentro de sí: Iré a tomar la luz que los eones de la luz han creado para mí, a fin de que yo pueda llegar a la luz de las luces, que está en la altura de las alturas. 7. Y con estos pensamientos salió de su lugar hacia la trecena región de los eones, y subió hacia los doce eones. 8. Y los archones de los eones la vieron y se irritaron contra ella, porque quería elevarse a las regiones superiores. 9. Y al salir de las doce regiones de los eones, vino a los parajes del caos, y avanzó hacia la fuerza de la luz con cara de león para devorarla. 10. Y todos los defensores de la materia la rodearon. Y la gran fuerza de la luz con faz de león devoró la potencia de la luz en la Sabiduría y purgó su luz, que ella había devorado, y su materia. 11. Y la arrojaron en el caos, que es en su mitad de llamas y en su otra mitad de tinieblas. 12. Y había un archon con rostro de león, y era Ialdabañrt, de quien yo os he hablado muchas veces. 13. Y cuando todo esto sucedió, la Sabiduría se encontro en una extremada debilidad. 14. Y la fuerza de la luz con rostro de león comenzó a arrebatar todas las fuerzas de la luz en la Sabiduría, y todas las fuerzas de la materia del poder orgulloso rodearon a la vez a la Sabiduría y la atormentaron. 15. Y la Sabiduría fiel, lanzando grandes gritos, se dirigió a la luz de las luces que vio desde el principio, implorando su ayuda. 16. Y le suplicó, con estas palabras: Luz de las luces, a quien he implorado desde el comienzo, escucha ahora, ¡oh luz!, mis súplicas. 17. Protégeme, luz, porque malos pensamientos han entrado en mí. 18. Y he mirado, ¡oh luz!, las regiones del infierno, y he visto la luz en ese lugar, y he venido aquí pensando alcanzar esa luz. 19. Y he caído en las tinieblas que son el caos del infierno. 20. Y no he podido volver a mí lugar, porque he sido atormentada por todos mis enemigos, y la fuerza del rostro de león me ha arrebatado la luz que había en mí, y yo he implorado tu auxilio, y mi voz no se ha elevado en las tinieblas. 21. Y he mirado a lo alto, para que la luz en la que creo me asista. 22. Y cuando he mirado a lo alto, he visto todos los archones de una multitud de eones. 23. Y mirándome en este estado, se alegraban de mis gritos. Y yo no les he hecho ningún mal. 24. Mas me odian sin motivos. Y cuando los próbolos del triple poder han visto que los archones de los eones se regocijaban de mi mal, han comprendido que los archones de los eones no me prestarían su socorro. 25. Y los que me afligían injustamente han tenido confianza y me han arrebatado la luz que yo había recibido de ellos. 26. Mas tú, luz verdadera, sabes que yo he hecho esas cosas cándidamente, creyendo que la luz de faz de león era tuya. 27. Y el pecado que he cometido es patente ante ti. 28. No permitas, Señor, que yo permanezca más tiempo así. Porque yo he creído desde el principio en tu luz. 29. Señor, luz de las fuerzas, no me dejes más tiempo privada de tu luz, porque por ansia de tu luz he caído en la aflicción y la vergüenza me ha cubierto. 30. Y por ansia de tu luz he quedado extraña a mis hermanas invisibles, y a las emanaciones del gran Barbelón. 31. Y esto me ha ocurrido, ¡oh luz!, porque he deseado penetrar en tu círculo. 32. Y ha venido contra mí la cólera del orgulloso, aquel que no escuchó tu orden para que expandiese su luz. 33. Porque yo he estado en la región de los eones y no he practicado su misterio, y todos los guardianes de las puertas de las regiones de los eones me buscaban, y cuantos comprenden sus misterios me perseguían. 34. Mas yo he mirado hacia ti, luz, y he creído en ti. 35. No me dejes en la aflicción de la oscuridad del caos, mas líbrame de estas tinieblas. 36. Si tú quieres venir a salvarme, grande es tu misericordia; escúchame en la verdad, y sálvame. 37. Estas son las palabras que dijo la Sabiduría fiel, y el que tenga oídos para oír que oiga.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús responde a las consultas de María, Marta y Pedro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;IX 1. Y María dijo: Señor, mis oídos reciben la luz y yo oigo en mí fuerza de luz. 2. Oye, pues, lo que tengo que decir sobre las palabras de la fiel Sabiduría al confesar su pecado. 3. Tu fuerza de luz ha sido profetizada por boca de David, cuando dijo en su salmo sesenta y ocho: Dios mío, protégeme, porque las aguas han llegado hasta mi alma. 4. Y dijo luego María: Tal es, Señor, la explicación de la súplica de la Sabiduría fiel. (No hay versículo 5) 6. Y siguió hablando, y dijo: La fiel Sabiduría elevó un himno de este modo: 7. Luz de las luces, yo creo en ti; no me dejes para siempre en las tinieblas. 8. Ayúdame y protégeme en tus misterios. Acerca tu oído a mí y sálvame. 9. Que la fuerza de tu luz me preserve y me lleve hasta los eones elevados. 10. Y líbrame de la fuerza de faz de león y de todos mis enemigos. 11. Porque yo he creído en ti desde el comienzo, y tú eres mi salvador y mi tesoro de luz. 12. Mi boca está llena de gloria, para que cante siempre tus alabanzas y el misterio de tu grandeza. 13. No me dejes en el caos y no me abandones. Porque mis enemigos me han querido arrebatar toda mi luz. 14. Vuélvete a mí, ¡oh luz!, y líbrame de estos malvados. 15. Que quienes han querido quitarme mi fuerza caigan, ¡oh luz!, en las tinieblas. 16. Y cuando dijo estas palabras, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo? 17. Y Pedro se adelantó, y dijo: Señor, no permitas hablar siempre a esta mujer, porque ocupa nuestro puesto y no nos deja hablar nunca. 18. Y Jesús dijo a sus discípulos: Adelántese y hable aquel en quien obre la fuerza de la inteligencia. 19. Porque yo veo, Pedro, tu fuerza en el conocimiento de las palabras que dijo la fiel Sabiduría. 20. Ven, pues, y da tu explicación entre tus hermanos. 21. Y Pedro fue, y dijo: Señor, tu fuerza ha sido profetizada por David en el salmo sesenta y nueve, cuando dijo: Señor Dios mío, piensa en socorrerme. 22. Y el Salvador dijo: Ésa es la explicación del himno de la Sabiduría fiel. 23. Dichosos vosotros entre todos los hombres de la tierra, porque os he revelado estos misterios. 24. Y en verdad os lo digo: Yo os explicaré los misterios de todas las regiones de mi Padre y de todas las regiones del primer misterio. 25. Para que lo que aprobéis en la tierra sea aprobado en el reino de las regiones superiores, y para que lo que rechacéis en la tierra sea rechazado en el reino de mi Padre, que está en los cielos. 26. Escuchad, pues, y entended las palabras que la Sabiduría fiel pronunció. 27. Luz de las fuerzas, protégeme. 28. Que los que quieren quitarme mi luz sean hundidos en el caos. 29. Y que sean sumidos en las tinieblas los que me persiguen diciendo: Seremos más fuertes que ella. 30. Que se regocijen cuantos buscan la luz y que digan siempre: Yo celebraré el misterio de los que quieren tu misterio. 31. Protégeme, pues, ¡oh luz!, porque yo necesito mi luz, que mis enemigos me quieren arrebatar. 32. Tú eres mi salvador, luz; sácame y libértame de este caos. 33. Y cuando Jesús hubo expuesto así a sus discípulos el cántico tercero de la Sabiduría fiel, agregó: 34. Que quien comprenda el sentido del tercer cántico de la fiel Sabiduría se adelante a darnos su explicación. 35. Y Marta se abrazó a sus pies, dando gritos y llorando, y entregándose al dolor y a la humillación. 36. Y dijo: Señor, ten piedad de mí y extiende sobre mí tu misericordia, y permite que dé yo la explicación del tercer himno de la Sabiduría fiel. 37. Y Jesús, dando la mano a Marta, dijo: Bienaventurado el que se humille, porque él disfrutará misericordia. 38. Dichosa tú eres, Marta: Danos la explicación del canto de la fiel Sabiduría. 39. Y Marta dijo: Tu fuerza, Señor, ha sido profetizada en el salmo setenta de David, cuando dijo: Señor, creo en ti. No permitas que yo sea humillado para siempre. 40. Y éste es, Señor, el sentido del tercer himno de la fiel Sabiduría. 41. Y cuando Jesús oyó estas frases de Marta, dijo: Marta, tú has hablado bien.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Interpretación que da Juan a la cuarta plegaria de la Sabiduría fiel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;X 1. Y Jesús, continuando su discurso, dijo a sus discípulos: La Sabiduría.fiel hizo su cuarta plegaria. 2. Y la dijo antes que la fuerza de rostro de león y las emanaciones materiales que había con ella y que había enviado el poder orgulloso volviesen a atormentarla. 3. Y dijo así: Luz en la que yo he creído, oye mi ruego, y que mi voz ascienda hasta tu morada. 4. No vuelva lejos de mí la imagen de tu luz. 5. Mas dirígela a mí, que estoy en la aflicción. 6. Arráncame, sálvame de esta destrucción, porque mi tiempo desaparece y yo me estoy convirtiendo en materia. 7. Mi luz me ha sido quitada y mi fuerza ha sido destruida. 8. Y he perdido la memoria de mi misterio, al que he sido consagrada desde elprincipio. 9. Y mi fuerza ha sucumbido en virtud de mi espanto. 10. Y me he convertido como en un demonio que habita en la materia, o como en un decano que está sólo en el aire. 11. Y mis enemigos han dicho: En lugar de la luz que hay en ella, la llenaremos del caos. 12. Y he devorado el sudor de mi sustancia y la amargura de las lágrimas de la materia de mis ojos. 13. Para que los que me atormentan no me arrebaten estas otras cosas. 14. Y todas estas cosas, luz, me han sucedido por tu disposición, y ha sido tu decisión y tu voluntad que me sucedieran. 15. Y tu voluntad me ha traído al infierno y he venido al infierno como la fuerza del caos. 16. Y mi fuerza se ha helado en mí. 17. Señor: Tú eres la luz en la eternidad y visitas en toda Ocasión a los afligidos. 18. Álzate, luz, busca mi camino y el alma que hay en mí. 19. Porque se ha cumplido la orden que tú habías dado para mi aflicción. 20. Y ha llegado el tiempo de que yo busque mi camino y mi alma; el tiempo que tú has marcado para buscarme. 21. Y en este tiempo, todos los archones de los eones de la materia temerán tu luz. 22. Y todas las emanaciones de la decimotercera región de los eones de la materia temerán los misterios de tu luz. 23. Para que los demás se revistan de la pureza de su luz cuando el Señor busque la fuerza de nuestra alma. 24. Y este misterio es el modelo ofrecido a la raza que está por crear, y esta raza eleva un himno a las regiones superiores. 25. Yla luz mira desde lo alto de su luz y mirará toda la materia, para oír los gemidos de los que están encadenados. 26. Para romper la fuerza de las almas, cuya fuerza ha sido sujeta, y para poner su nombre en el alma y su misterio en la fuerza. 27. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos, dijo: He aquí la cuarta plegaria de la Sabiduría fiel. Y el que sepa comprender que comprenda. 28. Y cuando Jesús dijo esto, Juan se adelantó, y adoró el pecho de Jesús, y dijo: Señor, perdóname y déjame que yo dé la explicación de la cuarta plegaria que elevó la fiel Sabiduría. 29. Y Jesús dijo a Juan: Yo te autorizo y te animo a dar la explicación de la cuarta plegaria que elevó la Sabiduría fiel. 30. Y Juan repuso y dijo: Señor, tu fuerza ha profetizado lo que dijo la fiel Sabiduría en el salmo ciento uno de David. 31. Señor: Oye mi plegaria y que mis clamores lleguen a ti. 32. Y al concluir Juan estas palabras, dijo Jesús: Es acertado, Juan, y en el reino de la luz te está reservado un puesto.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Felipe interpreta el sentido de la quinta plegaria que elevó a la Sabiduría fiel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XI 1. Y Jesús, persistiendo en su discurso, dijo a sus discípulos: 2. Las emanaciones del triple poder orgulloso atormentaron a la Sabiduría fiel en el caos, porque querían quitarle su luz. 3. Y el tiempo de sacarla del caos no había llegado aún. 4. Y la orden del primer misterio no había llegado todavía, y yo no debía aún salvarla del caos. 5. Y cuando las emanaciones materiales la torturaban, ella clamó. 6. Y dijo su quinta súplica: Luz de mi salvación, yo te elevo un himno en el lugar de las regiones superiores y, a la vez, del caos. 7. Porque yo te elevo el himno que te dirigía en las regiones Superiores. 8. Ven a mí, ¡oh luz! Vuelve el espíritu, ¡oh luz!, hacia mi súplica. 9. Porque mi fuerza está llena de tinieblas y mi luz se ha perdido en el caos. 10. Y me he convertido, como en los archones del caos, que están en las regiones inferiores. 11. Y soy como un cuerpo material, para el que no hay salvador en las regiones superiores 12. Y me he convertido como en las materias cuya fuerza ha sido quitada, y que han caído en el caos, y tú no las has salvado, y han perecido. 13. Y me han sumido en las tinieblas infernales, en la oscuridad. 14. Allí donde están las materias inertes y privadas de toda fuerza. 15. Y tú has dado mandato sobre mí y sobre cuantas cosas has organizado. 16. Y me has alejado tu aliento, y me has hundido en el abismo. 17. Y por tu mismo mandato sobre las cosas que has ordenado, mis enemigos están atormentándome. 18. Y me odian, y no me auxilian, y estoy casi del todo perdida, y mi luz ha disminuido en mí. 19. Y he clamado a la luz, con toda la luz que hay en mí, y he alzado las manos elevándola, hacia ti. 20. Y ahora, luz, ¿se ha cumplido tu voluntad en el caso? 21. ¿Se elevarán entre las tinieblas los liberadores que han de Venir según tu voluntad? 22. ¿Y darán el misterio de tu nombre en el caos? 23. ¿Dirán tu nombre en el caos que tú no iluminas? 24. Yo te glorifico, luz, y mi voz te llegará en las regiones Superiores. 25. Que tu luz venga sobre mí, porque me han quitado mi luz. 26. Y yo estoy en el sufrimiento por causa de la luz, desde que mis enemigos me atacan. 27. Y cuando he mirado a lo alto, hacia la luz, y he mirado el infierno, he caído en el infierno, según la disposición de la luz, elevándome en el caos. 28. Y tu mandato ha venido sobre mí, y los temores y turbaciones que tú has fijado me han rodeado, abundantes como las aguas. 29. Y se han apoderado totalmente de mí. 30. Y, según tu voluntad, no has dejado que mi compañera me ayudase y socorriese en esta aflicción. 31. Tal es la quinta plegaria que formuló la fiel Sabiduría en el caos, cuando estaba atormentada por las emanaciones materiales del triple poder. 32. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos, les dijo: Que oiga quien tenga oídos para oír. 33. Y quien tenga en sí el hálito brillante, que se adelante y dé la explicación del quinto ruego de la Sabiduría fiel. 34. Y se levantó Felipe cuando hubo hablado Jesús. 35. Y dejó en el suelo un libro que tenía entre las manos, y en ese libro escribía las palabras de Jesús, y todas las cosas que había hecho. 36. Y Felipe, adelantándose dijo a Jesús: Señor: yo soy aquel a quien has confiado el cuidado del mundo. 37. Para que escriba cuantas cosas nosotros decimos y hacemos. 38. Y no me has permitido exponer la explicación del misterio de las súplicas de la Sabiduría fiel. 39. Y mi espíritu se ha agitado fuertemente en mí, para que yo diese la explicación de ese misterio. 40. Y me he adelantado, porque soy el que escribo todas las cosas. 41. Y Jesús, oyendo a Felipe, fe dijo: Escucha, Felipe, que yo te hablo, porque es a ti, y a Tomás, y a Mateo, a quienes el primer misterio ha ordenado escribir todas las cosas que yo diga y haga y cuantas cosas veáis. 42. Aún no ha terminado el número de palabras que tú debes transcribir por escrito. 43. Y cuando termines, tú tendrás holgura para decir lo que quieras. 44. Mas ahora, vosotros tres, escribid las cosas que yo diga y que yo haga, y que yo vea, para que dé testimonio de todo en el reino de los cielos. 45. Y cuando Jesús concluyó estas palabras, dijo a sus discípulos: Quien tenga oídos para oír que oiga. 46. Y Marta se levantó de entre los discípulos y se puso junto a Felipe. 47. Y dijo: Señor, mi oído ha entendido la voz de la luz, y estoy presta a oír, según la fuerza de mi entendimiento, la palabra que tú has dicho. 48. Mas, Señor, déjame que te hable con claridad. 49. Porque tú has dicho: Que oiga quien tenga oídos para oír. 50. Y has dicho también a Felipe: A ti, y a Tomás, y a Mateo, se os ha encargado por el primer misterio de escribir todas las cosas del reino de la luz, para que deis testimonio de ellas. 51. Oye, pues, la explicación de la palabra que tu fuerza de luz hizo profetizar a Moisés cuando dijo: De toda cosa se hará constancia por medio de dos o tres testigos. 52. Y estos tres testigos son Felipe, Tomás y Mateo. 53. Y cuando Jesús oyó esto, dijo: Ésa es, María, la explicación 54. Adelántate, pues, Felipe, y danos la explicación de la quinta súplica de la Sabiduría fiel. 55. Y luego siéntate hasta el fin de la misión que se te ha encomendado, que es la de escribir todas las cosas del reino de la luz. 56. Y tú continuarás diciendo lo que tu espíritu comprenda. 57. Mas ahora, explica el misterio de la quinta plegaria de la fiel Sabiduría. 58. Y Felipe respondió a Jesús, y dijo: Escucha, Señor, la explicación que yo doy de la quinta plegaria de la fiel Sabiduría. 59. Tu fuerza ha profetizado sobre ella, diciendo en el salmo ochenta y siete de David: Señor, Dios de mi salvación, yo clamo hacia ti de noche y día. 60. Que mí palabra llegue hasta ti y presta oído a mi súplica. 61. Y Jesús, oyendo estas palabras, dijo: Ven y siéntate, querido Felipe, y escribe cuantas cosas yo haga, y cuantas palabras yo diga, y cuantas cosas veas. 62. Y Felipe se sentó y escribió.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Andrés y María interpretan palabras de la Sabiduría fiel y de Jesús&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XII 1. Y Jesús continuó hablando a sus discípulos. 2. Y les dijo: La fiel Sabiduría volvió a elevar clamores hacia la luz. 3. Y ésta le remitió el pecado que había cometido. 4. Y dejando su sitio, entró en las tinieblas. 5. Y la Sabiduría fiel elevó su sexta impetración de esta manera: 6. Yo te alabo, luz, en las tinieblas de los infiernos. 7. Escucha mi súplica y que tu luz atienda el clamor de mis plegarias. 8. Porque yo no iría ante ti, y tú me abandonarías, si tú no existieras, oh luz, mi liberadora, a causa de la luz de tu nombre. 9. Yo he creído en ti, luz, y tú eres mi fuerza. 10.. Y he sido fiel a tu misterio, y mi fuerza ha creído en la luz que está en lo alto, y ha creído en ella hasta cuando estaba sumida en el caos del infierno. 11. Y toda la fuerza que hay en mí ha creído en la luz, aun cuando estaba sumida en las tinieblas del infierno. 12. Y ellas ceerán también cuando lleguen a las regiones superiores, porque Él nos verá y nos rescatará. Y el misterio de su salvación es grande. 13. Y Él preservará todas las fuerzas contra el caos, en virtud de mi falta, cuando, dejando mi sitio, yo he venido al caos. 14. Y quien pueda entender que entienda. 15. Y cuando Jesús acabó estas palabras, dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os he dicho? 16. Y Andrés se adelantó, diciendo: Señor, la fuerza de tu luz profetizó por boca de David, en su ciento veintinueve salmo, al decir: Y he clamado, Señor, desde el fondo del abismo... Escucha mi voz. Que Sirad ponga su confianza en el Señor. 17. Y dijo Jesús: Está bien, Andrés; bienaventurado seas. Que ésa es la explicación de la plegaria de la Sabiduría. 18. En verdad, en verdad, os digo, que yo os haré conocer todos los misterios de la luz. 19. Y toda gnosis, desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores. 20. Y desde el Inefable hasta las tinieblas de las tinieblas. 21. Y desde la luz de las luces. Y desde los dioses hasta los demonios. 22. Y desde todos los señores hasta todos los decanos. Y desde todas las revoluciones hasta todas las emanaciones. 23. Y desde la creación de los hombres hasta la de las bestias, y los animales, y los reptiles. 24. Y así se os llamará perfectos y completos en todas las cosas. 25. En verdad, en verdad, os digo: cuando yo sea en el reino de mi Padre, vosotros estaréis conmigo. 26. Y cuando el número del perfecto se cumpla, para que la mezcla sea destruida, yo ordenaré que os conduzca a todos los dioses que no han dado aún la fuerza de su luz. 27. Y ordenaré al fuego de la Sabiduría que respete a los perfectos y consuma a los tiranos hasta que hayan dado la última pureza de su luz. 28. Ycuando Jesús habló así, dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo? 29. Y María dijo: He aquí, Señor, el sentido de las palabras que tú has dicho. Tú has dicho que en la destrucción de la nada tú estarás sentado sobre la fuerza de la luz. 30. Y que nosotros, tus discípulos, estaremos sentados a tu diestra. 31. Y que juzgaremos a los tiranos que no hayan dado aún la pureza de su luz. 32. Y del fuego que has dicho que debe consumirlos hasta que hayan dado la última luz que hay en ellos, tu fuerza de luz ha profetizado en el salmo veinticuatro, en que dice David: 33. Dios se sentará en la asamblea de los dioses para juzgar a los dioses. 34. Y Jesús dijo: Está bien, María.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Interpretación de Tomás&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XIII 1. Y continuó hablando y dijo a sus discípulos: Y sucedió que cuando la fiel Sabiduría hubo dicho la sexta súplica de la remisión, se volvió a las regiones inferiores. 2. Para ver si sus pecados se le habían remitido, y para ver si iba a ser conducida al caos, ya que la orden del primer misterio para remitirle su pecado no se había dado aún para sacarla del caos. 3. Y se volvió a las regiones superiores, a fin de ver si su súplica se había entendido. 4. Y vio a los doce archones de los doce eones burlándose y regocijándose, porque no se la habia escuchado. 5. Y cuando vio cómo se burlaban, se afligió extremadamente y elevó su séptima súplica. 6. Luz, yo he elevado de nuevo mi fuerza hacia ti. 7. Y te suplico que no me dejes caer en la ignominia, ni que los doce archones de los eones que me odian se congratulen de mi desgracia. 8. Porque quienquiera que te sea fiel no será entregado a la ignominia. 9. Y los que me han quitado mi fuerza no seguirán siendo sus poseedores. 10. Mas les será arrebatada y ellos permanecerán en las tinieblas. 11. Luz, muéstrame tus caminos, y yo me salvaré siguiéndolos. 12. Y muéstrame aquellos sitios a que debo dirigirme para libertarme del caos. 13. Y muéstrame la senda en tu luz y haz que yo sepa, ¡oh luz!, que tú eres mi salvador. 14. Y lo creerá en ti en todo tiempo. 15. Vuelve a mí tu atención para salvarme, ¡oh luz!, porque tu misericordia se extiende hasta la eternidad. 16. No me imputes, ¡oh luz santa y recta!, el pecado que me ha hecho cometer mi ignorancia. 17. Sino sálvame por tu gran misterio y que mis pecados me sean remitidos por tu gran bondad. 18. Porque ella me devolverá a la senda, para que yo sea perdonada de mi falta. 19. Y quitará a mis enemigos mi fuerza, que ha sido rota por las emanaciones materiales del triple poder. 20. Porque todas las ciencias de la luz son para la salvación, y los misterios son para los que buscan las regiones de sus posesiones, en virtud del misterio de tu nombre, ¡oh luz! 21. Y mi falta es grande, mas perdónamela. 22. Y dará a cuantos creen en la luz el misterio que quiera. 23. Y su alma estará en las regiones de la luz y su fuerza será la adquisición del tesoro de la luz. 24. Porque la luz es quien da la fuerza a quienes le son fieles. 25. Y el nombre de su misterio está en quienes creen en Él. 26. Y Él les mostrará el lugar de las posesiones que están en el tesoro de la luz. 27. Y yo he sido siempre fiel a la luz que librará mis pies de las cadenas de las tinieblas. 28. Vuelve tu atención a nos, ¡oh luz!, y sálvame. 29. Porque mis enemigos han arrebatado mi nombre en el caos y me han causado grandes aflicciones. 30. Líbrame de estas tinieblas y pon tu mirada en el dolor de mis aflicciones. 31. Perdóname mis errores. Piensa en los doce archones que me acusan y están celosos de mí. 32. Vela sobre mi fuerza y protégeme y no me hagas quedar en estas tinieblas en que te he sido fiel. 33. Porque mis enemigos me han como privado de razón, viendo la fidelidad que tengo por ti. 34. Y ahora, ¡oh luz!, conserva mi fuerza en las penas que me afligen y protégeme contra mis enemigos. 35. Y habiendo así hablado Jesús a sus discípulos, Tomás se adelantó. 36. Y dijo: Señor, mi espíritu se anima y yo me regocijo grandemente, porque nos has revelado estas palabras. 37. Y yo no me he adelantado hasta ahora a mis hermanos para no incomodarlos. 38. Porque los veía reunidos para dar la explicación de los misterios de la Sabiduría fiel. 39. Y he aquí, Señor, que respecto a la séptima plegaria de la Sabiduría fiel, tu fuerza de luz ha profetizado, con la voz de David, en su salmo Veinticuatro. 40. Diciendo: Señor: yo he alzado mi voz hacia ti. Señor: yo tengo puesto mi corazón en ti. 41. Y cuando Jesús oyó las palabras de Tomás, le dijo: Bien has hablado, Tomás, y ésa es la explicación del séptimo himno de la fiel Sabiduría. 42. En verdad, en verdad, os digo que todas las criaturas os mirarán en la tierra como bienaventurados. 43. Porque os he revelado estas cosas y os he infundido mi soplo y os he dado la inteligencia espiritual de lo que os digo. 44. Y os he de llenar de toda luz y de toda la fuerza de mi soplo, 45. Para que comprendáis desde ahora todo lo que se os diga y todo cuanto veáis. 46. Esperad un poco, y os hablaré de lo concerniente a las regiones superiores desde el exterior hasta el interior, y desde el interior hasta el exterior.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Sabiduría fiel impetra por octava vez el auxilio de la luz&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XIV 1. Y Jesús prosiguió su discurso a sus discípulos. 2. Y dijo: Cuando la Sabiduría fiel hubo dicho su séptima plegaria en el caos, y sin que aún me hubiese llegado orden del primer misterio para libertarla, elevándola sobre el caos, por mi propio impulso, y en virtud de mi misericordia, sin esperar la orden, la conduje a un lugar despejado sobre el caos. 3. Y sus enemigos cesaron momentáneamente de atormentarla, creyendo que iba a ser definitivamente arrojada en el caos. 4. Y la fiel Sabiduría ignoraba que yo la asistía y me desconocía del todo. 5. Y persistía en celebrar el tesoro de la luz, que había visto antes y al que seguía fiel. 6. Y pensaba que era él el que la asistió, y como era fiel a la luz, creía que su súplica se escucharía y sería llevada del caos. 7. Mas no se había aún cumplido la disposición del primer misterio a fin de que su ruego fuese escuchado. 8. Escuchad, pues, y yo os diré cuántas cosas sucedieron a la fiel Sabiduría. 9. Ocurrió que, cuando yo la llevé a un lugar más desahogado del caos, las emanaciones del triple poder dejaron de atormentarla creyendo que yo la iba a llevar completamente al caos. 10.. Ycuando supieron que la Sabiduría fiel no era conducida al caos, volvieron a torturarla sumamente. 11. Y por eso ella elevó su octava súplica. 12. Y dijo de este modo: Yo he puesto, ¡oh luz!, mi corazón en ti; no me dejes en el caos. Escúchame y líbrame en tu pensamiento. 13. Vuelve mi espíritu hacia mí y líbrame; sé mi salvador, ¡oh luz!, y líbrame. 14. Llévame a tu luz, porque tú eres mi salvador y tú me conducirás hacia ti. 15. Y por el misterio de tu nombre, indícame tu camino y dame tu misterio. 16. Y librame de la fuerza de rostro de león y de mis enemigos, que me han tendido asechanzas. 17. Porque tú eres mi salvador y yo entregaré la pureza de mi luz en tus manos. 18. Libértame, ¡oh luz!, en tu conocimiento. 19. Y tú te irritarás contra aquellos que vigilan contra mi, para que no se apoderen de mí totalmente. 20. Porque yo he creído en la luz, y yo te adorará y cantará tus alabanzas, para que tengas piedad de mí y vuelvas tu corazón a la pena en que me encuentro. 21. Y tú me librarás y me restituirás mi fuerza fuera del caos. 22. Y no me abandonarás a la fuerza con rostro de león, mas me conducirás a la región en que la aflicción no existe. 23. Y cuando Jesús habló así a sus discípulos, continué. 24. Y dijo: Cuando la fuerza de faz de león supo que la Sabiduría fiel no había sido arrojada en el caos, vino con todas las otras emanaciones materiales del triple poder. 25. Y otra vez atormentaron a la fiel Sabiduría. Y cuando la torturaban, ella prosiguió impetrando. 26. Y dijo: Ten piedad de mí, luz, porque ellos me atormentan aún. 27. Y cuanto hay en mí, y mi fuerza y mi espíritu son turbados, según tu orden, ¡oh luz! 28. Y mi fuerza ha sufrido grandes perjuicios, mientras yo estaba sujeta a tormentos. 29. Y el número de mi tiempo está en el caos. 30. Y mi luz se ha eclipsado, porque mi fuerza me ha sido arrebatada. 31. Y cuantas fuerzas había en mí han sido destruidas. 32. Y soy impotente ante todos los archones de los eones que me odian y ante las veinticuatro emanaciones en cuyas regiones yo estaba. 33. Y mi hermano ha temido seguirme, en vista de las persecuciones en que me ha visto sumida. 34. Y todos los archones de las regiones superiores me han mirado como la materia en que no hay ninguna luz. 35. Y me he convertido como en una fuerza material que ha caído lejos de los archones. 36. Y cuantos están en los eones han dicho: Ella es como el caos. 37. Y todas las fuerzas que no tienen misericordia han venido sobre mí, para qiutarme toda mi luz. 38. Pero yo he creído en ti, luz, y he dicho: Tú eres mi salvador, y mi suerte, que tú has marcado, está en tu mano. 39. Líbrame, pues, de los enemigos que me acusan y me persiguen. 40. Extiende tu luz sobre mí, porque yo no soy nada en tu presencia, y consérvame en tu misericordia. 41. Y no consientas que caiga sobre mí la ignominia. 42. Porque es a ti, oh luz, a quien yo glorifico en mis himnos. 43. Que el caos envuelva a mis perseguidores y que sean sumergidos en las sombras infernales. 44. Cierra la puerta a quienes quieren devorarme. 45. Y dicen: arranquémosle la luz que hay en ella. 46. Porque yo no les he hecho ningún mal.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Novena plegaria de la Sabiduría fiel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XV 1. Y Mateo, cuando Jesús hubo hablado así, se adelantó. 2. Y dijo: Señor, tu luz me ha instruido para que yo explique la octava plegaria de la Sabiduría fiel. 3. Porque tu fuerza ha profetizado en el salmo treinta de David, diciendo: En ti he puesto, Señor, mi corazón. 4. No permitas que se me humille eternamente. 5. Y oyendo estas palabras, dijo Jesús: En verdad te digo, Mateo, que cuando el número perfecto sea cumplido, y cuando el universo sea destruido, yo estaré sentado en el tesoro de la luz. 6. Y vosotros estaréis sentados sobre las doce fuerzas de la luz, hasta que sean restablecidos los rangos de los doce salvadores en las regiones de cada uno de ellos. 7. Y continuó hablando y dijo: ¿Comprendéis lo que os he dicho? 8. Y María se adelantó y dijo: Señor, tú siempre nos has hablado en parábolas. 9. Y nos has dicho en ellas: Yo estableceré con vosotros un reino como el que mi Padre ha establecido conmigo. 10. Y comeréis y beberéis en mi mesa y en mi reino. 11. Y estaréis sentados en los doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 12. Y Jesús contestó: Está bien, María. 13. Y continuó y dijo a sus discípulos: Y las emanaciones del triple poder continuaron atormentando, en el caos, a la Sabiduría fiel. 14. Y ella pronunció su novena súplica y dijo: ¡Oh luz, confunde a los que me arrebatan mi fuerza y devuélveme la que me han quitado! 15. Ven y sálvame. Porque grandes tinieblas me envuelven y me afligen. 16. Di a mi fuerza: yo te libertaré. 17. Y que cuantos quieren arrebatarme mi luz sean privados de su fuerza y vuelvan al caos. 18. Que sean reducidos a la impotencia los que quieren quitarme mi luz. 19. Que su fuerza sea como el polvo y que tu ángel, Ieû, los hiera. 20. Y si quieren ascender a lo alto, que las tinieblas los rodeen. 21. Y que sean arrojados en el caos, y que Ieû, tu ángel, los persiga para herirlos en las tinieblas del infierno. 22. Porque me han tendido asechanzas y lo mismo la fuerza con faz de león. 23. Y sin que yo los haya dañado, me atormentan y me quieren arrancar mi fuerza toda. 24. Arranca, ¡oh luz!, la pureza a la fuerza de faz de león, sin que ella lo sepa. 25. Y confunde el proyecto que ha maquinado el triple poder, para arrebatar mi fuerza, y arrebátale la suya. 26. Y mi fuerza se regocijará en la luz y será alegre, porque tú la habrás salvado. 27. Y todas las partes de mi fuerza dirán: no hay más salvador que tú. 28. Porque me has librado de la fuerza con rostro de león que me arrebataba mi fuerza. 29. Y me salvarás de todos los que me quitan mi fuerza y mi luz. 30. Porque se han levantado contra ti, profiriendo mentiras, y diciendo que yo conocía el misterio de la luz de la región superior. 31. Y me apremiaban, exclamando: Dinos los misterios de la luz de la región superior. 32. Mas yo ignoraba esos misterios y me han infligido grandes males. 33. Porque yo he sido fiel a la luz de la región superior. 34. Y me he sentado en las tinieblas, con el alma sumida en el duelo. 35. Sálvame, ¡oh luz, a la que elevo mis himnos! 36. Porque yo sé que tú me salvarás, pues que yo hacía tu voluntad cuando estaba en la región de los eones. 37. Y yo cumplía tu voluntad como las potencias invisibles que están en mis regiones y yo lloraba, buscando con celo tu luz. 38. Y ahora mis enemigos me rodean, y se alegran de mis males, y me infligen sin piedad grandes aflicciones. 39. Y rechinan los dientes contra mí y me quieren arrebatar toda mi luz. 40. ¿Hasta cuándo, luz, permitirás que sigan afligiéndome? 41. Libra mi fuerza de sus malos propósitos y presérvame de la fuerza con rostro de león. Porque yo estoy sola en estas regiones. 42. Y en medio de cuantos se han juntado contra mí, yo te glorifico, ¡oh luz! 43. Y clamaré siempre a ti, en medio de todos los que me afligen. 44. Que no se regocijen más sobre mí, atormentándome y quitándome mi fuerza. 45. Tú conoces su astucia, ¡oh luz! No permitas que tu ayuda se aleje de mi. 46. Apresúrate, ¡oh luz! Júzgame en tu bondad y véngame. 47. ¡Oh luz de las luces! Que mis enemigos no me arrebaten mi luz. 48. Y que no digan entre sí: Nuestra fuerza se ha reforzado con su luz. 49. Y que no digan: Hemos devorado su fuerza. 50. Sino que las tinieblas los rodeen y hagan impotentes a aquellos que me quieren robar mi luz. 51. Y que aquellos que dicen: Nosotros hemos robado su fuerza y su luz, sean hundidos en el caos y en las tinieblas. 52. Sálvame, para que yo sea en gozo. 53. Porque yo aspiro a la trecena región de los eones, que es la región de la justicia. 54. Y para que yo diga a toda hora: La luz de Ieû, tu ángel, irá aumentando de brillo. 55. Y mi lengua cantará eternamente tus alabanzas en la decimotercera región de los eones.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jacobo explica el significado de la novena plegaria de la Sabiduría fiel, y María interpreta las palabras de Cristo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XVI 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, dijo: Que aquel que entre vosotros haya comprendido nos dé la explicación. 2. Y Jacobo se adelantó y abrazó el pecho de Jesús. 3. Y dijo: Señor: tu soplo me ha infundido inteligencia y estoy presto a explicar lo que nos has dicho. 4. Porque es respecto a esto lo que profetizó tu fuerza, mediante la voz de David, en su salmo treinta y cuatro. 5. Diciendo: Juzga, Señor, a aquellos que me agravian, combate a aquellos que me combaten. 6. Y cuando Jacobo hubo hablado así, dijo Jesús: Tú has hablado bien, Jacobo. 7. Porque ésa es la explicación de la novena súplica de la fiel Sabiduría. 8. Y en verdad, en verdad os digo, que vosotros entraréis conmigo en el reino de los cielos antes que todos los invisibles y todos los dioses y todos los archones que están con el eón trece y con el eón doce. 9. Y no solamente vosotros, sino todo el que haya practicado mis misterios. 10. Y cuando el Salvador hubo hablado así, dijo: ¿Comprendéis lo que acabo de decir? 11. Y dijo María: Señor, es lo que nos has dicho otras veces. 12. Que los últimos serán los primeros y que los primeros serán los últimos. 13. Porque los creados antes que nosotros son los invisibles, pues que existieron antes que el género humano. 14. Y los dioses, y los archones, y los hombres que reciban tus misterios entrarán los primeros en el reino de los cielos. 15. Y dijo Jesús: Así es, María.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El primer ministro envía a Jesús para socorrer a la Sabiduría fiel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XVII 1. Y Jesús prosiguió hablando a sus discípulos. 2. Y dijo: Y ocurrió que cuando la fiel Sabiduría hubo elevado su novena plegaria, la fuerza que tenía rostro de león la atormentó con más fuerza. 3. Y le quería arrebatar su luz. Mas la Sabiduría fiel se dirigió, clamando, hacia la luz. 4. Y dijo: Luz en la que he creído desde el principio, y por la que he sufrido tantos dolores, ven y socórreme. 5. Y su ruego fue entonces atendido. 6. Porque el primer misterio lo oyó y me envió a mí para asistirla. 7. Y vine para ayudarla y la reconduje en el caos. 8. Porque había sufrido grandes penas y aflicciones a causa de su fe en la luz. 9. Y así, fui enviado por el primer misterio para socorrerla en todo. 10. Y aunque yo no había ido aún al mundo de los eones, sobrevine entre todos ellos. 11. Y ninguno de ellos lo supo, ni los que pertenecen a lo interior de lo interior, ni los que están en lo exterior de lo exterior. 12. Y todo lo sabía el primer misterio. Y cuando llegué al caso para ayudarla, ella me vio. 13. Porque yo resplandecía con una gran luz y me presentaba misericordioso. 14. Y no me presentaba altanero, como la fuerza con faz de león que arrebaté la fuerza y la luz a la Sabiduría, y que la atormentó para quitarle cuanta luz había en ella. 15. Y me vio brillando con una luz diez mil veces más poderosa que la de la fuerza con rostro de león. 16. Y comprendió que yo venía de las regiones superiores, en cuya luz ella había tenido fe desde el comienzo de las cosas. 17. Y la fiel Sabiduría tuvo entonces confianza y elevé su décima súplica. 18. Y dijo: Yo he clamado a ti, luz de las luces. 19. Y en mi aflicción me has oído; preserva ahora mi fuerza de los labios injustos y engañosos. 20. Porque estoy envuelta en las asechanzas y calumnias de los orgullosos y de los que no conocen la misericordia. 21. Malhaya yo, que tan lejos estoy de mi morada, y me veo forzada a habitar en el caos. 22. Porque mi fuerza no está en las regiones que me pertenecen. 23. Y he hablado con dulzura a mis enemigos, y cuando yo les hablaba con dulzura, ellos me han atacado sin motivo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La fuerza satánica de rostro de león se encoleriza ante Jesucristo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XVIII 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, dijo: Que se adelante aquel que se sienta infundido de inteligencia y que explique la décima impetración de la Sabiduría fiel. 2. Y Pedro contestó y dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto por boca de David. 3. Cuando dijo en el salmo ciento diecinueve: He clamado a ti, Señor, en mi aflicción. 4. Y tú me has oído, Señor, mas preserva mi alma de los labios injustos y de la lengua mentirosa. 5. Tal es, Señor, la explicación de la décima plegaria de la fiel Sabiduría, tal como ella la pronunció cuando se sentía atormentada por las emanaciones materiales del triple poder, y éstas y la fuerza de faz de león la hacían sufrir extremadamente. 6. Ydijo Jesús: Bien está, Pedro. Has hablado justamente. 7. Y continuó Jesús hablando a sus discípulos. 8. Y dijo: Cuando la fuerza que tenía cara de león se acercaba a mí, al ir hacia la fiel Sabiduría, me vio resplandecer con una luz inmensa. 9. Y se llenó de cólera y proyecté fuera de sí una muchedumbre de otras emanaciones enfurecidas. 10. Y entonces la Sabiduría fiel pronunció su undécima plegaria, y dijo: 11. ¿Por qué la fuerza (de faz de león) se apresta a hacer el mal? 12. Su propósito era herirme y robar la luz que había en mí. 13. Porque yo he preferido descender al caos que permanecer en la región del decimotercero eón, que es la región de la justicia. 14. Y han querido envolverme en sus astucias, para arrebatarme toda mi luz. 15. Mas la luz les quitará toda su luz y destruirá toda su materia. 16. Y les arrebatará toda su luz y no los dejará permanecer en el decimotercero eón, su morada. 17. Y no dejará sus nombres entre los nombres de los vivos. 18. Y las veinticuatro emanaciones verán lo que sucede a la fuerza con faz de león. 19. Para que tomen ejemplo, y teman, y no sean indóciles. 20. Y darán la pureza de su luz y te verán, para que te glorifiquen. 21. Y habrán de decir: he aquí el que no ha dado el brillo de su luz para salvarse. 22. Mas quiere ser glorificado en todo el esplandor de su luz, y él ha dicho: Yo arrebatará la luz de la Sabiduría infiel. 23. Y que aquel cuya fuerza sea exaltada se adelante y diga la explicación de la undécima plegaria de la Sabiduría fiel.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El triple poder, orgulloso, envía refuerzos a sus emanaciones para combatir el poder de Jesús&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XIX 1. Y Salomé se adelantó, y dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto por boca de David, en el salmo cincuenta y uno. 2. Diciendo: ¿Por qué el impío se alaba de su malicia? 3. Y cuando Jesús escuché estas palabras, dijo: Está bien, Salomé. 4. Y en verdad, en verdad, os digo que yo os instruiré en todos los misterios del reino de la luz. 5. Y Jesús continuó hablando y dijo a sus disçípulos: Me aproximé luego al caos. 6. E iba revestido de una luz inmensa, para quitar su luz a la fuerza con faz de león. 7. Y cuando la fuerza con rostro de león me vio, tuvo miedo, y llamó a su dios para que la socorriese. 8. Y se llenó de cólera y la fiel Sabiduría sintió gran espanto. 9. Yse dirigió a mí y dijo: No me olvides, ¡oh luz! 10. Porque mis enemigos han abierto su boca contra mí. 11. Y han querido arrebatarme mi luz y me han odiado. 12. Porque yo entonaba tus alabanzas y te amaba. 13. Que sean sumergidos en las tinieblas exteriores; arrebátales su fuerza y no los dejes remontarse a sus regiones. 14. Y que el caos los envuelva como una vestidura. 15. Ten piedad de mí, ¡oh luz!, por el misterio de tu nombre, y sálvame en tu misericordia. 16. Ven a mi ayuda, porque mi fuerza es destruida. 17. Porque aquí no hay ningún misterio, y mi matena ha sido encadenada, porque se me ha quitado toda mi fuerza. 18. Y que aquel que haya sido animado en su interior, se adelante y explique las palabras de la fiel Sabiduría. 19. Y Andrés dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto. 20. Cuando dijo por boca de David, en su salmo ciento ocho: Dios mío, no calles en mi elogio, porque los pecadores y los pérfidos han abierto su boca contra mí. 21. Y el primer misterio, continuando su discurso, dijo de esta manera: 22. Y ocurrió que yo no saqué aún del caos a la Sabiduría fiel. 23. Porque yo no había recibido todavía la orden de mi Padre. 24. Y las emanaciones del triple poder, viendo a la Sabiduría fiel otra vez provista de luz como lo fue desde el principio, se detuvieron en sus ataques a la Sabiduría. 25. Y a grandes gritos pidieron asistencia al triple poder. 26. Para que él los ayudase a arrancar otra vez a la fiel Sabiduría las fuerzas que había en ella. 27. Y el triple poder envió otra gran fuerza de luz, que descendía en el caos como una flecha que vuela. 28. Y era para que ayudase a sus servidores a arrebatar a la Sabiduría fiel la fuerza que le había sido reintegrada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús confunde a las fuerzas del triple poder&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;XX 1. Y cuando aquella fuerza de luz hubo descendido, los servidores del triple poder tuvieron gran confianza. 2. Yotra vez persiguieron a la Sabiduría fiel, que estaba llena de turbación y espanto y la atormentaron cruelmente. 3. Y uno de ellos se transformó en un basilisco de siete cabezas. 4. Y otro tomó forma de dragón, y la primera potencia del triple poder, con cabeza de león, y otros muchos se reunieron. 5. Yatacaron a la fiel Sabiduría, y la llevaron de nuevo a las regiones inferiores del caos, y la atormentaron mucho. 6. Y ella huyó, y vino a las regiones superiores del caos, y ellos la persiguieron y la torturaron cruelmente. 7. Y Adamas el tirano miró las doce regiones de los eones, y también sintió coraje contra la Sabiduría fiel. 8. Porque había querido subir a la luz de las luces, que está por encima de todos ellos. 9. YAdamas miró, y vio que los enemigos de la Sabiduría la atormentaban hasta quitarle cuantas luces había en ella. 10. Y cuando la potencia del triple poder hubo descendido en el caos, encontró la fiel Sabiduría. 11. Yla fuerza con rostro de león, y la fuerza con rostro de serpiente, y la fuerza con rostro de basilisco, y la fuerza con rostro de dragón, y todas las fuerzas del triple poder rodearon a la fiel Sabiduría, queriendo arrebatarle por segunda vez sus fuerzas. 12. Y cuando la atormentaban y afligían, ella se dirigió otra vez a la luz. 13. Y dijo: Luz en la que he caído, que tu luz venga a mí. 14. Porque tú eres quien me ha tomado en ella y tú me librarás de mis perseguidores. 15. Y cuando la Sabiduría fiel hubo hablado de este modo, por orden de mi Padre, yo envié a Miguel, y a Gabriel, y a los satélites de la luz. 16. Para que llevasen a la Sabiduría fiel sobre sus manos, a manera que sus pies no tocasen las tinieblas exteriores. 17. Y les ordené que se dirigiesen a las regiones del caos en donde la tenían que conducir. 18. Y cuando los ángeles y las emanaciones de la luz hubieron descendido al caos, todas las emanaciones del triple poder y las de Adamas vieron la emanación de la luz y constituyeron una luz inmensa, a la que ninguna clase de luz era ajena. 19. Y quedaron atemorizados y dejaron a la Sabiduría fiel. 20. Y una gran emanación de luz rodeó por todas partes a la Sabiduría, a derecha e izquierda, y sobre su cabeza se levantó una corona de luz. 21. Y cuando la emanación de la luz rodeó a la fiel Sabiduría, ésta se sintió llena de confianza. 22. Y aquella emanación no dejaba de rodearla y ella no tenía ya las emanaciones del triple poder. 23. Y los servidores del triple poder no pudieron transformar más su figura, ni aproximarse a la Sabiduría fiel por la gran luz que la rodeaba. 24. Y no pudieron hacerle ningún mal, porque ella creía en la luz. 25. Y según el mandato de mi Padre, el primer misterio descendió en el caos. 26. Y ataqué a la potencia del rostro de león, que era la mayor luz, y le arrebaté toda su luz. 27. Y herí a todas las emanaciones del triple poder y todas cayeron, impotentes, en el caos. 28. Y conduje a la fiel Sabiduría a la derecha de Miguel y Gabriel. 29. Y una gran emanación de luz entró en ella. 30. Y miró a sus enemigos, cuya luz había arrebatado yo completamente. 31. Y la hice salir del caos y puse a sus pies los servidores del triple poder que tienen rostro de serpiente. 32. Y el servidor que tiene forma de basilisco de siete cabezas, y la potencia de faz de león y la potencia de faz de dragón. 33. E hice permanecer la Sabiduría encima de la potencia que tiene el aspecto de un basilisco de siete cabezas, y que es la más fuerte de todas en su malicia. 34. Y yo, el primer misterio, he estado encima de ella, y he quitado todas sus fuerzas, y he destruido toda su materia, para que no pueda retoñar.&lt;br /&gt;Jacobo explica extensamente todas las expresiones de Jesús&lt;br /&gt;XXI 1. Y cuando el primer misterio hubo hablado así a sus discípulos, dijo: ¿Comprendáis de qué modo os he hablado? 2. Y Jacobo dijo: Señor: la fuerza de tu luz ha profetizado así respecto a esto, por boca de David, en el noventa salmo: aquel que viva bajo la protección del Altísimo estará bajo la sombra del Dios del cielo. 3. Escucha, pues, para que yo te diga con toda claridad la palabra que tu fuerza ha dicho por boca de David: aquel que viva bajo la ayuda del Altísimo estará bajo la sombra del Dios del cielo. 4. Y cuando la Sabiduría se confiaba a la luz, estaba bajo la luz de la emanación de la luz que sale de él en las regiones superiores. 5. Y ésta es la palabra que tu fuerza dijo por boca de David: Yo diré al Señor: tú eres aquel que me recibe en sí y mi Dios es mi refugio. Yo me he confiado en él. 6. Porque ésta es la misma palabra que la Sabiduría fiel canta en su himno. 7. Tú eres aquel que me recibe en sí y yo voy hacia ti. 8. Y la palabra que dijo tu fuerza: Dios mío, yo creo en ti, y tú me salvarás de las trampas y de las palabras de los malvados, es la misma que dijo la fiel Sabiduría. 9. Luz, yo creo en ti, porque tú me librarás del triple poder y de Adamas el tirano, y tú me librarás de todas las penas que me afligen. 10. Y la palabra que tú has puesto en boca de David: Él cubrirá tu pecho con tu sombra y tú tendrás confianza bajo sus alas, es ésta: La Sabiduría fiel está en la luz que emana de la luz que sale de ti. 11. Y ella persevera, confiando en la luz que la rodea a derecha e izquierda, y que son las alas de la emanación de la luz. 12. Y la palabra que la fuerza de Dios explicó con la boca de David: La verdad te circundará, es la luz de la emanación de la luz, que circundó a la fiel Sabiduría. 13. Y la palabra que ha dicho tu fuerza: Y no temerá el terror de la noche, significa que la Sabiduría fiel no temía los terrores y las turbaciones que la habían rodeado en el caos, que es la noche. 14. Y la palabra que ha dicho tu fuerza: Y no temerá la flecha que vuela en el día, significa que la Sabiduría fiel no temió la fuerza que la verdad envió de la suma altura, y que es en el caos como una flecha que vuela. 15. Así, tu fuerza de luz ha dicho: No temerás la flecha que vuela en el día. 16. Porque esta fuerza sale del treceno eón, el dueño de los otros doce eones, y es la luz para todos. 17. Y por eso has dicho: el día. 18. Y esta otra frase que ha dicho la fuerza de la luz: no temerá a lo que pasea en las tinieblas, quiere decir que la Sabiduría fiel no temió a la fuerza con rostro de serpiente que asustaba a la fiel Sabiduría, en el caos, que constituye las tinieblas. 19. Y la expresión que ha empleado la fuerza: no temerá al demonio del mediodía, significa que la Sabiduría fiel no temió a las proyecciones salidas del tirano Adamas, el eón doce, y que arrojaron en un destierro a la fiel Sabiduría. 20. Y por eso la fuerza ha dicho: no temerá al demonio del mediodía. 21. Porque la hora del mediodía es la que proviene del duodécimo eón. 22. Y ella salió del caos, que es la noche, y la noche salió del duodécimo eón, que está en medio de todos. 23. Y la fuerza de luz ha dicho: la hora del mediodía, porque los doce eones son el comedio entre el eón trece y el caos. 24. Y la palabra que tu fuerza de luz ha dicho por boca de David: Mil cayeron a su izquierda, y miríadas de ellos a su derecha, y los demás no se le aproximaron, significa que una multitud de emanaciones del triple poder no pudieron permanecer ante la gran luz de la emanación de la luz. 25. Y muchos de ellos cayeron a la izquierda de la Sabiduría fiel, y Otros muchos a la derecha, y ninguno podía aproximarse. 26. Y cuando dijo tu fuerza de luz, por boca de David: Y, sin embargo, tú contemplarás a los pecadores, porque tú eres su esperanza, Señor, significa que la Sabiduría fiel ha mirado a todos sus enemigos, que fueron derrotados al fin. 27. Y no sólo ella los ha visto así, sino tú, Señor, el primer misterio, has arrebatado la fuerza de la luz que estaba en la fuerza con la faz de león. 28. Y has arrebatado su fuerza a todos los vástagos del triple poder. 29. Y los has precipitado en el caos y les has impedido ir a sus regiones. 30. Y la Sabiduría fiel ha visto a sus enemigos caídos en el caos y ha visto la recompensa que les ha sido otorgada. 31. Porque habían querido privar a la Sabiduría de su luz, y tú los has privado de la luz que había en ellos, y no a la Sabiduría, que había sido fiel a la luz de las regiones superiores. 32. Y esto, según lo expresó tu fuerza de luz por boca de David: Tú te has refugiado en un lugar elevado y al cual no se te aproximará. 33. Y esto significa que la Sabiduría fiel, habiendo sido acosada por sus enemigos a causa de su fe en la luz, dirigió himnos a la luz, y no pudieron hacerle ningún mal, ni aproximarse a ella. 34. Y la palabra que tu fuerza de luz puso en boca de David: Él ha ordenado a sus ángeles guiarte en todos los caminos y conducirte con sus manos, para que no te hieras contra las piedras, significa que tú has ordenado a Gabriel y a Miguel que condujesen a la Sabiduria por todaslas regiones del caos, llevándola en sus manos, para que no tocase a las tinieblas inferiores. 35. Y la palabra que dijo tu fuerza de luz por boca de David: Tú marcharás sobre la serpiente y sobre el basilisco, y sobre la serpiente y sobre el dragón, porque tú tienes confianza en mí, significa que, cuando la fiel Sabiduría ha sido elevada sobre el caos, ha andado sobre los servidores del triple poder. 36. Y ha andado sobre los que tienen faz de serpiente y forma de basilisco con siete cabezas. 37. Y sobre la fuerza con faz de león, y sobre la que tiene apariencia de dragón. 38. Y como ella fue fiel a tu luz, fue salvada de todas ellas. 39. Y ésta es, Señor, la explicación de las palabras que nos has dicho. 40. Y cuando el primer misterio hubo oído estas palabras, dijo: Así es, mi querido Jacobo.&lt;br /&gt;Explicación de Tomás&lt;br /&gt;XXII 1. Y el primer misterio continuó hablando. 2. Y dijo a sus discípulos: Cuando yo hube conducido a la Sabiduría fiel fuera del caos, ella clamó y dijo: 3. Y he sido preservada del caos y me he visto libre de las ligaduras de las tinieblas. 4. Y he venido hacia ti, ¡ob luz!, porque tú has sido la luz, preservándome y protegiéndome por todas partes. 5. Y los enemigos que me combatían han huido ante la luz. 6. Y no se me han podido aproximar, porque tu luz estaba conmigo. 7. Y la emanación de tu luz me protegía cuando los enemigos que me combatían me habían arrebatado mi luz y, privada de ella, me habían arrojado a los infiernos. 8. Y yo era ante ellos como una materia inerte. 9. Y la fuerza de tu emanación vino de ti hacia mí para salvarme. 10. Ybrillaba a mi izquierda y a mi derecha y ninguna de las regiones intermedias en que yo estaba carecía de luz. 11. Y purificaste en mí todas mis malas materias. 12. Y yo fui por encima de todas mis malas materias gracias a tu luz y a la emanación de tu luz. 13. Y confié en tu luz y la emanación pura de tu luz me socorrió. 14. Y los enemigos que me atormentaban fueron alejados de mí. 15. Y éste es el cántico que elevó la fiel Sabiduría cuando fue libertada de los lazos del caos. 16. Y que oiga el que tenga oídos para oír. 17. Y cuando el primer misterio hubo acabado de decir estas palabras, Tomás se adelantó, y dijo: Señor, mis oídos han recibido la luz. 18. Y mi inteligencia comprende las palabras que has dicho. Permíteme interpretar las palabras de la Sabiduría fiel. 19. Y el primer misterio se dirigió a Tomás, y dijo: Yo te permito interpretar el himno que me dirigió la fiel Sabiduría. 20. Y Tomás dijo: Señor, respecto al himno que te dirigió la Sabiduría fiel cuando fue libertada del caos, tu fuerza de luz ha profetizado por boca de Salomón, hijo de David, cuando dijo en su oda: He sido libertado de las cadenas que me amenazaban. 21. Y he ido hacia ti, Señor, porque tú eres la mano que me ha protegido y defendido, asistiéndome contra los que me combatían. 22. Y ellos no han aparecido, porque tu faz estaba conmigo y me defendía por un efecto de tu gracia. 23. Y he sido golpeado y vilipendiado y me han desaprobado ante lamultitud. 24. Y he sido como el plomo ante ellos. 25. Mas tu fuerza ha venido a mi socorro, y has puesto lámparas a mi izquierda y a mi derecha, para que nadie en mi torno careciese de luz. 26. Y tu mano derecha me ha elevado, y me has curado de mi enfermedad. (No hay versículo 27) 28. Y me he hecho fuerte por tu verdad y por tu justicia. 29. Y los que combatían contra mí han sido alejados. 30. Y he sido justificado por tu bondad en tu reposo para la eternidad de las entidades. 31. He aquí, Señor, la explicación del cántico que elevó la Sabiduría fiel. 32. Y el primer misterio, luego que oyó las palabras de Tomás, le respondió: Está bien, Tomás. 33. Y grande es tu bienaventuranza, que ésa es la explicación del himno que dijo la fiel Sabiduría.&lt;br /&gt;Segundo himno que eleva la Sabiduría fiel y explicación que da Mateo&lt;br /&gt;XXIII 1. Y el primer misterio continuó hablando así a sus discípulos: 2. La Sabiduría fiel me elevó otro himno, diciendo: Yo he levantado mi voz hacia ti. 3. Porque tú me has retirado de la región elevada de los eones que está encima del cielo y me has conducido a las regiones inferiores. 4. Y me has sacado de las regiones inferiores y has quitado la materia que había en mis fuerzas. 5. Y has alejado de mí las emanaciones del triple poder que me atormentaban y eran mis enemigos. 6. Y me has prestado tu ayuda para que yo pudiese librarme de las cadenas de Adamas y para que pudiese vencer al basilisco de siete cabezas. 7. Y los has destrozado por mis manos y me has puesto encima de su materia. 8. Y los has destruido para que su raza no resurja. 9. Y has estado conmigo dándome fuerza, y tu luz me ha envuelto por todas partes, y has hecho impotentes las emanaciones del triple poder. 10. Porque has arrebatado la fuerza de su luz. 11. Y has dirigido mi camino para sacarme del caos y me has hecho salir de las tinieblas materiales. 12. Y has retirado todas mis fuerzas del poder de aquellos a quienes tú has arrebatado la luz. 13. Y has puesto en mis fuerzas una luz pura, y a todas las partes de mi ser que no tenían ninguna luz les has dado una luz pura que proviene de las regiones superiores. 14. Y la luz de tu faz se ha convertido en mi vida. 15. Y me has vuelto a llevar encima del caos, para que todas las materias que hay en sus regiones sean disueltas. 16. Y para que tu luz renueve todas mis fuerzas y esté en todas ellas. 17. Y has puesto en mí la luz de tu emanación me he convertido en una luz purificada. 18. Éste es el segundo himno que dijo la fiel Sabiduría. Y que el que entienda este cántico avance para dar su explicación. 19. Y cuando el primer misterio hubo terminado de decir estas palabras, Mateo se adelantó y dijo: Yo conozco la explicación del himno que elevó la Sabiduría fiel. Permiteme exponerlo con toda claridad. 20. Y el primer misterio contestó: Te lo permito, Mateo. Danos la explicación del himno que pronunció la fiel Sabiduría. 21. YMateo dijo: La explicación del himno que dijo en segundo lugar la Sabiduría fiel está profetizada por tu fuerza de luz en una de las odas de Salomón. 22. Él me ha llevado a los lugares situados por encima del cielo. 23. Y me ha llevado a los sitios que están en los cimientos inferiores. 24. Y ha dispersado a mis adversarios y enemigos. 25. Y me ha dado el poder de romper mis cadenas y ha vencido, por mis manos, a la serpiente de siete cabezas. 26. Y me ha puesto sobre su raíz, para que yo destruyese su raza. 27. Y tú estabas conmigo, Señor, y me protegías, y tu nombre era conmigo en todo lugar. 28. Y tu claridad ha destruido la visión del que habla perversamente. 29.Mas tu mano ha tapizado el camino para los que te son fieles. 30. Ylos has rescatado del sepulcro y los has conducido por en medio de los cadáveres. 31. Y has recogido los huesos de los muertos, y los has revestido de carne, y has dado a los que nada sentían la energía y la vida. 32. Y has llevado a los eones a su perdición, para que fuesen destruidos todos, y para que renaciesen nuevamente y tu luz fuese doblada por todos ellos. 33. Y has construido tu riqueza mediante ellos y los has convertido en la residencia de tus santos. 34. He aquí, Señor, la explicación del himno dicho por la fiel Sabiduría. 35. Ycuando el primer misterio oyó las palabras que había pronunciado Mateo, dijo: Está bien, Mateo amado. 36. Porque ésa es la explicación del himno que elevó la Sabiduría fiel.&lt;br /&gt;María y Marta interpretan palabras de la Sabiduría fiel&lt;br /&gt;XXIV 1. Y el primer misterio, continuando su discurso, dijo: La Sabiduría elevó en seguida otro himno. 2. Y dijo: Tú eres la luz alta que me has librado y me has conducido hacia ti. 3. Y no has dejado que las emanaciones del triple poder me despojasen de mi luz. 4. Ellas son mis enemigos, ¡oh luz de las luces! Yo elevo mis cánticos hacia ti. 5. Tú me has libertado, luz; tú has elevado mi fuerza en el caos. 6. Yme has librado de aquellos que descienden en las tinieblas. 7. He aquí las palabras que pronunció la Sabiduría fiel. El que comprenda su sentido adelántese y dé una explicación. 8. Y cuando el primer misterio hubo dicho estas palabras a sus discípulos, María se adelantó. 9. Ydijo: Señor, yo comprendo lo que tú acabas de decirnos. 10.Mas temo a Pedro, porque me asusta, y sé el horror que tiene por nuestro sexo. 11. Y cuando María hubo hablado así, el primer misterio le dijo: Nadie podrá enojarse contra quien, sintiendo iluminada su inteligencia, se adelante para explicar las cosas que yo digo. 12. Da, pues, María la explicación de las palabras que pronunció la Sabiduría fiel. 13. Y María, contestando al primer misterio, dijo en medio de los discípulos: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado por boca de David las palabras de la Sabiduría fiel. 14. Porque dijo: Yo te exalto, Señor, porque tú me has recibido en ti. 15. Y porque has salvado a aquellos que descendían a sus tumbas. 16.Ycuando María hubo hablado de este modo, el primer misterio dijo: Bienaventurada eres, María. 17. Y prosiguió hablando y dijo a sus discípulos: La Sabiduría fiel pronunció muy luego este otro himno: 18. La luz ha sido mi libertadora y ha cambiado mis tinieblas en luz. 19. Y ha abierto el caos que me envolvía y me ha ceñido de luz. 20. Y cuando el primer misterio hubo pronunciado tales palabras, Marta se adelanté y dijo: Señor, tu fuerza ha profetizado esto por boca de David. 21. Diciendo: Yo te loaré, Señor, porque tú me has recibido en ti. 22. Ycuando el primer misterio oyó las palabras de Marta dijo: Está bien, Marta. 23. Ysiguió dirigiéndose a sus discípulos y les dijo: La Sabiduría fiel siguió recitando himnos. 24. Y dijo: Mi fuerza ensalza las alabanzas de la luz. 25. Y no olvida las fuerzas de la luz y todas las fuerzas que hay en ti. 26. Yo elevo un himno al santo misterio que me ha remitido todas mis faltas. 27.Porque me ha protegido contra todas las aflicciones con que mis enemigos me herían. 28. Y ha librado mi luz de todos los perseguidores, que encarnizadamente me ofendían. 29. Ysu misericordia te ha dado, ¡oh fuerza mía!, una corona de luz, y te ha libertado y llenado de una luz pura. 30. Yhabiendo pronunciado estas palabras, dijo el primer misterio: Aquel que pueda dar la explicación de estas palabras que avance y que la dé con claridad. 31. YMaría se adelantó y dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado sobre esto, poniendo en boca de David estos términos: Que mi alma loe al Señor y que cuanto está en mí loe al Señor. 32. Ycuando el primer misterio oyó las palabras de María, dijo: Está bien, María: bienaventurada tú eres.&lt;br /&gt;Diálogo de Jesucristo con la Sabiduría fiel&lt;br /&gt;XXV 1. Y siguió hablando el primer misterio y dijo a sus discípulos: Y conduje a la Sabiduría fiel. 2. Y la llevé a las regiones que están debajo del treceno eón. 3. Y la comuniqué el nuevo misterio de la luz y le di el himno de la luz, para que los archones de los eones no pudiesen molestar desde aquel punto y hora. 4. Y la puse en aquel lugar hasta que, yendo a ella, la condujese a su puesto, que está en las regiones superiores. 5. Y cuando la hube puesto en aquel sitio, ella me elevó otro himno. 6. Y dijo de esta manera: Yo soy fiel a la luz y la alabo, porque se ha acordado de mí y ha escuchado mis himnos. 7. Y ha sacado mi fuerza del caos y de todas las tinieblas de la materia. 8. Y llevándome a lo alto me ha puesto en una región elevada y firme. 9. Y me ha puesto en el camino que conduce a mi sitio, y me ha dado el nuevo misterio y me ha comunicado el himno de la luz. 10. Y ahora, luz, todos los archones verán lo que has hecho conmigo y así serán temerosos y fieles a la luz. 11. Éste fue el himno que profirió la Sabiduría fiel, henchida de júbilo al verse sacada del caos, y conducida a la zona que está debajo del decimotercero eón. 12. Y que aquel cuya inteligencia comprenda el himno dicho por la fiel Sabiduría se adelante para explicarlo. 13. Y Andrés se adelantó. Y dijo: Señor, tu fuerza de luz profetizó este punto por boca de David, haciendo que dijera: El Señor ha escuchado mi plegaria y ha sacado mi alma de la tumba. 14. Y cuando Andrés hubo dado la explicación de las palabras de la fiel Sabiduría, el primer misterio le dijo: Bienaventurado eres, Andrés. 15. Y siguió hablando y dijo a sus discípulos: estas son las cosas que sucedieron a la Sabiduría fiel. 16. Y cuando la hube llevado a las regiones que están bajo el treceno eón, habiéndome aproximado a la luz, me dijo: La luz de las luces, vuelve hacia ti la luz y sepárate de mí, para que el tirano Adamas sepa que tú estás separado de mí. 17. Y para que ignore quién debe libertarme. 18. Porque han venido hacia mí en esta región él y todos los archones que me odian. 19. Y el triple poder que dio la potencia a la fuerza con rostro de león, para que viniesen a atormentarme. 20. Y para que me arrebatasen mi luz y así quedase yo sin potencia y me viese privada de toda luz. 21. Luz y luz mía, quítales la fuerza de su luz, para que no puedan afligirme más desde ahora. 22. Y cuando escuché las palabras que decía la Sabiduría fiel, le respondí: Mi padre que me ha creado no me ha permitido aún quitarles su luz. 23. Mas yo irradiaré mi luz en todas las regiones del triple poder y de todos los archones que te odian, porque tú has sido fiel a la luz. 24. E irradiaré mi luz en las regiones de Adamas y de sus archones, para que no tengan fuerza para combatir contra ti. 25. Hasta que su tiempo se cumpla y hasta que llegue el momento en que mi Padre me permita arrebatarles su luz. 26. Y le dije aun: Escucha, y te haré conocer cuándo llegará su tiempo y el cumplimiento de las cosas que te he dicho. 27. Ellas ocurrirán cuando tres tiempos hayan sido cumplidos. 28. Y la Sabiduría fiel me respondió: Luz, haz que yo sepa cuándo serán cumplidos los tres tiempos. 29. Para que yo me regocije y sea en el gozo cuando se acerque el momento en que debes conducirme al lugar que me está reservado. 30. Y para que me regocije también cuando se aproxime el tiempo en que tú quitarás la luz a cuantos me odian porque he sido fiel a la luz. 31. Y yo le repliqué: Cuando tú veas abrirse la puerta del tesoro de la gran luz, que está a la izquierda del treceno eón. 32. Porque cuando ellos hayan abierto esta puerta, los tiempos serán cumplidos. 33. Y la Sabiduría contestó: Luz, estando en los lugares en que estoy, ¿cómo sabré que esa puerta se ha abierto? 34. Y yo le respondí: Cuando se abra esa puerta, todos aquellos que están en las regiones del espacio lo sabrán porque una gran luz se expandirá en todas sus regiones. 35. Y yo he dispuesto esas puertas para que tus enemigos no puedan hacerte ningún mal hasta que los tres tiempos sean cumplidos. 36. Y tendrás la facultad de ir entre los doce eones cuando tú quieras y de volver a tu lugar, debajo de la trecena región de los eones, en el que estás ahora. 37. Mas no tendrás la facultad de entrar por la puerta de las regiones superiores, que está en el decimotercero eón, para entrar en tu lugar, de donde tú has salido. 38. Y cuando los tres tiempos sean cumplidos, tus enemigos te atormentarán de nuevo con todos sus archones para quitarte la luz. 39. Porque estarán irritados contra ti, creyendo que tú te has apoderado de su fuerza en el caos y pensando que tú les has quitado su luz. 40. Y te acometerán para arrebatar tu luz, para ponerla en el caos y darla a sus criaturas, a fin de que puedan salir del caos y venir a su región. 41. Y Adamas los asistirá. Mas yo les quitaré todas sus fuerzas, y te las daré, y vendré para que tú las tomes. 42. Y cuando te atormenten, eleva un himno a la luz y yo no diferiré el darte mi ayuda. 43. Y vendré prontamente hacia ti desde los lugares que están bajo ti. 44. Y les quitaré toda su luz y, del lugar en que te he colocado, debajo de la decimotercera región de los eones, te conduciré al lugar de que has salido. 45. Y cuando la Sabiduría fiel hubo oído estas palabras, se regocijó sumamente. 46. Y dejándola en la región que está debajo de la decimotercera región de los eones, me separé de ella y fui hacia la luz.&lt;br /&gt;Adamas y sus archones, al cumplirse los tres tiempos previstos por Jesús, atacan a la Sabiduría fiel&lt;br /&gt;XXVI 1. Y cuando el primer misterio contó a sus discípulos cuanto había sucedido a la Sabiduría fiel, estaba en el Huerto de los Olivos y era allí donde les contaba estas cosas. 2. Y prosiguió hablando y dijo: Y ocurrió que estaba yo sentado en el mundo de los hombres. 3. Y estaba sentado en el camino que conduce a este lugar, es decir, al monte de los Olivos. 4. Y esto éra antes que se me hubiese enviado mi investidura, de la que yo me revestí en el misterio veinticuatro. 5. Y no había ido aún a las regiones superiores a recibir mis dos vestes. 6. Y estando sentado junto a vosotros en este lugar, que es el Huerto de los Olivos, el tiempo que yo había marcado a la Sabiduría fiel se cumplió. 7. Y cumplido ese tiempo, Adamas, con todos sus archones, debía atormentarla. 8. Y cuando ese tiempo fue cumplido yo estaba en el mundo de los hombres. 9. Y estando yo con vosotros en este lugar, Adamas miró de lo alto de los doce eones a la región del caos. 10. Y vio su fuerza, que estaba en el caos falta de luz. Porque yo le había quitado su luz. 11. Y vio que estaba obscura, y que no podía ir a su lugar, que está en los doce eones. 12. Y Adamas se acordó de la Sabiduría fiel y se irritó extremadamente contra ella. 13. Porque pensó que ella se había apoderado de su fuerza en el caos y le había quitado su luz. 14. Y tomó con él una multitud de archones y persiguieron a la Sabiduría para arrojarla en el caos. 15. Y ella elevó su luz hacia mí, implorando mi ayuda. 16. Y dijo: Luz de las luces, yo pongo mi confianza en ti. 17. Líbrame de mis enemigos y no permitas que me arrebaten mi luz. 18. Eleva mis fuerzas por encima de mis enemigos, que se han declarado contra mí y me persiguen sin tregua. 19. Apresúrate y socórreme, según me lo has prometido. 20. Y cuando el primer misterio hubo dicho estas palabras, añadió: Que el que comprenda las palabras de la fiel Sabiduría se adelante para dar su explicación. 21. Y Jacobo se adelantó y dijo: Señor, tu fuerza de luz profetizó acerca de esto cuando puso en boca de David las palabras de su séptimo salmo. 22. Señor Dios, yo creo en ti. Protégeme contra mis perseguidores. 23. Y cuando el primer misterio hubo escuchado estas palabras, dijo: Así es, amado Jacobo. 24. Y Jesús continuó hablando. Y dijo: Ocurrió que, cuando la Sabiduría fiel concluyó aquel himno, se volvió para ver si Adamas se marchaba con sus archones. 25. Y vio que la perseguían y se volvió hacia ellos. 26. Y les dijo: ¿Por qué me perseguís? ¿Porque creéis que no recibiré ningún socorro que me libre de vosotros? 27. Porque quien me defiende es justo. 28. Y su luz es potente y él me defenderá en el tiempo que me ha marcado. 29. Porque me ha dicho: Yo vendré para socorrerte. 30. Y él extenderá su cólera sobre vosotros en todo momento. Porque éste es el tiempo que él me ha fijado. 31. Volved atrás y dejad de perseguirme. Porque si no, la luz preparará su fuerza. 32.. Preparará todas sus fuerzas, y os quitará vuestra luz, y vosotros quedaréis en la obscuridad. 33. Porque ha procreado sus fuerzas para arrebatar vuestra luz con objeto de que perezcáis. 34. Mas cuando la Sabiduría fiel habló así, miró a la región de Adamas. 35. Y vio aquella región en tinieblas y el caos procreado por él. 36. Y vio también dos próbolos obscuros y crueles que Adamas había procreado para que asiesen a la fiel Sabiduría. 37. Y para que la condujesen al caos que él procreó y la atormentasen allí hasta quitarle su luz. 38. Y cuando la Sabiduría fiel vio aquellos dos próbolos obscuros y crueles que Adamas había procreado, y la región tenebrosa del caos que él procreó, quedó sumida en espanto.&lt;br /&gt;Capítulo XX VII&lt;br /&gt;Jesús libera a la Sabiduría fiel de sus enemigos y la conduce a la región prometida&lt;br /&gt;XXVII 1. Y se dirigió a la luz, clamando: Luz, he aquí que Adamas, el fautor de lo injusto, ha entrado en cólera. 2. Y ha creado un próbolo obsceno y un segundo próbolo. Y ha procreado el caos. 3. Quítale, ¡oh luz!, el caos que ha creado para llevarme a él y privarme de mi luz. 4. Y destruye la resolución que ha tomado de quitarme mi luz. 5. Y en castigo de su injusticia al quererme quitar mi luz, quítale todas las suyas. 6. Tales fueron las palabras que la Sabiduría fiel dijo en su himno. 7. Que aquel cuya inteligencia haya comprendido las palabras de la fiel Sabiduría salga aquí para explicarlas. 8. Y Marta se adelantó, y dijo: Señor, yo he comprendido las palabras de la Sabiduría fiel. Permíteme explicarlas claramente. 9. Y el primer misterio contestó a Marta. Y le dijo: Yo te permito, Marta, explicar las palabras del himno de la fiel Sabiduría. 10. Y dijo Marta: Señor, esas palabras las profetizó tu fuerza de luz por boca de David, en el séptimo salmo. 11. Diciendo: Mi Dios es un juez verdadero, fuerte y compasivo. 12. Y si vosotros no os convertís, él aguzará sus armas. 12. Y tenderá su arco, y lo manejará, y sus flechas os acabarán. 14. Y cuando Marta hubo concluido, el primer misterio la miró y le dijo: Está bien, Marta; dichosa tú eres. 15. Y sucedió que, una vez que Jesús hubo explicado a sus discípulos todo lo que había experimentado la Sabiduría fiel cuando fue precipitada en el caos. 16. Y el modo según el cual ella dirigía himnos a la luz para que la salvase y la sacase del caos. 17. Y cómo la introdujo en la duodécima región de los eones, y cómo la luz la protegió en todas las aflicciones que le habían infligido los archones, porque quería elevarse a la luz. 18. Jesús continuó su discurso. Y dijo: En seguida tomé a la fiel Sabiduría y la llevé a la decimotercera región de los eones. 19. Y había allí una luz inmensa, superior a toda otra luz. 20. Y la llevé a la región del veinticuatro invisible, donde había una luz infinita. 21. Y todos quedaron turbados viendo venir conmigo a la Sabiduría. 22. Y la conocían, mas no me conocían a mi. 23. Porque creían que era la emisión de la región de la luz. 24. Y cuando la Sabiduría fiel vio a sus compañeros invisibles, se llenó de una extrema alegría. 25. Y quiso mostrarles los milagros que yo había hecho por ella, desde que yo me encontraba en el mundo de los humanos hasta que la conduje a la región de la luz.&lt;br /&gt;La Sabiduría fiel alaba a Jesús en medio del veinticuatro invisible&lt;br /&gt;XXVIII 1. Y elevándose entre los veinticuatro invisibles y estando en medio de ellos, me elevó un himno. 2. Y dijo: Yo declaro ante ti, ¡oh luz!, que tú eres el Redentor y el Salvador eterno. 3. Y entonaré un himno a la luz que me ha librado y protegido contra la mano de mis enemigos los archones. 4. Porque tú me has librado en todas las regiones: lo mismo en las regiones superiores que en el fondo del caos. 5. Y en las esferas de los archones de los eones y cuando yo descendí de la altura. 6. Y cuando me perdí en las regiones en las que no hay ninguna luz. 7. Porque yo no hubiera podido volverme a ti en la decimotercera región de los eones. 8. Pues que no había en mí ninguna luz ni fuerza alguna, que mi fuerza estaba agobiada bajo la aflicción. 9. Y la luz me ha protegido en todos mis dolores y me ha escuchado cuando yo estaba entregada a mis enemigos. 10. Y me ha indicado el camino en la región de los eones, para conducirme a la decimotercera región de los eones, que es mi morada. 11. Yo te rindo homenaje, ¡oh luz! 12. Porque tú me has salvado. Y yo te celebraré, y a tus milagros, ante la raza de los hombres. 13. Y porque cuando yo estaba privada de mi fuerza, tú me has dado la fuerza. 14. Y cuando yo estaba privada de mi luz, tú me has infundido una luz pura. 15. Porque yo he estado en las tinieblas y en las sombras del caos. 16. Y he estado sujeta por duras cadenas en el caos en que no hay luz alguna. 17. Porque yo he merecido la ira de la luz al desobedecer su mandato y salir de la región que me correspondía. 18. Y cuando hube descendido, fui privada de mi fuerza y de mi luz. 19. Y nadie me socorrió, y cuando mis enemigos me torturaban, yo me dirigía a la luz. 20. Y ella me protegió contra todos mis enemigos. 21. Y rompió mis cadenas y me sacó de las tinieblas y de la aflicción del caos. 22. Yo te glorifico, luz, porque tú me has salvado. 23. Y porque tus milagros han sido patentes ante la raza de los hombres. 24. Porque tú has roto las elevadas puertas de las tinieblas y los duros grillos del caos. 25. Y cuando mis enemigos me mortificaban, yo he dirigido un himno a la luz y ella me ha librado de todos mis perseguidores. 26. Porque al enviar tu emanación hacia mí, ella me ha dado fuerza y me ha sacado de todas mis aflicciones. 27. Yo te ensalzo, luz, porque tú me has salvado y porque has hecho milagros ante la Humanidad. 28. Es el himno que pronunció la fiel Sabiduría cuando se encontraba en el centro del veinticuatro invisible. 29. Para hacer saber cuántos milagros había hecho yo por ella. 30. Y para que se supiese que, viniendo al mundo de los humanos, yo les había transmitido los misterios de las regiones superiores. 31. Que aquel cuyo entendimiento haya sido iluminado se llegue a explicar este himno proferido por la Sabiduría fiel. 32. Y cuando Jesús acabó de decir estas palabras, se adelantó Felipe. 33. Y dijo: Señor, alta está mi mente y me siento capaz de interpretar el himno de la Sabiduría. 34. Porque sobre esto profetizó David en el salmo ciento seis, cuando dijo: Rendid homenaje al Señor. 35. Porque es compasivo y su misericordia se extiende hasta la eternidad. 36. Y ésta es, Señor, la explicación del himno de la Sabiduría. 37. Cuando Jesús lo escuchó, dijo: Es verdad, Felipe. 38. Bienaventurado tú eres; porque ésa es la explicación del himno que elevó la Sabiduría fiel.&lt;br /&gt;María Magdalena pregunta a Jesús sobre la esencia, composición y modo de ser de los veinticuatro invisibles&lt;br /&gt;XXIX 1. Y después de todas estas cosas, María Magdalena se adelantó y adoró los pies de Jesús. 2. Y dijo: Señor, no te incomodes si te interrogo. 3. Porque nosotros nos informamos de todo con celo ardiente. 4. Tú nos has dicho siempre: Buscad y encontraréis. Llamad y se os abrirá. 5. ¿Cuál es, Señor, aquel que encontraremos? ¿Quién es aquel a quien hemos de llamar? 6. ¿Quién puede darnos la explicación de las palabras sobre las que te preguntamos? 7. Porque tú nos has dado el conocimiento de la luz y nos has revelado cosas sublimes. 8. No hay en el mundo ser humano que tenga este conocimiento. 9. Nadie existe en las regiones superiores de los eones que pueda explicarnos el sentido de las palabras que tú dices. 10. Sólo tú, que todo lo sabes y en todo eres perfecto, nos lo puedes explicar. 11. Porque nosotros no inquirimos estas cosas como los demás hombres que hay en el mundo. 12. Sino que las buscamos en el conocimiento que de las regiones superiores nos has dado tú. 13. Y las buscamos también en el lugar de la explicación perfecta con que tú nos has instruido. 14. No te incomodes, Señor, contra mí. 15. Mas revélame la palabra sobre cuyo sentido yo te interrogue. 16. Y cuando Jesús hubo oído las palabras que había dicho María Magdalena, le contestó: Pregunta lo que quieras, pregunta. 17. Y yo te revelaré con interés y verdad cuanto tú has de hacer. 18. En verdad, en verdad, os digo que os entreguéis a una gran alegría y a un júbilo extremo. 19. Y que me preguntéis celosamente sobre todo. Porque yo me regocijará informándoos fielmente de lo que os conviene saber. 20. Pregunta lo que quieras conocer y te lo explicaré con satisfacción. 21. Y cuando María oyó las palabras del Salvador, tuvo sumo regocijo. 22. Y dijo a Jesús: Mi Salvador y Señor, ¿cómo son los veinticuatro invisibles? 23. ¿Y cómo son sus regiones, y de qué especie son, o de qué género es su luz? 24. Y Jesús contestó a María: ¿Qué hay parecido en este mundo a ellos? 25. ¿A qué los comparará y qué es lo que de ellos podré deciros? 26. Nada en este mundo les es comparable, nada que se les pueda asimilar. 27. Porque nada hay en este mundo que sea de la especie de las cosas del cielo. 28. En verdad os digo que cada invisible es mayor que el cielo y que la esfera que está bajo él. 29. Porque nada hay en este mundo más deslumbrante que la luz del sol. 30. Pero, en verdad, en verdad, os lo digo: Los veinticuatro invisibles tienen una luz diez mil veces más brillante que la del sol de este mundo. 31. Y la luz del gran antepasado invisible es diez mil veces más brillante que la luz que os he dicho que tienen los veinticuatro invisibles. 32. Mas esperad un poco y yo os conducirá a ti y los discípulos, tus hermanos, a todos los lugares de las regiones superiores. 33. Y llevaré a los tres fundamentos el primer misterio y hasta el lugar único del círculo del Inefable.&lt;br /&gt;Jesús describe a sus discípulos el aspecto de las regiones superiores&lt;br /&gt;XXX 1. Y entonces veréis en la realidad esas formas que no tienen parangón. 2. Y cuando os haya conducido a las regiones superiores, veréis la gloria de los que pertenecen a las regiones superiores. 3. Y sentiréis una admiración extrema y, cuando os lleve a la región de los archones de la Heimarméné, veréis la gloria en que están. 4. Y miraréis al mundo que está ante vosotros como la obscuridad de la obscuridad. 5. Y cuando miráis al mundo que habita el género humano, os parecerá un grano de polvo, por la gran distancia que os separará de él. 6. Y cuando os conduzca a la región de los doce eones, veréis la gloria en que están. 7. Y esta gloria os hará ver la región de los archones de la Heimarméné como la obscuridad de las tinieblas y ella será ante mí como un grano de polvo. 8. Y cuando os haya llevado a la región trece de los eones, las doce regiones de los eones os parecerán como la obscuridad de las tinieblas. 9. Y cuando miráis las doce regiones de los eones, os parecerán como un grano de polvo. 10. Y cuando os lleve a la región del medio y veáis la gloria que allí brilla, la decimotercera región de los eones os parecerá la obscuridad de las tinieblas. 11. Y si desde allí miráis a los doce eones, y a sus esferas, y cuanto los acompaña, os parecerán, por la distancia y por la superioridad sobre ellos, como un grano de polvo. 12. Y cuando os haya conducido a las regiones de aquellos que pertenecen a la derecha, y veáis la gloria en que están, las regiones de los que pertenezcan al centro os parecerán como la noche del mundo de los hombres. 13. Y al mirar el centro, vuestros ojos lo verán como un grano de polvo, por la gran distancia que lo separa de las regiones donde habitan los que están a la derecha. 14. Y cuando yo os conduzca a la tierra de luz donde está el tesoro de la luz, para que veáis la gloria que esplende allí, las regiones de la derecha os parecerán como la luz de mediodía en el mundo de los hombres cuando el sol no brilla. 15. Y cuando miréis las regiones de la derecha, os parecerán como un grano de polvo, por la gran distancia que las separa del tesoro de la luz. 16. Y cuando yo os conduzca a las regiones de los que han recibido los misterios de la luz, para que veáis la gloria de luz en que están, la tierra de la luz os parecerá semejante a la luz del sol del mundo del género humano. 17. Y cuando miréis a la tierra de la luz, la distancia y lo inferior que es os la harán parecer como un grano de polvo. 18. Y cuando Jesús acabó de decir estas palabras a sus discípulos, María Magdalena se adelantó. 19. Y dijo: Señor, no te incomodes si te pregunto, porque nosotros nos informamos con celo de todas las cosas. 20. Y Jesús contestó a María: Pregunta lo que quieras preguntar. 21. Y yo te contestaré claramente, sin parábola, y os diré todas las cosas desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores. 22. Y desde el Inefable hasta la obscuridad de las tinieblas, para que tengáis de todo conocimiento completo. 23. Dime, pues, María, lo que deseas saber y yo te lo revelará con satisfacción. 24. Y ella dijo: Señor, los hombres que hayan recibido los misterios de la luz ¿serán más ensalzados en tu reino que los próbolos del tesoro de la luz? 25. Porque yo te he oído decir: Cuando os haya llevado a la región de los que recibieron los misterios, la región de la tierra de la luz os parecerá como un grano de polvo. 26. Y esto por la gran distancia y la gran gloria en ue está la región de los que han recibido los misterios. 27. Dinos, pues, Señor: ¿Los hombres que reciban los misterios serán más ensalzados que la tierra de la luz? 28. ¿Serán, pues, más altos que ella en el reino de luz? 29. Y Jesús contestó a María: Bien está que te informes con celo de todo. 30. Mas yo te hablaré de la misión de los eones y de la erección del universo.&lt;br /&gt;Jesús explica a sus discípulos los misterios de los doce salvadores, las parábolas y los árboles del tesoro de la luz&lt;br /&gt;XXXI 1. Porque ya os lo dije: Cuando os haya conducido a las regiones que son patrimonio de aquellos que han recibido los misterios de la luz, las regiones de los próbolos de la luz no os parecerán más que un grano de polvo, y como la luz del sol del día. 2. Y estas cosas ocurrirán en el tiempo de la erección del universo. 3. Y los doce salvadores de los tesoros, y los doce rangos de aquellos que son los próbolos de las siete voces y de los cinco árboles estarán conmigo en las regiones del patrimonio de la luz. 4. Y estarán conmigo en mi reino. 5. Y cada uno estará sobre sus próbolos, y cada uno será rey sobre su gloria, grande sobre su grandeza y pequeño sobre su pequeñez. 6. Y el salvador del próbolo de la primera voz estará en la región de las almas que recibieron el primer misterio del primer misterio en mi reino. 7. Y el salvador del próbolo de la segunda voz estará en la región de las almas que recibieron el segundo misterio del primer misterio en mi reino. 8. Y el salvador del próbolo de la tercera voz estará en la región de los que recibieron el tercer misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 9. Y el salvador del próbolo de la cuarta voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas de los que recibieron el cuarto misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 10. Y el salvador del próbolo de la quinta voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas que recibieron el quinto misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 11. Y el sexto salvador del próbolo de la sexta voz residirá en las regiones de las almas que hayan recibido el sexto misterio del primer misterio. 12. Y el séptimo salvador del próbolo de la séptima voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas que recibieron el séptimo misterio del primer misterio en el tesoro de la luz. 13. Y el octavo salvador, que es el salvador del próbolo del primer árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el octavo misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 14. Y el noveno salvador, que es el salvador del próbolo del segundo árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el noveno misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 15. Y el décimo salvador, que es el salvador del próbolo del tercer árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el décimo misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 16. Y el undécimo salvador, que es el salvador del próbolo del cuarto árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el onceno misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 17. Y el duodécimo salvador, que es el salvador del próbolo del quinto árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el duodécimo misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz. 18. Y los siete amén, y los cinco árboles, y los tres amén estarán a mi derecha, como reyes que subsisten en el patrimonio de la luz. 19. Y los salvadores gemelos que son el hijo del hijo. 20. Y los nueve guardianes estarán a mi izquierda, como reyes que siguen siendo en el patrimonio de la luz. 21. Y cada uno de los salvadores será rey sobre su próbolo, en el patrimonio de la luz, como lo son en el tesoro de la luz. 22. Y los nueve guardianes de los tesoros de la luz estarán más elevados que los salvadores en el patrimonio de la luz. 23. Y los salvadores gemelos estarán más elevados que los nueve guardianes en el reino. 24. Y los tres amén estarán más elevados que los dos salvadores gemelos en el reino. 25. Y los cinco árboles estarán más elevados que los tres amén en el patrimonio de la luz. 26. Y Jeû, guardián de las posesiones de la luz, y el gran Sabaoth, el bueno, serán reyes sobre el primer salvador de la primera voz del tesoro de la luz, que está en la región de aquellos que reciban el primer misterio del primer misterio. 27. Porque Jeû es el guardián de las regiones de los que están a la derecha, y Melquisedec, el gran heredero de la luz. Y los dos grandes jefes que emanan de la luz elegida, que es la pureza misma, y que se extiende desde el primer árbol hasta el quinto. 28. Jeû es el obispo de la luz, que emana el primero en la pureza de la luz del primer árbol. 29. Y es el guardián del patrimonio de los que pertenecen a la derecha y emanan del segundo árbol, y los dos jefes emanan también de la pura luz elegida del tercero y del cuarto árbol en el tesoro de la luz. 30. Y Melquisedec emana del quinto árbol. 31. Y el gran Sabaoth, el bueno, a quien yo he llamado mi Padre, emana de Jeû, el guardián de la luz.&lt;br /&gt;Jesús explica a sus discípulos el destino de los hombres que no hayan sido iniciados en los misterios&lt;br /&gt;XXXII 1. Y a causa de la sublimidad de la esencia que ha sido puesta en ellos, todos serán reyes asociadamente en el primer misterio de la primera voz del tesoro de la luz. 2. Y estarán en la región de las almas que reciben el primer misterio del primer misterio. 3. Y donde están la virgen de la luz y el gran conductor del medio, que los archones de los eones llaman el gran Iaô. 4. Y este es el nombre del gran archón que está en sus regiones. 5. Y él y la virgen de la luz y sus doce diáconos serán también todos ellos reyes. 6. Y vosotros habréis la forma y la fuerza de los doce diáconos. 7. Y el primer salvador de la primera voz estará en la región de las almas de los que recibieron el primer misterio del primer misterio en las posesiones de la luz. 8. Y los quince satélites de las siete vírgenes de la luz que están en el medio emanarán de las regiones de los doce salvadores. 9. E igualmente los demás ángeles del medio, cada uno sobre su gloria. 10. Para oue sean reyes conmigo en las posesiones de la luz. 11. Y yo seré rey sobre todos ellos en las posesiones de la luz. 12. Y todas las cosas que os digo no sucederán ahora. 13. Sino que sucederán cuando se verifique la asociación de los eones, que es la solución de todas las cosas, y la erección total de la cuenta de las almas que participen en las posesiones de la luz. 14. Y antes de la asociación que os digo, ninguna de estas cosas tendrá lugar. 15. Y cada uno estará en su región donde ha sido colocado desde el comienzo, hasta que el número de la congregación de las almas admitidas se haya completado. 16. Y las siete voces, y los cinco árboles, y los tres amén, y los salvadores gemelos. 17. Y los nueve guardianes, y los doce salvadores, y los que están en las regiones de los que pertenecen a la derecha, y los que están en el medio, todos permaneceran en la región y en el sitio en que fueron colocados. 18. Hasta que sean transportados afuera y el número de las almas admitidas a la luz haya sido cumplido. 19. Y los otros archones que pertenecen al medio permanecerán igualmente en sus lugares hasta que estas mismas cosas se hayan cumplido. 20. Y todas las almas llegarán en el tiempo en que cada una reciba su misterio. 21. Y serán transportadas hacia los archones que están en el medio y vendrán a las regiones de los que pertenecen al medio. 22. Y los que pertenecen al medio las bautizarán con la unción espiritual. 23. Y pasarán por las regiones de los que pertenecen al medio y pasarán a las regiones de los que están a la derecha. 24. Y a las regiones de los nueve guardianes y a las regiones de los salvadores gemelos. 25. Y a las regiones de los tres amén y de los doce salvadores. 26. Y a los cinco árboles, y a las siete voces, y cada uno le dará sus claves y sus misterios. 27. Y ellos vendrán a todas estas almas que llegan a las regiones de la luz a medida que vayan recibiendo los misterios de la luz y vayan tomando posesión de la luz.&lt;br /&gt;María da el sentido perfecto de las revelaciones del Salvador&lt;br /&gt;XXXIII 1. Y todas las almas humanas que reciban la luz llegarán a los archones que están en el medio. 2. Y llegarán a todos cuantos pertenecen a las regiones del medio. 3. Y a las regiones de cuantos pertenecen a la derecha. 4. Y a todos los que pertenecen a todas las regiones del tesoro de la luz y entrarán en todas. 5. Y llegarán a todos los que pertenecen a las regiones del primer mandato. 6. Para llegar en las posesiones de la luz hasta la región de su misterio. 7. Y para que cada uno permanezca en la región que ha recibido el misterio para él. 8. Tanto los que pertenecen a la región del medio, como los que pertenecen a la derecha, y como los que pertenecen a cualquiera de las regiones de la luz. 9. Y cada uno estará en la región y en el puesto en que ha sido situado desde el principio, hasta que todas las cosas sean consumadas. 10. Y hasta que cada uno haya cumplido la misión que se le ha destinado con respecto a la congregación de las almas que han recibido los misterios. 11. Y para que pongan su sello sobre todas las almas que han recibido los misterios y que han de pasar a los que comparten los tesoros de la luz. 12. Y esto es, María, lo que tan celosamente querías saber. 13. Que oiga quien tenga oídos para oír. 14. Y cuando Jesús hubo acabado de decir estas palabras, María Magdalena se adelantó y dijo: Señor, cuantas palabras has dicho han sido para mis oídos tesoros de luz. 15. Mas permite que te interrogue sobre lo que has dicho, Señor. 16. Porque has dicho que todas las almas de la raza de los hombres que reciban los misterios de la luz entrarán en el patrimonio de la luz ante todos los archones. 17. Y ante todos los que pertenecen a toda la región de la derecha y a todas las regiones del tesoro de la luz. 18. Mas tú nos has dicho siempre: los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros. 19. Y los últimos son la raza de los hombres que entrarán primero en el reino de la luz, como aquellos que pertenecen a las regiones superiores y son los primeros. 20. Y tú nos has dicho, Señor: el que tenga oídos para oír que oiga. 21. Y eso significa que tú quieres saber si nosotros comprendemos las palabras que tú has dicho. 22. Y cuando María dejó de hablar, Jesús admiró lo que acababa de decir, porque daba el sentido perfecto de lo que él había revelado. 23. Y el Salvador contestó: Está bien, María. 24. Y tú has hablado con gran sabiduría, porque ésa es la explicación de mi discurso.&lt;br /&gt;María y Juan dialogan con Jesús acerca de sus revelaciones&lt;br /&gt;XXXIV 1. Y Jesús, continuando, dijo a sus discípulos: Oíd. 2. Porque voy a hablaros de la gloria de los que pertenecen a las alturas y cómo son; según os he hablado hasta aquí. 3. Cuando yo os conduzca a la región del último fundamento del tesoro de la luz, y cuando yo os conduzca a esas regiones para que veáis la gloria que allí hay, la región del patrimonio de la luz no estará más en vuestro pensamiento que la imagen de la del mundo. 4. Y esto, por la grandeza del último fundamento y de la gran luz que hay allí. 5. Y os hablaré de la gloria del compañero que está encima del compañero menor. 6. Y os hablaré de las regiones que están encima de los compañeros. 7. Nada hay en este mundo con lo que se las pueda comparar, ninguna semejanza que las pueda expresar, ninguna luz, ninguna fuerza que les pueda ser puesta en parangón. 8. Porque no hay medio de explicar en este mundo cómo son las cosas de que os hablo. 9. Y cuando Jesús cesó de hablar, María Magdalena se adelantó. 10. Y le dijo: Señor, no te incomodes contra mí, si yo quiero averiguarlo todo con interés y con celo. 11. Porque es con el fin de que mis hermanos lo anuncien a la raza de los hombres. 12. Y para que los hombres, oyéndolos y creyéndolos, se salven de los rigurosos tormentos que les harían sufrir los malvados archones. 13. Y para que los hombres lleguen al reino de los cielos. 14. Porque nosotros, Señor, no somos solamente misericordiosos para con nosotros mismos. 15. Sino que sentimos misericordia de toda la raza humana y no queremos que sufra tormentos crueles. 16. Y por eso, Señor, nos informamos de todas las cosas con ardor. 17. Para que nuestros hermanos las anuncien a toda la raza de los hombres. 18. Y para que no caigan en las manos de los crueles archones de las tinieblas. 19. Y para que sean preservados del sufrimiento de las tinieblas exteriores. 20. Y cuando Jesús hubo oído las palabras que dijo María, el Salvador manifestó por ella su gran misericordia. 21. Y dijo: Pregunta lo que quieras preguntar, y yo te lo revelará claramente, sin parábola. 22. Y cuando María escuchó las palabras del Salvador, sintió un vivo júbilo y dijo: Señor, ¿cuánto es más grande el segundo antepasado que el primero? 23. ¿Qué distancia los separa y cuánto es más grande su luz? 24. Y Jesús respondió así a María, entre sus discípulos: En verdad, en verdad, os digo que el segundo antepasado está alejado del primero una distancia tal que ninguna medida puede expresarla. 25. Ni según la altura y profundidad, ni según lo ancho y lo largo. 26. Y está alejado a una distancia inmensa, que ninguna medida puede expresar, de los ángeles, los arcángeles y los dioses. 27. Y la superioridad de su luz es tal que ninguna cifra puede computarla. 28. Y el tercero, y el cuarto y el quinto antepasado son, cada uno de ellos, tan superior al otro, que ninguna superioridad puede serles comparada para dar la medida. 29. Y cada uno posee respecto al otro una luz superior en un grado inexpresable. 30. Y cuando Jesús hubo dicho estas frases a sus discípulos, Juan habló a Jesús. 31. Y dijo: Señor y Salvador mío, permíteme que yo hable. 32. No te encolerices contra mí si te pregunto con interés y celo, porque has prometido revelarnos cuanto te preguntemos. 33. No nos ocultes nada, Señor, de las cosas que te preguntemos. 34. Y Jesús, en su gran misericordia, contestó a Juan. 35. Y le dijo: Tú también, querido Juan, eres bienaventurado. 36. Pregunta lo que quieras, y yo te contestará francamente y sin parábolas. 37. Y te instruiré en cuanto me preguntes con fervor y celo. 38. Y Juan dijo a Jesús: Señor, aquel que haya recibido el misterio ¿quedará en el lugar donde está, y no podrá ir a las otras regiones que están sobre él, ni descerider a las demás regiones que hay bajo él?&lt;br /&gt;Jesús revela a sus discípulos quién es el conocedor de todos los misterios&lt;br /&gt;XXXV 1. Y Jesús, contestando, dijo a Juan: Mis queridos y buenos discípulos, vosotros os informáis de todo con fervor. 2. Escucha, Juan, lo que voy a decirte. 3. Todo el que reciba el misterio de la luz permanecerá en el lugar en que ha recibido el misterio. 4. Mas ninguno tendrá la facultad de elevarse a las regiones que están encima de él. 5. Y el que haya recibido el misterio en la primera disposición, tendrá la facultad de ir a los sitios que están bajo él, mas no a los que están encima. 6. Y el que haya recibido el misterio del primer misterio podrá ir a los lugares que están fuera del suyo, mas no a los que están sobre el suyo. 7. Y éstos serán los que hayan recibido los misterios superiores. 8. Y en verdad os digo que el hombre, que en la destrucción del mundo será rey sobre todos los órdenes de los pleromas, y aquel que recibirá el misterio del Inefable soy yo. 9. Él conoce el misterio en virtud del cual ha sido hecha la luz y han sido hechas las tinieblas. 10. Y Él conoce el misterio de la creación de las tinieblas de las tinieblas y de la luz de las luces. 11. Y conoce el misterio de la creación del caos y de la del tesoro de la luz. 12. Él conoce el misterio de la creación de la tierra de la luz. 13. Y conoce el misterio de la creación de los castigos reservados a los pecadores, y conoce el misterio de la regeneración del reino de la luz. 14. Y conoce el misterio de por qué los pecadores han sido creados y por qué han sido creados los dominios de la luz. 15. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los impíos y por qué han sido hechos los santos. 16. Y conoce el misterio de por qué se han hecho las penas para los malvados y por qué han sido hechas todas las emanaciones de la luz. 17. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el pecado y de por qué han sido hechos los bautismos y los misterios de la luz. 18. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los juegos del castigo y los chorros de la luz. 19. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la cólera y de por qué ha sido hecha la paz. 20. Y por qué ha sido hecha la blasfemia y por que han sido hechos los himnos de la luz. 21. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las similitudes de la luz. 22. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la injuria y por qué ha sido hecha la bendición. 23. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la maldad. 24. Y el misterio de por qué ha sido hecha la muerte y de por qué ha sido hecha la vivificación del alma. 25. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos el adulterio y el engaño y de por qué ha sido hecha la pureza. 26. Y conoce el misterio por el que ha sido hecha la gratitud y por el que ha sido hecha la ingratitud. 27. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos el orgullo y la soberbia y de por qué han sido hechas la humildad y la dulzura. 28. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el llanto y por qué ha sido hecha la risa. 29. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la maledicencia y por qué ha sido hecho el discurso provechoso. 30. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la obediencia y por qué ha sido hecha la resistencia. 31. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la murmuración y por qué han sido hechas la sencillez y la humildad. 32. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la fuerza y de por qué ha sido hecha la debilidad. 33. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la pobreza y de por qué ha sido hecha la opulencia. 34. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la dominación y por qué ha sido hecha la esclavitud. 35. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la muerte y de por qué ha sido hecha la vida.&lt;br /&gt;Jesús sigue explicando a sus discípulos los misterios del Inefable&lt;br /&gt;XXXVI 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, ellos quedaron muy gozosos de lo que les había comunicado. 2. Y Jesús siguió hablando, y les dijo: Queridos discípulos míos, escuchad lo que os digo del conocimiento completo de los misterios del Inefable. 3. El misterio del Inefable conoce por qué ha sido hecha la severidad y por qué ha sido hecha la misericordia. 4. Conoce por qué han sido hechos los reptiles y por qué deben ser destruidos. 5. Y conoce por qué han sido hechos los animales y por qué deben ser destruidos. 6. Y conoce por qué han sido hechos los rebaños y por qué han sido hechos los pájaros. 7. Y conoce por qué han sido hechas las montañas y por qué lo han sido las piedras preciosas que hay en ellas. 8. Y conoce por qué ha sido hecha la materia del oro y por qué ha sido hecha la materia de la plata. 9. Y por qué ha sido hecha la materia del aire y por qué ha sido hecha la materia del hierro. 10. Y por qué ha sido hecha la materia del plomo y por qué ha sido hecha la materia del vidrio y por que ha sido hecha la materia de la cera. 11. Y conoce por qué han sido hechas las plantas y por qué han sido hechas sus materias. 12. Y conoce por qué han sido hechas las aguas de la tierra y todas las cosas que en ellas hay. 13. Y por qué la tierra misma ha sido hecha. 14. Y por qué han sido hechos los mares y por que han sido hechos los animales que habitan los mares. 15. Y conoce por qué ha sido hecha la materia del mundo y por qué debe ser destruida. 16. Y Jesús siguió hablando, y dijo a sus discípulos: Compañeros, discípulos y hermanos míos. 17. Recogeos cada uno en vuestro espíritu, para que obedezcáis a mi palabra y recojáis cuanto os voy a decir. 18. Porque a partir de ahora, continuaré hablándoos de todas las ciencias del Inefable. 19. Porque Él conoce el misterio de por qué ha sido hecho el oriente y por qué ha sido hecho el occidente. 20. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el mediodía y por qué ha sido hecho el septentrión. 21. Y conoce el misterio de la creación de los demonios y de la creación del género de los hombres. 22. Y conoce el misterio de la creación del calor y de la creación de la brisa. 23. Y conoce el misterio de la creación de las estrellas y de la creación de las nubes. 24. Y conoce el misterio de por qué la tierra es proftmda y de por qué las aguas vienen a su superficie. 25. Y conoce el misterio de por qué la tierra es árida y de por qué la lluvia cae sobre ella. 26. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la sequía y por qué ha sido hecha la fertilidad. 27. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la helada y por qué el rocío. 28. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el polvo y de por qué ha sido hecho el frescor. 29. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el granizo y de por qué ha sido hecha la nieve. 30. Y conoce el misterio de por qué se ha hecho la tempestad que sc remonta y el viento que se calma. 31. Y conoce el misterio de por qué se ha hecho el ardor del calor y de por qué se han hecho las aguas. 32. Y conoce el misterio de la creación del viento del norte y del viento del sur. 33. Y conoce el misterio de la creación de las estrellas del cielo y de los astros, y de todas sus revoluciones. 34. Y conoce el misterio de la creación de los archones de las esferas, y de las esferas, y de todas sus regiones. 35. Y conoce el misterio de la creación de los archones de los eones y de la creación de los eones. 36. Y conoce el misterio de la creación de los archones que presiden los suplicios, y de la creación de los decanos. 37. Y conoce el misterio de los ángeles y de la creación de los arcángeles. 38. Y conoce el misterio de la creación de los señores y de la creación de los dioses. 39. Y conoce el misterio de la creación del odio y de la creación del amor. 40. Y conoce el misterio de la creación de la discordia y de la creación de la reconciliación. 41. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la avaricia, y la renunciación a todo, y el amor. 42. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la gula y de por qué ha sido hecha la saciedad. 43. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la impiedad y por qué ha sido hecho el amor a Dios. 44. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los guardianes y por qué han sido hechos los salvadores. 45. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las tres potencias y por qué han sido hechos los invisibles. 46. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los antepasados y por qué han sido hechos los puros. 47. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los presuntuosos y por qué han sido hechos los fieles. 48. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el gran triple poder y por qué ha sido hecho el gran antepasado de los invisibles. 49. Y conoce el misterio de por qué ha sido creado el decimotercero eón y por qué han sido creadas las regiones que pertenecen al medio. 50. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los ángeles del medio y las vírgenes de la luz. 51. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la tierra de la luz y por qué ha sido creado el patrimonio de la luz. 52. Y conoce el misterio de por qué han sido creadas las regiones de los guardianes de los que están a la derecha y por qué han sido hechos sus jefes. 53. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las puertas de la vida y de por qué ha sido hecho Sabaoth el bueno. 54. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la región de los que están a la derecha y de por qué ha sido hecha la tierra de luz, que es el tesoro de la luz. 55. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las emanaciones de la luz y por qué han sido hechos los doce salvadores. 56. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las tres puertas del tesoro de la luz y por qué han sido creados los nueve guardianes. 57. Y Él conoce también el misterio relativo al por qué han sido creados los salvadores gerudos y por qué han sido hechos los tres amén. 58. Y conoce el misterio de cómo han sido hechos los cinco árboles, y cómo han sido hechos los siete amén. 59. Y conoce el misterio de cómo ha sido hecha la mezcla que no existía, y de cómo ha sido purificada.&lt;br /&gt;Jesús contesta a una nueva observación de María Magdalena&lt;br /&gt;XXXVII 1. Y dijo luego Jesús: Esforzaos todos vosotros en comprender. 2. Y procurad tener en vuestro interior la fuerza de luz precisa para someteros. 3. Porque desde ahora os hablaré de las regiones que habita la verdad del Inefable y de cómo esos parajes son. 4. Y al oír los discípulos estas palabras, quedaron silenciosos. 5. Y María Magdalena se adelantó y se prosternó a los pies de Jesús. 6. Y los adoró, llorando, y dijo: Ten piedad de mí, Señor. 7. Porque mis hermanos se han conturbado cuando has dicho que les ibas a dar conocimiento del misterio del Inefable, y por eso han guardado silencio. 8. Y Jesús tranquilizó a sus discípulos. 9. Y les dijo: No temáis no poder comprender los misterios del Inefable. 10. Porque os digo en verdad que este misterio está en vosotros y en todo el que os obedezca. 11. Y en verdad os digo que, para todo el que se consagre a Dios y renuncie al mundo y a lo que en él se halla, este misterio es más sencillo que todos los misterios del reino de la luz, y más fácil de comprender que cualquiera de ellos. 12. Porque aquel que renuncie a este mundo y a sus afanes entrará en conocimiento de este misterio. 13. Y por eso os he dicho: Y quienquiera que sufra bajo las fatigas del mundo y trabaje bajo su peso que venga a mí y yo le daré el reposo. 14. Porque mi fardo es ligero y mi yugo suave. 15. No penséis, pues, que no habéis de comprender este misterio. 16. Porque en verdad os digo que la comprensión de este misterio es más sencilla que la comprensión de los otros misterios. 17. Y os digo que en verdad este misterio está en vosotros y en cuantos renuncien al mundo y a lo que en él se encierra. 18. Escuchadme, pues, discípulos, amigos y hermanos. 19. Porque os voy a conducir al conocimiento del misterio del Inefable. 20. Puesto que yo he venido para traeros el conocimiento completo de la emanación del universo. 21. Porque la emanación del universo es el conocimiento de este misterio. 22. Y cuando el número total de las almas justas se complete y el misterio se cumpla, yo pasaré mil años, según el cómputo de los años de la luz, reinando sobre los próbolos de la luz, y sobre el conjunto de las almas de los justos que hayan recibido todos los misterios.&lt;br /&gt;Jesús explica a sus discípulos el signo de los años de luz&lt;br /&gt;XXXVIII 1. Y cuando Jesús hubo acabado de decir estas frases a sus discípulos, María Magdalena se adelantó. 2. Y dijo: Señor, ¿cuántos años terrestres comprende un año de luz? 3. Y Jesús contestó y dijo a María: Los días de la luz son mil años del mundo de los hombres. 4. Y treinta y seis miríadas y media de años terrestres son un año de luz. 5. Y yo reinaré durante mil años de luz como rey en el último misterio. 6. Y seré rey sobre todos los próbolos de la luz y sobre todas las almas justas que hayan recibido los misterios de la luz. 7. Y vosotros, discípulos míos, así como cuantos hayan recibido el misterio del Inefable, estaréis a mi izquierda y a mi derecha. 8. Y seréis reyes, en mi reino, y cuantos hayan recibido los tres misterios de los cinco misterios del Inefable serán reyes con vosotros en el reino de la luz. 9. Y los que hayan recibido los misterios brillantes serán reyes en las regiones brillantes. 10. Y los que hayan recibido los misterios inferiores serán reyes en las regiones inferiores. 11. Y todos, según la categoría del misterio que hayan recibido.&lt;br /&gt;Jesús explica a su auditorio el modo de alcanzar los misterios de la luz&lt;br /&gt;XXXIX 1. Iesús prosiguió hablando. 2. Y dijo a sus discípulos: Cuando yo venga en la luz para predicar a todo el mundo, decidles: No dejéis noche ni día de buscar hasta que hayáis encontrado los misterios del reino de la luz. 3. Porque ellos os purificarán y os llevarán al reino de la luz. 4. Y decidles: renunciad al mundo y a cuanto hay en él. 5. Y a todas sus sevicias, y a todos sus pecados, y a todas sus gulas. 6. Y a sus discursos todos, y a cuanto hay en él, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 7. Y para que seáis preservados de los suplicios reservados a aquellos que se han separado de los buenos. 8. Y decidles: Renunciad a la murmuración, para que seáis preservados del ardor de la boca del can. 9. Y decidles: Renunciad a la obediencia, para que seáis librados del ardor de la boca del can. 10. Decidles: Renunciad al juramento, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 11. Y para que seáis librados de los suplicios de Ariel. 12. Decidles: Renunciad a la lengua embustera, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 13. Y para que seáis preservados de los ríos ardientes de la boca del can. 14. Decidles también: Renunciad a los falsos testigos, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 15. Y para que seáis librados y preservados de los ríos ardientes de la boca del can. 16. Decidles: Renunciad al orgullo y a la vanidad, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 17. Y para que seáis preservados de los abismos de fuego de Ariel. 18. Y decidles: Renunciad al amor propio, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 19. Y para que seáis salvados de los suplicios del infierno. 20. Renunciad a la elocuencia, para que seáis dignos de la luz. 21. Y para que seáis preservados de las llamas del infierno. 22. Renunciad a los malos pensamientos, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 23. Y para que se os preserve de los tormentos del infierno. 24. Renunciad a la avaricia, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 25. Y para que se os libre de los arroyos de humo de la boca del can. 26. Renunciad al amor del mundo, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 27. Y para que seáis salvados de las vestes de pez y de las llamas de la boca del can. 28. Renunciad a las rapiñas, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 29. Y para que seáis preservados de los arroyos de Ariel. 30. Renunciad a las malas palabras, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 31. Y para que seáis salvados de los suplicios del río de humo. 32. Renunciad al engaño, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 33. Y para que seáis preservados de los mares de fuego de Ariel.&lt;br /&gt;Jesús continúa predicando a sus discípulos&lt;br /&gt;XL 1. Renunciad a la crueldad, para que seáis dignos del misterio de la luz. 2. Y para que seáis preservados de los suplicios de las fauces de los dragones. 3. Renunciad a la cólera, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 4. Y para que seáis librados de los ríos de humo de las fauces de los dragones. 5. Renunciad a la desobediencia, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 6. Y para que seáis preservados de Jaldabaóth y de los ardores del mar de fuego. 7. Renunciad a la cólera, para que seáis dignos del misterio de la luz. 8. Y para que seáis preservados de los demonios de Jaldabaôth y de todos sus suplicios. 9. Renunciad al adulterio, para que seáis dignos del misterio de la luz. 10. Y para que seáis preservados del mar de azufre y de la fauce de león. 11. Renunciad a los homicidios, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 12. Y para que seáis preservados del archón de los cocodrilos, que es la primera de las criaturas que están en las tinieblas exteriores. 13. Renunciad a las obras perversas e impías, para que seáis dignos del misterio de la luz. 14. Y para que seáis preservados de los archones de las tinieblas exteriores. 15. Renunciad á la impiedad, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 16. Y para que seáis preservados del llanto y del rechinar de dientes. 17. Renunciad a los envenenamientos, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 18. Y para que seáis salvados de la gran helada y el granizo de las tinieblas exteriores. 19. Renunciad a las blasfemias, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 20. Y para que seáis defendidos contra el gran dragón de las tinieblas exteriores. 21. Renunciad a las malas doctrinas, para que seáis dignos de los misterios de la luz. 22. Y para que seáis preservados de todos los suplicios del gran dragón de las tinieblas exteriores. 23. Y decid a quienes predican y a quienes escuchan malas doctrinas: ¡Malhaya vosotros! 24. Porque si no os arrepentís de vuestra malicia, caeréis en los tormentos rigurosísimos del gran dragón y de las tinieblas exteriores. 25. Y nada en el mundo os rescatará hasta la eternidad. 26. Sino que seréis sin existencia hasta el fin. 27. Y decid a quienes descuidan la doctrina de la verdad del primer misterio: ¡Malhaya vosotros! 28. Porque los suplicios que habéis de experimentar superarán a los que experimenten los demás hombres. 29. Y permaneceréis entre la nieve, en medio de los dragones, en las tinieblas exteriores. 30. Y nada podrá rescataros hasta la eternidad. 31. Y decidles: Amad a todos los hombres. 32. Para que seáis dignos del misterio de la luz y para que os elevéis en el reino de la luz. 33. Sed dulces, para que podáis recibir el misterio de la luz y elevaros al misterio de la luz. 34. Asistid a los pobres y a los enfermos, para que os hagáis dignos de recibir el misterio de la luz y os podáis elevar al reino de la luz. 35. Amad a Dios, para recibir el misterio de la luz y llegar al reino de la luz. 36. Sed caritativos, para que recibáis el misterio y lleguéis al reino de la luz. 37. Sed santos, para recibir el misterio de la luz y elevaros al reino de la luz. 38. Renunciad a todo, para ser dignos del misterio de la luz y elevaros al reino de la luz. 39. Porque éstas son las vías de los que se hacen dignos del misterio de la luz. 40. Y cuando halláis hombres que renuncien a cuanto constituye el mal y practiquen lo que yo digo, transmitidles los misterios de la luz, sin ocultarles nada. 41. Y cuando fuesen pecadores, y cometiesen los pecados y faltas que os he enumerado, dadles también los misterios, para que se conviertan y hagan penitencia, y no les ocultéis nada. 42. Porque yo he traído los misterios a este mundo para remitir cuantos pecados han sido cometidos desde el principio. 44. Y por eso os he dicho que no he venido para llamar a los justos. 45. Yo he traído los misterios para remitir los pecados de todos, y para que todos sean llevados al reino de la luz. 46. Porque estos misterios son un don del primer misterio para borrar los pecados de todos los pecadores.&lt;br /&gt;Palabras de Jesús sobre el perdón de los pecados&lt;br /&gt;XLI 1.Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, María le preguntó: Mi Señor y Salvador, ¿los hombres justos de toda justicia, y en quienes no hay ningún pecado, sufrirán o no los suplicios de que nos hablaste? 2. ¿Será este hombre admitido, o no, en el reino de los cielos? 3. Y el Salvador contestó a María: El hombre justo, del todo perfecto, limpio de pecado, y que no haya recibido ningún misterio de la luz, cuando llegue su hora y salga del mundo, será puesto en poder de los satélites de una gran triple potencia. 4. Y se apoderarán de su alma, y durante tres días recorrerán con ella el mundo, y el tercero la llevarán al caos, para conducirla al lugar de todos los suplicios. 5. Y Juan se adelantó y dijo: Señor, si un consumado pecador renuncia a todo por el reino de los cielos, y renuncia a todo pecado, y sabemos que ama a Dios, y le damos los misterios, y recae en sus pecados, y vuelve a hacer penitencia, ¿es tu voluntad que le remitamos siete veces sus faltas y le demos siete veces los misterios del primer orden? 6. Y el Señor contestó a Juan: En verdad os digo que no siete veces, sino que le remitáis sus pecados muchas veces siete veces, dándole todas ellas los misterios desde el comienzo hasta lo extremo de lo exterior. 7. Porque así podréis ganar el alma de nuestro hermano y darle posesión del reino de la luz. 8. Y cuando me habéis interrogado diciendo si podéis perdonar los pecados hasta siete veces, yo os he respondido en parábola. 9. Y os he dicho. Perdonadle los pecados no siete veces, sino setenta y siete veces. 10. Perdonadle, pues, muchas veces, para que reciba otras tantas los misterios y pueda salvarse el alma de ese hermano. 11. Porque en verdad os digo que el que haya vivificado un alma la conservará para su luz en el reino de la luz. 12. Y recibirá más gloria por el alma que haya salvado, y quien haya salvado muchas almas haciéndoles entrar en la gloria de su gloria tendrá tanta más gloria cuantas más almas haya salvado. 13. Y cuando el Salvador habló así, Juan le preguntó: Y si mi hermano, que es un gran pecador, renuncia al mundo y a sus vanidades, ¿cómo sabremos que no es hipócrita? 14. ¿Y cómo sabremos que es sincero para conocer si le podemos dar los misterios de segunda y tercera categoría, y si podemos darle todos los misterios para que participe del reino de la luz? 15. Y el Salvador contestó a Juan, rodeado de todos sus discípulos. 16. Y le dijo: Si conocéis de un modo seguro que ese hombre ha renunciado al mundo y a sus pecados, y que no es mentiroso ni hipócrita, y que ama sinceramente a Dios, no le ocultéis los misterios y hacedlo conocer los de segundo y tercer grado. 17. Hacedlo participar de los misterios de que lo creáis digno, y cuando le hayáis comunicado los misterios del grado tercero y segundo, si recae en el pecado, no continuéis comunicándoselos. 18. Porque os digo en verdad que el hombre que haya recibido estos misterios y peque sufrirá una sanción rigurosa. 19. Porque será objeto de escándalo y no habrá para él desde entonces redención de su alma en este mundo. 20. Sino que su morada estará en la puerta de los dragones, en las tinieblas exteriores, allí donde es el llorar y el rechinar de dientes. 21. Y en la destrucción del mundo, su alma será atormentada por un hielo frigidísimo y un ardor cruel. 22. Y permanecerá sin existencia hasta la eternidad. 23. Mas si este hombre se convierte de nuevo y renuncia al mundo y a sus pecados, y tiene gran arrepentimiento y penitencia, la misericordia se tenderá sobre él. 24. Y su penitencia le será admitida en remisión de sus pecados. 25. Para que consiga el misterio del primer misterio y hasta el misterio del Inefable. 26. Y verá sus pecados remitidos, porque estos misterios son piadosos y perdonan el pecado en toda hora.&lt;br /&gt;Jesús expone a sus discípulos el modo de comunicar los misterios y de retirar su conocimiento a los que de ellos no son dignos&lt;br /&gt;XLII 1. Y Juan, cuando hubo hablado así el Salvador, continuó interrogándolo. 2. Y le dijo: Señor, no te incomodes contra mí por mi celo. 3. Mas yo quiero saber cómo hemos de obrar con los hombres de este mundo. 4. Y el Salvador repuso a Juan: Pregunta lo que quieras, y yo te contestaré claramente y sin parábolas. 5. Y dijo Juan: Cuando entremos en una ciudad o aldea para predicar y sus vecinos vengan a nosotros, nosotros no sabremos si vienen con falacia o hipocresía. 6. Y si nos llevan a sus casas y desean recibir a Dios y conocer sus misterios, ¿qué haremos si averiguamos que no han hecho nada digno de los misterios, o que se comportan pérfidamente con nosotros? 7. Y el Salvador dijo contestando a Juan: Si entráis en una ciudad o en una aldea, y os conducen a alguna casa, reveladles los misterios. 8. Y si son dignos de ellos, ganaréis sus almas para el reino de la luz. 9. Y si no lo son, u obrasen pérfidamente con vosotros, elevad la voz hacia el primer misterio. 10. Y decid: Nosotros hemos revelado el misterio a almas impías y pérfidas. 11. Vuelve el misterio a nosotros, y prívalas hasta la eternidad del misterio de tu reino. 12. Y sacudid el polvo de vuestros pies, y decid: Que vuestras almas se sumerjan en el polvo de vuestra casa. 13. Y os digo en verdad que los misterios que les hubieseis dado volverán a vosotros. 14. Y cuantos misterios y palabras les comunicaseis antes les serán quitados. 15. Porque ya os hablé en parábola de hombres así. 16. Cuando os dije: Dondequiera que vayáis y se os reciba, decid: La paz sea con vosotros. 17. Y si ellos son dignos de la paz, la paz será con ellos y, si no, volverá sobre vosotros. 18. Y si les dieseis los misterios del reino de la luz y ellos obrasen falsamente con vosotros, efectuad el primer misterio del primer misterio, y los misterios que les hubieseis transmitido volverán a vosotros. 19. Y ellos quedarán privados del tesoro de la luz hasta la eternidad. 20. Y os digo en verdad que su morada será en la puerta de los dragones de las tinieblas externas. 21. Mas si hacen penitencia, y renuncian al mundo, y a su materia, y a sus pecados, y se someten a los misterios de la luz, sus pecados les serán remitidos. 22. Porque los oirá el misterio único del Inefable, que tiene piedad de todos y perdona los pecados de todos.&lt;br /&gt;Jesús contesta a las preguntas de sus discípulos sobre la distinción entre justos y pecadores&lt;br /&gt;XLIII 1. Y cuando Jesús acabó de decir estas frases a sus discípulos, María se prosternó a los pies de Jesús. 2. Y los abrazó y le dijo: Señor, perdóname y no te irrites si te incomodo. 3. Y el Salvador contestó a María: Pregunta lo que quieras preguntar. 4. Porque yo te lo revelaré claramente. 5. Y María dijo: Señor: si un hermano es santo y bueno y ha recibido todos los misterios, y tiene un hermano pecador e impío, y éste sale del mundo y el hermano bueno se aflige de que su hermano esté en el lugar de los tormentos y los suplicios, ¿qué haremos, Señor, hasta que sea retirado del lugar de las torturas? 6. Y el Salvador dijo: Ya os be hablado de lo que debéis hacer. 7. Mas escuchad y os lo diré de nuevo, para que seáis perfectos en todos los misterios y los hombres os llamen perfectos en todo. 8. Cuando queráis que un hombre, pecador o no, salga de los suplicios terribles, y que sea transportado a un cuerpo justo para que reciba el misterio de la divinidad y se eleve a las regiones superiores para participar en el reino de la luz, practicad el tercer misterio del Inefable. 9. Y decid: Toma el alma de ese hombre en el que nuestro espíritu piensa. 10. Y sácala de los suplicios de los archones y elévala con presteza al templo de la luz. 11. Y en el templo de la luz, márcala de un sello brillante y ponla en un cuerpo justo y bueno, para que se eleve a las regiones superiores y participe del reino de la luz. 12. Y os digo en verdad que, cuando así hayáis dicho, los espíritus que presiden los suplicios en las regiones de los archones se contendrán. 13. Y transmitirán su alma al templo de la luz para que sea marcada con los signos del reino del Inefable. 14. Y la entregarán a sus satélites, y la conducirán al cuerpo de un justo. 15. Y hallará los misterios de la luz, para que sea buena, y se eleve a las regiones superiores y participe del reino de la luz. 16. Y ésta es la contestación a lo que me habéis preguntado.&lt;br /&gt;Jesús promete a todos los hombres la resurrección de entre los muertos&lt;br /&gt;XLIV 1. Y María contestó al Salvador, y le dijo: Señor: tú no has traído los misterios a este mundo para que el hombre no sufriese la muerte que le tienen predestinada los archones de la Heimarméné. 2. Porque si un hombre ha sido destinado a morir por el hierro, o en el agua, o por las calamidades del mundo, o de cualquier forma violenta, tú no has traído los misterios para evitar que el hombre muera así, sino de una muerte súbita, sin el dolor de su género de muerte. 3. Puesto que muchos nos perseguirán por ser tus discípulos y nos atormentarán por ti. 4. Y, si nos maltratan y afligen, ¿hemos de ejercer los misterios para salir de nuestro cuerpo sin experimentar ningún dolor? 5. Y el Salvador, en respuesta, dijo a todos sus discípulos: Ya os he hablado antes de esto que me preguntáis, mas os lo diré otra vez. 6. No sólo vosotros, mas todo hombre que cumpla el primer misterio del primer misterio del Inefable, recorrerá todas las regiones y todas sus estaciones. 7. Y cuando haya cumplido ese misterio y recorrido todas las regiones, será preservado de todas las cosas ue le hayan destinado los archones de la Heimarméné. 8. Y saldrá del cuerpo de la materia de los archones y y todas las regiones de la luz, hasta que llegue a las regiones del reino de la luz. 12. Sino por todas estas cosas, para que cuando lleguemos a las tierras de los hombres y no tengan fe en nosotros, y no escuchen nuestras palabras, practiquemos el misterio para que ellos Conozcan la verdad y sepan las palabras del universo. 13. Y el Salvador contestó a María entre sus discípulos: Ya os he hablado sobre todas las cosas que me preguntáis. 14. Mas yo os repetirá mis palabras. 15. Escucha, María: te digo en verdad que no sólo Vosotros, sino todos los hombres pueden cumplir el misterio de la resurrección de entre los muertos. 16. Para curarse de la posesión de los demonios y de toda aflicción y enfermedad. 17. Y para curar a los cojos, y a los mutilados, y a los mudos, y a los paralíticos. 18. Porque os he dicho antes que era preciso practicar el misterio para poder cumplir estas cosas. 19. Y vosotros obtendréis la pobreza y la opulencia, la salud y la enfermedad, la debilidad o el vigor, si la pedís. 20. E igualmente podréis sanar a los enfermos y resucitar a los muertos, y curar a los cojos y ciegos y mudos, y toda enfermedad o aflicción. 21. Porque a quien haya ejercido el misterio todas las cosas le serán concedidas.&lt;br /&gt;Jesús sigue instruyendo a sus discípulos&lt;br /&gt;XLV 1.Y cuando el Salvador hubo dicho estas cosas, todos los discípulos lanzaron gritos, diciendo: Señor, tú nos has herido de locura con las cosas que nos has dicho. 2. Y nuestras almas quieren salir de nosotros para ir a ti, ya que nosotros venimos de ti. 3. Nuestras almas han quedado como sin sentido por las cosas que nos has dicho. 4. Y nos atormentan grandemente, porque quieren salir de nosotros para ir a las regiones superiores que son tu reino. 5. Y cuando los discípulos hablaron así, el Salvador prosiguió dirigiéndose a ellos y les dijo: Cuando lleguéis a ciudades o países, saludad a los habitantes. 6. Y decidles así: Buscad siempre sin cesar, hasta que halléis los misterios de la luz, que os conducirán al reino de la luz. 7. Y decidles: Guardaos de las doctrinas oscuras. 8. Porque muchos irán en mi nombre diciendo: yo soy y no soy, y así engañarán a muchos hombres. 9. Y para que todos los hombres que se lleguen a vosotros tengan fe y sean dignos del misterio de la luz, dadles los misterios de la luz. 10. Y no les ocultáis nada, y al que sea digno del misterio máximo, dádselo, y al que sea digno del misterio menor, dádselo también. 11. Mas el misterio de la resurrección de los muertos y de la curación de los enfermos, no se los deis a todos. 12. Sino dad la doctrina, porque ese misterio pertenece a los archones 13. No lo deis, pues, a todos, hasta que hayáis consolidado la fe en todo el mundo. 14. Para que cuando lleguéis a una ciudad y no tengan fe en vosotros, resucitéis a los muertos y curéis a los ciegos y a los cojos, y todas las enfermedades, para que crean en vosotros cuando prediquéis al Dios del Universo. 15. Y por eso os he dado ese misterio, hasta que consolidéis la fe en todo el mundo.&lt;br /&gt;Jesús describe a sus discípulos las tinieblas exteriores&lt;br /&gt;XLVI 1. Y María siguió hablando a Jesús. 2. Y le dijo: Señor, ¿cómo son las tinieblas exteriores? 3. ¿Y cuántos son los lugares de tormento que contienen? 4. Y Jesús contestó: Las tinieblas exteriores son un gran dragón. 5. Y su cola está dentro de su garganta, y está fuera del mundo, y lo rodea. 6. Y contiene gran número de lugares de tortura, que están comprendidos en doce divisiones, consagradas a terribles suplicios. 7. Y cada una de esas divisiones es un archón, y las figuras de estos archones son distintas, y se transforman adoptando diversas figuras. 8. Y el primer archón preside la primera división y tiene forma de cocodrilo. 9. Y su cola entra en su garganta, y de su boca salen el hielo, la peste, el frío de la fiebre y toda clase de enfermedades. 10. Y el verdadero nombre que tiene en el lugar que habita es Enchtonin. 11. Y el archón de la segunda división tiene forma de perro y se llama en el sitio que habita Xhurakhar. 12. Y el archón de la tercera división tiene forma de gato y se llama en el sitio que habita Arkharôth. 13. Y el archón de la cuarta división tiene aspecto de serpiente y se llama en donde reside Akrôkar. 14. Y el archón de la quinta división tiene forma de un ternero negro y se llama Markhour. 15. Y el de la sexta división se llama Lamkhamôr. 16. Y el archón de la séptima división tiene figura de oso, y se llama Lokhar. 17. Y el de la octava división tiene forma de murciélago y se llama Lavaokh. 18. Y el archón de la novena división tiene figura de basilisco y se denomina Arkheôkh. 19. Y en la décima división hay gran número de dragones, que tiene cada uno siete cabezas, y su jefe se llama Xarnarôkh. 20. Y en la oncena división hay también muchos dragones, que tienen cada uno siete cabezas de gato, y su jefe es un archón que se llama Rokhar. 21. Y en la duodécima división hay muchos más archones que en las otras, y cada uno tiene siete cabezas de perro. Y su jefe se llama Khrêmaôr. 22. Y éstos son los archones de las doce divisiones que hay en el gran dragón, que constituye las tinieblas exteriores. 23. Y cada uno cambia de nombre y de figura de hora en hora. 24. Ycada división tiene una puerta, que se abre hacia arriba, y el dragón de las doce tinieblas exteriores, que se compone de doce divisiones, se convierte en rey de cada una cada vez que se abre hacia arriba. 25. Y un ángel de las regiones superiores vigila sobre la puerta de cada unade estas doce divisiones. 26. Y ha sido colocado allí por el eón el primer hombre, el guardián de la luz, para que el dragón y todos los archones permanezcan en los lugares que les han sido asignados.&lt;br /&gt;Jesús explica a sus discípulos los tormentos del gran dragón de las tinieblas exteriores&lt;br /&gt;XLVII 1. Y cuando el Salvador hubo hablado así, María Magdalena le dijo: Señor, ¿las almas conducidas a esos lugares han de pasar por esas doce puertas para sufrir los tormentos que merecen? 2. Y el Salvador contestó a María: Ningún alma es conducida hacia el dragón por esas puertas, no siendo las almas de los blasfemos y de los que siguen una doctrina falsa. 3. Y de los que enseñan a mentir, y las de los que pecan contra natura, y las de los hombres manchados de vicios y enemigos de Dios. 4. Y las de todos los impíos, adúlteros y envenenadores. 5. Porque todas las almas de esos pecadores, si no han hecho penitencia en este mundo, y han persistido en su pecado, cuando se cumpla su hora, serán conducidas por la puerta de la cola del dragón a las tinieblas exteriores. 6. Y cuando hayan sido llevadas a las tinieblas exteriores por la puerta de su cola, colocará la cola en su boca, para cerrar la puerta. 7. Y de este modo serán llevadas las almas a las tinieblas exteriores. 8. Y los doce nombres del dragón están escritos en las puertas de las distintas divisiones. 9. Y estos nombres son diferentes, y alternan entre ellos para que quien diga un nombre diga los doce. 10. Y éstas son las tinieblas exteriores, que son las mismas que las del dragón. 11. Y cuando el Salvador hubo hablado, María le replicó: Señor, ¿son más terribles los tormentos del dragón que todos los demás que existen? 12. Y el Salvador contestó a María: Esos tormentos son los mayores que existen. 13. Mas las almas que vayan a esos lugares serán atormentadas también por un frío riguroso y un fuego violentísimo. 14. Y dijo María: ¡Desventuradas almas de los pecadores! 15. Mas dinos, Señor, ¿qué fuego es más violento, el del infierno o el del mundo? 16. Y el Salvador contestó a María: En verdad te digo que el fuego del infierno es nueve veces más ardiente que el fuego del mundo. 17. Y el fuego de los suplicios del gran caos es nueve veces más ardiente que el del infierno. 18. Y el fuego del tormento de los archones en el camino del medio es nueve veces más ardiente que el de los suplicios del gran caos. 19. Y el fuego del dragón de las tinieblas exteriores y de los lugares de castigo que hay en él es siete veces más terrible que el fuego de los tormentos de los archones del medio.&lt;br /&gt;Diálogo entre María y Salomé&lt;br /&gt;XLVIII 1. Y luego que el Salvador hubo dicho esto a María, ella se hirió el pecho y lloró. 2. Y lloraron también todos los discípulos y decían: ¡Desgraciados los pecadores! 3. Porque su castigo es muy grande. 4. Y Salomé se levantó y dijo: Señor, tú nos has dicho: Quien no deje a su padre y a su madre para seguirme no es digno de mí. 5. Y nos has dicho después: Abandonad a vuestros padres para que yo os haga hijos del primer misterio hasta la eternidad. 6. Mas, Señor, está escrito en la ley de Moisés que el que abandone a sus padres debe morir. 7. ¿Es, pues, contrario a la ley lo que tú nos enseñas? 8. Y cuando Salomé hubo dicho estas palabras, María Magdalena, inspirada por la fuerza de luz que había en ella, dijo al Salvador: 9. Señor, permíteme que hable a mi hermana Salomé para explicarle tus palabras. 10. Y el Salvador contestó a María: Yo te permito, María, explicar mis palabras a Salomé. 11. Y cuando el Salvador habló así, María fue hacía Salomé. 12. Y le dijo: Hermana Salomé, tú has citado la ley de Moisés, que dice que debe morir quien abandona a sus padres. 13. Mas la ley se refiere a los cuerpos y no al alma. 14. Y la ley no se refiere a los hijos de los archones, sino que lo dice de la fuerza salida del Salvador y que está hoy en nosotros. 15. Y dice la ley: Quien esté fuera del Salvador y de sus misterios morirá de muerte y perecerá en su maldad. 16. Y cuando María habló así, Salomé se volvió a María. 17. Y dijo Salomé: La potencia del Salvador basta para igualarme a ti en inteligencia. 18. Y ocurrió que cuando el Salvador oyó las palabras de María la felicitó grandemente.&lt;br /&gt;Jesús habla a sus discípulos sobre el modo de elegir entre las doctrinas verdaderas y las falsas&lt;br /&gt;XLIX 1. Y el Salvador siguió hablando entre sus discípulos. 2. Y dijo a María: Escucha, María, cuál es el estado del hombre hasta que comete un pecado. 3. Los archones de las potencias perversas combaten contra el alma constantemente. 4. Y la hacen cometer todos los pecados. 5. Y llaman al enemigo del alma y le dicen: Si el alma sale otra vez del cuerpo, no la perdones. 6. Mas condúcela a todos los lugares de tortura, pues que ha incurrido en todos los pecados que tú la has hecho cometer. 7. Y cuando Jesús habló así, María le dijo: Señor, ¿cómo sabrán los hombres que buscan la luz si las doctrinas que encuentran son engañadoras o no? 8. Y contestó el Salvador: Ya os lo he dicho. 9. Sed como buenos cambiantes. Aceptad la buena moneda y rechazad la falsa. 10. Ydecid a los hombres que buscan a Dios: Si sopla el aquilón, ya sabéis que es frío lo que se sentirá. 11. Y si sopla el viento oeste, ya sabéis que vendrán el calor y la sequía. 12. Decid, pues, a esos hombres justos: Si conocéis los signos de los vientos, conoceréis también si las palabras que halléis buscando a Dios concuerdan y armonizan con las que yo os he dicho, desde los dos martirios al tercer testimonio. 13. Y las que concuerden en la constitución del cielo, y del aire, y de la tierra, y de los astros. 14. Y en todas las cosas que la tierra contiene, y en las aguas, y en las cosas que contienen las aguas. 15. Y en la constitución de los cielos, y de los astros, y de los círculos, y de cuanto se encierra en el mundo. 16. Y los que vengan hacia vuestras palabras verán que concuerdan con cuantas os he dicho. 17. Y yo recibiré a los que nos pertenecen. 18. Y esto es lo que diréis a los hombres para que se defiendan de las falsas doctrinas. 19. Porque yo he venido al mundo para redimir a los pecadores de sus pecados. 20. Y no por los hombres que no han hecho mal ni pecado ninguno. 21. Y que encontrarán los misterios que yo he querido que fuesen consignados en el libro de Jeü. 22. Para que Enoch escribiese en el paraíso, cuando yo le hablaba del árbol de la ciencia y del árbol de la vida. 23. Y he querido que él los pusiese en la piedra de Ararad. 24. Y he puesto el archón Calapaturoth que está sobre el Skemmuth, donde está el pie de Jeü. 25. Y rodea todos los archones y las Heimarménés. 26. Y he puesto a este archón para que guarde los libros de Jeü, para impedir que nadie los destruya. 27. Y para que ninguno de los archones envidiosos destruya los que yo os daré y en los que os diré la emanación del universo.&lt;br /&gt;María interroga a Jesús sobre el destino de las almas antes de venir él al mundo&lt;br /&gt;L 1. Cuando el Salvador hubo hablado así, María le preguntó: 2. Señor, ¿qué hombre hay en el mundo que esté limpio de todo pecado? 3. Porque si ha evitado una falta, caerá en otra, y no podrá encontrar los misterios en el libro de Jeü. 4. Y no habrá en el mundo hombre del todo exento de pecado. 5. Y el Salvador contestó a María: Encontraréis uno entre mil, y dos entre diez mil, por la consumación del misterio del primer misterio. 6. Y por esto yo he traído los misterios, porque todos en el mundo están bajo el pecado y necesitan del don de los misterios. 7. Y María dijo al Salvador: Señor, ¿antes que tú vinieses a la región de los archones y al mundo, no había llegado ningún alma a la luz? 8. Y el Salvador contestó a María: En verdad, en verdad os digo que antes que yo viniese ningún alma había llegado a la luz. 9. Y ahora que yo he venido, he abierto los caminos de la luz, y los que sean dignos de los misterios recibirán el misterio para llegar a la luz. 10. Y María dijo: Señor, yo creía que los profetas habían alcanzado la luz. 11. Y el Señor respondió a María: En verdad, en verdad te digo que ninguno de los profetas ha llegado a la luz. 12. Sino que los archones de los eones les han hablado desde el círculo de los eones, y les han dado los misterios de los eones. 13. Y cuando he venido a las regiones de los eones, he tomado a Elías y lo he enviado al cuerpo de Juan el Bautista. 14. Y he enviado a otros a cuerpos justos, para que encuentren los misterios de la luz, y se eleven a las regiones superiores y entren en posesión del reino de la luz. 15. Y he remitido a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, todas sus faltas. 16. Y les he dado los misterios de la luz en el círculo de los eones. 17. Y los he puesto en las regiones de Jabraoth y de todos los archones que pertenecen al medio. 18. Y cuando me eleve, recogerá sus almas y las llevaré conmigo a la luz. 19. Porque en verdad te digo, María, que ningún alma entrará en la luz antes que la tuya y la de tus hermanos. 20. Y los demás mártires y justos, desde Adán hasta ahora. 21. Y cuando yo vaya a las regiones de los eones, las colocará en los cuerpos de los justos por nacer. 22. Para que encuentren todos los misterios de la luz y entren en posesión del reino de la luz. 23. Y dijo María: Nosotros somos dichosos entre todos los hombres por las grandes cosas que nos has revelado. 24. Y el Salvador dijo a María y a todos sus discípulos: Yo os revelaré todos los secretos, desde lo profundo de las cosas interiores hasta lo más exterior de las cosas exteriores. 25. Y María dijo al Salvador: Señor, nosotros creemos sinceramente que tú has traído las llaves de todos los misterios del reino de la luz, que remiten los pecados de las almas. 26. Para que las almas se purifiquen y, al hacerse dignas de la luz, sean llevadas a la luz.&lt;br /&gt;Invocaciones de Jesús y su elevación en el espacio&lt;br /&gt;LI 1. Cuando Nuestro Señor fue crucificado, resucitó de entre los muertos al tercer día. 2. Y sus discípulos, reunidos en torno suyo, clamaban a él. 3. Y le decían: Señor, ten piedad de nosotros, que hemos abandonado a nuestros padres y renunciado al mundo, para seguirte. 4. Y Jesús, sentado con sus discípulos junto al mar Océano, elevó una plegaria. 5. Y dijo: Escuchadme, Padre mío, de toda paternidad y de la infinita luz: 6. Aeion, ao, aoi, ôiaprinother, thernops, nopsither, zagoyrê, zagoyrê, nethmomaoth, nepriomaoth, marachachta, thobarrabai, tharnachachan, zorokothova, Jean, sabaoth. 7. Y cuando Jesús decía estas palabras, Tomás, Andrés, Jacobo y Simeón el cananeo estaban a occidente, con los rostros vueltos hacia oriente. 8. Y Felipe y Bartolomé estaban al sur, con los rostros vueltos hacia el septentrión. 9. Y los otros discípulos y las mujeres estaban detrás de Jesús. 10. Y Jesús estaba en pie junto al altar. 11. Y todos sus discípulos se cubrían con túnicas de lino. 12. Y Jesús se volvió hacia los cuatro puntos cardinales. 13. Y dijo: Jaô, iaô, iaô. 14. Esta es la significación de este nombre: la iota significa que el universo ha sido emanado. 15. Y el alfa que volverá adonde ha salido, y omega que ése será el fin de los fines. 16. Y cuando hubo pronunciado estas palabras, dijo: Japhta, japhta, moinmaêr, moinaêr, ermanoier, ermanoieier. 17. Y esto significa: Padre de toda paternidad y del infinito, tú me oirás, por los discípulos que he traído ante ti. 18. Porque ellos han creído las palabras de tu verdad. 19. Y tú harás las cosas por las que he clamado, porque yo conozco el nombre del padre del tesoro de la luz. 20. Y Jesús clamó de nuevo y pronunció el nombre del padre del tesoro de la luz. 21. Y dijo: Que todos los misterios de los archones, y de los ángeles y arcángeles, y todas las fuerzas y todas las cosas de los dioses invisibles las lleven arriba, para situarlas a la derecha. 22. Y los cielos giraron hacia occidente, y los eones, y la esfera, y todos sus archones huyeron hacia occidente, a la izquierda del disco del sol y del disco de la luna. 23. Y el disco del sol era un gran dragón y su cola estaba en su boca. 24. Y montó en las siete potencias de la izquierda e iba arrastrado por cuatro potencias bajo figura de caballos blancos. 25. Y la base de la luna tenía la figura de una barca arrastrada por los bueyes blancos, uncidos, y dirigidos por un dragón macho y por un dragón hembra. 26. Y una figura de niño dirigía desde la popa a los dragones, y éstos quitaban la luz a los archones, y la figura de un gato estaba ante él. 27. Y el mundo, y las montañas, y los mares corrían hacia occidente. 28. Y Jesús y sus discípulos estaban en las regiones del aire, en los caminos del medio, que está encima de la esfera. Y llegaron a la primera división, que está en el medio, y Jesús estaba en píe en el aire, con sus discípulos. 29. Y los discípulos le preguntaron: ¿En dónde estamos? 30. Y Jesús les respondió: En el camino del medio. 31. Porque cuando los archones de Adán se sublevaron, se entregaron entre sí a acciones reprobables. 32. Y procrearon archones, y ángeles, y arcángeles, y decanos. 33. Y Jeû, el padre de mi padre, salió de la derecha, y los encadené en una Heimarméné de la esfera. 34. Y había allí doce eones y Jabaoth, además, estaba encima de seis. 35. Y Jabraoth, su hermano, estaba sobre otros seis.&lt;br /&gt;Jesús sigue explicando a sus discípulos los hechos sucedidos en las regiones de los archones&lt;br /&gt;LII 1. Y Jabraoth, con sus archones, tuvo fe en los misterios de la luz. 2. Y obró según los misterios de la luz y dejó los lazos de la unión culpable. 3. Mas Sabaoth Adamas, con sus archones, continuó practicando la unión culpable. 4. Y viendo Jeû, el padre de mi padre, que Jabraoth y sus archones tenían fe, los elevó. 5. Y los recibió en la esfera, y los condujo en el aire puro, ante la luz del sol, en las regiones de los que pertenecen al medio, y ante el invisible de Dios. 6. Y a Sabaoth Adamas y a sus archones, que no tenían fe en los misterios de la luz y seguían en las obras de la unión culpable, los encadenó en la esfera. 7. Y encadenó mil ochocientos archones, y coló trescientos sesenta sobre ellos. 8. Y colocó cinco grandes archones sobre los trescientos sesenta archones y sobre todos los archones encadenados. 9. Y estos cinco archones se llaman así en el mundo: el primero, Cronos; el segundo, Aries; el tercero, Hermes el cuarto, Afrodita, y el quinto, Dios. 10. Y Jesús siguió hablando y dijo: Escuchad y os contaré sus misterios. 11. Cuando Jeû los hubo encadenado, sacó una gran potencia del gran Invisible y la ligó al llamado Cronos. 12. Y a Aries le ligó una potencia que sacó de Ipsantachoinchainchoicheôch, que es uno de los tres dioses triples poderes. 13. Y sacó una potencia de Xaïnchôâôch, que es uno de los tres dioses triples poderes, y la ligó en Hermes. 14. Y sacó una potencia de la Sabiduría fiel, hija de Barbelos, y la ligó sobre Afrodita. 15. Y pensando que necesitaban un gobernalle para dirigir al mundo y a los eones de la esfera, para que su malicia no perdiese el mundo, subió hacia el medio y tomó la potencia del menor Sabaoth, el bueno, que pertenece al medio. 16. Y la ligó en Aries, para que su bondad lo dirigiese. 17. Y dispuso el orden de su marcha de modo que pasase trece veces en cada estación, para que cada archón al que llegase no pudiese ejercer la malicia. 18. Y le dio por compañeros dos eones de la región a que pertenecía Hermes. 19. Y ahora escuchad que os diga cuáles son los verdaderos nombres de estos cinco archones. 20. Orimoith es Cronos, Moinichoiaphor es Aries, Tarpetanoiph es Hermes, Chôsi es Afrodita y Chômbal es Dios. Y éstos son sus nombres.&lt;br /&gt;Jesús promete otra vez a sus discípulos el conocimiento de todos los misterios&lt;br /&gt;LIII 1. Y cuando los discípulos oyeron estas palabras, se prosternaron ante Jesús. 2. Y lo adoraron y dijeron: Somos dichosos. 3. Porque nos has revelado tantas maravillas, que estamos por encima de todos los hombres. 4. Y continuaron rogándole y le dijeron: Revélanos para qué son estos diversos caminos. 5. Y María vino hacía él y le besó los pies. 6. Y dijo: Señor, ¿cuáles son los secretos de los caminos del medio? 7. Porque tú nos has dicho que están situados sobre grandes tormentas. 8. ¿Cómo están ordenadas y cómo hemos de librarnos de ellas? 9. ¿Y cómo se apoderan de las almas y qué tiempo pasan las almas en sus tormentos? 10. Ten piedad de nosotros, Señor y Salvador nuestro. 11. Porque nosotros tememos que los señores de estos caminos se apoderen de nuestras almas y las sometan a terribles tormentos y nos priven de la luz de tu Padre. 12. No permitas que caigamos en la desgracia de ser alejados de ti. 13. Y cuando María hubo hablado así, llorando, Jesús, por su gran misericordia, le contestó: 14. Y le dijo: Regocijaos, hermanos amados, que habéis abandonado a vuestros padres por mi nombre. 15. Porque yo os daré todo conocimiento y os revelaré todos los misterios. 16. Y os mostraré los misterios de los doce archones de los eones, y de sus funciones y de sus categorías. 17. Y la manera de invocarlos, para llegar a sus regiones. 18. Y os daré el misterio del decimotercer eón y el modo de invocarlo para alcanzar sus regiones. 19. Y os daré el misterio del bautismo de los que pertenecen al medio, y la forma de invocarlos, para llegar a su región. 20. Y os comunicaré el misterio de los que pertenecen a la derecha, que es nuestra región, y la manera de invocarlos, para alcanzarla. 21. Y os daré todo misterio y todo conocimiento, y así seréis llamados los hijos completos que poseen todo conocimiento y están instruidos de todo misterio. 22. Bienaventurados vosotros, entre todos los hombres de/la tierra, porque las hojas de la luz han venido en vuestra edad.&lt;br /&gt;Jesús habla de los demonios a sus discípulos&lt;br /&gt;LIV 1. Y Jesús continuó su discurso y dijo: Jeû, el padre de mi padre, tomó trescientos sesenta archones entre los archones de Adamas que no tenían fe en los misterios de la luz. 2. Y los encadenó en las regiones del aire en las que estamos ahora, encima de la esfera. 3. Y estableció sobre ellos cinco grandes archones, que son los que están en el camino del medio, que se llama Paraplez. 4. Y es un archón que tiene la figura de una mujer cuya cabellera baja hasta sus pies. 5. Y hay bajo su dirección veinticinco archidemonios. 6. Y éstos son los jefes de otros muchos demonios y estos demonios son los que entran en los hombres. 7. Para que se entreguen a la cólera y a las malas acciones, y son los que se apoderan de las almas de los pecadores y los atormentan con el humo de sus tinieblas y con sus suplicios. 8. Y María dijo: Perdona que te pregunte, Señor, y no te incomodes por mi afán de saberlo todo. 9. Y Jesús dijo: Pregunta lo que quieras. 10. Y María dijo: Señor, revélanos cómo los demonios se apoderan de las almas, para que mis hermanos lo sepan también. 11. Y Jesús dijo: El padre de mi padre, que es Jeû, y es el que vigila a todos los archones y a los dioses, y a todas las potencias hechas de la materia de la luz, y Melquisedec, enviado de todas las luces que purifican entre los archones, los conducen al tesoro de la luz. 12. Porque ellos son dos grandes luces y su misión es ésta: Descendiendo hacia los archones, se purifican en ellos, y Melquidesec separa la parte de luz que ha purificado entre los archones para llevarla al tesoro de la luz. 13. Y pasarán ciento treinta y tres años y nueve meses en los tormentos de ese lugar. 14. Y después de ese tiempo, cuando la esfera del menor Sabaoth, Dios, se vuelva hacia el primer eón de la esfera que se llama Afrodita y llegue a la séptima figura de la esfera, que es la luz, será entregada a los satélites que están entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha. 15. Y el gran Sabaoth, el bueno, soberano de todo el mundo y de toda la esfera, mirará desde lo alto a las almas que están en tormento y las enviará otra vez a la esfera. 16. Y Jesús siguió hablando y dijo: El segundo lugar es el que se llama Arioith, la Etiópica, que es un archón hembra negro. 17. Y tiene bajo sí catorce demonios y está sobre otros muchos demonios. 18. Y estos demonios que están bajo Arioith la Etiópica son los que hacen a los hombres incendiarios, y los que los excitan a combatir, para que cometan muertes. 19. Y endurecen los corazones de los hombres para que hagan homicidios. 20. Y las almas sometidas a este grado estarán ciento trece años en su región y serán atormentadas por su humo y por su ardor. 21. Y cuando gire la esfera vendrá el menor Sabaoth, el bueno, a quien se llama en el mundo Zeus. 22. Y cuando llegue a la cuarta esfera de los eones, y cuando llegue Afrodita, para que venga a la sexta esfera de los eones, que se llama Capricornio, será entregada a los que están entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha. 23. Y Jeû mirará a la derecha, para que el mundo se agite, así como los eones de todas las esferas. 24. Y mirará el lugar en que habita Arioith la Etiópica. 25. Y todas sus regiones serán deshechas y todas las almas que padecen sus tormentos serán sacadas de ellos. 26. Y serán arrojadas otra vez a la esfera, para que perezcan en su humareda oscura y en su ardor.&lt;br /&gt;Jesús sigue describiendo los diversos tormentos a que se verán sometidas las almas&lt;br /&gt;LV 1. Y Jesús continuó y dijo: El tercer rango se denomina Hécate, y está dotado de tres rostros, y tiene bajo sí veintisiete demonios. 2. Y éstos son los que entran en los hombres para incitarlos al perjurio y a la mentira y a desear lo que no poseen. 3. Y las almas que caigan en poder de Hécate serán entregadas a sus demonios para que las atormenten con su ardor. 4. Y durante ciento quince años y seis meses, las atormentarán, haciéndolas sufrir terribles suplicios. 5. Y cuando la esfera gire para que llegue el buen Sabaoth, el menor, que pertenece al medio y se llama Zeus en el mundo, y para que llegue a la octava esfera de los eones que se llama Escorpión. 6. Y para que Bombastis, que se llama Afrodita, llegue a la segunda esfera denominada Tauro, se correrán los velos de los que pertenecen a la izquierda y a la derecha. 7. Y el pontífice Melquisedec mirará desde arriba para que se conmuevan la tierra y las montañas. 8. Y los archones serán tumbados, y mirará a todas las regiones de Hécate, para que sean disueltas, a fin de que perezcan y de que las almas que hay en ellas sean arrojadas otra vez a la esfera y sucumban al ardor de sus tormentos. 9. Y Jesús, siguiendo, dijo: El cuarto rango se llama Tifón. 10. Y es un potente archón bajo cuyo dominio están treinta y dos demonios. 11. Y éstos son los que entran en los hombres para incitarlos a la impureza y al adulterio y a ocuparse sin cesar en las obras de la carne. 12. Y las almas que este archón tenga bajo su poder pasarán ciento treinta y ocho años en sus regiones. 13. Y los demonios que están bajo él las atormentarán con su ardor. 14. Y cuando gire la esfera para que llegue el menor Sabaoth, que pertenece al medio y que se llama Zeus, y cuando llegue a la novena esfera de los eones que pertenecen al medio y se llaman Dozotheu y Bombastis, y en el mundo Afrodita, llegará un tercer eón al que se llama los gemelos. 15. Y serán corridos los velos que hay entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha, y el poderoso archón que se llama Zaraxax. 16. Y mirará a la morada de Tifón, para que sus regiones sean destruidas. 17. Y para que las almas sometidas a sus tormentos sean arrojadas a la esfera, para que sucumban en su ardor. 18. Y el quinto rango pertenece al archón llamado Jachtanubus. 19. Y es un potente archón que tiene bajo sí muchos demonios. 20. Y éstos son los que entran en los hombres para que cometan injusticias y favorezcan a los pecadores. 21. Y para que reciban regalos y hagan juicios inicuos, sin cuidarse de los pobres. 22. Y si no hacen penitencia, antes que sus almas dejen sus cuerpos, caerán en poder de este archón. 23. Y las almas que este archón posea serán entregadas a los suplicios durante ciento cincuenta años y ocho meses, y sufrirán sumamente por el ardor de sus llamas. 24. Y cuando gire la esfera para que llegue el buen Sabaoth, el menor, que llaman en el mundo Zeus, y llegue a la oncena esfera de los eones y llegue Afrodita a la quinta dsfera de los eones, se correrán los velos que hay entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha. 25. Y el gran Ino, el bueno, mirará desde las regiones superiores, las regiones de Jachtanabus. 26. Para que sus regiones sean destruidas y para que las almas sometidas a sus tormentos sean arrojadas a la esfera y perezcan en sus suplicios. 27. Y éstos son los secretos de las rutas del medio, sobre los que me habéis preguntado.&lt;br /&gt;Jesús hace ver a sus discípulos el fuego, el agua, el vino y la sangre&lt;br /&gt;LVI 1. Y cuando los discípulos hubieron oído estas palabras, se prosternaron ante Jesús. 2. Y lo adoraron, diciendo: Ayúdanos, Señor, para librarnos de los terribles tormentos que están reservados a los pecadores. 3. ¡Desgraciados los hijos de los hombres, que van a tientas en las tinieblas y no saben nada! 4. Ten piedad de nosotros, Señor, en la gran ceguera en que estamos. 5. Y ten piedad de toda la raza de los hombres, porque sus enemigos acechan sus almas, como los eones su presa. 6. Porque quieren extraviarlos y hacerlos caer en las regiones de los tormentos. 7. Ten piedad de nosotros, Señor, y líbranos de esta gran turbación del espíritu. 8. Y Jesús contestó a sus discípulos: Tened confianza y no temáis. 9. Dichosos vosotros, porque yo os haré señores de todos los hombres y ellos os serán sumisos. 10. Acordaos de que os he dicho que os daré la llave del reino de los cielos. 11. Y os repito que os la daré. 12. Y cuando Jesús hablaba así, las regiones del camino del medio quedaron ocultas. 13. Y Jesús resplandecía con una luz brillante. 14. Y Jesús dijo a sus discípulos: Aproximaos a mí. Y se aproximaron. 15. Y se volvió hacia los cuatro puntos del horizonte, y pronunció un nombre supremo sobre su cabeza, y les predicó, y les sopló en los ojos. 16. Y Jesús les dijo: Mirad. 17. Y levantaron los ojos, y vieron una luz extraordinaria tal como no la hay en la tierra. 18. Y Jesús dijo: Mirad y ved. ¿Qué veis? 19. Y ellos contestaron: Vemos el fuego, el agua, el vino y la sangre. 20. Y Jesús dijo: En verdad os digo que yo no he traído, al venir al mundo, más que ese fuego, y esa agua, y ese vino, y esa sangre. 21. Porque he traído el agua y el fuego de la región de la luz de las luces. 22. Y he traído el vino y la sangre de las regiones de Barbetis. 23. Y después mi Padre me ha enviado el Espíritu Santo bajo forma de paloma. 24. El fuego, el agua y el vino son para curar todos los pecados del mundo. 25. Y la sangre es para la salvación de los hombres. 26. Y yo la recibí bajo la forma de Barbetis, la gran potencia de Dios. 27. Y el Espíritu atrae a sí todas las almas y las lleva a las regiones de la luz. 28. Y por eso os he dicho que he venido a traer el fuego sobre la tierra, esto es, que venía a castigar con fuego los pecados del mundo. 29. Y por eso dije a la Samaritana: Si tú conoces los dones de Dios, y a aquel que te ha dicho: Dame agua para beber, tú misma le habrías pedido el agua de la vida, para que fuese para ti un manantial constante hasta lo eterno. 30. Y por eso os he dado el cáliz de la vida. 31. Porque es la sangre de la alianza, que será vertida por vosotros, para la remisión de vuestros pecados. 32. Y por eso fue hundida en mi costado una lanza y brotó agua y sangre. 33. Éstos son los misterios de la luz, que remiten los pecados y son los nombres de la luz. 34. Y cuando Jesús hubo dicho esto, todos los poderes siniestros volvieron a sus regiones.&lt;br /&gt;Jesús hace un sacrificio ante sus discípulos&lt;br /&gt;LVII 1. Y Jesús y sus discípulos quedaron sobre la montaña de Galilea. 2. Y los discípulos le dijeron: ¿Cuándo remitirás nuestros pecados y nos harás dignos del reino de tu Padre? 3. Y Jesús dijo: En verdad os digo que no sólo puedo remitiros vuestros pecados y aun haceros dignos del reino de mi Padre. 4. Sino que puedo concederos el poder de perdonar los pecados, para que los que perdonéis en la tierra sean perdonados en los cielos. 5. Y para que lo que atéis en la tierra sea atado en los cielos. 6. Yo os daré el misterio del reino de los cielos para que lo hagáis conocer a los hombres. 7. Y dijo Jesús: Traedme fuego y ramas de palmera. 8. Y le trajeron lo que les pedía. Y Jesús puso un vaso de vino a su derecha y otro a su izquierda. 9. Y colocó la ofrenda delante y puso el cAliz de agua ante el vaso de vino que estaba a la derecha. 10. Y puso el cáliz de vino ante el vaso de vino que estaba a la izquierda. 11. Y alineó los panes en medio de los cálices. 12. Y puso el cáliz de agua junto a los panes. 13. Y Jesús, manteniéndose ante la ofrenda, colocó tras de sí a sus discípulos, que iban todos vestidos de lino. 14. Y tenía en sus manos el sello del nombre del Padre de los tesoros de la luz. (No hay versículo 15) 16. Y clamó, diciendo: Escuchadme, Padre mío, Padre de todas las paternidades, a quien he elegido para perdonar todos los pecados. 17. Remite los pecados de mis discípulos y puriffcalos, para que sean dignos de entrar en el reino de mi Padre. 18. Padre del tesoro de la luz, sé propicio a los que me han seguido y han observado mis mandamientos. 19. Que vengan, Padre de toda paternidad, aquellos que perdonan los pecados. 20. Remitid los pecados y extinguid las faltas de estas almas. 21. Que sean dignas de ser admitidas al reino de mi Padre, Padre de la luz. 22. Porque yo conozco a tus grandes potencias. 23. Y yo las invoco: Aner, Bebiô, Athroni, Heoureph, Heôné, Souphen, Kuitousochreôph, Manônbi, Mnenor, Jonôni, Chôcheteôph, Chôchê, Anêmph, remitid los pecados de estas almas. 24. Extinguid sus faltas, las que han sido hechas con conocimiento y las que han sido hechas sin conocimiento. 25. Que los que participan en esta ofrenda sean dignos de entrar en tu reino, ¡oh mi santo Padre! 26. Y si me oyes, Padre mío, y les perdonas sus pecados, y los consideras dignos de entrar en tu reino, dame un signo. 27. Y el signo fue dado.&lt;br /&gt;Los discípulos piden a Jesús que les comunique los últimos misterios&lt;br /&gt;LVIII 1. Y Jesús dijo a sus discípulos: Regocijaos. 2. Porque vuestros pecados os son remitidos y vuestras faltas borradas, y vosotros sois dignos de entrar en el reino de mi Padre. 3. Y cuando hubo hablado así, los discípulos sintieron una gran alegría. 4. Y dijo Jesús: Este es el misterio que transmitiré a los hombres sinceros y de limpio corazón. 5. Y sus faltas y pecados les serán remitidos hasta el día en que les comuniquéis este misterio. 6. Mas no deis este misterio sino al hombre que siga los preceptos que os he dado. 7. Porque es el misterio del bautismo de los que les perdonan sus pecados y les borran sus faltas. 8. Y porque es el bautismo de la primera ofrenda, que conduce a la región de la verdad y a la región del interior de la luz. 9. Y sus discípulos dijeron: Maestro, revélanos los misterios de la luz de tu Padre. 10. Porque te hemos oído decir: hay un bautismo de humo, y un bautismo del soplo de la luz santa, y hay la unción pneumática, que conduce las almas al tesoro de la luz. 11. Enséñanos esos misterios para que entremos en posesión del reino de tu Padre. 12. Y Jesús les dijo: Ningún misterio hay más grande que el que queréis conocer. 13. Porque conducirá vuestras almas a la luz de las luces y a las regiones de la verdad y la bondad. 14. Y a las regiones del Santo de todos los Santos, y a las regiones en que no hay hombre, ni mujer, ni forma ninguna. 15. Sino sólo una luz constante e inefable, porque nd hay nada más sublime que estos misterios que queréis conocer. 16. Porque son los misterios de lbs siete caminos y las cuarenta y nueve potencias. 17. Y no hay ningún nombre más elévado que el nombre que contiene todos los nombres y todas las luces y todas las potencias. 18. Y al que conozca este nombre, al salir de su cuerpo material, no lo podrán enojar tinieblas, ni archones, ni arcángeles, ni potencias. 19. Porque si dice ese nombre al fuego, se apagará, y si a las tinieblas, desaparecerán. 20. Y si lo dice a los demonios y a los satélites de las tinieblas exteriores, y a los archones y a las potencias de las tinieblas, todos perecerán, para que su llama arda. 21. Y clamarán: Santo eres, santo eres, santo de todos los santos. 22. Y si se dice este nombre a los satélites de los castigos, y a sus dignidades, y a todas sus fuerzas, y a Barbelo, y al Dios invisible, y a los tres dioses de las triples potencias, caerán unos sobre otros. 23. Y serán destruidos, y clamarán: Luz de toda luz de las luces infinitas, acuérdate de nosotros y purifícanos. 24. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras, todos los discípulos lanzaron grandes gritos y sollozaban. (...)&lt;br /&gt;Jesús explica a sus discípulos los castigos reservados a los maldicientes&lt;br /&gt;LIX 1. Y la conducirán al camino del medio para que los archones la atormenten durante seis meses y ocho días. 2. Y cuando la esfera gire, la entregará a sus satélites, para que la arrojen a la esfera de los eones. 3. Y los satélites de la esfera la llevarán hasta el agua del interior de la esfera, para que el fuego la devore y sea grandemente atormentada. 4. Y vendrá Jalukam, el sirviente de Sabaoth Adamas, que da a las almas el cáliz del olvido. 5. Y llevará un cáliz lleno del agua del olvido, para darlo a este alma. 6. Para que beba y olvide todas las regiones que ha recorrido, y sea arrojada al cuerpo que le corresponde, y se aflija constantemente en su corazón. 7. Y María dijo: Señor, el hombre que persevere en la maledicencia, ¿dónde va y cuál es su castigo? 8. Y Jesús dijo: Cuando el que persevere en la maledicencia sale de su cuerpo, Abiuth y Carmon, servidores de Ariel, vienen y están con él tres días enseñándole todas las criaturas del mundo. 9. Y la llevan al infierno y la hacen sufrir tormentos durante once meses y veintiún días. 10. Y luego la llevan al caos, con Jaldabaoth y sus cuarenta y nueve demonios. 11. Para que cada uno de éstos pase en ella once meses y veintiún días, haciéndola sufrir el martirio del humo. 12. Y la sacarán de los ríos de humo y la conducirán a los lagos de fuego para hacerla sufrir durante once meses y veintiún días. 13. Y la llevarán otra vez al camino del medio, para que cada archón la atormente haciéndola sufrir sus suplicios durante once meses y veintiún días. 14. Y la llevarán al templo de la luz, donde se hace la separación de los justos y de los pecadores. 15. Y cuando gire la esfera la entregán a sus satélites, para que la arrojen a la esfera de los eones. 16. Y los satélites de la esfera la conducirán al agua del interior de la esfera, para que el humo la devore y sea grandemente atormentada. 17. Y Jaluham, sirviente de Sabaoth Adamas, dará a esta alma el agua del olvido, para que olvide las regiones que ha atravesado.&lt;br /&gt;Jesús explica los castigos reservados a los ladrones y a los homicidas&lt;br /&gt;LX 1. Y María dijo: ¡Malhaya los pecadores! 2. Y Salomé dijo: Señor, ¿qué castigo tiene un homicida que no haya cometido más que ese homicidio? 3. Y dijo Jesús: Cuando un homicida que no haya cometido otro pecado deja su cuerpo, los satálites de Jaldabaoth lo entregan a un gran demonio en forma de caballo, para que durante tres días corra con ella por el mundo. 4. Y la llevarán a lugares llenos de nieve y hielo, para que esté allí tres años y seis meses. 5. Y la conducirán luego al caos, hacia los cuarenta y nueve demonios de Jaldabaoth, para que cada uno la atormente tres años y seis meses. 6. Y la llevarán luego a Proserpina, para que la atormente durante tres años y seis meses. 7. Y la conducirán a la vía del medio, para que cada archón la haga sufrir los suplicios de sus regiones durante tres años y seis meses. 8. Y la conducirán a la región de la luz, donde se hace la separación de los justos y de los pecadores. 9. Y cuando gire la esfera, será arrojada en las tinieblas exteriores, hasta que levantándose las tinieblas del medio, sea disuelta. 10. Y éste es el castigo del que mata. 11. Y Pedro dijo: Señor, tú has contestado a la pregunta de las mujeres. 12. Y también nosotros te queremos interrogar. 13. Y Jesús dijo a María y a las mujeres: Dejad sitio a vuestros hermanos. 14. Y Pedro dijo: Señor, ¿cuál es el castigo de un ladrón que persevera en su pecado? 15. Y Jesús dijo: Cuando su tiempo sea cumplido, los sirvientes de Adonis vendrán a él. 16. Y lo sacarán de su cuerpo y lo harán recorrer el mundo durante tres días, mostrándole sus criaturas. 17. Y lo llevarán al infierno, y lo harán sufrir los suplicios durante tres meses, ocho días y dos horas. 18. Y lo llevarán a los demonios de Caldauoth, para que cada uno lo atormente tres meses, ocho días y dos horas. 19. Y lo llevarán a los archones del medio, para que cada uno lo atormente tres meses, ocho días y dos horas. 20. Y lo llevarán a la virgen de la luz, donde son separados los justos de los pecadores, y cuando la esfera gire, será entregado a los eones de la esfera. 21. Y ellos lo conducirán al agua del interior de la esfera y lo harán sufrir grandes tormentos. 22. Y vendrá Jaluham, y le dará el cáliz del olvido, y lo hará olvidar cuanto ha visto, y entrará en el cuerpo de un cojo, ciego y lisiado. 23. Y éste es el castigo del ladrón.&lt;br /&gt;Castigo de los soberbios y de los blasfemos&lt;br /&gt;LXI 1. Y Andrés dijo: ¿Qué castigo sufrirá el soberbio? 2. Y Jesús respondió: Cuando su tiempo se cumpla, los satélites de Ariel llevarán su alma durante tres días y la harán ver las criaturas del universo. 3. Y la llevarán al infierno y será atormentada durante veinte meses. 4. Y la llevarán a Jaldabaoth, y a sus cuarenta y nueve demonios, para que cada uno la atormente veinte meses. 5. Y la llevarán al camino del medio, para que cada archon la atormente otros veinte meses. 6. Y la llevarán a la virgen de la luz, para separarla, y cuando la esfera gire, será arrojada a los eones de la esfera. 7. Y será llevada al agua del interior de la esfera y su humo la atormentará. 8. Y Jaluham le dará el agua del olvido, para que olvide cuanto ha visto. 9. Y será arrojada en un cuerpo (...), para que todos la desprecien. 10. Y éste es el castigo del hombre soberbio. 11. Y Tomás dijo: ¿ Qué castigo sufre el hombre que constantemente blasfema? 12. Y Jesús dijo: Cuando su tiempo se haya cumplido, los satélites de Jaldabaoth llegarán a él, y lo atarán por la lengua a un gran demonio en forma de caballo, que lo hará recorrer durante tres días el mundo, atormentándolo. 13. Y lo llevarán a un lugar lleno de nieve y frío, para atormentarlo durante once años. 14. Y lo llevarán al caos de Jaldabaoth y de sus cuarenta y nueve demonios, para que cada uno lo atormente durante once años. 15. Y lo conducirán a las tinieblas exteriores hasta que sea entregada al gran archón en figura de dragón que recorre las tinieblas. 16. Y esta alma será dejada en las tinieblas para que perezca. 17. Porque tal es el castigo del blasfemo.&lt;br /&gt;Bartolomé, Tomás y Juan hacen preguntas a Jesús&lt;br /&gt;LXII 1. Y Bartolmé dijo: ¿Qué pena sufre el hombre que peca contra natura? 2. Y dijo Jesús: El castigo de este hombre es igual que el del blasfemo. 3. Y cuando su tiempo se cumpla, los satélites de Jaldabaoth llevarán su alma hacia los cuarenta y nueve demonios, para que cada uno la atormente once años. 4. Y la llevarán a ríos de humo y a lagos de pez hirviente, llenos de demonios, y será atormentada aquí durante once años. 5. Y luego la llevarán a las tinieblas exteriores hasta el día del juicio. 6. Y será separada y hundida en las tinieblas exteriores, para que perezca. 7. Y Tomás dijo: Hemos sabido que hay hombres que comen hostias hechas con semen de hombre y sangre menstrual de mujer. 8. Y dicen: Confiamos en Erán y en Jacob. ¿Es esto lícito? 9. Y Jesús, en este momento, tuvo gran cólera contra el mundo. 10. Y dijo a Tomás: En verdad os digo que ningún pecado puede superar a éste. 11. Y los que lo cometan serán conducidos a las tinieblas exteriores. 12. Y no serán vueltos a traer a las esferas, sino que perecerán en las tinieblas exteriores, en un lugar donde no hay luz ni misericordia, sino llanto y rechinar de dientes. 13. Porque todas las almas que sean conducidas a las tinieblas exteriores pereceran. 14. Y Juan dijo: ¿Qué será del hombre que no ha cometido pecado, mas no ha encontrado los misterios? 15. Y Jesús dijo: Cuando el tiempo de este hombre se haya cumplido, los servidores de Bainchôôôch, que es uno de los tres poderes divinos, vendrán por su alma y la conducirán a la alegría. 16. Y recorrerán con ella el mundo durante tres días, para mostrarle en gozo a todas las criaturas del mundo. 17. Y la llevarán al infierno para mostrarle sus suplicios, mas no se los harán sufrir. 18. Pero el vapor de la llama de los tormentos la rozará. 19. Y la llevarán a la vía del medio, para mostrarle los tormentos, y el vapor de la llama la rozará. 20. Y la conducirán a la virgen de la luz, y será colocada ante el buen Sabaoth, el menor, que pertenece al medio. 21. Hasta que la esfera gire y Zeus y Afrodita vengan bajo la forma de la virgen de la luz. 22. Y Cronos y Aries vendrán con ella. 23. Y el alma de este justo será entregada a los satélites de Sabaoth y la llevarán a los eones de la esfera, para que la conduzcan al agua del interior de la esfera. 24. Para que su humo ardiente entre en ella y la con- suma y la haga sufrir grandes tormentos. 25. Y Jaluham, el que da a las almas el cáliz del olvido, vendrá y le hará beber el agua del olvido, para que olvide todo lo que ha visto. 26. Y después el sirviente de Sabaoth el menor, el bueno, traerá un vaso lleno de prudencia y sabiduría, y en el que está la aflicción. 27. Y lo hará beber a esta alma y será colocada en un cuerpo donde no podrá dormir, pero podrá olvidar, por el brebaje de aflicción que se le ha dado. 28. Y su corazón se purificará, a fin de que pueda buscar los misterios de la luz, hasta que los encuentre, según la orden de la virgen de la luz, y para que entre en posesión de la luz eterna.&lt;br /&gt;Postrera invocación de los discípulos&lt;br /&gt;LXIII 1. Y María dijo: Un hombre que haya cometido un pecado o una falta cualquiera, y no encuentre los misterios de la luz, ¿será sometido a la vez a esos diversos suplicios? 2. Y Jesús dijo: Los sufrirá. Y si ha cometido tres pecados, sufrirá tres castigos. 3. Y Juan dijo: ¿Puede salvarse un hombre que haya cometido todos los pecados y todas las faltas si encuentra al fin los misterios de la luz? 4. Y Jesús dijo: El que haya cometido todos los pecados y todas las faltas y encuentra al fin los misterios de la luz será perdonado de todos sus pecados y faltas, y entrará en posesión de los tesoros de la luz. 5. Y Jesús dijo a sus discípulos: Cuando la esfera gire y sea mudada, de manera que Cronos y Aries lleguen junto a la virgen de la luz, y Zeus y Afrodita lleguen a la virgen, girando en sus órbitas, éste será un día de gozo, al ver estas dos estrellas de luz ante ella. 6. Y en este instante las almas de que ella puebla los círculos de las esferas de los eones, para que vengan al mundo, serán buenas y justas. 7. Y se convertirán en los misterios de la luz, hasta que sean enviadas otra vez a descubrir los misterios de la luz. 8. Y si Aries y Cronos llegan a la virgen, dejando tras ella a Júpiter y Afrodita, para que no los vea, las almas que en este momento sean lanzadas a la esfera serán propensas a la cólera, y perversas, y no descubrirán los misterios de la luz. 9. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos en medio del infierno, ellos clamaron. 10. Y dijeron, llorando: Malhaya, malhaya los pecadores que sufren el olvido y la indiferencia de los archones hasta que salen de sus cuerpos para sufrir estos tormentos. 11. Ten piedad de nosotros, hijo del santo, ten piedad de nosotros, para que seamos preservados de los castigos y de los suplicios reservados a los pecadores. Ten piedad de nosotros, aunque hayamos pecado, Señor nuestro y luz nuestra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-2646842500525832561?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/2646842500525832561/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=2646842500525832561' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/2646842500525832561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/2646842500525832561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2007/07/el-evangelio-de-valentino.html' title='El Evangelio de Valentino'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114572147978585793</id><published>2006-05-14T08:57:00.000-07:00</published><updated>2006-05-13T08:52:01.450-07:00</updated><title type='text'>EL PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo I - Dolor de Joaquín&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Consta en las Historias de las doce tribus de Israel que había un hombre llamado Joaquín, rico en extremo, el cual aportaba ofrendas dobles diciendo: "El excedente de mi ofrenda será para todo el pueblo, y lo que ofrezca en expiación de mis faltas, será para el Señor, a fin que se me muestre propicio".&lt;br /&gt;2. Y habiendo llegado el gran día del Señor, los hijos de Israel aportaban sus ofrendas. Y Rubén se puso ante Joaquín y le dijo: "No te es lícito aportar tus ofrendas en primer lugar, por que no has engendrado, en Israel, vástago de posteridad".&lt;br /&gt;3. Y Joaquín se entristeció en gran medida, y se dirigió a los archivos de las doce tribus de Israel, diciéndose: "Veré en los archivos de las doce tribus si soy el único que no ha engendrado vástago en Israel". E hizo perquisiciones y hayó que todos los justos habían procreado descendencia en Israel. Más se acordó del patriarca Abraham y de que Dios, en sus días postrimeros, le había dado por hijo a Isaac.&lt;br /&gt;4. Y Joaquín quedó muy afligido, y no se presentó a su mujer, sinó que se retiró al desierto. Y allí plantó su tienda, y ayunó cuarenta días y cuarenta noches, diciendo entre sí: "No comeré, ni beberé, hasta que el señor, mi Dios, me visite, y la oración será mi comida y mi bebida".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo II - Dolor de Ana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y Ana, mujer de Joaquín, se deshacía en lágrimas, y lamentaba su doble aflicción diciendo: "Lloraré mi viudez y lloraré también mi esterilidad".&lt;br /&gt;2. Y, habiendo llegado el gran día del señor, Judith, su sierva, le dijo: "¿Hasta cuándo este abatimiento de tu corazón? He aquí llegado el gran día del Señor, en que no te es lícito llorar. Mas toma este velo, que me ha dado el ama del servicio, y que yo no puedo ceñirme, porque soy una sierva, y él tiene el signo real".&lt;br /&gt;3. Y Ana dijo: "Apártate de mi lado, que no me pondré eso, por que el Señor me ha humillado en gran manera. ¿Acaso algún perverso te ha dado ese velo, y tú vienes a hacerme cómplice de tu falta?". Y Judith contestó: "¿Qué mal puedo desearte, puesto que el Señor te ha herido de esterilidad, para que no des fruto en Israel?"&lt;br /&gt;4. Y Ana, sumamente afligida, se despojó de sus vestidos de duelo, y se lavó la cabeza, y se puso su traje nupcial, y, hacia la hora de nona, bajó al jardín para pasearse. Y vió un laurel, y se colocó bajo su sombra, y rogó al Señor, diciendo: "Dios de mis padres, bendíceme, y acoge mi plegaria, como bendijiste las entrañas de Sara, y le diste a su hijo Isaac.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo III - Trenos de Ana&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y, levantando los ojos al cielo, vió un nido de gorriones, y lanzó un gemido diciendose: "¡Desventurada de mí! ¿Quién me ha engendrado, y qué vientre me ha dado a luz? Porque me he convertido en objeto de maldición para los hijos de Israel, que me han ultrajado y expulsado con irrisión del templo del Señor".&lt;br /&gt;2. "¡Desventurada de mí! ¿A quién soy semejante? No a los pájaros del cielo, porque aún los pájaros del cielo son fecundos ante tí, Señor."&lt;br /&gt;3. "¡Desventurada de mí! ¿A quién soy semejante? No a las bestias de la tierra, porque aún las bestias de la tierra son fecundas ante tí, Señor."&lt;br /&gt;4. "¡Desventurada de mí! ¿A quién soy semejante? No a estas aguas, por que aún estas aguas son fecundas ante tí, Señor."&lt;br /&gt;5. "¡Desventurada de mí! ¿A quién soy semejante? No a esta tierra, por que aún esta tierra produce frutos a su tiempo, y te bendice, Señor."&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IV - La Promesa Divina&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y he aquí que un ángel del Señor apareció, y le dijo: "Ana, Ana, el Señor te ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra". Y Ana dijo: "Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a Luz un hijo, sea varón o sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida.&lt;br /&gt;2. Y he aquí que dos mensajeros llegaron a ella, diciéndole: "Joaquín, tu marido, viene a tí con sus rebaños. Porque un ángel del Señor ha descendido hasta él, diciéndole: "Joaquín, el Señor Dios ha oído y aceptado tu ruego. Sal de aquí, porque tu mujer, Ana, concebirá en su seno"".&lt;br /&gt;3. Y Joaquín Salió y llamó a sus pastores, diciendo,: "traedme diez corderos sin mácula, y serán para el Señor mi Dios; doce terneros, y serán para los sacerdotes y para el Consejo de los Ancianos; y cien cabritos, y serán para los pobres del pueblo".&lt;br /&gt;4. Y he aquí que Joaquín llegó con sus rebaños, y Ana, que le esperaba en la puerta de su casa, viole venir, y corriendo hacia él, le hechó los brazos al cuello, diciendo: "Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones, por que era viuda, y ya no lo soy, estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas". Y Joaquín guardó reposo en su hogar aquel primer día.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo V - Concepción de María&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y al día siguiente, presentó sus ofrendas, diciendo entre sí de esta manera: "Si el Señor Dios me es propicio, me concederá ver el disco de oro del Gran Sacerdote". Y una vez hubo presentado sus ofrendas, fijó su mirada en el disco del Gran Sacerdote, cuando éste subía al altar, y no notó mancha alguna en sí mismo. Y Joaquín dijo: "Ahora sé que el Señor me es propicio, y que me ha perdonado todos mis pecados". Y salió justificado del templo del Señor, y volvió a su casa.&lt;br /&gt;2. Y los meses de Ana se cumplieron y, al noveno, dio a luz. Y preguntó a la partera: "¿Qué he parido?". Y la partera le contestó: "Una niña". Y Ana repuso: "Mi alma se ha glorificado en este día". Y acostó a la niña en su cama. Y, transcurridos los dias legales, Ana se lavó, y dió el pecho a la niña y la llamó María.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VI - Fiesta del Primer Año&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;1. Y la niña se fortalecía de día en día. Y cuando tuvo seis meses, su madre la puso en el suelo, para ver si se mantenía en pie. Y la niña dio siete pasos, y luego avanzó hacia el regazo de su madre, que la levantó, diciendo: "Por la vida del Señor, que no marcharás sobre el suelo hasta el día que te lleve al templo del Altísimo". Y estableció un santuario en su dormitorio, y no le dejaba tocar a las hijas de los hebreos que se consevaban sin mancilla, y que entretenían a la niña con sus juegos.&lt;br /&gt;2. Y cuando la niña llegó a la edad de un año, Joaquín celebró un gran banquete, e invitó a él a los sacerdotes y a los escribas y al Consejo de los Ancianos y a todo el pueblo Israelita. Y presentó a la niña a los sacerdotes, y ellos la bendijeron, diciendo: "Dios de nuestros padres, bendice a esta niña, y dale un nombre que se repita siglos y siglos, a través de las generaciones." Y el pueblo dijo: "Así sea, así sea". Y Joaquín la presentó a los príncipes de los sacerdotes, y ellos la bendijeron, diciendo: "Dios de las alturas, dirige tu mirada a esta niña, y dale una bendición suprema.&lt;br /&gt;3. Y su madre la llevó al santuario de su dormitorio, y le dió el pecho. Y Ana entonó en cántico al Señor Dios, diciendo: "Elevaré un himno al señor mi Dios, por que me ha visitado, y ha alejado de mí los ultrajes de mis enemigos, y me ha dado un fruto de su justicia a la vez uno y múltiple ante ÉL. ¿Quién anunciará a los hijos de Rubén que Ana amamanta a un hijo? Sabed, sabed, vosotras las doce tribus de Israel, que Ana amamantaba a un hijo." Y dejó reposando a la niña en el santuario del dormitorio, y salió y sirvió a los invitados. Y terminando el convite, todos salieron llenos de júbilo, glorificando al Dios de Israel.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VII - Consagración de María en el Templo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y los meses se sucedían para la niña. Y cuando llegó la edad de dos años, Joaquín dijo: "Llevémosla al templo del señor, para cumplir la promesa que le hicimos, no sea que nos reclame, y rechace nuestra ofrenda". Y Ana respondió: "Esperemos al tercer año, a fin de que la niña no nos heche de menos". Y Joaquón repuso: Esperemos".&lt;br /&gt;2. Y cuando la niña llegó a la edad de tres años, Joaquín dijo: "Llamad a las hijas de los hebreos que estén sin mancilla, y que tome cada cual una lámpara, y que estas lámparas las enciendan, para que la niña no vuelva atrás, y para que su corazón no se fije en nada que esté fuera del templo del Señor". Y ellas hicieron lo que les mandaba, hasta el momento en que subieron al templo del Señor. Y el gran sacerdote recibió a la niña, y abrazándola, la bendijo, y exclamó: "El Señor ha glorificado tu nombre en todas las generaciones. Y en ti, hasta el último día, el Señor hará ver la redención por ÉL concedida a los hijos de Israel".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VIII - Pubertad de María&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y sus padres salieron del templo llenos de admiración, y glorificando al Omnipotente, por que la niña no se había vuelto atrás. Y María permaneció en el templo del Señor, nutriéndose como una paloma, y recibía su alimento de manos de un ángel.&lt;br /&gt;2. Y cuando llegó a la edad de doce años, los sacerdotes se congregaron, y dijeron: "He aquí que María ha llegado a la edad de doce años en el templo del Señor. ¿Qué medida tomaremos con ella para que no mancille el santuario?" Y dijeron al Gran Sacerdote: "Tú que estás encargado del altar, entra y ruega por María, y hagamos lo que te revele el Señor".&lt;br /&gt;3. Y el Gran Sacerdote, poniéndose su traje de doce campanillas, entró en el Santo de los Santos, y rogó por María. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: "Zacarías, Zacarías, sal y reúne a todos los viudos del pueblo, y que estos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor envíe un prodigio, de aquel será María la esposa. Y los heraldos salieron, y recorrieron todo el país de Judéa, y la trompeta del Señor resonó, y todos los viudos acudieron a su llamada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IX - José, Guardián de María&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y José, abandonando sus herramientas, salió para juntarse a los demás viudos y, todos congregados, fueron a encontrar al Gran Sacerdote. Este cogió las varas de cada cual, penetró en el templo y Oró. Cuando hubo terminado su plegaria, volvió a coger las varas, salió, las devolvió a sus dueños, y no notó en ellas prodigio alguno. Y José cogió la última, y he aquí que una paloma salió de ella, y voló sobre la cabeza del viudo. Y el Gran Sacerdote dijo a José: "Tú eres el designado por la suerte, para tomar bajo tu guarda a la Virgen del Señor".&lt;br /&gt;2. Más José se negaba a ellos, diciendo: "Soy viejo, y tengo hijos, al paso que ella es una niña. No quisiera servir de irrisión a los hijos de Israel". Y el Gran Sacerdote respondió a José: "Teme al Señor tu Dios, y recuerda lo que hizo con Datham, Abiron y Coré, y cómo, entreabierta la tierra, los sumió en sus entrañas, a causa de su desobediencia. Teme, José, que no ocurra lo mismo en tu casa".&lt;br /&gt;3. Y José, lleno de temor, recibió a María bajo su guarda, diciéndole: "He aquí que te he recibido del templo del Señor, y que te dejo en mi hogar. Ahora voy a trabajar en mis construcciones, y después volveré cerca de tí. Entretanto, el Señor te protegerá".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo X - El Velo del Templo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y he aquí que los sacerdotes se reunieron en consejo, y dijeron: "Hagamos un velo para el templo del Señor". Y el Gran Sacerdote dijo: "Traedme jóvenes sin mancilla de la casa de David". Y los servidores fueron a buscarlas, y encontraron siete jóvenes. Y el Gran Sacerdote se acordó de María, y que era de la tribu de David, y de que permanecía sin Mancilla ante Dios. Y los servidores partieron, y la trajeron.&lt;br /&gt;2. E introdujeron a las jóvenes en el templo del Señor, y el Gran Sacerdote dijo: "Echad a suertes sobre cuál hilará el oro, el jacinto, el amianto, la seda, el lino fino, la verdadera escarlata y la verdadera púrpura. Y la verdadera escarlata y la verdadera púrpura tocaron a María, que, habiéndolas recibido, volvió a su casa. Y en este momento, Zacarías quedó mudo, y Samuel le reemplazó en sus funciones, hasta que recobró la palabra. Y María tomó la escarlata, y empezó a hilarla.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XI - La Anunciación&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;1. Y María cogió su cántaro y salió para llenarlo de agua. Y he aquí que se oyó una voz que decía: "Salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo, y bendita eres entre todas las mujeres". Y ella miró en torno suyo, a derecha e izquierda, para ver de dónde venía la voz. Y, toda temblorosa, regresó a su casa, dejó el cántaro, y tomando la púrpura, se sentó, y se puso a hilar.&lt;br /&gt;2. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante el Dueño de todas las cosas, y concebirás su Verbo". Y María, vacilante, respondió: "Si debo concebir a Dios vivo, ¿daré a luz como toda mujer da?"&lt;br /&gt;3. Y el ángel del Señor dijo: "No será así, María, por que la virtud del Señor te cubrirá con su sombra, y el ser santo que de tí nacerá, se llamará Hijo del Altísimo. Y le darás el nombre de Jesús, por que librará a su pueblo de sus pecados". Y María dijo: "He aquí a la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XII - La Visitación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y siguió trabajando en la púrpura y en la escarlata, y, concluída su labor, la llevó al gran sacerdote. Y éste la bendijo, y exclamó: "María, el Señor Dios ha glorificado tu nombre, y serás bendita entre todas las generaciones de la tierra".&lt;br /&gt;2. Y María, muy gozosa, fué a visitar a Isabel, su prima. Y llamó a la puerta. E Isabel, habiéndola oído, dejó su escarlata, corrió a la puerta, y la abrió. Y al ver a María la bendijo y exclamó: "¿De dónde la madre de mi Señor venga a mí? Porque el fruto de mi vientre ha saltado dentro de mí, y te ha bendecido". Pero María había olvidado los misterios que el arcángel Gabriel le revelara y, alzando los ojos al cielo, dijo: "¿Quién soy yo, Señor, que todas las generaciones de la tierra me bendicen?"&lt;br /&gt;3. Y pasó 3 meses con Isabel. Y, de día en día, su embarazo avanzaba, y poseída de temor, volvió a su casa, y se ocultó a los hijos de Israel. Y tenía dieciséis años cuando estos misterios se cumplieron.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XIII - Vuelta de José&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;1. Y llegó el sexto mes de su embarazo, y he aquí que José volvió de sus trabajos de construcción, y, entrando en su morada, la encontró encinta. Y, se golpeó el rostro, y se echó a tierra sobre un saco, y lloró amargamente, diciendo: "¿En qué forma volveré mis ojos hacia el Señor mi Dios? ¿Qué plegaria le dirigiré con relación a esta jovencita? Por que la recibí pura de los sacerdotes del templo, y no he sabido guardarla. ¿Quién ha cometido tan mala acción, y ha mancillado a esta virgen? ¿Es que se repite en mí la historia de Adán? Bien como, en la misma hora en que éste glorificaba a Dios, llegó la serpiente y, encontrando a Eva sola, la engañó, así me ha ocurrido a mí".&lt;br /&gt;2. Y José se levantó del saco, y llamó a María, y le dijo: "¿Qué has hecho, tú, que eres predilecta de Dios? ¿Has olvidado a tu Señor? ¿Cómo te has atrevido a envilecer tu alma, después de haber sido educada en el Santo de los Santos, y de haber recibido de manos de un ángel tu alimento?".&lt;br /&gt;3. Pero ella lloró amargamente, diciendo, "Estoy pura y no he conocido varón". Y José le dijo: "De dónde viene, entonces, lo que llevas en tus entrañas?" Y María respuso: "Por la vida del Señor mi Dios, que no sé como esto ha ocurrido".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XIV - José, confortado por un Angel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y José, lleno de temor, se alejó de María, y se preguntó como obraría a su respecto. Y dijo: "Si oculto su falta, contravengo la ley del Señor, y si la denuncio a los hijos de Israel, temo que el niño que está en María no sea un ángel, y que entregue a la muerte a un ser inocente. ¿Cómo procederé, pues, con María? La repudiaré secretamente". Y la noche le sorprendió en estos pensamientos amargos.&lt;br /&gt;2. Y he aquí que un ángel del Señor le apareció en sueños, y le dijo: "No temas por ese niño, pues el fruto que está en María procede del espíritu Santo, y dará a luz un niño, y llamarás su nombre Jesús, por que salvará al pueblo de sus pecados". Y José se despertó, y se levantó y glorificó a Dios de Israel, por haberle concedido aquella gracia, y continuó guardando a María.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XV - José ante el Gran Sacerdote&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y el escriba Anás fue a casa de José, y le preguntó: "¿Por qué no has aparecido por nuestra asamblea?" Y José repuso: "El camino me ha fatigado, y he querido reposar el primer día". Y Anás, habiendo vuelto la cabeza, vió que María estaba embarazada.&lt;br /&gt;2. Y corrió con apresuramiento cerca del Gran Sacerdote, y le dijo: "José, en quien has puesto toda tu confianza, ha pecado gravemente contra la ley". Y el Gran Sacerdote le Interrogó: "¿En qué ha pecado?" Y el escriba respondió: "Ha mancillado y consumado a hurtadillas matrimonio con la virgen que recibió del templo del Señor, sin hacerlo conocer a los hijos de Israel". Y el Gran Sacerdote exclamó: "¿José ha hecho eso?" Y el escriba Anás dijo: "Envía servidores y comprobarás que la joven se halla encina". Y los servidores partieron, y encontraron a la doncella como había dicho el escriba, y condujeron a María y a José para ser juzgados.&lt;br /&gt;3. Y el Gran sacerdote prorrumpió, lamentándose: "¿Porqué has hecho esto, María? ¿Por qué has envilecido tu alma, y te has olvidado del Señor tu Dios? Tú que has sido educada en el Santo de los Santos, que has recibido tu alimento de las manos de un ángel, que has oído los himnos sagrados, y que has danzado delante del Señor. ¿Por qué has hecho esto?". Pero ella lloró amargamente y dijo: "Por la vida de mi Señor Dios, estoy pura, y no conozco varón".&lt;br /&gt;4. Y el Gran Sacerdote dijo a José: "¿Por qué has hecho esto?" Y josé dijo: "Por la vida del Señor mi Dios, me hallo libre de todo comercio con ella.". Y el Gran sacerdote dio a beber a José, y le envió a la montaña, y volvió. Y no envontró señal alguna de pecado. Y el Gran sacerdote le dijo: "Tú has consumado a huertadillas el matrimonio con ella, sin revelarlo a los hijos de Israel, y no has inclinado tu frente bajo la mano del Todopoderoso, a fin de que tu raza sea bendita". Y José se calló.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XVI - La Prueba del Agua&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y el Gran Sacerdote dijo: "Devuelve a esta virgen que has recibido del templo del Señor". Y José lloraba abundantemente. Y el Gran sacerdote dijo: "Os haré beber el agua de prueba del Señor, y EL hará aparecer vuestro pecado a vuestros ojos".&lt;br /&gt;2. Y, habiendo tomado el agua del Señor, el Gran Sacerdote dijo: "No rindas falsos testimonios, y confiesa la verdad, de esta indemne". Y dió asimismo a beber a María, y fue a la montaña y volvió también sin señal alguna que delatara su culpa. Y todo el pueblo quedó almirado de que pecado alguno se manifestara en ellos.&lt;br /&gt;3. Y el Gran Sacerdote dijo: "Puesto que el Señor no ha hecho aparecer la falta de que se os acusa, yo tampoco quiero condenaros. Y los dejó marchar absueltos. Y José acompañó a María, y volvió con ella a su casa, lleno de júbilo y glorificando al Dios de Israel.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XVII - Visión de los dos pueblos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y llegó un edicto del emperador Augusto,que ordenaba se empadronasen todos los habitantes de Bethlehem de Judea. Y José dijo: "Voy a inscribir a mis hijos. ¿Pero qué haré con esta muchacha? ¿Cómo la inscribiré? ¿Como mi esposa? Me avergonzaría de ello. ¿Cómo mi hija? Pero todos los hombres de Israel saben que no lo es. El día del Señor será como quiera el Señor".&lt;br /&gt;2. Y ensilló su burra, y puso sobre ella a María, y su hijo llevaba la bestia por el ronzal, y él les seguía. Y habiendo caminado tres millas, José se volvió hacia María y la vió triste, y dijo entre sí de esta manera: "Sin duda el fruto que lleva en su vientre le hace sufrir". Y se volvió por segunda vez hacia la joven, y vió que reía, y le preguntó: "Qué tienes, maría, que encuentro tu rostro tan pronto triste como alegre?" Y ella contestó: "Es que mis ojos contemplan dos pueblos, uno que llora y se aflige estrepitosamente, y otro que se regocija y salta de júbilo".&lt;br /&gt;3. Y, llegados a mitad de camino, María dijo a José: "Bájame de la burra que lo que llevo dentro me abruma al avanzar". Y él la bajó de la burra, y le dijo: "¿Dónde podría llevarte y resguardar tu pudor? Por que este lugar está desierto."&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XVIII - Pausa en la Naturaleza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y encontró allí mismo una gruta, e hizo entrar en ella a María. Y dejando a sus hijos cerca de ésta, fué en busca de una partera al país de Bethlehem.&lt;br /&gt;2. Y yo, José, avanzaba, y he aquí que dejaba de avanzar. Y lanzaba mis miradas al aire, y veía el aire lleno de terror. Y las elevaba hacia el cielo, y lo veía inmóvil, y los pájaros detenidos. Y las bajé hacia la tierra, y vi una artesa, y obreros con las manos en ella, y lo que estaban amasando no amasaban. Y los que llevaban la masa a su boca no la llevaban, si no que tenían los ojos puestos en la altura. Y unos carneros conducidos a pastar, no marchaban, sino que permanecían quietos, y el pastor levantaba la mano para pegarles con su vara, y la mano quedaba suspendida en el aire. Y contemplaba la corriente del río, y las bocas de los cabritos se mantenían a ras de agua y sin beber. Y en un instante, todo volvió a su anterior movimiento y a su ordinario uso.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XIX - El hijo de María, el la Gruta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y he aquí que una mujer descendió de la montaña, y me preguntó: "¿Dónde vas?" Y yo repuse: "En busca de una partera Judía". Y ella me interrogó: "Eres de la raza de Israel?" Y yo le contesté: "Sí" y ella replicó: "¿Quién es la mujer que pare en la gruta?" Y yo le dije: "Es mi desposada" Y ella me dijo: "No es tu esposa?" Y yo le dije: "Es María, educada en el templo del Señor, y que se me dió por mujer, pero sin serlo, pues ha concebido del Espíritu Santo". Y la partera dijo: "¿Es verdad lo que me cuentas?" Y José le dijo: "Ven a verlo". Y la partera le siguió.&lt;br /&gt;2. Y llegaron al lugar donde estaba la gruta, y he aquí que una nube luminosa la cubría. Y la partera exclamó: "Mi alma ha sido exaltada en este día, por que mis ojos han visto prodigios anunciadores de que un Salvador le ha nacido a Israel". Y la nube se retiró enseguda de la gruta, y apareció en ella una luz tan grande, que nuestros ojos no podían soportarla. Y esta luz disminuyó poco a poco, hasta que el niño apareció, y tomó el pecho de su madre, María. Y la partera exclamó: "Gran día es hoy para mí, por que he visto un espectáculo nuevo".&lt;br /&gt;3. Y la partera salió de la gruta, y encontró a salomé y le dijo: "Salomé, Salomé, voy a contarte la maravilla extraordinaria, presenciada por mí, de una virgen que ha parido de un modo contrario a la naturaleza". Y Salomé repuso: "Por la vida del Señor mi Dios, que si no pongo mi dedo en su vientre, y lo escruto, no creeré que una virgen haya parido".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XX - Imprudencia de Salomé&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y la comadrona entró, y dijo a María: "Disponte a dejar que ésta haga algo contigo, porque no es un debate insignificante el que ambas hemos entablado a cuenta tuya". Y Salomé, firme en verificar su comprobación, puso su dedo en el vientre de María, después de lo cual lanzó un alarido, exclamando: "Castigada es mi incredulidad impía, por que he tentado al Dios viviente, y he aquí que mi mano es consumida por el fuego, y de mí se separa".&lt;br /&gt;2. Y se arrodilló ante el Señor, diciendo: "Oh! Dios de Abraham, de Isaac y de Jacobo! No me des en espectáculo a los hijos de Israel, y devuélveme a mis pobres, por que bien sabes Señor, que en tu nombre las prestaba mis cuidados, y que mi salario lo recibía de ti".&lt;br /&gt;3. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciendo: "Salomé, Salomé, el Señor ha atendido tu súplica. Aproxímate al niño, cógele en tus brazos y él será para tí salud y alegría".&lt;br /&gt;4. Y Salomé se acercó al recién nacido, y lo incorporó, diciendo: "Quiero posternarme ante él, por que un gran rey ha nacido para Israel". He inmediatamente fue curada, y salió justificada de la gruta. Y se dejó oir una voz que decía: "Salomé, Salomé, no publiques los prodigios que has visto, antes que el niño haya entrado en Jesusalén".&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XXI - Visita de los Magos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;1. Y he aquí que José se dispuso a ir a Judea. Y se produjo un gran tumulto en Bethlehem, por haber llegado allí unos magos, diciendo: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Por que su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle".&lt;br /&gt;2. Y herodes, sabedor de esto, quedó turbado, y envió mensajeros cerca de los magos, y convocó a los príncipes de los sacerdotes, y les interrogó, diciendo: "¿Qué está escrito del Cristo? ¿Dónde debe nacer?" Y ellos contestaron: "En Bethlehem de Judea, por que así esta escrito". Y él los despidió. E interrogó a los Magos diciendo: "¿Qué signo habéis visto con relación al rey recién nacido?" Y los magos respondieron: "Hemos visto que su estrella, extremadamente grande brillaba con gran fulgor entre las demás estrellas, y que las eclipsaba hasta el punto de hacerlas invisibles con su luz. Y hemos reconocido por tal señal que un Rey había nacido para Israel y hemos venido a adorarle". Y herodes dijo: "Id a buscadle y, si lo encontráis, dadme aviso de ello a fin que vaya yo también y le adore.&lt;br /&gt;3. Y los magos salieron. Y he aquí que la estrella que habían visto en Oriente les precedió hasta que llegaron a la gruta y se detuvo por encima de la entrada de ésta. Y los magos vieron al niño con su madre, María, y sacaron de sus bagajes presentes de oro, incienso y mirra.&lt;br /&gt;4. Y, advetidos por el ángel de que no volviesen a Judea, regresaron a su país por otra ruta.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XXII - Furor de Herodes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Al darse cuenta de que los magos le habían engañado, Herodes montó en cólera, y despachó sicarios, a quienes dijo: "Matad a todos los niños de dos años para abajo".&lt;br /&gt;2. Y María al enterarse de que había comenzado el degüello de los niños, se espantó, tomó al suyo, lo envolvió en pañales, y lo depositó en un pesebre de bueyes.&lt;br /&gt;3. Isabel, noticiosa de que buscaban a Juan, lo cogió, ganó la montaña, miró en torno suyo para ver dónde podía ocultarle, y no encontró lugar de refugio. Y gimiendo, clamó a gran voz: "Montaña de Dios, recibe a una madre con su hijo" Por que le era imposible subir a ella. Pero la montaña se abrió, y la recibió. Y había allí una gran luz que les esclarecía, y un ángel del Señor estaba con ellos, y les guardaba.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XXIII - Muerte de Zacarías&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y Herodes buscaba a Juan, y envió a sus servidores a Zacarías, diciendo: "¿Dónde has escondido a tu hijo?" Y él repuso: "Soy servidor de Dios, permanezco constantemente en el templo del Señor, e ignoro dónde mi hijo está.&lt;br /&gt;2. Y los servidores se marcharon del templo, y anunciaron todo esto a Herodes. Y Herodes, irritado, dijo: "Su hijo debe un día reinar sobre Israel". Y los envió de nuevo a Zacarías ordenando: "Dí la verdad. ¿Dónde se halla tu hijo? Por que bien sabes que tu sangre se encuentra bajo mi mano". Y los servidores partieron, y refirieron todo esto a Zacarías.&lt;br /&gt;3. Y éste exclamó: "Mártir seré de Dios, si viertes mi sangre. Y el Omnipotente recibirá mi espíritu, por que sangre inocente es la que quieres derramar en el vestíbulo del templo del señor. Y a punto de amanecer, Zacarías fue muerto, y los hijos de Israel ignoraban que lo hubiese sido.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XXIV - Nombramiento de Nuevo Gran Sacerdote&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Pero los sacerdores fueron al templo, a la hora de la salutación, y Zacarías no fué en su busca, para bendecirles, según costumbre. Y de setuvieron, esperando a zacarías, para saludarle, y para celebrar al Altísimo.&lt;br /&gt;2. Y, como tardaba, se sintieron poseídos de temor. Y uno de ellos, más audaz, penetró en el templo, y vió cerca del altar sangre coagulada, y oyó una voz que deciía: "Zacarías ha sido asesinado, y su sangre desaparecerá de aquí hasta que llegue su vengador". Y al escuchar esta palabras, quedó espantado, y salió, y llevó la nueva a los sacerdotes.&lt;br /&gt;3. Y estos, atreviéndose, al fin, a entrar, vieron lo que había sucedido, y los atersonados del templo gimieron, y ellos mismos rasgaron sus vestiduras de alto abajo. Y no encontraron el cuerpo de Zacarías, sino sólo su sangre, y anunciaron a todo el pueblo que se había dado muerte a Zacarías. Y todas las tribus del pueblo lo supieron, y lo lloraron, y se lamentaron durante tres días y tres noches.&lt;br /&gt;4. Y, después de estos tres días, los sacerdotes deliberaron para saber a quién pondrían en lugar de Zacarías, y la suerte recayó sobre Simeón, el mismo que había sido advertido por el Espíritu santo que no moriría sin haber visto al Cristo encarnado.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo XXV - Conclusión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Y yo, Jacobo, que he escrito esta historia, me retiré al desierto, cuando sobrevinieron en Jerusalén disturbios, con motivo de la muerte de Herodes.&lt;br /&gt;2. Y, hasta que se apaciguó la agitación en Jerusalén, en el desieRto permanecí, glorificando al Dios Omnipotente, que me ha concedido favor e inteligencia suficientes para escribir esta historia.&lt;br /&gt;3. Sea la gracia con los que temen a nuestro Señor Jesucristo, a quien corresponde la Gloria por los siglos de los siglos. Amén. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114572147978585793?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114572147978585793/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114572147978585793' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114572147978585793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114572147978585793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/el-protoevangelio-de-santiago.html' title='EL PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114753529655063534</id><published>2006-05-13T08:47:00.000-07:00</published><updated>2006-05-13T08:48:43.760-07:00</updated><title type='text'>EPÍSTOLA SECRETA DE SANTIAGO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;2. Puesto que me pediste te enviara el libro secreto que el Señor nos reveló, a mí y a Pedro, cumplo tu encargo. Pero te escribo en caracteres hebraicos y te lo envío exclusivamente a ti. Y, puesto que eres un instrumento de salvación para los santos, cuida celosamente de no comunicar a demasiadas gentes este texto que el Salvador no deseaba fuera conocido por todos sus doce discípulos. Más afortunados serán los que se salven por la fe en ese discurso.&lt;br /&gt;3. Hace diez meses, te envié también otro libro secreto que el Salvador me reveló. Pero, vistas las circunstancias, considero ese libro como revelación exclusiva que el Salvador me hizo&lt;br /&gt;5. Ciento cincuenta días después de que resucitara de entre los muertos, le preguntamos: «¿Te fuiste para dejarnos?»&lt;br /&gt;Mas Jesús respondió: «No, pero me iré al lugar de donde he venido. Si queréis acompañarme, ¡venid!».&lt;br /&gt;6. Y todos le respondieron diciendo: «Si nos lo pides, iremos».&lt;br /&gt;El Salvador dijo: «En verdad os digo: nadie entrará nunca en el reino de los cielos porque yo se lo pida, sino sólo si estáis henchidos de él. Dejad a lago (Santiago) y a Pedro para que yo pueda henchirlos de ese reino. » Y, tras llamar a éstos, se los levó aparte, pidiendo a los demás que siguieran hacìendo aquello en lo que estaban ocupados.&lt;br /&gt;10. Mas yo le contesté: «No nos hables, Señor, de la cruz y de la muerte, porque está lejos de nosotros».&lt;br /&gt;Y el Señor respondió: «En verdad os digo, que nadie se salvará si no tiene fe en mi cruz. Mas quienes tengan fe en mi cruz, para ellos será el reino de los cielos. Por eso os digo que os hagáis ávidos de muerte, de la misma manera que los muertos codician la vida, porque lo que buscan les será revelado. ¿Y qué podría perturbarlos? Mientras que vosotros, si consideráis la muerte, ella os enseñará la buena elección. En verdad os digo, que ninguno que tema a la muerte se salvará, pues el remo de la muerte pertenece a quienes por ellos mismos se han sumergido en la muerte. Haceos mejor que yo: ¡Haceos semejantes al hijo del Espíritu Santo!».&lt;br /&gt;11. Y yo le pregunté entonces: «¿Señor cómo seremos capaces de profetizar sobre quienes nos piden que profeticemos sobre ellos? Pues muchos nos lo piden y se vuelven hacia nosotros para escuchar oráculos de nuestra boca».&lt;br /&gt;12. El Señor respondió: «¿Acaso no sabéis o que, con la cabeza de Juan, fue también tajada la r cabeza de la profecía?».&lt;br /&gt;Mas yo le dije: «¿Cómo es posible, Señor, cortar la cabeza a la profecía?».&lt;br /&gt;El Señor respondió: «Cuando llegues a saber lo que quiere decir cabeza, y que la profecía procede de la cabeza, entonces comprenderás el sentido de o la expresión se le cortó la cabeza. He empezado 0 por hablaros en profecía y no habéis comprendido; ahora os hablo en claro y seguís sin entenderme. Como si fuerais vosotros quienes os sirvierais de mí a manera de parábola en las parábolas y como alguien que es claro en lo que es claro».&lt;br /&gt;13. «Apresuraos, pues, a salvaros antes de que os veáis obligados a hacerlo. Estad, por tanto, atentos al acuerdo con vosotros mismos y procurad, si fuera posible, llegar a ello antes que yo, porque así el Padre os amará».&lt;br /&gt;«Odiad la hipocresía y los malos pensamientos: pues es del pensamiento de donde nace la hipocresía, y la hipocresía está lejos de la verdad.&lt;br /&gt;14. «No permitáis, pues, que el reino de los cielos se desvanezca, pues es como un plantón de palmera cuyos frutos se extienden a su alrededor. Le renacen hojas que, cuando echan brotes, consumen su vigor. Y lo mismo ocurre con los frutos que brotan de él: una vez cosechados, son comidos. Ciertamente eran buenos y, si se pudiera producir una nueva planta, la encontraríais.&lt;br /&gt;16. «Cuidad la palabra. Pues la primera parte de la palabra es fe, la segunda amor, la tercera obras; de las tres, viene la vida. Porque la palabra es como un grano de trigo; cuando alguien lo siembra es que tiene fe en él; y cuando germina, lo ama porque ve varios granos en lugar de uno solo. Y cuando labora, se salva porque del grano hace alimento dejando, de nuevo, algunos otros para sembrarlos. Y también vosotros, así, podéis recibir el Reino de los Cielos. Sólo si recibís este verdadero :conocimiento, seréis capaces de encontrarlo».&lt;br /&gt;18. «Confiad, pues, en mí, hermanos míos; sabed qué es la gran luz. El Padre no me necesita; porque un Padre no necesita del hijo, es el hijo el que necesita al padre. Hacia Él voy, porque el Padre del Hijo no necesita de vosotros».&lt;br /&gt;«Escuchad la palabra, aprended la gnosis, amad la vida y nadie os perseguirá, nadie os oprimirá, sólo vosotros mismos».&lt;br /&gt;19. «Oh, vosotros, miserables; oh, vosotros, desgraciados; oh, vosotros, que reivindicáis la verdad; oh vosotros, falsificadores; oh vosotros, pecadores contra el espíritu, ¿seguiréis escuchándome ahora que tenéis la ventaja de poder hablar primero? ¿Seréis capaces de seguir durmiendo ahora que podéis estar en vigilia desde el principio, de manera que el reino de los cielos pueda recibiros? En verdad os digo: más fácil es para un puro incurrir en mancha, y para un hombre de luz caer en las tinieblas, que para vosotros reinar o no reinar».&lt;br /&gt;21. «Así pues, me marcharé y os dejaré; no quiero estar más tiempo entre vosotros, de la misma manera que vosotros no deseáis que me quede. Por eso, ahora, seguidme ya».&lt;br /&gt;«Pues os digo: si he descendido, es a petición vuestra. Vosotros sois los amados, aquellos a quien muchos deberán la vida. Invocad al Padre, implorad frecuentemente a Dios, y él os satisfará. Bendito sea aquel que os vio antes que yo y fue magnificado entre los ángeles y glorificado entre los santos: vuestra es la vida. Regocijaos y sed felices como hijos de Dios. Haced su voluntad, y os salvaréis. Aceptad las adversidades que os mande y preparaos la salvación. Que yo intercedo en vuestro favor cerca del Padre y él os perdonará muchas cosas».&lt;br /&gt;23. Tras oír estas palabras, caímos en la desolación. Mas, cuando tan desolados nos vio, dijo: «Por eso, quiero deciros lo que por vosotros mismos podréis saber. El Reino de los Cielos es como una espiga de trigo que acabara de surgir de la tierra. Cuando ese trigo madure, dará sus frutos y llenará el campo de espigas durante otro año. Así también, procuraos lo antes posible una&lt;br /&gt;espiga de vida para ser colmados por el reino».&lt;br /&gt;24. «Y, mientras yo esté con vosotros, ocupaos de mí y obedecedme, pero, cuando me separe de vosotros, acordaos de mí. Y acordaos de mí porque estuve con vosotros y no me conocisteis. Felices aquellos que me conocieron; desgraciados aquellos que me oyeron y no me creyeron. Benditos sean quienes, sin verme, creyeron en mí».&lt;br /&gt;25. «Una vez más, os digo que soy superior a vosotros, pues me he revelado a vosotros edificando una casa que tiene gran valor, pues en ella habéis podido cobijaros, y, si amenazara con hundirse, podríais quedaros cerca de la casa de vuestro vecino. En verdad os digo, desgraciados aquellos por amor a los cuales yo descendí a la Tierra; benditos sean los que se alcen hacia el Padre. Una vez más, a vosotros, los que existís, os repruebo: transformaos en aquellos que no son, para que podáis ser con ellos».&lt;br /&gt;«No hagáis del reino de los cielos un desierto en vosotros. No presumáis de la luz que os alumbra. Sed para vosotros lo que para vosotros soy yo. Pues si me he puesto manos a la obra, es para que os salvéis, y es por vosotros».&lt;br /&gt;28. Y después de pronunciar estas palabras, se fue. Y entonces, nosotros, Pedro y yo, nos arrodillamos en acción de gracias y nuestros corazones se alzaron al cielo. Escuchamos con nuestros oídos y vimos con nuestros ojos; se produjo como un ruido de batalla, sonidos de trompeta y un gran tumulto.&lt;br /&gt;29. Y, cuando hubo desaparecido, alzamos aún más nuestros espíritus y vimos con nuestros propios ojos, y escuchamos con nuestros propios oídos himnos, bendiciones y alborozo de los ángeles. Y las majestades celestes cantaban alabanzas, y nosotros, gozosos, nos regocijamos también.&lt;br /&gt;30. Después de lo cual, aunque nosotros hubiéramos deseado alzar aún nuestro espíritu hacia lo Muy Alto, nada pudimos oír ni ver, puesto que los demás discípulos nos llamaban preguntándonos: «¿Qué habéis oído de boca del Maestro? ¿Qué os ha dicho? ¿Adónde ha ido?».&lt;br /&gt;31. Y nosotros les respondimos: «Ha ascendido formulando votos por vosotros, prometiéndonos la vida a todos y revelándose a nosotros, a nuestros hijos y a todos los que nos seguirán, después de pedirnos que les amáramos para así salvarnos, ellos y nosotros».&lt;br /&gt;Después de haber oído esto, creyeron en la revelación, pero se afligieron por los que iban a nacer. En vista de lo cual, para no aumentar su insatisfacción, envié a cada uno de ellos a un lugar diferente. En cuanto a mí, fui a Jerusalén, rezando para que los que vengan me favorezcan con un poco de amor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114753529655063534?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114753529655063534/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114753529655063534' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753529655063534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753529655063534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/epstola-secreta-de-santiago.html' title='EPÍSTOLA SECRETA DE SANTIAGO'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114753512526524246</id><published>2006-05-13T08:44:00.000-07:00</published><updated>2006-05-13T08:45:25.336-07:00</updated><title type='text'>EPÍSTOLA A LOS LAODICENSES</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;1. Pablo, apóstol no de los hombres ni por los hombres, sino por medio de Jesús Cristo, a los hermanos que están en Laodicea. 2. Gracia y paz para ustedes, de Dios Padre y de Nuestro Señor Jesucristo. 3. Agradezco a Cristo en todas mis oraciones, porque ustedes permanecen en Él y perseveran en sus obras, aguardando la promesa en el día del juicio. 4. No se dejen engañar por las palabras vanas de algunos que pervierten la verdad, y que pueden alejarlos del verdadero evangelio que les prediqué. 5. Permita Dios que mis conversos alcancen un conocimiento perfecto de la verdad del evangelio, sean útiles, y realicen obras de salvación para la vida eterna. 6. Ahora se evidencian mis cadenas, las cuales sufro en Cristo, y en las que me regocijo y alegro. 7. Porque sé que esto es para mi salvación eterna, que llegará por las oraciones de ustedes, y por ayuda del Espíritu Santo, ya sea para vida o para muerte; 8. porque para mí, si vivo es para Cristo, y la muerte es regocijo. 9. Y Él les concederá su misericordia para que ustedes tengan el mismo amor y sean una misma mente. 10. Por lo tanto, amados, mantengan lo que han oído en mi presencia, y trabajen en el temor de Dios, y tendrán vida eterna, 11. porque es Dios que opera en ustedes. 12. Y hagan todo lo que deban hacer sin retractarse, 13. y en las demás cosas, amados, regocíjense en Cristo, y tengan cuidado con aquellos que procuran lucros sórdidos. 14. Hagan abiertamente sus peticiones a Dios, y sean firmes en el sentimiento de Cristo, 15. y en lo que es íntegro, verdadero, casto, justo y amable. 16. Guarden en sus corazones lo que oyeron y recibieron, y tendrán la paz. 17. Saludos a todos los hermanos con un beso santo. 18. También los santos les envían saludos. 19. Que la gracia de Nuestro Señor Jesús esté con el espíritu de ustedes. 20. Procuren que esta epístola sea leída a los Colosenses, y lean ustedes la epístola de los Colosenses. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114753512526524246?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114753512526524246/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114753512526524246' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753512526524246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753512526524246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/epstola-los-laodicenses.html' title='EPÍSTOLA A LOS LAODICENSES'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114753495354034825</id><published>2006-05-13T08:40:00.000-07:00</published><updated>2006-05-13T08:42:33.633-07:00</updated><title type='text'>APOCALIPSIS DE PEDRO - (Texto copto de Nag Hammadi)</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Introducción &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;70 Cuando el Salvador estaba sentado en el Templo, en el (año) trescientos de la edificación y (en el mes) de la consecución de la décima columna, y satisfecho con el número de la Majestad viviente e incorruptible, me dijo:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primera visión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Pedro, bienaventurado aquellos de arriba que pertenecen al Padre, que a través mía ha revelado la vida a aquellos que son de la vida, pues yo les he recordado, a ellos que están edificados sobre sólida (base), que oigan mis palabras y que distingan las palabras de la injusticia y el incumplimiento de la ley y las de la justicia, (pues) 71 ellos proceden de arriba, de cada palabra del Pleroma verdadero. (Pues) han sido iluminados con benevolencia por Aquel a quien las potestades buscaron, pero no encontraron, ni fue mencionado en generación ninguna de los profetas.&lt;br /&gt;»Éste ha aparecido ahora entre aquellos, en aquel en quien se ha aparecido, en el Hijo del hombre, exaltado en los cielos arriba, (revelado) con temor de los hombres de esencia semejante. Pero tú mismo, Pedro, sé perfecto de acuerdo con tu nombre para conmigo, el que yo te he escogido, porque de ti he hecho un principio para el resto, a quienes he llamado al conocimiento. Sé fuerte hasta (que venga) el imitador de la justicia, (el imitador) de aquel que ha sido el primero en llamarte. (Pues) te ha llamado para que lo conozcas de un modo bueno en su realización, a causa de la distancia que acontece (haber entre uno y otro)... . (Puedes reconocerlo) en los tendones de sus manos y sus pies, y en la coronación (realizada) por parte de aquellos (que son) de la mediedad, y su cuerpo luminoso que ellos presentan en la esperanza del 72 ministerio a causa de un premio honroso, cuando iba a recriminarte tres veces en aquella noche».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Caracterización de los no gnósticos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estas cosas dijo (el Salvador) mientras yo veía a unos sacerdotes y al pueblo que corrían hacia nosotros con piedras como para matarnos. Y me aterroricé (pensando) que íbamos a morir. Y me dijo: —Pedro, te he dicho muchas veces que son ciegos que no tienen guía. Si quieres conocer su ceguera, pon tus manos sobre tus ojos de tu vestido, y di lo que ves.&lt;br /&gt;Y cuando lo hice, no vi nada. Dije: —No es posible ver (nada).&lt;br /&gt;Me dijo de nuevo: —Hazlo otra vez.&lt;br /&gt;Y se produjo en mí un gran temor y alegría (a la vez), pues vi una nueva luz más grande que la luz del día. Luego descendió (esta luz) sobre el Salvador, y le conté las cosas que había visto. Y me dijo de nuevo: —Levanta tus manos y escucha lo que dicen 73 los sacerdotes y el pueblo.&lt;br /&gt;Y oí a los sacerdotes mientras estaban sentados con los escribas. Las multitudes gritaban a voces. Cuando escuchó (el Salvador) de mí estas cosas, me dijo: —Agudiza tus oídos y oye lo que están diciendo.&lt;br /&gt;Y escuché de nuevo. Mientras estabas sentado te alababan.&lt;br /&gt;Y cuando le dije estas cosas, el Salvador dijo: —Te he dicho que éstos son ciegos y sordos. Escucha, pues, ahora las cosas que se te está  diciendo misteriosamente y consérvalas. No se las digas a los hijos de este mundo, pues blasfemarán contra ti en este mundo, ya que te desconocen, pero te alabarán (cuando tengan) el conocimiento.&lt;br /&gt;Herejías en torno al grupo. Primer conjunto de adversarios gnósticos desviados de la verad originaria&lt;br /&gt;»Pues muchos aceptarán al principio nuestras palabras y se apartarán de ellas luego por el deseo del padre de su error, porque han hecho lo que él ha querido. Pero él (Dios) los revelará en su juicio, es decir, a los servidores de la Palabra. Pero aquellos que resulten 74 mezclados con ellos serán sus prisioneros, pues no tienen percepción. Al no mezclado, al puro y al bueno lo empujan hacia el verdugo, y hacia reino de aquellos que alaban al Cristo en la (pretendida) restauración. Y alaban a los hombres que propagan la mentira, aquellos que vendrán después de ti. Y se unirán al nombre de un muerto, pensando que serán puros (por ese nombre). Pero quedarán muy impurificados y caerán en el nombre del error y en manos de un hombre malvado y astuto, y en dogmas de múltiples formas y serán gobernados en la herejía.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otro grupo gnóstico&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;»Ocurrirá, pues, que algunos de ellos blasfemarán de la verdad y proclamarán una doctrina falsa. Y dirán cosas malas unos contra otros. A algunos de ellos se les llamará "aquellos que están en el poder de los arcontes", los (¿que proceden?) de un hombre y una mujer desnuda de formas y (expuesta a) gran variedad de sufrimiento.&lt;br /&gt;»Y 75 ocurrirá que los que dicen estas cosas preguntarán por sueños. Y si afirman que un sueño ha procedido de un demonio, digno de su error, entonces recibirán perdición en vez de incorrupción.&lt;br /&gt;»Pues el mal no puede producir fruto bueno. Pues el lugar del que procede cada uno produce lo que es semejante a sí mismo, pues toda alma no es de la verdad o de la inmortalidad. Cada alma de este eón tiene como destino la muerte, según nuestra opinión, porque es siempre una esclava, pues ha sido creada para (servir a) sus deseos y la destrucción eterna en la que está y de la que procede. Las almas aman alas criaturas de la materia que ha venido con ellas.&lt;br /&gt;»Pero las almas inmortales no se asemejan a éstas, oh Pedro. Y en tanto en cuanto no ha llegado la hora (de la muerte), ocurrirá que (el alma inmortal) se parecerá a una mortal. Pero no revelará su naturaleza, que es sólo 76 inmortal, y piensa en la inmortalidad. Tiene fe y anhela abandonar estas cosas.&lt;br /&gt;»Pues la gente no recolecta higos de los espinos o de los abrojos, si son inteligentes, ni uvas de los cardos. Ciertamente, lo que se produce siempre está dentro de aquello de donde procede. Y lo que viene de lo que no es bueno, resulta ser para el alma destrucción y muerte. Pero ésta (el alma inmortal), que llega a ser en el Eterno, se halla en la Vida, y en la Inmortalidad de la vida, a la que se asemeja. Así, pues, todo lo que existe no se disolverá en lo que no existe. Pues la sordera y la ceguera se unirán sólo con sus semejantes.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otro grupo también gnóstico&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;»Pero otros se cambiarán de las palabras malas y de los misterios que extravían.&lt;br /&gt;»Algunos que no entienden los misterios, hablan de cosas que no entienden. Pero se jactarán que el misterio de la verdad es sólo de ellos, y con arrogancia 77 llegarán a tal orgullo como para envidiar al alma inmortal que ha resultado ser una prenda. Pues toda potestad, dominación y poder de los eones desea estar con éstos en la creación del mundo, de modo que aquellos (las potestades) que no son, olvidados por los que son, los alaben, aunque no han sido salvados (por las potestades), ni han sido llevados al camino, deseando siempre llegar a ser imperecederos. Pues cuando el alma inmortal se fortalece con el poder de un espíritu intelectual ... inmediatamente, empero, ellos (las potestades) la (al alma inmortal) hacen semejante a uno de aquellos que están extraviados.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otro grupo no gnóstico&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;»Pero muchos otros, que se oponen a la verdad y son los mensajeros del error, conspirarán con su error y su ley contra estos pensamientos puros (que proceden de mí), como mirando desde (el siguiente punto de vista), a saber, pensando que el bien y el mal proceden de una (misma raíz). Ellos hacen negocio con 78 mi palabra, y establecen (la existencia de) un Hado severo, bajo el cual la raza de las almas inmortales estará en vano hasta mi parusía. Pues saldrán de ellos... . Y mi perdón de sus pecados en los que caen por culpa de sus adversarios, a los cuales yo rescaté de la esclavitud en la que se encontraban, para darles libertad. (Y obran) a fin de crear un resto de imitación (del verdadero perdón), en nombre de un difunto, que es &lt;/span&gt;&lt;a href="file:///D:/FAUSTO/blog%20sapiens/sapiens/evan-apoc/Hermas.htm"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Hermas&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;, de los primogénitos de la injusticia, a fin de que la luz existente no sea creída por los pequeños. Pero los de esta clase son los operarios que serán arrojados a las tinieblas exteriores, lejos de los hijos de la luz. Pues ni ellos entrarán, ni tampoco lo permiten a aquellos que suben para recibir su liberación.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otro grupo. También gnósticos, aunque errados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;»Y además otros de ellos, que sufren, piensan que llevarán a su perfección 79 la sabiduría de la fraternidad que existe realmente, que es la camaradería espiritual con aquellos unidos en comunión, a través de la cual se revelará el matrimonio de la inmortalidad. Pero (en vez de eso) se manifestará la semejanza de la raza de la fraternidad femenina como una imitación. Éstos son los que oprimen a sus hermanos diciéndoles: "Por medio de esto tiene piedad nuestro Dios, puesto que la salvación nos llega a nosotros (sólo) por esto", y no conocen el castigo de aquellos que se alegran por aquellos que han hecho esto a los pequeños, a los que vieron e hicieron prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otro grupo de adversarios: eclesiásticos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;»Y existen (también) otros, de aquellos que están fuera de vuestro número, que se llaman a sí mismos obispos, y también diáconos, como si hubieran recibido la autoridad de Dios. Caen bajo el juicio de los principales (puestos). Esta gente son canales vacíos».&lt;br /&gt;Pero yo dije: —Tengo miedo a causa de lo que me has dicho, a saber que 80 los pequeños son, en nuestra opinión, los espúreos; que hay multitudes, ciertamente, que harán errar a otras multitudes de vivientes y os destrozarán en medio de ellos, y cuando pronuncien tu nombre, les darán crédito.&lt;br /&gt;El Salvador dijo: —Gobernarán sobre los pequeños por un tiempo para ellos determinado en proporción a su error. Y después que se complete el (tiempo de su) error, se renovará el (eón) que nunca envejece, el del pensamiento inmortal, y (los pequeños) gobernarán sobre los que los gobernaron a ellos. Y él (ese eón que no envejece) arrancará la raíz de su error y la expondrá a la vergüenza, y se revelará la desvergüenza que ella tuvo sobre sí, y resultará que éstos (los pequeños) serán inmutables, oh Pedro. ¡Ea, pues! Cumplamos la voluntad del Padre incorruptible. He aquí, pues, que vendrán los que traen el juicio sobre aquellos (los eclesiásticos), y quedarán expuestos a la vergüenza. Pero, en cuanto a mí, no podrán tocarme. Pero tú, oh Pedro, estarás en medio de ellos. No temáis a causa de tu 81 cobardía. Su mente se cerrará, pues el Invisible se les opondrá.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segunda visión: la crucifixión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando dijo estas cosas, ví cómo ellos lo agarraban de aquel modo. Y dije: —¿Qué veo, oh Señor? ¿Eres tú a quien agarran y eres tú el que te aferras a mí? O ¿quién es ese (que) sonríe alegre sobre el árbol? Y ¿hay otro a quien golpean en pies y manos?&lt;br /&gt;El salvador me dijo: —Aquel al que viste sobre el árbol alegre y sonriente, éste es Jesús, el viviente. Pero este otro, en cuyas manos y pies introducen los clavos, es el carnal, el sustituto, expuesto a la vergüenza, el que existió según la semejanza, ¡míralo a él y a mí!&lt;br /&gt;Pero yo, en cuanto vi, dije: —Señor, nadie te mira. Vayámonos de este lugar.&lt;br /&gt;Pero él me dijo: —Te lo he dicho; deja a los ciegos solos. Y en cuanto a ti, mira cuán poco entienden de lo que dicen. 82 Pues han expuesto a vergüenza al hijo de su gloria en vez de a mi siervo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tercera visión: la resurrección&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y vi a uno que se acercaba a nosotros que se parecía a aquel que se reía sobre el árbol. Estaba (vestido) del Espíritu Santo y es el Salvador. Y hubo una gran luz, inefable, que los rodeó, y una multitud de ángeles inefables e invisible que lo alababa. Y yo soy el que lo ha visto cuando se manifestó el que da gloria. Y me dijo: —Sé fuerte, pues tú eres aquel a quien han sido dados estos misterios, para conocerlos por una revelación, (a saber) que aquel a quien crucificaron los demonios y el recipiente de piedra en el que habitan (los demonios), el (hombre) de Elohim, el de la cruz que está bajo la Ley. Pero aquel que está cerca de él es el Salvador viviente, el que primero estaba en él, al que apresaron y soltaron, que está de pie, alegre, mirando a aquellos que usaron con él violencia, mientras están divididos entre 83 ellos. Por este motivo, se ríe de su falta de visión, sabiendo que son ciegos de nacimiento. Existe, pues, ciertamente, el que toma sobre sí el sufrimiento, pues el cuerpo es el sustituto. Pero lo que liberaron fue mi cuerpo incorpóreo. Pero yo soy el Espíritu intelectual pleno de luz radiante. Al que visteis viniendo sobre mí es nuestro Pleroma intelectual, el que une la luz perfecta con mi Espíritu Santo.&lt;br /&gt;»Éstas cosas, pues, que tú has visto se las presentarás a la otra raza que no es de este mundo. Pues no habrá honor en cualquier hombre que no sea inmortal, sinó sólo en aquellos escogidos de una sustancia inmortal, que se ha manifestado capaz de contener a Aquel que da su abundancia. Por ello digo que "A todo aquel que tiene se le dará y tendrá en plenitud". Pero al que no tiene —que es el hombre de este lugar, que está completamente muerto cuando ha sido apartado de los seres de la creación, de lo que ha sido engendrado, 84 a ese que, si ocurre que se le revela una de las esencias inmortales, piensa que la posee—, le será arrebatado (lo que tiene) y le será añadido a aquel que es.&lt;br /&gt;»Tú, pues, sé animoso y no temas en absoluto. Pues yo estaré contigo para que ninguno de tus enemigos tenga poder sobre ti. La paz sea contigo. ¡Sé fuerte!».&lt;br /&gt;Cuando (Jesús) dijo estas cosas, (Pedro) volvió a sí mismo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114753495354034825?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114753495354034825/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114753495354034825' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753495354034825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753495354034825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/apocalipsis-de-pedro-texto-copto-de.html' title='APOCALIPSIS DE PEDRO - (Texto copto de Nag Hammadi)'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114753472582069804</id><published>2006-05-13T08:37:00.000-07:00</published><updated>2006-05-13T08:38:45.896-07:00</updated><title type='text'>APOCALIPSIS DE PEDRO - (Fragmento griego de Akhmin)</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;1. ... muchos serán falsos profetas y enseñarán caminos diversos y doctrinas de perdición 2. y llegarán a ser hijos de la perdición. 3.Entonces Dios vendrá a mis fieles, los que tienen hambre y sed y están afligidos y purifican sus almas en esta vida, y juzgará a los hijos de la iniquidad.&lt;br /&gt;4. Además dijo el Señor: Vayamos a la montaña y oremos. 5.Y yendo con Él, nosotros los doce apóstoles, le suplicamos que nos mostrara a uno de nuestros hermanos justos, que había muerto, para que pudiéramos ver qué clase de forma tenía; y tomando valor, también pudiéramos animar a los hombres que nos oyesen.&lt;br /&gt;6. Y cuando oramos, repentinamente aparecieron dos hombres parados hacia el Este ante el Señor, a quienes no podíamos ver. 7. Emitían un rayo como del sol de sus semblantes, y sus vestiduras brillaban de un modo jamás visto por ojos humanos. No hay boca capaz de expresar, ni corazón que pueda concebir, la gloria con que estaban dotados, ni la belleza de su aspecto. 8.Y cuando los miramos, quedamos maravillados, porque sus cuerpos eran más blancos que la nieve y más rojos que las rosas; 9. y el rojo se unía al blanco con tal belleza que no puedo expresarla con palabras. 10. Sus cabellos eran rizados y brillantes y caían elegantemente por sus rostros y por sus hombros como una guirnalda tejida con plantas aromáticas y flores de colores variados, o como un arco iris en el cielo. Tal era su apariencia.&lt;br /&gt;11. Y viendo su belleza, quedamos maravillados de ellos, por su repentina aparición. 12.Y me acerqué al Señor y le dije: ¿Quiénes son éstos? 13.Me respondió: Éstos son los hermanos de ustedes, los justos, cuyo aspecto deseaban ver. 14.Y le dije: ¿Y dónde están todos los justos, y de qué clase es el mundo (eón) en el que están y tienen esta gloria?&lt;br /&gt;15. Y el Señor me mostró una región muy grande fuera de este mundo, con luz extremadamente brillante, donde los rayos del sol iluminaban el ambiente; y la tierra era feraz, con brotes que nunca se marchitaban; y llena de especias y plantas siempre florecientes e incorruptibles, produciendo frutos benditos. 16.Y había tanto perfume que el aroma llegaba incluso hasta nosotros.&lt;br /&gt;17. Y los habitantes de ese lugar vestían como ángeles resplandecientes, y sus vestiduras eran acordes a su tierra. 18.Y había ángeles revoloteando alrededor de ellos. 19.Y la gloria de los lugareños era la misma, y con una sola voz alababan al Señor, regocijándose en ese lugar. 20. El Señor nos dijo: Éste es el lugar de los líderes (sacerdotes principales) de ustedes, los hombres justos.&lt;br /&gt;21. Vi también otro lugar frente a éste, terriblemente triste, y era un lugar de castigo, y los que eran castigados y los ángeles que los castigaban vestían de negro, en consonancia con el ambiente del lugar. 22.Y algunos de los que estaban allí estaban colgados por la lengua: éstos eran los que habían blasfemado del camino de la justicia; debajo de ellos había un fuego llameante y los atormentaba.&lt;br /&gt;23. Y había un gran lago, lleno de cieno ardiente, donde se encontraban algunos hombres que se habían apartado de la justicia; y los ángeles encargados de atormentarles estaban encima de ellos.&lt;br /&gt;24. También había otros, mujeres, que colgaban de sus cabellos por encima de este cieno incandescente; éstas eran las que se habían adornado para el adulterio. Y los hombres que se habían unido a ellas en la impureza del adulterio pendían de los pies y tenían sus cabezas suspendidas encima del fango, y decían: No creíamos que tendríamos que venir a parar a este lugar.&lt;br /&gt;25. Y vi a los asesinos y a sus cómplices echados en un lugar estrecho, lleno de ponzoñosos reptiles, y eran mordidos por estas bestias, y se revolvían en aquel tormento. Y encima de ellos había gusanos que semejaban nubes negras. Y las almas almas de los que habían sido asesinados estaban allí y miraban al tormento de aquellos asesinos y decían: ¡Oh Dios!, rectos son tus juicios.&lt;br /&gt;26. Muy cerca de allí vi otro lugar angosto, donde iban a parar el desagüe y la hediondez de los que allí sufrían tormento, y se formaba allí como un lago. Y allí había mujeres sentadas, sumergidas en aquel albañal hasta la garganta; y frente a ellas, sentados y llorando, muchos niños que habían nacido antes de tiempo; y de ellos salían unos rayos como de fuego que herían los ojos de las mujeres; éstas eran las que habían concebido fuera del matrimonio y se habían procurado aborto.&lt;br /&gt;27. Y otros hombres y mujeres eran quemados hasta su mitad, y arrojados a un lugar oscuro y golpeados por espíritus malvados; y sus entrañas eran devoradas por gusanos que nunca acababan. Y éstos eran los que habían perseguido a los justos, y los habían entregado [a la muerte].&lt;br /&gt;28. Y cerca de aquellos, había nuevamente hombres y mujeres que se mordían sus propios labios en tormentos, y eran heridos por un hierro candente en sus ojos. Y éstos eran los que habían blasfemado y difamado el camino de la justicia.&lt;br /&gt;29. Y enfrente a éstos, otros hombres y mujeres se mordían sus lenguas, y tenían fuego ardiente en sus bocas. Y éstos eran los que habían sido testigos falsos.&lt;br /&gt;30. Y en otro lugar había guijarros más puntiagudos que espadas o que pinchos, candentes; y unos hombres y mujeres andrajosos, con harapos inmundos, rodaban sobre ellos en tormento. Y éstos eran los que habían sido ricos y confiaban en sus riquezas, y no se compadecían de los orfanatos y las viudas, y desdeñaban los mandamientos de Dios.&lt;br /&gt;31. Y en otro gran lago, lleno de materia hedionda (pus) y sangre y cieno ardiente, se encontraban unos hombres y mujeres sobre sus rodillas. Y éstos eran los que habían sido usureros, y demandaban interés sobre interés.&lt;br /&gt;32. Y otros hombres y mujeres eran arrojados desde un gran abismo, y cuando llegaban al fondo, eran conducidos nuevamente hasta la cima por aquellos que estaban sobre ellos, y volvían a ser arrojados, y su tormento no tenía fin. Y éstos eran los que habían profanado sus cuerpos comportándose como mujeres, y las mujeres que estaban con ellos eran las que se habían acostado entre ellas, como si fueran hombres con mujeres.&lt;br /&gt;33. Y junto al abismo estaba un lugar lleno de fuego, y allí se encontraban los hombres que habían tallado con sus propias manos imágenes para sí mismos suplantando a Dios. Y junto a éstos estaban otros hombres y mujeres con varas de fuego, y se golpeaban unos a otros, y no cesaban de atormentarse de esta manera.&lt;br /&gt;34. Y, cerca de ellos, otros hombres y mujeres se quemaban,  revolvían, y asaban. Y éstos eran los que habían abandonado el camino de Dios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114753472582069804?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114753472582069804/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114753472582069804' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753472582069804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753472582069804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/apocalipsis-de-pedro-fragmento-griego.html' title='APOCALIPSIS DE PEDRO - (Fragmento griego de Akhmin)'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114753441217745408</id><published>2006-05-13T08:31:00.000-07:00</published><updated>2006-05-13T08:33:32.336-07:00</updated><title type='text'>APOCALIPSIS DE PABLO - (Texto copto de Nag Hammadi)</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;La revelación de Pablo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;[Laguna]&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Visión de Pablo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;18 [...] en el camino. Y [se dirigió a él], diciendo: ¿Qué camino [tomaré] para subir a [Jerusalén]? El niño [contestó diciendo]: Di tu nombre, a fin de que te [muestre] el camino. Sabía [quién era Pablo]. Quiso mostrarse afable con él por medio de sus palabras a fin de hallar excusa para conversar con él. El niño tomó la palabra y dijo: Sé quien eres, Pablo, que tú eres el que fue bendecido desde el vientre de su madre. Ahora bien, yo [he venido] a ti a fin de que [subas a Jerusalén] hacia tus colegas [apóstoles]. Por esto [has sido llamado]. Yo soy [el Espíritu que hace camino] contigo. [Alerta] tu mente, Pablo [...] 19 Pues [...] todo que [...] en los principados y estas potestades y arcángeles y poderes y toda clase de demonios [...] aquél que pone al descubierto cuerpos para ser desparramados entre almas.&lt;br /&gt;Una vez hubo terminado esta alocución siguió hablando y me dijo: Alerta tu mente, Pablo, y percátate de que la montaña sobre la que estás es la montaña de Jericó, a fin de que conozcas las cosas ocultas que yacen bajo las cosas manifiestas. Sí, irás a los doce apóstoles, pues son espíritus elegidos, y te recibirán con un saludo.&lt;br /&gt;(Pablo) levantó la vista y vio cómo lo saludaban. Entonces, el [Espíritu] Santo, que conversaba con él, lo arrebató hacia lo alto, hasta el tercer cielo. Luego pasó hasta el cuarto [cielo]. El Espíritu [Santo] se dirigió a él diciendo: Mira y ve tu semejanza sobre la tierra.&lt;br /&gt;Él [miró] hacia abajo y vio las cosas que estaban sobre la tierra. Observó [y vio] las cosas que estaban sobre [...] 20 Fijó la mirada [hacia abajo] y vio a los doce apóstoles a su derecha y a su izquierda en la creación, y el Espíritu les precedía en el camino.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Visión de juicio de las almas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, en el cuarto cielo yo vi las cosas según sus clases. Vi, en efecto, a los ángeles que se asemejaban a dioses, a los ángeles que transfieren almas de la tierra de los muertos. La depositaron en la puerta del cuarto cielo, y los ángeles la azotaban. El alma levantó la voz diciendo: ¿Qué pecado he cometido en el mundo? El guardián que reside en el cuarto cielo le respondió diciendo: No era conveniente cometer todas aquellas transgresiones a la ley que se dan en el mundo de los muertos. El alma respondió diciendo: Aporta testigos y que [muestren] en qué cuerpo cometí transgresión. [¿Quieres] traer un libro [y leer en] él? Y acudieron tres testigos. El primero tomó la palabra y dijo: [¿Acaso] no estuve yo en el cuerpo en la segunda hora? [...] Me levanté contra ti 21 hasta que [te sumiste] en ira, en enojo y en envidia. El segundo habló y dijo: ¿Acaso no estaba yo en el cosmos? Entré en la hora quinta y te vi y te deseé. Y he aquí que ahora te acuso de los crímenes que cometiste. El tercero habló diciendo: ¿Acaso no me llegué a ti en la hora duodécima del día a la puesta del sol? Te di tinieblas hasta que remataras tus pecados.&lt;br /&gt;Cuando el alma oyó todo esto bajó los ojos con tristeza. Luego miró hacia arriba y se precipitó hacia abajo. El alma que fue precipitada hacia abajo [accedió] a un cuerpo que había sido preparado [para ella]. Y he aquí que se terminaron sus testigos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ascensión a través de los cielos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;[Yo, entonces, miré] hacia arriba y vi al Espíritu que me decía: Pablo, ven, acércate a mí. Y cuando yo [avanzaba], se abrió la puerta y entré en el quinto [cielo]. Y vi a mis colegas apóstoles [que me acompañaban] 22 mientras el Espíritu venía con nosotros. Y en el quinto cielo vi un gran ángel que enarbolaba en su mano una vara de hierro. Con él estaban otros tres ángeles y yo levanté la vista hacia ellos. Pero peleaban entre ellos enarbolando látigos, empujando a las almas hacia el juicio. Yo, por mi parte, avanzaba con el Espíritu y la puerta se me abrió. Entonces ascendimos al sexto cielo y vi a mis colegas apóstoles que me acompañaban, y el Espíritu Santo me conducía ante ellos. Levanté la mirada y vi una gran luz que resplandecía sobre el sexto cielo. Hablé y dije al guardián que estaba en el sexto cielo: [Abre] para mí y para el Espíritu [Santo] que me precede. Entonces me abrió y [ascendimos] al séptimo [cielo. Vi] un anciano [...] de luz cuya vestidura era blanca. [Su trono], que se halla en el séptimo cielo, resplandecía más que el sol, [siete] veces más. 23 El anciano tomó la palabra y me dijo: ¿A dónde vas, Pablo, el bendecido, el que fue separado desde el vientre de su madre?. Ahora bien, yo miraba al Espíritu, y él movía la cabeza diciéndome: Habla con él. Yo hablé y dije al anciano: Regreso al lugar del cual procedí. El anciano me contestó: ¿De dónde procedes? Yo le respondí diciendo: Desciendo al mundo de los muertos para llevar cautiva a la cautividad que fue cautivada en la cautividad de Babilonia. El anciano me contestó diciendo: ¿De qué manera podrás apartarte de mí? Mira y ve a los principados y a las potestades. El Espíritu intervino diciendo: Entrégale la señal que está en tu mano, y te abrirá. Entonces yo le di la señal. Él volvió el rostro hacia abajo, hacia su creación y los que son sus potestades. Entonces se abrió [el séptimo] cielo y ascendimos a la 24 Ogdóada. Y vi a los doce apóstoles. Me saludaron y ascendimos al noveno cielo. Yo saludé a todos los que se hallaban en el noveno cielo, y ascendimos al décimo cielo. Y yo saludé a mis espíritus compañeros. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114753441217745408?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114753441217745408/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114753441217745408' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753441217745408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114753441217745408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/apocalipsis-de-pablo-texto-copto-de.html' title='APOCALIPSIS DE PABLO - (Texto copto de Nag Hammadi)'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114746876001440463</id><published>2006-05-12T14:16:00.000-07:00</published><updated>2006-05-12T14:19:25.813-07:00</updated><title type='text'>EVANGELIO DE LA VERDAD</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Prólogo &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;16 El Evangelio de la verdad es alegría para quienes han recibido de parte del Padre de la verdad el don de conocerlo por el poder de la Palabra que ha venido desde el Pleroma, la que está en el Pensamiento y el Intelecto del Padre, la que es llamada el Salvador, ya que es el nombre de la obra que debe llevar a cabo para la salvación de quienes eran 17 ignorantes del Padre, pero el evangelio es la manifestación de la esperanza que se descubre por quienes la buscan.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I. SURGIMIENTO DE LA IGNORANCIA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Frustración de la búsqueda y creación ilusoria&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Puesto que la Totalidad buscó a Aquel del que habían salido, y la Totalidad estaba dentro de Él, el Incomprensible, el Impensable, que está sobre todo pensamiento, ignorar al Padre produjo angustia y terror. Pero la angustia se tornó densa como una bruma, de manera que nadie podía ver; por este motivo se ha fortalecido el Error; ha trabajado su materia vanamente, puesto que no conocía la verdad. Emprendió una obra disponiendo con esfuerzo y belleza algo semejante a la Verdad. Esto, en realidad, no constituía una humillación para el Incomprensible, el Impensable, puesto que eran nada, la angustia, el olvido y la obra engañosa, en tanto que siendo firme la Verdad es inmutable e inquebrantable y totalmente bella. Por esto, despreciad el Error. De este modo no tenía raíz y estaba en una bruma respecto del Padre, afanado en disponer actividades, olvidos y terrores, para por medio de ellos atraer a los del medio y hacerlos cautivos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El olvido&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El olvido del Error no se manifestó. No es un [...] 18 desde el Padre. El olvido no tuvo lugar desde el Padre, aunque tuvo origen por su causa. Pero lo que nace en él es el conocimiento que se manifestó para que el olvido se disipara y el Padre fuese conocido. Ya que el olvido existió a causa de que el Padre no fue conocido, cuando el Padre sea conocido, el olvido a partir de ese momento dejará de existir.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II.&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;EL DESCUBRIMIENTO DEL PADRE&lt;br /&gt;Jesús crucificado y la existencia en el Padre&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Éste es el evangelio del que se busca, que se reveló a los que son perfectos por las misericordias del Padre, el misterio oculto, Jesús, el Cristo, por cuyo medio iluminó a los que estaban en la oscuridad a causa del olvido. Los ha iluminado y (les) ha mostrado un camino. El camino, sin embargo, es la verdad que les ha enseñado. Por este motivo el Error se ha irritado contra él, lo ha perseguido, lo ha maltratado y lo redujo a nada. Lo clavó en un madero (y) fue un fruto del conocimiento del Padre. Pero no fue motivo de destrucción porque fuese asimilado, sino que a los que lo asimilan dio motivos para que sean felices por el descubrimiento, pero Él los descubrió en sí mismo y ellos lo descubrieron en ellos, al Incomprensible, al Impensable, al Padre, el Perfecto, que produjo la Totalidad, en el que está la Totalidad y del que la Totalidad necesita. Aunque ha conservado su perfección en sí, la que no ha dado a la Totalidad, el Padre no era celoso. Pues ¿qué celo podría existir entre Él y sus miembros? 19 Porque si el Eón hubiera recibido así su perfección, no podrían llegar [...] al Padre, el que conserva en sí su perfección, dándosela como una conversión hacia Él y un conocimiento perfectamente único. Él es el que ha producido la Totalidad, en el que está la Totalidad y del que la Totalidad necesita. Como en el ejemplo de alguien al que otros ignoran, que desea que lo conozcan y lo amen, del mismo modo ¿por qué motivo la Totalidad estaría necesitada a no ser que fuese por el conocimiento del Padre? Él (=Jesús) fue un guía, silenciosamente y en reposo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Salvador maestro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Apareció en las escuelas, profirió la Palabra como un maestro. Se le aproximaron los sabios, según propia estimación, para probarle. Pero los confundió, porque eran vanos. Ellos lo odiaron, puesto que no eran sabios verdaderamente. Después de todos éstos se aproximaron a él también los niños, a quienes pertenece el conocimiento del Padre. Fortalecidos, aprendieron los aspectos del rostro del Padre. Conocieron y fueron conocidos; fueron glorificados y han glorificado.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III. PREVISIÓN SALVÍFICA&lt;br /&gt;El libro del viviente y la crucifixión&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Se manifestó en su corazón el libro que vive del Viviente, el que está escrito en el Pensamiento y el Intelecto 20 [del] Padre y que antes del establecimiento de la Totalidad estaba en su Incomprensibilidad, el que nadie podía tomar, puesto que está reservado para el que lo tomara para ser inmolado. Ninguno hubiera podido manifestarse de cuantos creyeron en la salvación si no hubiera aparecido ese libro. Por ese motivo el compasivo, el fiel, Jesús, aceptó con paciencia los sufrimientos hasta que tomó este libro, puesto que sabe que su muerte es vida para muchos. Del mismo modo que en un testamento se ocultan antes de abrirse los bienes del dueño de la casa fallecido, así sucede con la Totalidad, que permanece oculta en tanto que el Padre de la Totalidad era invisible, siendo un ser engendrado por sí mismo, del que provienen todos los intervalos. Por este motivo apareció Jesús, revistió aquel libro, fue clavado en un madero, y publicó el edicto del Padre sobre la cruz. ¡Oh sublime enseñanza! Se humilló hasta la muerte, aunque la vida eterna reviste. Después de despojarse de estos harapos perecederos, se revistió de la incorruptibilidad que nadie puede sustraerle. Habiendo penetrado en las regiones vacías de los terrores, atravesó por los que estaban desnudos a causa del olvido, siendo conocimiento y perfección, proclamando lo que hay en el corazón 21 [...] [...] enseñar a sus discípulos. Pero los discípulos son el Viviente, los que están inscritos en el libro del Viviente. Reciben la enseñanza sobre sí mismos, la reciben del Padre, y se vuelven de nuevo hacia Él.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Previsión paterna y llamada del elegido&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Puesto que la perfección de la Totalidad está en el Padre, es necesario para la Totalidad subir hacia Él. Entonces, el que posee el conocimiento adquiere lo que le es propio y lo atrae hacia sí. Porque el que es ignorante está menesteroso y falto de muchas cosas, puesto que le falta lo que lo perfeccionará. Dado que la perfección de la Totalidad está en el Padre, es necesario que la Totalidad ascienda hacia Él y que cada uno adquiera lo que le es propio. Los ha inscrito de antemano, habiéndolos preparado para darla a los que han salido de Él. Aquellos cuyo nombre conoció de antemano han sido llamados finalmente, de modo que el que posee el conocimiento es aquel cuyo nombre ha sido pronunciado por el Padre, pues aquel cuyo nombre no ha sido dicho es ignorante. Efectivamente, ¿cómo podrá oír aquel cuyo nombre no ha sido convocado? Porque el que es ignorante hasta el fin es una obra del olvido y será disuelto con él, de lo contrario ¿cuál es el motivo de que estos desgraciados carezcan 22 de nombre y de que no exista para ellos una llamada?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Respuesta a la llamada y contenido del Libro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De esta manera el que posee el conocimiento es de lo alto. Si es llamado, escucha, responde y se vuelve hacia quien lo llama para ascender hacia Él. Y sabe cómo se llama. Poseyendo el conocimiento hace la voluntad de quien lo ha llamado, quiere complacerle y recibe el reposo. Su nombre propio aparece. El que llegue a poseer el conocimiento de este modo sabe de dónde viene y a dónde va. Sabe como una persona que habiendo estado embriagada ha salido de su embriaguez, ha vuelto a sí misma y ha corregido lo que le es propio. Él (=Jesús) ha desviado a muchos del Error. Les ha precedido hasta sus lugares, de los que se habían alejado cuando aceptaron el error, a causa de la profundidad del que abarca a todos los intervalos, mientras que ninguno existe que lo abarque a Él. Era una gran maravilla que estuvieran en el Padre sin conocerlo y que fuesen capaces de autogenerarse, puesto que no podían comprender ni conocer a Aquel en el que estaban. Porque de este modo su voluntad no había emergido de Él. En efecto, la reveló en consideración a un conocimiento que persuada a todas sus emanaciones. Éste es el conocimiento del libro viviente que reveló a los 23 eones, por fin, como [sus le]tras, revelando cómo no son vocales ni consonantes, para que el que las lea piense en algo vano, sino que son letras de la Verdad que sólo pronuncian los que las conocen. Cada letra es un pen[samiento] completo, porque son letras escritas por la Unidad, habiéndolas escrito el Padre, para que los eones por medio de sus letras conozcan al Padre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IV. LIBERACIÓN SALVÍFICA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Advenimiento de la Palabra y reintegración del elegido&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Su sabiduría contempla a la Palabra, su enseñanza la pronuncia y su conocimiento la ha revelado. Su clemencia es una corona sobre ella. Su alegría está en armonía con ella; su gloria la ha exaltado; su imagen la ha manifestado; su reposo la ha recibido en sí mismo; su amor hizo un cuerpo sobre ella; su fe la ha rodeado. De esta manera la Palabra del Padre surge en la Totalidad, como el fruto 24 [de] su corazón y como impronta de su voluntad. Pero sostiene a la Totalidad eligiéndola y recibe también el aspecto de la Totalidad. Jesús el de infinita dulzura la purifica, le da vuelta hacia el Padre y la Madre. El Padre descubre su seno. Pero su seno es el Espíritu Santo. Descubre su secreto, su secreto es su Hijo, para que por la misericordia del Padre los eones dejen de inquietarse buscando al Padre y descansen en él sabiendo que es el reposo. Después de haber colmado la deficiencia, ha abolido la forma. Su forma es el mundo en el que fue esclavo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Disolución del mundo y de lo múltiple&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Porque la región en donde hay envidia y discordia es deficiente, pero la región en la que hay unidad es perfecta. Puesto que la deficiencia se produjo porque se ignoró al Padre, entonces cuando se conoce al Padre la deficiencia dejará de existir. Como sucede con la ignorancia de una persona, que una vez que conoce se desvanece su ignorancia, como se desvanece la oscuridad cuando aparece 25 la luz, del mismo modo también se desvanece la deficiencia ante la perfección. Así desde ese momento no se manifiesta más la forma, sino que se disolverá en la fusión de la Unidad, porque ahora sus obras yacen dispersas, a la vez que la Unidad dará perfección a los intervalos. En la Unidad cada uno se realizará; en el conocimiento se purificará de la multiplicidad en la Unidad, consumiendo la materia en sí mismo, como una llama, y la oscuridad por la luz y la muerte por la vida. Si estas cosas verdaderamente han sobrevenido a cada uno de nosotros, debemos vigilar sobre todo para que la morada sea santa y esté en silencio para la Unidad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Parábola de los vasos y juicio de la Palabra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es lo mismo que en el caso de ciertas personas que han dejado los lugares que tenían vasos en sus puestos que no eran buenos. Si los hubieran roto, tampoco habría sufrido daño el dueño de casa. Sin embargo queda satisfecho, pues en lugar de los vasos deteriorados, los hay llenos, que son de manufactura perfecta. Porque así es el juicio que ha venido de 26 lo alto. Ha juzgado a cada uno, como una espada desenvainada, de doble filo, que corta por ambos lados. Cuando la Palabra apareció, la que está en el corazón de quienes la pronuncian, ella no es sólo un sonido, sino que tomó un cuerpo, una gran turbación sobrevino entre los vasos, porque algunos habían sido vaciados y otros estaban llenos; es decir, algunos habían sido provistos, pero otros derramados, unos purificados, pero otros quebrados.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Perturbación cósmica y derrota del Error&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Todas las regiones se agitaron y conmovieron, porque carecían de orden y estabilidad. El Error se desconcertó, ignorando qué hacer; se afligió, lamentándose, y quedó vacilante, porque no sabía nada, después que se le aproximó el conocimiento que es su destrucción y el de todas sus emanaciones, el Error es vano, al no tener nada adentro. La Verdad apareció, todas sus emanaciones la conocieron. Saludaron al Padre verdaderamente con una potencia perfecta que las une con el Padre. Porque cada una ama a la Verdad, puesto que la Verdad es la boca del Padre y su lengua es el Espíritu Santo. El que se une 27 a la verdad se une a la boca del Padre por su lengua, cuando llegue a recibir el Espíritu Santo, puesto que tal es la manifestación del Padre y su revelación a sus eones. Ha revelado lo que de Él estaba oculto y lo ha explicado. Pues ¿quién existe, sino el Padre solamente?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Seres ocultos y descubiertos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Todos los intervalos son sus emanaciones. Han sabido que proceden de Él como hijos provenientes de un hombre perfecto. Sabían que todavía no habían recibido forma y que todavía no habían recibido un nombre, cada uno de los cuales engendra el Padre. En ese momento reciben una forma por su conocimiento, pues aunque estén en Él, no le conocen. Pero el Padre es perfecto, conociendo todo intervalo que está en Él. Si quiere, manifiesta a quien quiere, dándole una forma y dándole un nombre y lo llama y motiva que ellos vengan a la existencia los que antes de venir a la existencia, ignoran a quien los ha formado. No digo, por lo tanto, que no son nada los que todavía no existen, sino que están 28 en Él que querrá que vengan a la existencia cuando quiera, como el tiempo conveniente por venir. Antes de que todas las cosas se manifiesten, sabe lo que producirá. Pero el fruto que todavía no se ha manifestado, nada sabe, ni nada hace. De este modo también cada intervalo que es en el Padre proviene del que es, que lo ha establecido desde lo que no es. Pues el que carece de raíz, tampoco tiene fruto, pero por más que piense interiormente «He comenzado a existir», sin embargo, será destruido por sí mismo. Por este motivo el que no ha existido en absoluto nunca existirá. Entonces ¿qué quiso para pensar de sí mismo? Esto: «He existido como las sombras y los fantasmas de la noche». Cuando la luz ilumina el terror que esa persona ha experimentado, comprende que no es nada.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El estado de pesadilla y el despertar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;De este modo eran ignorantes del Padre, al que 29 no veían. Puesto que existía terror, turbación, inestabilidad, vacilación y discordia, eran muchas las ilusiones y las vacuas ficciones que los ocupaban, como si estuvieran sumergidos en el sueño y convivieran con sueños inquietantes. Bien huían a algún lugar, bien se daban vuelta extenuados, después de perseguir a otros, bien daban golpes, bien los recibían, bien caían desde grandes alturas, o bien volaban por el aire, aunque sin poseer alas. A veces (les) sucede como si alguien fuese a matarlos, aunque nadie los persiga, o bien como si ellos mismos mataran a sus vecinos, porque se encontraron manchados con su sangre. Una vez que los que pasan por estas cosas se despiertan, nada ven, aunque estaban en medio de todas estas confusiones, puesto que ellas no existen. Semejante es el modo de los que han rechazado la ignorancia lejos de sí, igual que no tienen en ninguna consideración el sueño, así tampoco consideran sus 30 acciones como algo sólido, sino que las abandonan como un sueño tenido en la noche. El conocimiento del Padre lo aprecian como el amanecer. De esta manera ha actuado cada uno de ellos, como cuando estaban dormidos mientras que eran ignorantes. Y éste es el modo como ha (llegado el conocimiento), como si se despertara. ¡Feliz será el que llegue a darse vuelta y a despertarse! Y bienaventurado es el que ha abierto los ojos del ciego. Y el Espíritu ha corrido tras él, dándose prisa para despertarle. Habiendo tendido la mano al que yacía sobre la tierra, lo afirmó sobre sus pies, pues todavía no se había levantado.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;V. INTERVENCIÓN PATERNA&lt;br /&gt;Mediación del Hijo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Les dio los medios de conocerlo, el conocimiento del Padre y la manifestación de su Hijo. Porque cuando lo han visto y lo han oído, les hizo gustarlo y sentirlo y tocar al Hijo bienamado. Cuando apareció, instruyéndoles sobre el Padre, el Incomprensible, cuando les hubo insuflado lo que está en el Pensamiento, cumpliendo su voluntad, cuando muchos hubieron recibido la luz, se dieron vuelta 31 hacia él. Porque los materiales eran extraños y no vieron su semejanza, tampoco lo habían conocido. Pues él vino en una forma carnal, sin encontrar ningún obstáculo a su desplazamiento, puesto que la incorruptibilidad es irresistible. De nuevo, dijo cosas nuevas, hablando sobre lo que está en el corazón del Padre, habiendo proferido la Palabra sin defecto. Una vez que la luz habló por su boca y su voz engendró la Vida, les dio pensamiento e intelecto, la misericordia y la salvación y el espíritu poderoso proveniente de la infinitud y de la dulzura del Padre. Habiendo detenido los castigos y las torturas, puesto que desviaban de su rostro a muchos que estaban en el error y los lazos necesitados de misericordia, ha destruido a ambos con poder y los confundió con el conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Parábola de la oveja perdida&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ha llegado a ser un camino para los que iban descarriados y conocimiento para los ignorantes, descubrimiento para los que buscaban y confirmación para los vacilantes e incontaminación para los manchados. Es el pastor 32 que ha dejado las noventa y nueve ovejas que no estaban perdidas y ha ido a buscar a la que estaba extraviada. Se regocijó cuando la encontró, porque noventa y nueve es un número que está en la mano izquierda, que lo contiene. Pero cuando se encuentra el uno, el número entero pasa a la mano derecha. Del mismo modo sucede al que le falta el uno, es decir, la mano derecha completa, que atrae a lo que era deficiente y lo toma del lado de la mano izquierda y lo lleva a la derecha, y de este modo también el número llega a ser una centena. Se trata del signo del que está en su sonido, o sea, del Padre. Incluso en sábado ha trabajado por la oveja que encontró caída en el pozo. Ha reanimado a la oveja subiéndola desde el pozo para que sepáis íntimamente, vosotros, los hijos del conocimiento interior, cuál es el sábado, en el que no es conveniente que la salvación descanse, para que podáis hablar del día de lo alto, que carece de noche, y de la luz que no se oculta, porque es perfecta. Decid, pues, desde el corazón que sois el día perfecto y que en vosotros mora la luz que no desfallece. Hablad de la verdad con los que la buscan y [del] conocimiento a los que han pecado en su error.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VI. DEBERES DEL ELEGIDO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;33 Afirmad el pie de los que vacilan y tended vuestra mano a los débiles. Alimentad a quienes tienen hambre y consolad a los que sufren. Levantad a los que quieren levantarse y despertad a los que duermen, porque sois el entendimiento que atrae. Si actuáis así como fuertes, seréis también más fuertes. Prestaos atención a vosotros mismos y no os preocupéis de las otras cosas que habéis apartado de vosotros. No volváis a lo que habéis vomitado para comerlo. No seáis polillas. No seáis gusanos, porque ya lo habéis rechazado. No seáis un lugar para el diablo, porque ya lo habéis destruido. No consolidéis vuestros obstáculos, los que sois vacilantes, aunque seáis como un apoyo (para ellos). Pues al licencioso se lo debe tratar incluso como más nocivo que al justo. Efectivamente el primero actúa como una persona sin ley, pero el último actúa como una persona justa entre los demás. Así pues, vosotros haced la voluntad del Padre, puesto que le pertenecéis.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VII. EL PADRE Y LOS ELEGIDOS&lt;br /&gt;El elegido como fragancia del Padre&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Porque el Padre es dulce y lo que hay en su voluntad es bueno. Ha tomado conocimiento de lo que es vuestro para que podáis reposar en Él. Porque por los frutos se toma el conocimiento de las cosas que son suyas, ya que los hijos del Padre 34 son su fragancia, pues existen desde la gracia de su rostro. Por esta razón el Padre ama su fragancia y la manifiesta en toda región, y si la mezcla con la materia, da su fragancia a la luz y en su Silencio la hace superar toda forma (y) todo sonido, pues no son los oídos los que perciben la fragancia, sino que es el hálito que tiene el sentido del olfato y atrae la fragancia hacia sí y se sumerge en la fragancia del Padre, de manera que así lo protege y lo lleva al lugar de donde vino, de la fragancia primera que se ha enfriado como algo en una obra psíquica, semejante al agua fría que se congela sobre la tierra que no es firme y que los que la ven piensan que es tierra, pero después de nuevo se disuelve. Las fragancias, pues, que se han enfriado provienen de la división. Por este motivo vino la fe, disolvió la división y aportó el Pleroma cálido de amor para que el frío no vuelva de nuevo, sino que exista la unidad del pensamiento perfecto.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Perfeccionamiento en el Padre&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ésta es la Palabra del evangelio del descubrimiento del Pleroma, para los que esperan 35 la salvación que viene de lo alto. Mientras que su esperanza, por la que esperan, está en expectativa, ellos cuya imagen es luz, sin ninguna sombra, entonces, en ese momento, el Pleroma sobreviene. La deficiencia material no proviene de la infinitud del Padre, el que viene a dar tiempo para la deficiencia, aunque nadie podría sostener que lo incorruptible pudiera venir de esta manera. Pero la Profundidad del Padre se multiplicó y el pensamiento del Error no existía con él. Es algo que declina, es algo que fácilmente se pone derecho de nuevo con el descubrimiento de Aquel que ha venido hacia él al que recuperará. Porque este retorno es llamado arrepentimiento. Por este motivo la incorruptibilidad ha soplado y ha ido detrás del que ha pecado para que pueda descansar. Porque la clemencia es lo que queda para la luz en la deficiencia, la Palabra del Pleroma. En efecto, el médico va ligero hacia el lugar en donde hay un enfermo, porque ahí está la voluntad que hay en él. El que es deficiente, entonces, no se oculta, porque uno posee lo que al otro le falta. De esta manera el Pleroma que no es deficiente, pero que colma la deficiencia, es lo que 36 Él suministró desde sí mismo para completar lo que le falta, para que así reciba la gracia. Cuando era deficiente, no tenía la gracia. Por esto había deficiencia en el lugar en donde no había gracia. Una vez que aquélla, que estaba disminuida, se recibió, reveló lo que le faltaba, siendo (ahora) Pleroma, es decir, el descubrimiento de la Luz de la Verdad que apareció sobre él porque ésta es inmutable.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Unción del elegido y el paraíso como lugar del reposo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por esto se habló de Cristo en su medio para los que estaban angustiados pudieran retornar y él pudiera ungirlos con el ungüento. Éste es la misericordia del Padre que tendrá misericordia de ellos. Pero aquellos a los que ha ungido son los perfectos. Porque los vasos llenos son los que habitualmente se untan. Pero cuando la untura de un vaso se disuelve, está vacío y el motivo de su deficiencia es la causa por la que su untura desaparece. Porque en ese momento lo atrae un soplo, algo por el poder de lo que está con él. Pero de aquel que carece de deficiencia ningún sello es levantado, ni nada se derrama, sino que aquello de lo que está falto el Padre perfecto una vez más lo llena. Él es bueno. Conoce a sus simientes, porque es el que las ha sembrado en su paraíso. Pero su paraíso es su lugar de reposo. Éste 37 es la perfección en el pensamiento del Padre, y éstas son las palabras de su reflexión. Cada una de sus palabras es la obra de su voluntad única en la revelación de su Palabra. Mientras estaban todavía en la profundidad de su pensamiento, la Palabra que fue la primera en adelantarse las reveló junto con el Intelecto que profiere la Palabra única en la gracia silenciosa. Ha sido llamado Pensamiento, porque estaba en Él antes de revelarse. Le correspondió, pues, adelantarse la primera cuando la voluntad de Aquel que quiso lo determinó.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La voluntad inescrutable del Padre&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pero la voluntad es que el Padre esté en reposo y complacido. Nada sucede sin la voluntad del Padre, pero su voluntad es inescrutable. Su huella es la Voluntad y nadie puede conocerla ni es posible a nadie escudriñarla para comprenderla. Pero cuando quiere, lo que quiere ahí está, aun cuando el espectáculo no les agrade del modo que sea ante Dios, cuando el Padre quiere. Porque conoce el comienzo de todos y su final. Al final, efectivamente, los interpelará directamente. Pero el fin consiste en conocer al que está oculto, y Éste es el Padre, 38 del que ha salido el principio y hacia el que retornarán los que han salido de Él. Ellos, por otra parte, han aparecido para la gloria y la alegría de su nombre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VIII. EL NOMBRE DEL PADRE ES EL HIJO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El nombre del Padre, empero, es el Hijo. Es Él el que en el Principio dio un nombre al que ha salido de sí, que era Él mismo y al que engendró como Hijo. Le ha dado su nombre, el que le perteneció; es aquel al que le pertenece todo lo que existe en torno al Padre. Suyo es el nombre; suyo es el Hijo. Es posible para éste verlo. Pero el nombre es invisible porque sólo él es el secreto del Invisible que viene a los oídos que están completamente llenos de él por él. Porque, realmente, el nombre del Padre no es dicho, sino que se revela por medio del Hijo. Entonces y siendo así ¡grande es el nombre! ¿Quién, entonces, podrá pronunciar un nombre para Él, el gran nombre, salvo Él solo al que pertenece el nombre y los hijos del nombre, en los que descansó el nombre del Padre, los que a su vez descansaban en su nombre? Puesto que el Padre es inengendrado, Él solo es el que lo engendró como nombre para sí mismo antes de producir los eones, para que el nombre del Padre estuviese sobre sus cabezas como Señor, el que es el nombre 39 verdadero, firme en su autoridad por la potencia perfecta. Porque el nombre no pertenece a las palabras ni su nombre forma parte de las denominaciones sino que es invisible. Se dio un nombre para sí solo, puesto que Él solo se contempla y solo tiene capacidad para darse un nombre. Porque el que no existe carece de nombre. Pues ¿qué nombre se puede dar al que no existe? Pero El que es, es asimismo con su nombre, y el único que le conoce y el solo que sabe darle un nombre es el Padre. El Hijo es su nombre. Por lo tanto no lo ha ocultado, sino que ha existido y en cuanto es el Hijo, sólo Él dio un nombre. El nombre, por lo tanto, es del Padre, igual que el nombre del Padre es el Hijo. Puesto que ¿en dónde la misericordia encontraría este nombre, si no es junto al Padre? Pero seguro que alguno dirá a su vecino: «¿Quién dará un nombre al que existía antes que él, como si los niños no recibieran un nombre 40 de los que los han engendrado?» Primero, entonces, nos conviene entender acerca de este tema: «¿qué es el nombre?». Éste es el nombre auténtico; por lo tanto no es el nombre que deriva del Padre, puesto que es el nombre propio. No ha recibido, por consiguiente, el nombre en préstamo como los demás, según el modo como cada uno es producido, sino que éste es el nombre propio. No hay ningún otro al que se lo haya dado. Pero él es innominable e indescriptible, hasta el momento en que éste, que es perfecto, sólo lo expresó. Y él es el que tiene el poder para proclamar su nombre y contemplarlo. Por consiguiente, cuando le ha parecido bien que su nombre amado sea su Hijo y le dio el nombre a él, este que salió de la profundidad, expresó sus realidades, sabiendo que el Padre es carente de mal. Por esto también lo ha enviado para que hablase del lugar y de su lugar de reposo desde el que ha venido 41 y glorificase al Pleroma, la grandeza de su nombre y la dulzura del Padre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IX. EL REPOSO DEL PADRE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sobre el lugar de donde ha venido cada uno hablará y hacia la región en la que ha recibido su constitución retornará con prisa y abandonará esta región, la región donde se halló recibiendo gusto de aquel lugar, nutriéndose y creciendo. Y su lugar propio de reposo es su Pleroma. De este modo todas las emanaciones del Padre son plenitudes, y la raíz de todas estas emanaciones está en que a todas las hizo crecer en Él mismo. Él les ha asignado sus destinos. Cada una de ellas se ha manifestado, para que por su propio pensamiento [...]. Porque el lugar hacia el que extienden su pensamiento, ese lugar, su raíz, es la que las eleva en todas las alturas hacia el Padre. Toman posesión de su cabeza, que es reposo para ellas, y son sostenidas, uniéndosele, de manera que dicen que han participado de su rostro con sus besos. Pero no se manifiestan 42 de esta manera, ya que no fueron elevadas por sí mismas; tampoco han sido privadas de la gloria del Padre ni lo concibieron como pequeño ni duro, ni irascible, sino como carente de mal, imperturbable, dulce, conociendo todos los intervalos antes de que existieran y sin haber tenido necesidad de instruirse. Ésta es la manera de ser de los que poseen (algo) de lo alto de la grandeza inconmensurable, en tanto que esperan al Uno solo y perfecto, que está allí para ellos. Y no descienden al Hades ni hay para ellos celos ni lamento ni muerte, sino que descansan en el que permanece en reposo, sin esforzarse ni dar vueltas en torno a la verdad. Por el contrario, ellos mismos son la verdad y el Padre está en ellos y ellos están en el Padre, siendo perfectos, siendo indivisibles en el verdaderamente bueno, de nada necesitan, sino que permanecen en reposo, refrescados por el Espíritu. Y tendrán en cuenta su raíz. Se interesarán por estas cosas en las que encontrarán su raíz y no sufrirán pérdida para su alma.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conclusión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Tal es el lugar de los bienaventurados. En cuanto a lo demás, sepan en sus lugares que no me es conveniente, 43 habiendo estado en el lugar de reposo, decir nada más. Pero es en él en el que estaré, y para consagrarme por entero al Padre de la Totalidad y a los verdaderos hermanos, aquellos sobre los que el amor del Padre se derrama y en cuyo medio nada de Él falta. Son ellos los que se manifiestan verdaderamente, puesto que existen en la vida verdadera y eterna, y hablan de la luz que es perfecta y colmada de la simiente del Padre, y que está en su corazón y en el Pleroma, mientras que su Espíritu se recogija en esto y glorifica a Aquel en el que ha existido porque es bueno. Y sus hijos son perfectos y dignos de su nombre, porque Él es el Padre y son hijos de este tipo los que Él ama.&lt;br /&gt;(Nota: la numeración corresponde a las páginas del manuscrito) &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114746876001440463?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114746876001440463/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114746876001440463' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114746876001440463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114746876001440463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/evangelio-de-la-verdad.html' title='EVANGELIO DE LA VERDAD'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114742099530154706</id><published>2006-05-12T01:02:00.000-07:00</published><updated>2006-05-12T01:03:15.380-07:00</updated><title type='text'>CARTA DE LÉNTULO A OCTAVIO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;(Manuscrito de la Biblioteca de Madrid)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Léntulo a Octavio, salud.&lt;br /&gt;En nuestros tiempos ha aparecido y existe todavía un hombre de gran virtud llamado Jesús Cristo y por las gentes Profeta de la verdad.&lt;br /&gt;Sus discípulos le apellidan Hijo de Dios, el cual resucita a los muertos y sana a los enfermos.&lt;br /&gt;Es de estatura alta, mas sin exceso; gallardo; su rostro venerable inspira amor y temor a los que le miran; sus cabellos son de color de avellana madura y lasos, o sea lisos, casi hasta las orejas, pero desde éstas un poco rizados, de color de cera virgen y muy resplandecientes desde los hombros lisos y sueltos partidos en medio de la cabeza, según la costumbre de los nazarenos.&lt;br /&gt;La frente es llana y muy serena, sin la menor arruga en la cara, agraciada por un agradable sonrosado. En su nariz y boca no hay imperfección alguna.&lt;br /&gt;Tiene la barba poblada, mas no larga, partida igualmente en medio, del mismo color que el cabello, sin vello alguno en lo demás del rostro. Su aspecto es sencillo y grave; los ojos garzos, o sean blancos y azules claros. Es terrible en el reprender, suave y amable en el amonestar, alegre con gravedad.&lt;br /&gt;Jamás se le ha visto reir; pero llorar sí.&lt;br /&gt;La conformación de su cuerpo es sumamente perfecta; sus brazos y manos son muy agradables a la vista. En su conversación es grave, y por último, es el más singular y modesto entre los hijos de los hombres. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;(Manuscrito de la Biblioteca de los Lazaristas, de Roma)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Publius Lentulus, gobernador de Judea, al César romano:&lt;br /&gt;He sabido ¡oh César! que deseas tener noticias detalladas respecto a ese hombre virtuoso llamado Jesucristo, a quien el pueblo considera como Profeta, y sus discípulos como Hijo de Dios y creador del cielo y de la tierra.&lt;br /&gt;El hecho es que todos los días se oye contar de él cosas maravillosas, sana a los enfermos y resucita a los muertos. Este hombre es de mediana estatura y su fisonomía se halla impregnada a la vez de una dulzura y de una dignidad tales, que quien le mira se siente obligado a amarle y a temerle a un mismo tiempo.&lt;br /&gt;Su cabellera hasta la altura de las orejas es del color de la nuez madura, y desde ahí hasta los hombros, de un color claro y brillante, hallándose dividida en dos partes iguales por una raya, al estilo de los nazarenos. La barba, de un mismo color que la cabellera, es rizada y partida; sus ojos, severos, tienen el brillo de un rayo de sol y nadie puede mirarle de frente.&lt;br /&gt;Cuando reprende inspira temor, pero al poco tiempo las lágrimas asoman a sus pupilas; hasta en sus rigores es afable y bondadoso. Dícese que jamás se le ha visto reir, y en cambio llora con frecuencia. Sus manos son bellas como sus brazos. Todos encuentran su conversación agradable y seductora. Pocas veces se le ve en público, y cuando aparece, se presenta con singular modestia. Su aire es muy distinguido y bellas sus facciones; no es extraño, pues su madre es la mujer más hermosa que se ha visto en este país.&lt;br /&gt;Si quieres conocerle ¡oh César!, según ya me lo han dicho una vez, dímelo y te lo enviaré.&lt;br /&gt;Aun cuando no ha seguido estudios, conoce todas las ciencias. Anda descalzo y lleva la cabeza descubierta. Muchos se ríen al verle desde lejos, pero al acercarse a él se sienten poseídos de respeto y admiración. Los hombres dicen no haber visto jamás un hombre semejante, ni haber oído una doctrina como la suya. Muchos creen que es Dios, otros aseguran que es tu enemigo ¡oh César! Dícese que jamás ha hecho daño a nadie, y que, por el contrario, se esfuerza en hacer feliz a todo el mundo.   &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114742099530154706?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114742099530154706/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114742099530154706' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114742099530154706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114742099530154706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/carta-de-lntulo-octavio.html' title='CARTA DE LÉNTULO A OCTAVIO'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114742073039122705</id><published>2006-05-12T00:58:00.000-07:00</published><updated>2006-05-12T00:59:13.856-07:00</updated><title type='text'>CARTA DE PONCIO PILATO A TIBERIO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;(Segunda carta de Pilato)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carta de Poncio Pilato dirigida al emperador romano acerca de Nuestro Señor Jesucristo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Poncio Pilato saluda al emperador Tiberio César.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Jesucristo, a quien te presenté claramente en mis últimas relaciones, ha sido, por fin, entregado a un duro suplicio a instancias del pueblo, cuyas instigaciones seguí de mal grado y por temor. Un hombre, por vida de Hércules, piadoso y austero como éste, ni existió ni existirá jamás en época alguna. Pero se dieron cita para conseguir la crucificción de este legado de la verdad, por una parte, un extraño empeño del mismo pueblo, y por otra, la confabulación de todos los escribas, jefes y ancianos, contra los avisos que les daban sus profetas y, a nuestro modo de hablar, las sibilas. Y mientras estaba pendiente de la cruz, aparecieron señales que sobrepujaban las fuerzas naturales, y que presagiaban, según el juicio de los físicos, la destrucción a todo el orbe. Viven aún sus discípulos, que no desdicen del maestro ni en sus obras ni en la morigeración de sus vidas; más aún, siguen haciendo mucho bien en su nombre. Si no hubiera sido, pues, por el temor de que surgiera una sedición en el pueblo (que estaba ya como en estado de efervescencia), quizá nos viviera todavía aquel insigne varón. Atribuye, pues, más mis deseos de fidelidad para contigo que a mi propio capricho el que no me haya resistido con todas mis fuerzas a que la sangre de un justo inmune de toda culpa, pero víctima de la malicia humana, fuera inicuamente vendida y sufriera la pasión; siendo así, además, que, como dicen sus escrituras, esto había de ceder en su propia ruina. Adiós. Día 28 de marzo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114742073039122705?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114742073039122705/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114742073039122705' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114742073039122705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114742073039122705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/carta-de-poncio-pilato-tiberio.html' title='CARTA DE PONCIO PILATO A TIBERIO'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741778911314097</id><published>2006-05-12T00:08:00.000-07:00</published><updated>2006-05-12T00:12:08.626-07:00</updated><title type='text'>CARTA SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA A LOS EFESIOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;San Ignacio (+ 110 d.C. aprox.), segundo sucesor de San Pedro en la sede de Antioquía, fue martirizado durante el reinado del emperador Trajano (98-117 d.C.). En camino a Roma, donde recibiría la corona del martirio, Ignacio escribió siete cartas que constituyen un valiosísimo testimonio, tanto por su antigüedad como por su contenido. San Ignacio de Antioquía es uno de los llamados «Padres Apostólicos», es decir, aquellos escritores de la Iglesia primitiva que en algún modo conocieron o tuvieron trato con alguno de los Apóstoles del Señor. La tradición atestigua que Ignacio fue oyente de la predicación del apóstol Juan.&lt;br /&gt;En la epístola dirigida a los efesios encontramos uno de los más antiguos testimonios patrísticos sobre la virginidad de Santa María. Por otro lado, San Ignacio es muy claro en su Cristología, afirmando la verdadera humanidad de Jesús así como su verdadera divinidad, saliendo así al paso de la herejía docetista, que negaba la verdadera humanidad de Jesús, y de los ebionitas, que negaban su divinidad.&lt;br /&gt;* * * * *&lt;br /&gt;Ignacio, llamado también Teóforo, a aquella que es grandemente bendecida en la plenitud de Dios Padre, predestinada antes de los siglos a estar por siempre, para una gloria que no pasa, inquebrantablemente unida y elegida en la pasión verdadera, por la voluntad del Padre y de Jesucristo nuestro Dios, a la Iglesia digna de ser llamada bienaventurada, que está en Éfeso de Asia, mi saludo en Jesucristo y en un gozo irreprochable.&lt;br /&gt;I. He acogido en Dios vuestro nombre bienamado, que habéis adquirido por vuestra naturaleza justa, según la fe y la caridad en Cristo Jesús, nuestro Salvador; imitadores de Dios, reanimados en la sangre de Dios, vosotros habéis llevado a la perfección la obra que conviene a vuestra naturaleza. 2. Apenas habéis sabido en efecto que yo venía de Siria encadenado por el Nombre y la esperanza que nos son comunes, esperando tener la suerte, gracias a vuestras oraciones, de combatir contra las bestias en Roma, para poder, si tengo esa suerte, ser discípulo; vosotros os apresurásteis en venir a verme. 3. Es así que a toda vuestra comunidad he recibido, en el nombre de Dios, en Onésimo, varón de una indecible caridad, vuestro obispo según la carne. Deseo que vosotros lo améis en Jesucristo, y que todos os asemejéis a él. Bendito sea aquél que os a hecho la gracia, a vosotros que habéis sido dignos, de tener tal obispo.&lt;br /&gt;II. Para Burro, mi compañero de servicio, vuestro diácono según Dios, bendito en todas las cosas, deseo que permanezca a mi lado para haceros honor a vosotros y a vuestro obispo. En cuanto a Croco, digno de Dios y de vosotros, a quien he recibido como una muestra de vuestra caridad, ha sido para mí consuelo en todas las cosas: quiera el Padre de Jesucristo consolarlo también a él, junto con Onésimo, Burro, Euplo y Frontón; en ellos es a todos vosotros a quienes he visto según la caridad. 2. Pueda yo gozar de vosotros para siempre, si yo fuera digno de ello. Conviene, pues, glorificar en toda forma a Jesucristo, que os ha glorificado a vosotros, a fin de que, reunidos en una misma obediencia, sometidos al obispo y al presbiterio, vosotros seáis santificados en todas las cosas.&lt;br /&gt;III. Yo no os doy órdenes como si fuera alguien. Porque si yo estoy encadenado por el Nombre, no soy aún perfecto en Jesucristo. Ahora, no he hecho más que comenzar a instruirme, y os dirijo la palabra como a condiscípulos míos. Más bien, soy yo quien tendrá necesidad de ser ungido por vosotros con fe, exhortaciones, paciencia, longanimidad. 2. Pero ya que la caridad no me permite callar respecto a vosotros, es por eso que he tomado la delantera para exhortaros a caminar de acuerdo con el pensamiento de Dios. Porque Jesucristo, nuestra vida inseparable, es el pensamiento del Padre, como también los obispos, establecidos hasta los confines de la tierra, están en el pensamiento de Jesucristo.&lt;br /&gt;IV. También conviene caminar de acuerdo con el pensamiento de vuestro obispo, lo cual vosotros ya hacéis. Vuestro presbiterio, justamente reputado, digno de Dios, está conforme con su obispo como las cuerdas a la cítara. Así en vuestro sinfónico y armonioso amor es Jesucristo quien canta. 2. Que cada uno de vosotros también, se convierta en coro, a fin de que, en la armonía de vuestra concordia, toméis el tono de Dios en la unidad, cantéis a una sola voz por Jesucristo al Padre, a fin de que os escuche y que os reconozca, por vuestras buenas obras, como los miembros de su Hijo. Es, pues, provechoso para vosotros el ser una inseparable unidad, a fin de participar siempre de Dios.&lt;br /&gt;V. Si en efecto, yo mismo en tan poco tiempo he adquirido con vuestro obispo una tal familiaridad, que no es humana sino espiritual, cuánto más os voy a felicitar de que le estéis profundamente unidos, como la Iglesia lo está a Jesucristo, y Jesucristo al Padre, a fin de que todas las cosas sean acordes en la unidad. 2. Que nadie se extravíe; si alguno no está al interior del santuario, se priva del "pan de Dios"[1]. Pues si la oración de dos tiene tal fuerza, cuánto más la del obispo con la de toda la Iglesia. 3. Aquél que no viene a la reunión común, ése ya es orgulloso y se juzga a sí mismo, pues está escrito: "Dios resiste a los orgullosos"[2]. Pongamos, pues, esmero en no resistir al obispo, para estar sometidos a Dios.&lt;br /&gt;VI, I. Y mientras más vea uno al obispo guardar silencio, más se le debe reverenciar; pues aquél a quien el Señor de la casa envía para administrar su casa, debemos recibirlo como aquél mismo que lo ha enviado. Entonces está claro que debemos ver al obispo como al Señor mismo. 2. Por otra parte, Onésimo mismo eleva muy alto vuestra disciplina en Dios, expresando con sus alabanzas que todos vosotros vivís según la verdad, y que ninguna herejía reside entre vosotros, sino que, por el contrario, vosotros no escucháis a persona alguna que les hable de otra cosa que no sea de Jesucristo en la verdad.&lt;br /&gt;VII. Porque algunos hombres con perversa astucia tienen el hábito de tomar para todo el Nombre, pero obrando de otro modo y de manera indigna de Dios; a aquellos, debéis evitarlos como a las bestias salvajes. Son perros rabiosos, que muerden a escondidas. Debéis estar en guardia, pues sus mordeduras esconden una enfermedad difícil de curar. 2. No hay más que un solo médico, carnal y espiritual, engendrado y no engendrado, Dios venido en carne, en la muerte vida verdadera, Hijo de María e Hijo de Dios, primero pasible y ahora impasible, Jesucristo Nuestro Señor.&lt;br /&gt;VIII. Que nadie, pues, os engañe, como por otra parte, no os dejéis engañar, siendo enteramente de Dios. Cuando sobre vosotros no se abata ninguna querella que pudiera atormentaros, entonces quiere decir que verdaderamente vosotros vivís según Dios. Yo soy vuestra víctima expiatoria, y por vuestra Iglesia yo me ofrezco en sacrificio, efesios, Iglesia que es renombrada por los siglos. 2. Los carnales no pueden hacer las obras espirituales, ni los espirituales las obras carnales, como tampoco la fe puede hacer las obras de la infidelidad, ni la infidelidad las de la fe. Pero aquellas mismas obras que vosotros hacéis en la carne son espirituales, pues es en Jesucristo que vosotros lo hacéis todo.&lt;br /&gt;IX,1. Yo he sabido que algunos venidos de allá han pasado por vosotros, portadores de una mala doctrina, pero no les habéis permitido sembrarla entre vosotros, tapasteis vuestros oídos para no recibir lo que ellos siembran, ya que vosotros sois piedras del templo del Padre, preparados para la construcción de Dios Padre, elevados hasta lo alto por la palanca de Jesucristo, que es la cruz, sirviendo como soga el Espíritu Santo; vuestra fe os tira hacia lo alto, y la caridad es el camino que os eleva hacia Dios. 2. Entonces todos vosotros sois también compañeros de ruta, portadores de Dios y portadores del templo, portadores de Cristo, portadores de santidad, adornados en todo de los preceptos de Jesucristo. Por mi parte, con vosotros me alegro porque he sido juzgado digno de mantenerme con vosotros mediante esta carta y de regocijarme con vosotros que vivís una vida nueva, no amando nada más que a Dios.&lt;br /&gt;X. "Orad sin cesar"[3] por los otros hombres, porque hay en ellos esperanza de arrepentirse, para que lleguen a Dios. Permitidles, pues, al menos por vuestras obras, ser vuestros discípulos. 2. Frente a sus iras, vosotros sed mansos; a sus jactancias, vosotros sed humildes; a sus blasfemias, vosotros mostrad vuestras oraciones; a sus errores, vosotros sed "firmes en la fe"[4]; a su fiereza, vosotros sed apacibles, sin buscar imitarlos. 3. Sed hermanos suyos por la bondad y buscad ser imitadores del Señor: --¿quién ha sido objeto de mayor injusticia? ¿quién más despojado? ¿quién más rechazado?-- para que ninguna hierba del diablo se encuentre entre vosotros, sino que en toda pureza y templanza, vosotros permanezcáis en Jesucristo, en la carne y el espíritu.&lt;br /&gt;XI. Estos son los últimos tiempos; en adelante avergoncémonos y temamos que la longanimidad de Dios no se torne en nuestra condenación. O bien temamos la "ira venidera"[5], o bien amemos la gracia presente: o lo uno o lo otro. Solamente si somos encontrados en Cristo Jesús entraremos en la vida verdadera. 2. Fuera de Él que nada tenga valor para vosotros, sino Aquél por quien yo llevo mis cadenas, perlas espirituales; quisiera resucitar con ellas, gracias a vuestra oración, de la que quisiera ser siempre partícipe para ser hallado en la herencia de los cristianos de Éfeso, que han estado siempre unidos a los apóstoles, por la fuerza de Jesucristo.&lt;br /&gt;XII. Yo sé quién soy y a quién escribo: yo soy un condenado; vosotros, habéis obtenido misericordia; yo estoy en el peligro; vosotros estáis seguros. Vosotros sois el camino por donde pasan aquellos que son conducidos a la muerte para encontrar a Dios, iniciados en los misterios con Pablo, el santo, quien ha recibido el martirio y es digno de ser llamado bienaventurado. Pueda yo ser encontrado sobre sus huellas cuando alcance a Dios; en todas sus cartas os recuerda en Jesucristo.&lt;br /&gt;XIII. Poned, pues, empeño en reuniros más frecuentemente para rendir a Dios acciones de gracia y alabanza. Porque cuando vosotros os reunís a menudo, las potestades de Satanás son abatidas y su obra de ruina destruida por la concordia de vuestra fe. 2. Nada es mejor que la paz, por la que se lleva a término toda guerra, tanto celeste como terrestre.&lt;br /&gt;XIV. Nada de todo eso os está oculto, si vosotros, por Jesucristo, tenéis a la perfección la fe y la caridad, que son el principio y el fin de la vida: "el principio es la fe, y el fin la caridad"[6]. Las dos reunidas, son Dios, y todo lo demás que conduce a la santidad no hace más que seguirlas. 2. Nadie, si profesa la fe, peca; nadie, si posee la caridad, aborrece. "Se conoce el árbol por sus frutos"[7]: así aquellos que hacen profesión de ser de Cristo se reconocerán por sus obras. Porque ahora la obra demandada no es la mera profesión de fe, sino el mantenernos hasta el fin en la fuerza de la fe.&lt;br /&gt;XV. Más vale callar y ser que hablar y no ser. Está bien enseñar, si aquél que habla hace. No hay, pues, más que un solo maestro, aquél que "ha hablado y todo ha sido hecho"[8] y las cosas que ha hecho en el silencio son dignas de su Padre. 2. Aquél que posee en verdad la palabra de Jesús puede entender también su silencio, a fin de ser perfecto, a fin de obrar por su palabra y hacerse conocido por su silencio. Nada es oculto al Señor, sino que hasta nuestros mismos secretos están cerca de Él. 3. Hagamos, pues, todo como aquellos en quienes Él habita, a fin de que seamos sus templos, y que Él sea en nosotros nuestro Dios, como en efecto lo es, y se manifestará ante nuestro rostro si lo amamos justamente.&lt;br /&gt;XVI. No os equivoquéis, hermanos míos: aquellos que corrompen una familia "no heredarán el Reino de Dios"[9]. 2. Así, si los que hacen eso son condenados a muerte, [exclamdown]cuánto más aquél que corrompe por su mala doctrina la fe de Dios, por la que Jesucristo ha sido crucificado! Aquél que así sea, irá al fuego inextinguible y lo mismo aquél que lo escuchare.&lt;br /&gt;XVII. Si el Señor ha recibido una unción sobre su cabeza, es a fin de exhalar para su Iglesia un perfume de incorruptibilidad. No os dejéis, pues, ungir del mal olor del príncipe de este mundo, para que él no os conduzca en cautividad lejos de la vida que os espera. 2. ¿Por qué no nos hacemos todos sabios, al recibir el conocimiento de Dios, que es Jesucristo? ¿Por qué perecemos tontamente, al desconocer el don que el Señor nos ha enviado verdaderamente?&lt;br /&gt;XVIII. Mi espíritu es víctima de la cruz, que es escándalo para los incrédulos, pero para nosotros salvación y vida eterna[10]: "¿Dónde está el sabio? ¿dónde el disputador?"[11], ¿dónde la vanidad de aquellos que llamamos sabios? 2. Porque nuestro Dios, Jesucristo, ha sido llevado en el seno de María, según la economía divina, nacido "del linaje de David"[12] y del Espíritu Santo. Él nació y fue bautizado para purificar el agua por su pasión.&lt;br /&gt;XIX. Al príncipe de este mundo le ha sido ocultada la virginidad de María, y su alumbramiento, al igual que la muerte del Señor: tres misterios sonoros, que fueron realizados en el silencio de Dios. 2. ¿Cómo, pues, fueron manifestados a los siglos? Un astro brilló en el cielo más que todos los demás, y su luz era indecible, y su novedad sorprendente, y todos los otros astros junto con el sol y la luna se formaron en coro alrededor suyo y él proyectó su luz más que todos los astros. 2. Y ellos se turbaron preguntándose de dónde venía esta novedad tan distinta de ellos mismos. 3. Entonces fue destruida toda magia, y toda ligadura de malicia abolida, la ignorancia fue disipada, y el antiguo reino arruinado, cuando Dios se manifestó hecho hombre, "para una novedad de vida eterna"[13]. Y lo que había sido preparado por Dios se comenzó a realizar. Desde entonces, todo se conmovió porque la destrucción de la muerte se preparaba.&lt;br /&gt;XX. Si Jesucristo me concede la gracia, por vuestras oraciones, y si es su voluntad, yo os explicaré en la segunda carta que debo escribiros la economía, de la que he comenzado a tratar en lo concerniente al hombre nuevo, Jesucristo. Ella consiste en la fe en Él y en el amor a Él, en su Pasión y su Resurrección. 2. Sobretodo si el Señor me revela que cada uno en particular y todos juntos, en la gracia que viene de su Nombre, os reunís en una misma fe, y en Jesucristo "del linaje de David según la carne"[14], hijo del hombre e hijo de Dios, [os reunís] para obedecer al obispo y al presbiterio en unidad de mente, rompiendo un mismo pan que es medicina de inmortalidad, antídoto para no morir, y alimento para vivir en Jesucristo por siempre.&lt;br /&gt;XXI. Yo soy vuestro rescate, por vosotros y por aquellos que, para honor de Dios, habéis enviado a Esmirna, de donde os escribo, dando gracias al Señor, y amando a Policarpo como os amo también a vosotros. Acordaos de mí así como Jesucristo se acuerda de vosotros. 2. Rogad por la Iglesia que está en Siria, de donde soy conducido a Roma encadenado, pues soy el último de los fieles de allá, y yo he sido juzgado digno de servir al honor de Dios. Me despido en Dios Padre y en Jesucristo, nuestra común esperanza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741778911314097?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741778911314097/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741778911314097' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741778911314097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741778911314097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/carta-san-ignacio-de-antioqua-los.html' title='CARTA SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA A LOS EFESIOS'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741762789751478</id><published>2006-05-12T00:06:00.000-07:00</published><updated>2006-05-12T00:07:07.980-07:00</updated><title type='text'>LA HIJA DE PEDRO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;(Fragmento copto berolinense)&lt;br /&gt;128 El primer día de la semana, el domingo se reunió mucha gente y llevaron a Pedro una gran multitud de enfermos para que los curara. Pero uno de entre los presentes tuvo el valor de decirle: —Pedro: ante nuestros ojos has hecho que muchos ciegos vean, muchos sordos oigan, que los lisiados anden, y has ayudado a los débiles otorgándoles fuerza. ¿Por qué motivo no has socorrido a tu hija, doncella, que se ha hecho una bella mujer y que ha creído en el nombre del Señor? 129 Uno de sus costados se halla totalmente paralizado y yace tendida en un rincón, impedida. Podemos ver a los que has curado, pero no te has cuidado de tu propia hija.&lt;br /&gt;Mas Pedro sonrió y le dijo: —Hijo mío: Dios solamente sabe por qué razón su cuerpo está enfermo. Sábete, pues, que Él no es débil o impotente para otorgar este don a mi hija.&lt;br /&gt;Mas para persuadirlo en su ánimo y para que los presentes se robustecieran en la fe, 130 miró a su hija y le dijo: —Levántate de ese lugar sin que nadie te ayude salvo Jesús sólo; camina ya sana, delante de todos éstos y ven hacia mí.&lt;br /&gt;Ella se levantó y fue hacia él. La muchedumbre se alegró por lo que había ocurrido. Pedro les dijo: —Ahora vuestro corazón está convencido de que Dios no es impotente respecto a cualquier cosa que le pidamos.&lt;br /&gt;Entonces se alegraron aun más y alabaron a Dios. Pedro dijo así a su hija: —131 Vuelve a tu sitio, siéntate y quede de nuevo contigo tu enfermedad, pues esto es útil para ti y para mí.&lt;br /&gt;La joven se volvió, se sentó en su lugar y quedó como antes. Toda la muchedumbre se puso a llorar y suplicó a Pedro que la (volviera) a curar. Les dijo Pedro: —¡Por la vida del Señor, que esto es útil para ella y para mí!. Pues en el día en el que nació tuve una visión en la que Él me decía: «Pedro, hoy ha nacido para ti una gran 132 tentación. Tu hija causará daño a muchas almas si su cuerpo permanece sano». Mas yo pensaba que la visión se mofaba de mí. Cuando la muchacha tuvo diez años, muchos sufrueron escándalo por su causa. Un gran hacendado, Ptolomeo de nombre, que la había visto bañarse a la muchacha y a su madre, envió por ella con la intención de hacerla su esposa. Pero su madre no quiso. Ptolomeo insistió y no pudo esperar [...]&lt;br /&gt;(Laguna de un folio; pp. 133-134)&lt;br /&gt;135 [...] (los siervos) de Ptolomeo trajeron a la muchacha, la dejaron delante de la puerta de la casa y se fueron. Cuando caímos en cuenta, su madre y yo bajamos, descubrimos a la muchacha y que todo un costado de su cuerpo, desde los pies a la cabeza, se había quedado paralizado y enjuto. La recogimos y alabamos al Señor que había librado a su sierva de esa mancha, de la vergüenza y de [...]. Éste es el motivo por el que la muchacha (ha quedado) así hasta el día de hoy.&lt;br /&gt;Ahora es conveniente para vosotros que conozcáis el final de Ptolomeo. 136 Se encerró en sí mismo y se lamentaba día y noche por lo que había ocurrido, y a causa de las muchas lágrimas que derramó quedó ciego. Tomó la decisión de levantarse y ahorcarse, mas he aquí que a la hora nona de aquel día, cuando se encontraba solo en su dormitorio, vio una gran luz que iluminaba toda la casa y oyó una voz que le decía: 137 «Ptolomeo: los vasos de Dios no han sido dados para la ruina y la corrupción. Era necesario que tú, que has creído en mí, no profanaras a mi doncella, en la que deberías ver una hermana, pues yo soy para vosotros dos un solo Espíritu. Levántate, sin embargo, y vete deprisa a casa de Pedro, el apóstol. Allí verás mi gloria, y él te aclarará este asunto».&lt;br /&gt;Ptolomeo no se descuidó un momento, y ordenó a sus hombres que le 138 mostraran el camino y que lo llevaran hasta mí. Cuando estuvo en mi presencia contó lo que le había ocurrido por el poder de Jesucristo, nuestro Señor. Entonces  comenzó a ver con los ojos de su cuerpo y de su alma, y muchos pusieron su esperanza en Cristo. Él les causó un bien procurándoles graciosamente el don de Dios.&lt;br /&gt;Luego murió Ptolomeo; abandonó la vida y se fue hacia su Señor. 139 Y cuando dispuso su testamento, inscribió en él un lote de tierra a nombre de mi hija, ya que por su medio había creído en Dios y obtenido la curación. Yo, a quien había confiado la administración, ejecuté todo diligentemente. Vendí el campo [...] y Dios solo sabe que yo ni mi hija [...]. Vendí el campo, y del producto no me he quedado con nada, sino que todo lo he repartido entre los pobres.&lt;br /&gt;Sábete, pues, ¡oh servidor de Jesucristo!, que Dios 140 gobierna a los suyos y prepara a cada uno lo que le es bueno, aunque pensemos que se ha olvidado de nosotros. Ahora, pues, hermanos, hagamos penitencia, vigilemos y oremos, y la bondad de Dios dirigirá sus ojos sobre nosotros, mientras por nuestra parte ponemos en ella nuestra esperanza.&lt;br /&gt;Pedro pronunció estas palabras, y alabando el nombre 141 del Señor Cristo, distribuyó a todos el pan. Cuando lo hubo repartido, se levantó y entró en su casa.&lt;br /&gt;Hecho de Pedro. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741762789751478?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741762789751478/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741762789751478' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741762789751478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741762789751478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/la-hija-de-pedro.html' title='LA HIJA DE PEDRO'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741739974318555</id><published>2006-05-12T00:02:00.000-07:00</published><updated>2006-05-12T00:03:23.443-07:00</updated><title type='text'>SENTENCIA DE PILATO - (Epistola Tiberii ad Pilatum)</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Esto es lo que contestó César Augusto a Poncio Pilato, gobernador de la provincia oriental. El mismo César añadió la sentencia de su puño y letra y se la envió con el mensajero Raab, a quien entregó, además, soldados en número de dos mil:&lt;br /&gt;«Por cuanto tuviste la osadía de condenar a muerte a Jesús Nazareno de una manera violenta y totalmente inicua y, aun antes de dictar sentencia condenatoria, le pusiste en manos de los insaciables y furiosos judíos; por cuanto, además, no tuviste compasión de este justo, sino que, después de teñir la caña y de someterle a una horrible sentencia y al tormento de la fagelación, le entregaste, sin culpa alguna por su parte, al suplicio de la crucifixión, no sin antes haber aceptado presentes por su muerte; por cuanto, en fin, manifestaste, sí, compasión con los labios, pero le entregaste con el corazón a unos judíos sin ley; por todo esto, vas tú mismo a ser conducido a mi presencia, cargado de cadenas, para que presentes tus excusas y rindas cuentas de la vida que has entregado a la muerte sin motivo alguno. Pero ¡ay de tu dureza y desvergüenza! Desde que esto ha llegado a mis oídos, estoy sufriendo en el alma y siento que se desmenuzan mis entrañas. Pues ha venido a mi presencia una mujer, la cual se dice discípula de Él (es María Magdalena, de quien, según afirma, expulsó siete demonios), y atestigua que Jesús obraba portentosas curaciones, haciendo ver a los ciegos, andar a los cojos, oír a los sordos, limpiando a los leprosos, y que todas estas curaciones las verificaba con su sola palabra ¿Cómo has consentido que fuera crucificado sin motivo alguno? Porque, si no queríais aceptarlo como Dios, deberíais al menos haberos compadecido de Él como médico que es. Hasta la misma relación astuta que me ha llegado de tu parte, está reclamando tu castigo, ya que en ella se afirma que Éste era superior a todos los dioses que nosotros veneramos. ¿Cómo ha sido para entregarle a la muerte? Pues sábete que, así como tú le condenaste injustamente y le mandaste matar, de la misma manera yo te voy a ajusticiar ati con todo derecho; y no sólo a ti, sino también a todos tus consejeros y cómplices, de quienes recibiste el soborno de la muerte».&lt;br /&gt;Entregóseles, pues, la carta a los emisarios y, juntamente con ella, la sentencia en que Augusto mandaba por escrito que pasaran por el filo de la espada a todo el pueblo de los judíos y trajeran a Pilato, preso como reo a Roma, y juntamente con él a los principales de entre los judíos (los que eran a la sazón gobernadores): a Arquelao, hijo del odiosísimo Herodes, y a su cómplice Filipo; al pontífice Caifás, y a Anás, su suegro, y a todos los principales de entre los judíos.&lt;br /&gt;Así, pues, marchó Rachaab con los soldados e hizo  como le había sido ordenado, pasando por la espada a todos los varones de entre los judíos, mientras que las impuras mujeres de éstos quedaban expuestas a la violación de los paganos, con lo que brotó una ralea abominable, como engendro que era de Satanás. Después el emisario se hizo cargo de Pilato, de Arquelao y Filipo, de Anás y Caifás, y de todos los principales de entre los judíos, y cargándolos de cadenas, se puso con ellos camino de Roma. Y sucedió que, al pasar por cierta isla llamada Creta, Caifás perdió la vida de una manera violenta y miserable. Tomáronle, pues, para sepultarle, pero ni siquiera la tierra se dignó admitirle en su seno, sino que le arrojaba fuera. Cuando esto vieron los muchos que allí estaban, tomaron piedras con sus manos y las arrojaron sobre el cadáver, dejándole de esta manera sepultado.&lt;br /&gt;Existía entre los reyes de la antigüedad la costumbre de que, si un reo de muerte contemplaba el rostro real, se veía libre de su condenación. César, pues, dio las órdenes oportunas para no dejarse ver por Pilato, de manera que no pudiera escapar de la muerte. Así, pues, lo metieron en una caverna, y allí lo dejaron, conforme a las órdenes del emperador. Mandó asimismo que Anás fuera envuelto en una piel de buey; y, al secarse el cuero por el sol, quedó oprimido por él, saliéndosele las entrañas por la boca y perdiendo violentamente su vida miserable. A los demás presos judíos los ejecutó pasándolos a filo de espada. Mas a Arquelao, el hijo del odiosísimo Herodes, y a su cómplice Filipo los condenó a ser empalados.&lt;br /&gt;Cierto día salió de caza el emperador e iba su persecución de una gacela. Ésta, al pasar por la boca de la caverna [donde estaba Pilato], se paró. Pilato estaba a punto de perecer a manos del César, e intentó fijar en él su mirada; pero, para que se realizara lo que estaba a punto de suceder, la gacela vino a ponerse frente a él; César entonces disparó una flecha con el fin de derribar al animal, pero el proyectil atravesó la entrada de la caverna y mató a Pilato. [Todos los que creéis que Cristo es el Dios verdadero y Salvador nuestro, glorificadle a Él y engrandecedle, pues le pertenece la alabanza, el honor y la adoración con su padre sin principio y su Espíritu consubstancial, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.] &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741739974318555?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741739974318555/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741739974318555' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741739974318555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741739974318555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/sentencia-de-pilato-epistola-tiberii.html' title='SENTENCIA DE PILATO - (Epistola Tiberii ad Pilatum)'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741720652744659</id><published>2006-05-11T23:59:00.000-07:00</published><updated>2006-05-12T00:00:06.593-07:00</updated><title type='text'>SENTENCIA DE PILATO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Sentencia dada de Poncio Pilato contra Nuestro Señor Jesu-Christo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;«Copia hallada en la Ciudad de Aqüila, del Reyno de Nápoles, de la sentencia dada por Poncio Pilato, Presidente de la Judea en el año 18 [sic] de Tiberio César, Emperador de Roma, contra Jesu-Cristo, Hijo de Dios, y de María Virgen, sentenciándolo á muerte de Cruz en medio de dos Ladrones el día 25 de Marzo; hallada milagrosamente dentro de una hermosísima piedra, en la qual estaban dos cajitas, una de hierro, y dentro de ella otra de finísimo marfil, donde estaba inclusa la infrascripta sentencia en letra Hebrayca en carta pecora del modo siguiente:&lt;br /&gt;El año XVIIIo. [sic] de Tiberio César, emperador Romano, y de todo el Mundo, Monarca invencible, en la Olympiada C.XXI., en la Cliade XXIV., y en la Creación del Mundo, según el numo. y computo de los Hebreos quatro vezes M. C. LXXXVII., y de la propagine del Romano Imperio L. XXIII., de la liveración de la servidumbre de Babilonia M. CC. XI.,: siendo Consules del Pueblo Romano Lucio Pisano y Mauricio Pisarico; Proconsules Lucio Balesna, publico Govern. de la Judea, y Quinto Flavio, so el regimiento y Govierno de Jerusalen, Presidente gratisimo Poncio Pilatos, regente de la baxa Galilea, y Herodes Antipa, Pontifices del Sumo Sacerdocio Annas, Cayfas, Alit Almael el Magr. del Templo, Roboan Ancabel, Franchino Centurion, y Consules Rom.os, y de la Ciudad de Jerusalen Quinto Cornelio Sublima, y Sexto Ponfilio Rufo,; en el mes de Marzo y en el día XXV. de él.&lt;br /&gt;YO Poncio Pilatos, aqui Presidente Romano dentro del Palacio de la Archipresidencia Juzgo, condeno y sentencio á muerte a Jesus llamado de la Pleve Christo Nazareno, y de Patria Galileo, hombre sedicioso de la ley Moysena, contrario al grande Emp.or Tiberio Cesar; y determino, y pronuncio por esta, que su muerte sea en Cruz, y fixado con clavos á usanza de reos, porque aqui congregando, y juntando muchos hombre ricos, y pobres; no ha cesado de mover tumultos por toda la Judea, haciendose hijo de DIos, y Rey de Jerusalen, con amenazarles la ruina de esta Ciudad, y de su Sacro Templo, negando el Tributo al Cesar, y haviendo aun tenido el atrevimiento de entrar con ramos, y triumpho, y con parte de la Pleve dentro de la Ciudad de Jerusalen, y en el Sacro Templo. Y mando á mi primer Centurion Quinto Cornelio lleve publicamente por la Ciudad á Jesus Christo ligado, y azotado, y que sea vestido de purpura, y coronado de algunas espinas, con la propia Cruz en los hombros para que sea exemplo á todos los malhechores: y con él quiero sean llevados dos Ladrones homicidas, y saldrán por la P.ta sagrada, ahora Antoniana, y que lleve á Jesús al publico monte de Justicia llamado Calvario, donde crucificado, y muerto, quede el cuerpo en la Cruz, como espectáculo de todos los malvados; y que sobre la Cruz sea puesto el título en tres lenguas, y que en todsa tres (Hebrea, Griega, Latina) diga JESUS NAZAR. REX JUDAERUM.&lt;br /&gt;Mandamos asi mismo, que ninguno de cualquier estado, ó calidad se atreva temerariamente á impedir la tal Justicia por mi mandada, administrada, y executada con todo rigor según los decretos, y Leyes Romanas, y Hebreas so pena de rebelion al Imperio Romano = Testigos de la nra. Sentencia: por los 12. Tribus de Israel Rabain Daniel, Rabain seg.12, Joannin Bonicar, Barbasu. Sabi Potuculam. Por los Fariseos Bulio, Simeon, Ronol, Rabani, Mondagul, Boncurfosu. Por el Sumo Sacerdocio Rabban, Nidos, Boncasado. Notarios de esta publicacion: por los Hebreos Nitanbarta; por el Juzgado, y Presidente de Roma Lucio Sextilio, Amasio Chlio.&lt;br /&gt;(Copias sacadas del ms. titulado Libro de varias noticias y apuntaciones, que dejó escritas en Latín, Español, Francés e Italiano D. N. Guerra, Obispo de Segovia. Copiadas de su original en M. DCC. LXXXVI)». &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741720652744659?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741720652744659/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741720652744659' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741720652744659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741720652744659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/sentencia-de-pilato.html' title='SENTENCIA DE PILATO'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741691850990591</id><published>2006-05-11T23:54:00.000-07:00</published><updated>2006-05-11T23:55:18.570-07:00</updated><title type='text'>SENTENCIAS ATRIBUIDAS A JESÚS POR LOS PADRES DE LA IGLESIA, Y QUE CONSTABAN EN LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS, CUYO TEXTO SE HA PERDIDO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;1. Cosa más gloriosa, feliz y perfecta es dar que recibir.&lt;br /&gt;2. Tú, que trabajas en sábado, si sabes lo que haces, bienaventurado eres. Mas si no lo sabes, eres execrable y transgresor de la Ley.&lt;br /&gt;3. Procurad crecer en lo pequeño y disminuir en lo grande. Así, cuando entréis en una casa y pidáis de comer, no os juzguéis dignos de ocupar los puestos principales de la mesa, ni os acerquéis siquiera a ellos, no sea que llegue el anfitrión y os diga: Sentaos más abajo, dejándoos confundidos. Mas, si os aproximáis a los puestos humildes de la mesa, donde están los que son menores que vosotros, el anfitrión os dirá: Colocaos más arriba, y esto os será útil.&lt;br /&gt;4. Si en lo grande no fuisteis fieles, ¿qué se os dará en lo que es grande?&lt;br /&gt;5. Por los enfermos estoy enfermo y por los hambrientos hambriento, y por los sedientos sediento.&lt;br /&gt;6. Pedid lo grande y se os dará lo pequeño. Pedid lo celestial y se os dará lo terrenal.&lt;br /&gt;7. Pocas cosas del mundo sirven para la única cosa necesaria.&lt;br /&gt;8. Resistamos a toda iniquidad y tengámosle odio.&lt;br /&gt;9. Sed buenos banqueros.&lt;br /&gt;10. Los que quieran verme y llegar a mi reino deben poseerme por tormentos y por aflicciones.&lt;br /&gt;11. Si alguien quiere conducir a Israel a la penitencia y por mi nombre creer en Dios, remita sus pecados. Y al cabo de doce años, salga del mundo y no diga: No te oímos.&lt;br /&gt;12. Si os congregáis en mi nombre, y no cumplís mis mandamientos, abominaré de vosotros, y os diré: Apartaos de mí, que no os conozco, obradores de la iniquidad.&lt;br /&gt;13. Sois como corderos en medio de los lobos. Mas después de su muerte, los corderos no temen a los lobos. Así, vosotros no temáis a los que os maten, y que después de que hayáis muerto, nada os podrán hacer. Mas temed a aquel que, después de muertos, tiene potestad para arrojar vuestro cuerpo y vuestra alma a la gehena del fuego.&lt;br /&gt;14. Conservad casta vuestra carne y sed en vuestro más secreto interior inmaculados, a fin de que recibáis la vida eterna.&lt;br /&gt;15. Días vendrán en que brotarán viñas, cada una de las cuales tendrá diez mil gruesas ramas, y en cada rama gruesa diez mil delgadas, y en cada rama delgada diez mil racimos, y en cada racimo diez mil granos, y cada grano, al ser prensado, dará veinticinco metretas de vino. Y, cuando uno de los santos ponga su mano sobre un racimo de éstos, otro racimo exclamará: Yo soy el racimo mejor; tómame y bendice al Señor por causa mía. Igualmente, un grano de trigo dará diez mil espigas, y cada espiga tendrá diez mil granos, y cada grano dará diez libras de harina de flor selecta, y los frutos y los granos y las hierbas se multiplicarán en igual proporción.&lt;br /&gt;16. Yo soy la puerta que conduce al Padre. Mi carne es un pan de vida celeste, y mi sangre es una bebida divina. El Espíritu Santo sabe de dónde viene y adónde va, y castiga lo que está oculto.&lt;br /&gt;17. Sed misericordiosos, para que obtengáis misericordia. Practicad la equidad y la longanimidad. Perdonad, para que se os perdone. Como hagáis, os será hecho. Como deis, os será dado. Como hayáis juzgado, os juzgarán. Encontraréis tanta bondad como bondadosos hayáis sido. Con la medida de que os sirváis, se servirán para mediros.&lt;br /&gt;18. Nadie conoció quién es el Padre, más que el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiso revelar, ni quien es el Hijo más que el Padre.&lt;br /&gt;19. En aquello que os sorprenda y descubra, en ello también os juzgaré.&lt;br /&gt;20. A menudo deseo oír sermones inspirados por el Espíritu Divino, y no tengo quien me los pronuncie.&lt;br /&gt;21. Si no hacéis lo diestro como si fuera siniestro, lo de arriba como si estuviese abajo, y lo anterior como si ocurriese posteriormente, no conoceréis el reino de Dios.&lt;br /&gt;22. Más vale morir en Dios que reinar sobre la tierra toda de uno a otro extremo, porque ¿de qué le sirve al hombre poseer el mundo entero, si sufre esclavitud en su alma?&lt;br /&gt;23. A cualquiera que te pida algo, dáselo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741691850990591?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741691850990591/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741691850990591' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741691850990591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741691850990591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/sentencias-atribuidas-jess-por-los.html' title='SENTENCIAS ATRIBUIDAS A JESÚS POR LOS PADRES DE LA IGLESIA, Y QUE CONSTABAN EN LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS, CUYO TEXTO SE HA PERDIDO'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741673806158626</id><published>2006-05-11T23:50:00.000-07:00</published><updated>2006-05-11T23:52:18.116-07:00</updated><title type='text'>CITAS EN LA LITERATURA CRISTIANA PRIMITIVA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Serapión (Ob. de Antioquía 190-211)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Nosotros, en efecto, hermanos, recibimos tanto a Pedro como a los demás apóstoles cual si se tratara de Cristo mismo, pero rechazamos con conocimiento de causa las obras falsificadas con sus nombres, sabiendo que semejantes escritos no los hemos recibido por tradición. Yo, cuando me encontraba en medio de vosotros, suponía que todos estabais adheridos a la  verdadera fe, y por no hojear el evangelio atribuido a Pedro, que ellos mismos me presentaban, dije que, si era aquello lo único que les acongojaba, podían leerlo. Mas ahora, al enterarme de que su verdadero sentir estaba enmarañado en cierta herejía, a juzgar por lo que se me ha dicho, me apresuré a personarme de nuevo entre vosotros. Así, pues, hermanos, esperadme en breve. Por nuestra parte, hermanos, después de darnos perfecta cuenta de la herejía a que estaba adherido Marciano, quien llegaba a contradecirse a sí mismo, no entendiendo lo que decía (cosa que podréis saber por mi carta), nos ha sido, pues, posible por medio de los que manejaron este mismo evangelio; es decir, por los sucesores de los que le entronizaron (a los que llamaremos docetas, pues la mayor parte de sus doctrinas están impregnadas en las enseñanzas de estos herejes), hemos podido, digo, por medio de éstos manejar el libro en cuestión, hojearlo y comprobar que la mayor parte del contenido está conforme con la recta doctrina del Salvador, si bien se encuentran algunas recomendaciones nuevas que hemos sometido a vuestra consideración. Y esto es lo que escribía Serapión. (citado por Eusebio, Hist. Eccl. VI 12,2-6)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Orígenes (+ 253-254)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;2. Algunos, haciendo caso a la tradición contenida en el evangelio titulado según Pedro o en el libro de Santiago, dicen que los hermanos de Jesús son hijos de José, habidos de una primera mujer que convivió con éste antes que María. (Comm. in Mt. 10,17)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eusebio de Cesarea (+ 339)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;3. Y por lo que se refiere a los llamados Hechos suyos [de Pedro], al Evangelio que lleva su nombre y a lo que llaman su Predicación y su Apocalipsis, sabemos que no han sido en manera alguna incluidos por la tradición entre los católicos [libros canónicos], pues ningún escritor eclesiástico antiguo o contemporáneo se sirvió de testimonios procedentes de tales obras. (Hist. Eccl. III 3,2)&lt;br /&gt;4. Por otra parte, el estilo desdice de las maneras apostólicas; además, las sentencias y principios del contenido, en total desacuerdo con la verdadera ortodoxia, demuestran claramente que se trata, en efecto,  de teorías inventadas por herejes. Por que tales obras no deben ser catalogadas siquiera entre las apócrifas, sino rechazadas por absurdas e irreverentes. (Hist. Eccl. III 25,6-7)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Teodoreto Cirense (+ h.460)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;5. Los nazarenos son judíos que veneran a Cristo como hombre justo y que se sirven del evangelio llamado según Pedro. (Haeret. fabularum. comp. II 2) &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741673806158626?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741673806158626/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741673806158626' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741673806158626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741673806158626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/citas-en-la-literatura-cristiana.html' title='CITAS EN LA LITERATURA CRISTIANA PRIMITIVA'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741655442558977</id><published>2006-05-11T23:47:00.000-07:00</published><updated>2006-05-11T23:49:14.493-07:00</updated><title type='text'>EVANGELIO DE MARÍA MAGDALENA</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;(Fragmento griego)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;«... lo restante del camino, de la medida justa, del tiempo, del siglo, descanso en silencio». Dicho que hubo esto, María calló, como si el Salvador le hubiera hablado (solamente) hasta aquí. Entonces dice Andrés: «Hermanos, qué os parece de lo dicho? Porque yo, de mi parte, no creo que haya hablado esto el Salvador, pues parecía no estar de acuerdo con su pensamiento». Pedro dice: «¿Pero es que, preguntado el Señor por estas cuestiones, iba a hablar a una mujer ocultamente y en secreto para que todos (la) escucháramos? ¿Acaso iba a querer presentarla como más digna que nosotros?»&lt;br /&gt;[Laguna]&lt;br /&gt;...del Salvador?». Leví dice a Pedro: «Siempre tienes la cólera a tu lado, y ahora mismo discutes con la mujer enfrentándote con ella. Si el Salvador la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? De todas maneras, Él, al verla, la ha amado sin duda. Avergoncémonos más bien, y, revestidos del hombre perfecto, cumplamos aquello que nos fue mandado. Prediquemos el evangelio sin restringir ni legislar, (sino) como dijo el Salvador». Terminado que hubo Leví estas palabras, se marchó y se puso a predicar el evangelio según María.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EVANGELIO DE MARÍA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Fragmento copto berolinense) [Faltan las páginas 1-6].&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PALABRAS DE JESÚS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La materia y el mundo&lt;br /&gt;7 [...] entonces, ¿será destruida o no la materia? El Salvador dijo: «Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza.Quién tenga oídos para escuchar, que escuche.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La materia y el pecado&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Pedro le dijo: «Puesto que nos lo has explicado todo, explícanos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?». El Salvador dijo: «No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada «pecado». Por esto el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz».&lt;br /&gt;Prosiguió todavía y dijo: «Por esto enfermáis y morís, puesto que [practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender] comprenda. [La materia engendró] una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: Estad en armonía (con la naturaleza), y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Últimos preceptos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Después de decir todo esto, el Bienaventurado se despidió de todos ellos diciendo: «La paz sea con vosotros, que mi paz surja entre vosotros. Vigilad para que nadie os extravíe diciendo: «Helo aquí, velo aquí», pues el hijo del hombre está dentro de vosotros; seguidlo. Los que lo busquen lo hallarán. Id y proclamad el evangelio del reino. No 9 impongáis más preceptos que los que yo he establecido para vosotros, y no deis ninguna ley, como el legislador, para que no seáis atenazados por ella». Dicho esto, partió.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;INTERMEDIO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?».&lt;br /&gt;Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].&lt;br /&gt;10 Pedro dijo: «Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado». Mariam respondió diciendo: «Lo que está escondido para vosotros os lo anunciare». Entonces comenzó el siguiente relato:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PALABRAS DE MARÍA MAGDALENA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Visión de María&lt;br /&gt;«Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije: «Señor, hoy te he visto en una visión». Él respondió y me dijo: «Bienaventurada eres, pues no te has turbado al Verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro». Yo le dije: «Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu?». El Salvador respondió y dijo: «No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos el que ve la visión, y él es el que [...]».&lt;br /&gt;[Laguna: faltan las páginas 11-14].&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La ascensión del alma&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;15 [...] a él, y la Concupiscencia dijo: «No te he visto bajar y ahora te veo subir. ¿Por qué mientes, si me perteneces?». El alma respondió diciendo: «Yo te he visto, pero tú no me has visto ni me has reconocido. Por la vestimenta, que era tuya, y no me reconociste». Una vez dicho esto, (el alma) se apartó con gran alegría y seguidamente cayó en manos de la tercera potestad, la llamada Ignorancia. Esta interrogó al alma diciendo: «¿A dónde vas? En maldad estás atenazada; puesto que estás dominada, no juzgues». El alma dijo: «¿Por qué me juzgas tú a mí, si yo no te he juzgado? Yo he sido dominada, pero no he dominado. No he sido reconocida, pero be sabido que el universo está siendo disuelto, tanto en las cosas terrenales 16 como en las cosas celestiales».&lt;br /&gt;Una vez el alma hubo sobrepasado la tercera potestad, continuó ascendiendo y divisó la cuarta potestad, la de siete formas. La primera forma es la tiniebla; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la envidia de muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la loca inteligencia de la carne; la séptima, la sabiduría irascible. Estas son las siete potestades de la ira, las cuales preguntan al alma: «¿De dónde vienes, homicida? ¿A dónde vas, dueña del espacio?». El alma respondió diciendo: «Lo que me ata ha sido matado y lo que me atenaza ha sido aniquilado, y mi concupiscencia se ha disipado y mi ignorancia ha perecido. A un mundo he sido precipitada 17 desde un mundo, y a una imagen desde una imagen celestial. La ligadura del olvido dura un instante. En adelante alcanzaré el reposo del tiempo (kairós), del tiempo (chrónos), (el reposo) de la eternidad, en silencio».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EPÍLOGO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;María Magdalena reveladora de Jesús&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: «Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas». Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: «¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros. 18 Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?&lt;br /&gt;Entonces Leví habló y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador».&lt;br /&gt;Luego que 19 [Leví hubo dicho estas palabras], se pusieron en camino para anunciar y predicar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741655442558977?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741655442558977/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741655442558977' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741655442558977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741655442558977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/evangelio-de-mara-magdalena.html' title='EVANGELIO DE MARÍA MAGDALENA'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741629583226414</id><published>2006-05-11T23:44:00.000-07:00</published><updated>2006-05-11T23:44:56.046-07:00</updated><title type='text'>CORRESPONDENCIA APÓCRIFA ENTRE JESÚS Y ABGARO, REY DE EDESA</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Supuesta carta de Abgaro a Jesús&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Abgaro, rey de Edesa, a Jesús el Salvador, que se ha manifestado en Jerusalén. 2. He oído hablar de las curaciones que has hecho, sin usar hierbas, ni otros remedios ordinarios. 3. Y sé que devuelves la vista a los ciegos, y que haces andar a los cojos, y que limpias la lepra, y que arrojas los demonios inmundos, y que curas las enfermedades más crónicas, y que resucitas a los muertos. 4. Y, oyendo tales cosas, me he persuadido de que tú eres Dios, o Hijo de Dios, y que estás en la tierra con el fin de realizar esas mara villas. 5. Y por eso te escribo, para suplicarte que vengas a mí, y que me cures de la enfermedad que me atormenta. 6. Y he oído decir que los judíos murmuran de ti y que te preparan celadas. 7. Y yo poseo una ciudad que es pequeña, pero honesta, y bastará para los dos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Supuesta contestación de Jesús a Abgaro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Bienaventurado seas, tú, Abgaro, que crees en mí, sin haberme conocido. 2. Porque de mí está escrito: "Los que lo vean no creerán en él, a fin de que los que no lo vean puedan creer, y ser bienaventurados." 3. Cuanto al ruego que me haces de ir cerca de ti, es preciso que yo cumpla aquí todas las cosas para las cuales he sido enviado, y que, después de haberlas cumplido, vuelva a Aquel que me envió. 4. Y, cuando haya vuelto a Él, te mandaré a uno de mis discípulos, para que te cure de tu dolencia, y para que comunique a ti y a los tuyos el camino de la bienaventuranza.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La carta de Jesús según la versión de Luis de Dios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Yo, Jesucristo, Hijo de Dios vivo y eterno, a Abgaro, rey de la ciudad de Edesa. La paz sea contigo. 2. Dichoso tú y bienaventurado tu reino de Edesa, pues que, sin nunca verme, has creído en mí. 3. Tú serás siempre dichoso, así como tu pueblo. 4. Y la paz y la caridad se multiplicarán en tu ciudad, y en ella brillará una fe sincera en mí, y la ciencia estará en ella. 5. Yo, Jesucristo, rey del cielo, he venido a la tierra a salvar a Adán y a Eva y a su raza.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sentencias que acompañó a Jesús a la carta, según el manuscrito árabe de la biblioteca de Leyden, en que se halla esta versión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Yo me someto de mi propio grado a los dolores de la pasión y a la cruz. 2. Yo no soy solamente un hombre, sinó un Dios pefecto y un hombre perfecto. 3. Y he sido elevado hacia los serafines. 4. Y soy eterno, y no hay más Dios que yo. 5. Y me he convertido en el salvador de los hombres, por virtud de mi amor hacia ellos. 6. Y vivo en toda hora, siempre y eternamente. 7. Y el Señor escribió en esta carta de su puño y letra y la envió diciendo: 8. He dispuesto que seas curado de tus dolencias, y que tus pecados te sean remitidos. 9. Y, siempre que lleves contigo esta carta, el poder de los ejércitos enemigos no prevalecerá contra los tuyos. 10. Y tu ciudad será siempre bendita, gracias a ti. 11. Y estas son las siete sentencias y las otras palabras que Nuestro Señor Jesucristo envió a Abgaro, rey de Edesa, tratando de su divinidad y su humanidad, y de cómo es Dios perfecto y hombre perfecto. A él sea por siempre toda alabanza. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26737871-114741629583226414?l=sapiensapocrifos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/feeds/114741629583226414/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26737871&amp;postID=114741629583226414' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741629583226414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26737871/posts/default/114741629583226414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://sapiensapocrifos.blogspot.com/2006/05/correspondencia-apcrifa-entre-jess-y.html' title='CORRESPONDENCIA APÓCRIFA ENTRE JESÚS Y ABGARO, REY DE EDESA'/><author><name>Fausto Mondejar Bracamonte</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh3.googleusercontent.com/-Vdls50UDkjM/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/SVSU9j5GWS0/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26737871.post-114741609869180912</id><published>2006-05-11T23:38:00.000-07:00</published><updated>2006-05-11T23:41:38.770-07:00</updated><title type='text'>HISTORIA ÁRABE DE JOSÉ EL CARPINTERO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Preliminar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En nombre de Dios, uno en esencia y trino en personas, paso a referir la historia de la muerte de nuestro padre, el santo anciano José el Carpintero. Protélannos a todos, hermanos míos, su bendición y sus plegarias. Amén.&lt;br /&gt;El total de los días de su existencia fue de ciento once años, y su salida del mundo tuvo lugar el 26 del mes de ab ib, que corresponde al mes de ab. Su plegaria nos guarde. Amén.&lt;br /&gt;Nuestro Señor Jesucristo cantó esto a sus virtuosos discípulos, en el monte de los Olivos, y también les cantó toda la carrera de José en el mundo, y la manera como terminó sus días. Los apóstoles conservaron tan santos discursos, los escribieron y los depositaron en la Biblioteca de Jerusalén. Su plegaria nos guarde. Amén.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús habla a sus discípulos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;I. Un día, Jesucristo, nuestro Dios, nuestro Señor y nuestro Salvador, se sentó entre sus discípulos, que se hablan congregado cerca de é1, en el monte de los Olivos. Y les dijo: Hermanos y amigos míos, hijos del Padre que os ha elegido entre todo el mundo, vosotros sabéis que muchas veces os he anunciado que debo ser crucificado y morir por la salvación de Adán y de su posteridad, y resucitar de entre los muertos. Yo os confiaré la predicación del Santo Evangelio que sostiene la buena nueva, para que la anunciéis al mundo. Y os investirá de la fuerza de lo alto, y os llenará del Espíritu Santo. Anunciaréis a todos los pueblos la penitencia y la remisión de los pecados. Porque un solo vaso de agua que el hombre halle en el otro mundo valdrá más que todos los tesoros del mundo presente. Y el espacio de un pie en el reino de mi Padre vale más que todas las riquezas de la tierra. Y una sola hora de alegría de los justos es mejor que mil años de los pecadores, porque los lloros y las lágrimas de éstos no cesarán nunca, ni nunca se detendrán. Y jamás hallarán reposo, ni consuelo. Y ahora ¡oh mis nobles miembros!, cuando os pongáis en camino, predicad a todos los pueblos, dadles la buena nueva, y decidles que el Salvador los pesará en una justa balanza, y con una exacta medida, y que habrán de defenderse y de contestar por sí mismos en el día del juicio, cuando el Salvador les pida cuenta de cada palabra. Y tendrán que darla. Y, así como a nadie olvida la muerte, igualmente el día del juicio manifestará las obras de todos, buenas o malas. Y, según la palabra que os he dicho, no se precie el fuerte de su fuerza, ni de su riqueza el rico, sino que quien quiera glorificarse se glorifique en el Señor.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José queda viudo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;II. Había un hombre llamado José, que pertenecía al pueblo de Bethlehem, ciudad de Judá y del rey David. Estaba muy instruido en las ciencias, y fue sacerdote en el templo del Señor. Conocía el oficio de carpintero. Se casó, según ejemplo de todos los hombres, y engendró hijos e hijas, cuatro varones y dos hem
